DELANTE DE MÍ ESTÁ LA PISTA DE CORRER y el viento que desciende de las copas más altas de esos árboles variaciones de tonos verdes movimientos luz comienzo las primeras pisadas pensando en mi respiración que debe llevar la carrera la mente en mi cuerpo mis piernas endurecen en el esfuerzo por subir las pendientes jadeo otros jadeos pienso que es el último kilómetro en la colina desciendo siento el golpe del pecho mi corazón la sangre correr por mi cara caen las primeras gotas que se resbalan hacia la espalda pero quedan atrapadas en el círculo que forma mi playera en el cuello suave se junta un charquito a momentos frío cuando el aire lo pega a mi piel me asombro de estas piernas que avanzan a este cuerpo me pregunto hasta dónde podrán llevarme y pienso el día que subí una montaña desde antes del amanecer para ver el cielo la luna después los primeros tonos del sol encendiéndome un aire fresco casi frío sobre mi cara seguir caminando un placer primero en la respiración el sonido de los pasos la sangre saliva el viento quedito hasta que pasan las horas el dolor insoportable y el cuerpo casi comienza a desaparecer
DISPARO CON PISTOLA DE AIRE COMPRIMIDO
Los juegos olímpicos de París me trajeron a Kim Ye-ji
y ahora imagino que soy Hervé Joncour, y ella
la muchacha
(en este poema)
con ojos de sesgo oriental frente a mí
escuchando la historia de mi vida
sin despegar la mirada hasta que el agua
tibia en una taza al borde de mi boca
nos suspende la contemplación
en el silencio que en seguida corto aún
en la dulzura de mis labios humedecidos.
Rukan o nace una ruca (candado de poros y sales)
La araña como todos se debe enseñar
sin su completo esqueleto,
con el cerebro de un cerro al encuentro de las aves,
en un bocado de sal con sus ojos
de platillo, que se agazapa
en un empedrado en desnivel, sin manos para flamear
la araña aprende su nombre y el de gigantes enredaderas
con su colmillo lustroso afila patrias resecas
en el vientre de polillas barbadas, descansa del día
se enjuaga como lo hace un remo
Todas las arañas no caben en el sueño
a veces reducen rocas con su lamentosa escarlata
necesitan de musgos, sepias y arroyos
para finitos puntos de malabarismo
La araña construye su hogar hacia el sur
en el mismo llavero sucio donde bautizaron el cerco
sobre reflectores y chiqueros de luz apagada
Ciclo estacional
A la waria vienen a morir los árboles
(marcas de nacimiento)
el fango se alimenta de trillas
entre los ojos donde el aire vive transparente,
atesora restos vegetales y carne de lombriz
no olvido mis pómulos altos
madre morena festeja calambres en los tallos
su interior pare pigmentos latiendo rojos chuzos
En primavera permanece de pie soltando baúles,
oye a los gallos crecer bajo las piernas de un cementerio abrigando hormigas
Era menester de las hojas palidecer el invierno sobre pesada neblina
era menester cuando el cobarde regañaba a su manera
el domicilio con aves migratorias
nuestra respiración champurria
nuestra saliva como nata en el foye
su llanto parece ronco
mientras.