a razón de la liturgia del color,
la ruina de aquel sitio es posible en la imagen
todo pigmento pierde ímpetu frente al ojo,
incienso que se consume
y el observador desiste
(finalmente)
dominio de maravillas corruptibles,
bella imitación y artificio de la creación:
ocultos en el color
—igualdad y origen—
desde el interior nacen los ojos cansados de ver
formas que deja el oro sobre figuras que crean la
santidad
—canción aprendida desde la infancia—
formas que persuaden a unir las manos:
ungir de óleos, señal de las obras,
señal de la ceremonia,
símbolo del color que perfuma
un frasco de alabastro puede ser un templo,
reposo de arena,
reposo de piedra
mas el olor fragante de la ofrenda
en todo tiempo es derramado mediante instrumentos de
orfebre,
dispersando la luz por doquier:
Portada de "Fuera del reino", Julia Melissa Rivas Hernández.