
PRIMERA MASTURBACIÓN
Husmea no sin temor un joven
entre aquella ropa que arrinconó su primo
y al hallar la evidencia oscura
los textiles de una prenda usada
estruja en su pecho la hebra endurecida
de algodón con elástico
En la privacidad de esta alcoba
que ha quedado a merced del polvo
de atronadores murmullos en una casa vacía
los destellos del sol azuzan
estos minutos de pureza y crimen
la urgencia por irse aproximando la trusa
No ahonda él en razones sino
en la agitación amasando su cuerpo
vecindad de una carne desvanecida
cierta calidez en el aire
y esa erección floreciendo con premura
bajo la mano que entumece
No apura el ritmo de la sangre en expansión
la bestia que no para de crecer en su pecho
sino el deseo escurriéndose
con lentitud como herida
para cubrir su nombre bajo el silencio
acumulado entre la estera
Puede pensar después en excusas
justificaciones que resanen
las grietas de su coartada
ahora se engancha sin más en sí mismo
el placer una ventana al recuerdo
los días que el otro le enseñó a jugar fútbol
Y en un par de minutos
luego de recrear en la memoria
los brazos el pecho los muslos más grandes
descubrirá en los ojos
mudos de su primo
que éste olvidó al salir
su trabajo de biología
en la mesa de enfrente.