FVROR SCRIBENDI
Escribir con furia: “A Rage for Writing”, “Positive Obsession”, “Burning Need to Write”, son palabras de Octavia E. Butler. Hasta que tuvo seis años, su madre le leyó cuentos antes de dormir; con el tiempo, la niña aprendió a leer y descubrió que también podía contar historias. Las revistas Amazing, Fantasy and Science Fiction y Galaxy, además de los clásicos del género, acompañaron su infancia. Era una chica tímida, miedosa. Octavia entró por primera vez a una librería en 1957, tenía diez años y llevaba cinco dólares en el bolso, casi todo en monedas, que había ahorrado para comprar un libro elegido por ella, uno que pudiera conservar en casa y no en la biblioteca pública de Pasadena.
“Can kids come in here?”, preguntó a la bibliotecaria. Kids, es decir, Black kids, como ella, espejo de su madre, cuya infancia en una zona rural de Louisiana, criada en plena segregación racial, transmitió de forma vicaria en Octavia la advertencia de no ser siempre bienvenida en todas partes, ni siquiera en California. “Of course you can come in”, respondió la mujer encargada de la librería, incluso sonrió. El primer libro en la biblioteca de Octavia E. Butler describía razas distintas de caballos; el segundo, las estrellas y los planetas, los asteroides, las lunas y los cometas. La niña decidió entonces que, de grande, quería ser escritora y que sus historias serían raras, extraterrestres o fantásticas:
“Science fiction reaches into the future, the past, the human mind. It reaches out to other worlds and into other dimensions. Is it really so limited, then, that it cannot reach into the lives of ordinary, everyday humans who happen not to be white?”.
Para Octavia E. Butler, más importante que cualquier técnica o género literario, y, sin embargo, algo que no consideran otros escritores, es que la escritura se trata de personas. Negros, asiáticos, latinos, tantas otras minorías, apuntaba la escritora norteamericana, habían sido sencillamente ignoradas por el canon. “Why have there been so few minority characters in science fiction?”. Una tradición de escritores afroamericanos de scifi existía antes de que la categorizaran como Afrofuturismo, subgénero en el que la obra de Octavia E. Butler funge como un potente catalizador que interroga la inclusividad.
“Back when Star Wars was new, a familiar excuse for ignoring minorities went something like this: «SF is escapist literature. Its readers/viewers don’t want to be weighted down with real problems». War, okay. Planet-wide destruction, okay. Kidnaping, okay. But the sight of a minority person? Too heavy. Too real”.
La ciencia ficción fue durante mucho tiempo blanca y escrita sin proporción por hombres, estereotipos contra los que han luchado históricamente las mujeres. En Bloodchild and Other Stories [Hijas de sangre y otros relatos, 1996], Octavia E. Butler propone parábolas del mundo contemporáneo mediante personajes femeninos confrontativos y potentes. A cada historia la acompaña un breve epílogo, como en Dangerous Visions (1967), las clásicas antologías de relato scifi que editó Harlan Ellison y en las que cada autor exponía una lectura de su propio cuento.
“Before now, other people have done all the print interpretatios of mi work: «Butler seems to be saying…», «Obviously, Butler believes…», «Butler makes it clear that she feels…». Actually, I feel that what people bring to my work is at least as important to them as what I put into it. But I’m still glad to be able to talk a little about what I do put into my work, and what it means to me”.
De hecho, a Octavia E. Butler le sorprendía mucho que su cuento “Bloodchild” [“Hija de sangre”] fuera leído por algunas personas como una historia de esclavitud. Los ancestros de Gan huyen de su planeta de origen y establecen una alianza con sus anfiriones, entre ellos, T’Gatoi, insectoides que necesitan a los humanos en tanto animal huésped, una encubadora de carne, ovopositores. Tlics y terranos, un cuento que, para su autora, tiene cuando menos otras tres lecturas: por un lado, es una historia de amor interespecie; por otro, un relato de formación. Para Butler, sin embargo, el tema fundamental es el embarazo masculino.
