I
No sé por qué ni cómo, pero de repente él y yo estamos platicando, nada muy personal, eso sí, acaso el típico papeleo verbal de quienes recién se conocen (¿cómo te llamas?, ¿de dónde vienes?, ¿hacia dónde vas?); semillas de conversación que se riegan en el aire y van a dar a todos lados: a los postes de luz, a los techos de las casas, bajo las llantas de los automóviles.