Era cerca de la medianoche del 2 de enero cuando los que tuvimos la mala suerte de seguir despiertos nos enteramos del bombardeo en Caracas por parte de Estados Unidos.
De noche las lechuzas vuelan entre las estelas,
el gato-de-monte maúlla en las terrazas,
el jaguar ruge en las torres
y el coyote solitario ladra en la Gran Plaza
a la luna reflejada en las lagunas
que fueron piscinas en lejanos katunes.