Tierra Adentro
Fotografía de Lex Ashton publicada en sus redes sociales, 2025
Fotografía de Lex Ashton publicada en sus redes sociales, 2025

“Yo no sabía qué eran [los incel], no tenía ni idea. Me enteré hasta ahorita. Según yo casi no había en la escuela, y si los había, no eran muchos”. El sujeto en el testimonio de Dana, estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur (CCH), se desdibuja. De la misma forma, Lex Ashton, miembro de la comunidad incel, pasaba desapercibido entre sus compañeros hasta el 22 de septiembre de 2025, cuando su odio se vistió de negro y con una guadaña arrebató la vida de un joven. 

El mismo día del ataque, Lex Ashton hizo algunas publicaciones en redes sociales horas antes de ingresar al plantel. Según diversas fuentes, las fotografías y los textos eran crípticos a simple vista debido a que estaban compuestos por una terminología que pocos conocían. Semanas más tarde, lo incomprensible terminaría por convertirse en un mensaje medianamente accesible. El contenido era una amenaza; el emisor, un incel.

Se sospechaba que el perfil de Facebook pudo haber sido creado días antes. Tenía una foto de portada cuya fecha de publicación fue el 5 de septiembre. Ilustrada con una calavera, la publicación era un mandato inexorable de una religión nacida entre la misoginia y el radicalismo. Escrito en inglés, el comando rezaba: “Dios me mandó para empeorar la mierda.”

Se asumió que el desvarío del joven quedaría hundido entre los millones de contenidos en la plataforma. Lo que nadie percibió fue que la publicación tenía múltiples  significados. Era la formulación del lenguaje de la violencia, a la vez, un detonador en cuenta regresiva de una bomba de tiempo.

Mientras las publicaciones circulaban en redes, la madre de Lex Ashton se comunicó al número de emergencias (911) la mañana del 22 de septiembre. En la llamada, la mujer advirtió que su hijo había salido de casa “armado” y se dirigía al CCH Sur. Expresó su temor de que el chico se hiciera daño o atacara a otras personas, según la información filtrada de C5

La cadena de destrucción se había completado. Sus componentes son indicios de una subcultura digital compleja, con reglas  propias y una visión del mundo que cobran sentido en el machismo. Los postulados han existido cerca de 30 años, y encuentran en los hombres jóvenes la pólvora para arder. 

 

Las píldoras incel y los Chadriguez

Incel es una acrónimo de involuntary celibate (célibe involuntario). Son una subcultura digital nacida en 1997 como un espacio de apoyo mutuo creado por una mujer llamada Alana. Con el paso del tiempo, el entorno fue dominado por hombres y lo convirtieron en un refugio de misoginia y frustración, como explica un artículo de la revista Current Psychiatry Reports.

“Yo me considero Incel desde que tengo aproximadamente 16 o 17 años, más o menos por el 2009 o 2010, pero no fue hasta el 2022 que conocí el término blackpill para referirme a lo que a mí me ocurría”, explicó un hombre mayor de 30 años cuyo seudónimo para proteger su identidad es Incel X. El concepto al que se refirió, forma parte de varios dogmas. La subcultura los formuló para revelar el supuesto poder que el género femenino usa para subyugar a los varones.

Inspirados en la narrativa de la película Matrix (1999), los Incel clasifican sus creencias en colores que dictan una visión fatalista de las relaciones interpersonales entre mujeres y hombres. Según el artículo disponible en Humanities and Social Sciences Communications, estas son las píldoras Incel: 

  • Blue Pill (Píldora Azul): Representa la ignorancia de vivir bajo la ilusión de que existe una verdadera igualdad social y de pareja en el mundo moderno.
  • Red Pill (Píldora Roja): Es el despertar donde el hombre se percibe a sí mismo como la verdadera víctima de los movimientos feministas globales.
  • Black Pill (Píldora Negra): Un nihilismo total donde el incel acepta que su genética le prohíbe ser amado, eliminando cualquier esperanza de cambio o mejora.

Quienes adoptan la visión más oscura (Black Pill) aceptan que el atractivo físico es una ley biológica inmutable que los condena a la soledad eterna. En este punto la ideología deja de buscar soluciones para centrarse en la aceptación de un destino fatalista y enfocado en el odio a las mujeres, las supuestas culpables de su fracaso a las que llama foids: humanoides femeninos (female/femenino y humanoid/humanoide). Este es uno de los términos más despectivos de la ideología. 