¿Cuántas de nuestras acciones están o no propiciadas o vienen guiadas de algún modo por lo que somos genéticamente? Esta es la premisa de “The Evening and the Morning and the Night” [“La tarde y la mañana y la noche”]. Octavia E. Butler dio forma a la enfermedad de Duryea-Gode, a partir de otros tres trastornos genéticos, y la inoculó en sus personajes: Lynn, Alan Chi, sus genealogías e historias de vida, todo un campo semántico alrededor de una condición heredada. Canibalismo gore, automutilación e ingeniería genética construyen un relato que cuestiona el darwinismo social.
La niña Octavia creció en un hogar baptista, leía la Biblia: historias de conflicto, traición, tortura, asesinato, exilio e incesto. “Near of kin” [“Parientes cercanos”] nació de este interés: contar una historia de incesto abordada con una mirada comprensiva. Stephen y Barbara, hermanos, conciben una hija que regresa cuando muere su madre. Platica con “el tío”, indaga en el pasado y los secretos familiares, piensa acerca de su condición en el mundo y en las razones detrás de la decisión de sus padres. Octavia E. Butler utilizó como referencias las hijas de Lot, la hermana-esposa de Abraham y los hijos de Adán con las hijas de Eva.
“«Speech Sounds» [“Sonidos de habla”] was conceived in weariness, depression, and sorrow. I began the story feeling little hope or liking for the human species, but by the time I reached the end of it, my hope had come back”. La historia de Rye es una distopía oscura y desoladora, especie de road story en un futuro silencioso hasta la estridencia. El virus / la enfermedad / el castigo ataca de una forma muy específica: el lenguaje se pierde por completo o queda gravemente deteriorado, no se recupera. Parálisis, discapacidad intelectual, muerte. Libros que alimentan fuego. La protagonista pierde la capacidad de leer y escribir, pero no de comunicarse a través del lenguaje universal de los cuerpos.
Octavia E. Butler trabajó en fábricas, almacenes, plantas de procesado de alimentos, oficinas y tiendas minoristas, rodeada de personas extrañas e historias sensacionales que se inmiscuyeron finalmente en sus cuentos. “Crossover” [“Al otro lado”] surgió en esa época, a lo largo del verano de 1970. Un relato obrero en el que, más allá de la autoficción, la escritura es consciente de su reflejo social e histórico-político. Los protagonistas, una mujer de clase trabajadora y su pareja, expresidiario, cohabitan un espacio sórdido en el que alcoholismo y alucinación etílica los oprimen todavía más, víctimas de sus circunstancias.
En 2005, Seven Stories Press publicó una edición extendida de Bloodchild and Other Stories: dos ensayos —“Furor Scribendi” y “Positive Obsession” —, acompañados de un par de relatos inéditos —“Amnesty” y “The Book of Martha”—. Particularmente su biografía, pero también otros textos ensayísticos y autoficcionales aparecidos en The Library of America permiten a sus lectores dialogar con La Gran Dama de la ciencia ficción.
FVROR SCRIBENDI.
1) Lee. Lee sobre el arte, el oficio y el negocio de la literatura. 2) Toma lecciones y ve a talleres de escritura. Escribir es comunicar. 3) Escribe. Escribe todos los días. 4) Revisa tu escritura hasta que sea tan buena como te permita tu capacidad. 5) Envía tu trabajo para que te lo publiquen. 6) Hábito y no inspiración o talento, si crees que existen. Persevera.
“The Monophobic Response” es probablemente uno de los textos en el que con mayor claridad Octavia E. Butler expresa esta imperiosa necesidad de escribir con furia:
“Is this too much reality? It is, yes. No one is watching, caring, extending a hand or taking a little demonic blame. If we are adults and past the age of having our parents come running when we cry, our only help is ourselves and another.
Yes, this is far too much reality.
No wonder we need aliens.
No wonder we’re so good at creating aliens.
No wonder we so often project alienness onto one another”.
Para Octavia E. Butler, hay algo de alienígena en cada persona, una necesidad de (re)conocer(se) que es, precisamente, el cúmulo de afectos que nos hace humanos. No solo en Bloodchild and Other Stories, sino en su vasta obra como novelista —“The truth is, I hate short story writing” —, Butler propone un cosmos en el que las minorías tienen escenario y voz, confrontan la hostilidad de sus ambientes y, de alguna forma, encuentran su lugar en este u otro planeta, cualquiera, en donde ser no representa obstáculo, sino redención.
E PLVRIBVS VNVM.




