La presencia del pueblo yorùbá en América, especialmente en Brasil y Cuba, es un capítulo significativo en la historia de la diáspora africana, que ha moldeado profundamente los paisajes culturales, religiosos y económicos del continente.
La virtud más grande de una conmemoración es la de convertirse en un pretexto para abrir, en medio del tiempo, un claro en el que ejercer nuestro derecho a pensar.