Tierra Adentro

Lírico que no líquido: no lírico.
Líquido sí que fluye, sacia y limpia;
pero también al lodo que reinventa
le impide mutar arroyo en veneno
si pierde la emoción de la cascada,
el casquete más corvo, el excremento
que le sobra a los tantos versos largos.
Y la pasión llueve formas impuras
para encallar al arte en vida nueva.

Lírico que no líquido: no cántaro,
no encanta, no luye la luz ni canta,
se pierde en carismas impresionables;
no va con el texto ni alza la falda
para revelar al fondo, este lienzo
dispuesto a empatar costuras y tintas.
Y la pasión llueve formas serenas
para nombrarse a sí con nuevos signos.

Lírico que no líquido: no crítico,
no insano, no simiente sorda, mórbida;
no loa, no ala, no alaba: calla
o apetece vivir de erarios públicos
que lidien con el ego y sus desgracias.
Y la pasión llueve formas masivas
para trinar en tono adolescente.

Siempre en llamas, suplico —por favor—,
los que se precipitan en cascada.
Nada de líquidos que no me incendien,
Nuevo método para hacer gárgaras
con lírica (sin ser cursi)
si no es gasolina, sin su llamado
de fuego, sin el cántaro en las llamas.

Nómbrame y soy la flama sin el metro,
el fuego romano, la piedra líquida:
soy lava, soy más agua que no canta,
sólo se evapora, vive o desiste…
y se enamora de formas impuras.
Lírico que no muta en magma: llámale
burócrata de un verso bien medido
pero desmedido en sus pretensiones.


Autores
es poeta. Es coautor del libro La línea de sombra. Ensayos sobre Sergio Pitol (2009), y de la plaquette de poesía Canta Caín & Pesca fantasmas (2009).
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