Poemas: adiabática, [8], [20]
adiabática
i: todas esas palabras congeladas / todas esas palabras colgando del deshielo / mis poros en látigos ajenos levantan mis pequeños pliegues de heridas / con sus lenguas agujas / sus agujas lenguas / agujas miradas. que cómo camino. que cómo me visto. que cómo no me gusta / si la primavera / si las tarjetitas de enamorados a contraluz / los detallitos rosados me faltaron / las muñequitas que no tuve y jugué con ellas / las vestí con detallitos que robé. adorné sus mundos y miradas / bajo el silencio de la Iglesia / las promesas del Estado / los aplausos mal venidos. nadie supo qué hacer con los ojos hasta nuestro beso miedo dictadura siglo veintiuno / miedo neonazi persiguiéndonos. la gente marcha con pancartas sin saber que no hay / que se ama a un igual pero distinto / y hasta cuándo persiguen con sus miedos preguntas.
ii: te emociona este abecedario que canta / que llora asmático y baila torpe un vals no aprendido / prendida la televisión en el machismo de este país. la ingenuidad de las serviles señoras. no a este desarrollo de país sin cariño / no. por el miedo que quedó en los abrigos que nadie vacíó / abrigos con los que pasean sus susurros y balbuceos. quiero mirarte en la calle con mi miedo a gritos / mi miedo retrato camina con mis masculinidades y feminidades / edades sin libido ni placebos. no entiendes cómo desperdicié noches besando esponjas que latían / ni cómo duele no ser crisálida / unicelular. no es como cambiar de ropa o país y cruzar la frontera limpia y revisada / sin discurso / ni maquillaje / ni política / sin piel / ni otredad. nunca cruzamos la frontera / nunca salimos de nuestro país abecedario.
iii: esta es mi piel travesti. la evidencia de la burla / un espejo archipiélaga mis detalles mientras respondo que sí / que no me importa. que me voy a casa. porque me hacen falta los cariños de mis padres y mis madres / los cariños de mis enemigos / cariños desechados en los pasamanos del silencio. mi silencio es otra forma de gritar / otra forma de comerme las uñas / otra forma de pedir perdón por las galerías de un museo de cera que se construye en mi memoria. Chile no tiene oportunidades cuando presento mi demanda de cariños y derechos / mi silencio es otra forma de vivirte / cariño de exprimirte. el mundo debiera callarse / acurrucarse en tu pelo que no sabías si rojo o negro / ablandar en tus manos las pequeñas vergüenzas / escucharte gemir mientras las calles me cierran sus puertas / y yo travesti digo democracia bajo los neones.
iv: todo ese efecto doppler del pasado / la sordera en la caída de mis pulcros y mis pulcras / el ruido de mi vida / los metales de mis oídos. no me pidan ahora que sueñe con el hombre que sea como mi padre / con la niña que no sería como su madre / con los hermanos que son hermanos de otros / a los que cosemos secretos bajo sus ropas / para que no olviden las luchas verídicas y las bofetadas. no me pidan ahora que interprete la mejor versión de mi patria / tengo un amor henchido de cordilleras desangrándose de blanco / playas manoseando mis continentes / y si te cuento esta historia mil veces / rellenaré con nuevos detalles mi lucha mientras zurzo una bandera a mi piel.
[8]
nosotras, que no tenemos nacionalidad
cavemos otro túnel adentro nuestro
o aprendamos a volar
es tiempo de habitarnos
crucemos la frontera
hasta eso que late
cambiemos nuestros nombres
o intercambiémonos
yo tendría tu cuerpo y tú el mío
olvidaríamos lo amniótico, el epitafio,
la aridez de la tierra en la boca
el ruido del agua, el olor de las raíces
la mirada de la despedida
y desdoblarse
crees que es fácil irse, tirar de las raíces
arrancarlas de cuajo hasta sangrar la tierra
y en las calles lo mismo,
éramos tan cotidianas en nuestros sueños
vulnerables y comunes
una cifra, una voz
una larga fila
y yo que deseo salvarte
no debiera hacer tantos planes contigo,
olvido que nadie se libra,
cuántas nosotras a diario
no cruzan fronteras, comen de la muerte,
es como la muerte, sólo pasamos de a una,
no sé si pueda alcanzarte
el desarraigo es la carta más segura,
soy tu Siria, tu Palestina, tu Wallmapu
tu isla para que te refugies
una patria de ambos lados
y Latinoamérica,
me miras con ternura, ya lo sabes
aquí es donde nos despedimos
y al igual que aquellas palabras
que no se pueden decir en las fronteras
también nosotras, si nos nombráramos,
explotaríamos
[20]
Las carnes se pasean. La carne se pasea. Esto es una carnicería.
tú y yo estamos en un mostrador. El mostrador se llama corazón
el mostrador huele. Un corazón no es bello como imaginamos
el corazón, cariño, cuando lo tomas en tus manos
puedes destruirlo, puedes quedar con tanta sangre en la mano
que no reconocerías siquiera el crimen que cometiste
las carnes se pasean y quisiera decir que es sólo un mostrador
quisiera asegurarte que es sólo una historia
de una carne, pero no,
esa carne que se pasea, la misma que la mía
tiene unos ojos de miedo, ve a su asesino, lo ve
cuando insinúa un beso
y aparece una fosa
pero nadie quiere la fosa
quieren la carne
queremos la carne, queremos lamerla, queremos sangrarla, queremos entrarla, queremos sacarla, queremos moverla, queremos sudarla, queremos salarla, queremos helarla, queremos el habla, queremos el alma, queremos,
y no amar porque amar es nada nos han dicho, amar cala, amar mata, amar tumba, amar pena, amar arde
por eso deseamos morder
deseamos tomar, deseamos quebrar huesos, deseamos tomar un cuchillo y cortar articulaciones, rebanar, guardar en trozos, guardar en bolsas y repartirlas por la ciudad, que la ciudad sepa también este secreto
y salgamos a buscarlas, y salga a buscarte
ya sin pensar en tus ojos de miedo, tus ojos que se opacan cuando me rechazan, tus ojos que se secan cuando me acerco, tus ojos que no saben de tus manos y tu abrazo que no quiere irse. Y tu abrazo me flaquea. Tu abrazo me renuncia
nos sostenemos con vértigo porque también soy una carne y vienen a compararnos, a comprarnos, a buscarnos, a comernos.
Yo no quiero ser sólo una carne porque mi carne cuelga y se deshace, mi carne se acaba y yo, que me creo infinita, naufrago. Tú sabes que yo también podía ver debajo del agua, he nadado lo rojo y lo viscoso, braceo al ritmo de los latidos de ese corazón en tus manos, me pierdo en mi sangre, me quedo quieta en mi corazón porque no conozco otra manera de morir, porque sé lo que viene. Yo lo sé. Finalmente, aunque lo neguemos, todo esto pasará, seremos sólo carnes que se pasean.
*En “Trasandina” (Ñire Negro ediciones, 2017)



![Poemas: <small>adiabática, [8], [20]</small> Portada de "Transandina", de Ivonne Coñuecar. Ñire Negro ediciones, 2017.](https://tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com/wp-content/uploads/2025/12/635-copia.jpg)

![Poemas: <small>Waria Ngillatuwe, [sin título], Nütram</small> Reserva Mapuche. Fotografía de Natalia Duarte, 2012. Recuperada de Flickr. CC BY 2.0](https://tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com/wp-content/uploads/2025/12/7522547696_9fbf2fc699_o-326x132.jpg)