La comunidad, desveló Incel X, se compone de grupos privados. Se basa en el apoyo mutuo. “Nos escuchamos entre nosotros, compartimos nuestras penas, hablamos de la depresión”. Por supuesto, los matices de la subcultura se difuminan desde las facciones enfocadas en el acompañamiento hasta la violencia de género. 

Hay opiniones divididas, admitió Incel X. “Hay extremistas como Ashton o Elliot Rodger, por ejemplo”. Sin embargo, la “retribución” no representa a todos los Incel. El concepto es uno de los más peligrosos, se refiere al llamado a cometer actos de extrema violencia para hacer pagar a quienes ellos identifican como el origen del sufrimiento que han soportado.

“Los violentos que quieren matar mujeres son solamente una minoría y no son muy bien vistos por la comunidad”. Incel X confesó que la mayoría de los hombres tienen resentimiento y odio hacia las mujeres. “Eso no significa que vayamos a hacer algo en contra de ellas”. 

Algunas dinámicas en Facebook y Reddit han servido como un apoyo para varones. En los rincones más ocultos de las redes sociales también se han conformado interacciones basadas en la violencia de género, donde se habla de retribución y se fomenta el acoso. 

La doctora Alejandra Bugss, psicoterapeuta y especialista en estudios de género, evidenció que los jóvenes Incel tampoco piensan necesariamente en matar, pero muchos han tenido experiencias que les llevan a creer que el amor o el sexo son un derecho, lo que genera resentimiento y odio cuando esos deseos no son satisfechos. 

Algunos espacios digitales son el escenario de diversas formas de violencia contra la mujer, predominando el discurso de odio misógino y el acoso digital coordinado. Los miembros emplean una “violencia simbólica” que deshumaniza a las mujeres a través de metáforas denigrantes, reduciéndolas a “huecos” (holes), “bolsas de carne” o comparándolas con animales sucios y peligrosos. 

Aunque la mayoría de los usuarios no son físicamente violentos, en los foros abunda la justificación de la violencia sexual y la violación, presentándolas como un derecho natural o una forma de “venganza” contra las mujeres que han rechazado sus acercamientos, de acuerdo con un artículo de la revista Revista ICCT.

La ejecución de esta violencia se apoya en el uso de plataformas como X, TikTok y YouTube, donde los algoritmos de recomendación facilitan la “indoctrinación” al empujar a jóvenes hacia narrativas extremistas de forma automática, denuncia el estudio de Current Psycology.

Existen miembros de la comunidad que han celebrado actos de violencia, elevando a asesinos en masa al estatus de “santos” o mártires. Esta estructura digital transforma la frustración personal en una hostilidad colectiva que busca reprender a las mujeres y hombres sexualmente activos para restaurar un supuesto orden natural en el que el poder pertenece a los incel.

Los hombres que se consideran parte de la subcultura, tienen una visión del mundo basada en estereotipos de género con alcance global y cada uno ostenta un nivel de acuerdo a los rasgos hegemónicos que tengan. Algunos de ellos tienen variantes adaptadas a México debido a los estándares de belleza del país:

  • Chad: Representa el ideal del hombre “alfa” blanco en la cima de la jerarquía social, caracterizado físicamente por ser alto, musculoso, con una mandíbula prominente y rasgos faciales simétricos que lo hacen universalmente deseado por las mujeres.
  • Chadriguez: Es la versión adaptada del Chad al contexto mexicano e hispano, que mantiene los rasgos de “macho alfa” como fuerza, atractivo y altura, pero con un fenotipo y rasgos físicos propios de la región, como la piel morena.
  • Tyrone: Se define como la versión racializada del Chad para hombres afrodescendientes, quienes poseen una estructura física dominante y gran éxito sexual dentro de la jerarquía de belleza establecida por la subcultura.
  • Tyroneriguez: Es un arquetipo híbrido registrado en foros de habla hispana que describe a un hombre alfa que combina rasgos físicos afrodescendientes y mexicanos, posicionándose en un nivel alto de la escala estética.
  • Chadpreet, Chang y Chaddam: Son términos para hombres de origen indú, asiático oriental y árabe (respectivamente) que poseen una estructura ósea superior, como huesos faciales definidos y gran estatura, destacando dentro de sus propias etnias.
  • Beta o Normie: Identifica al hombre de atractivo promedio o convencional que forma la clase media; se les describe como sujetos con rasgos comunes que solo logran relaciones si ofrecen recursos materiales o económicos a las mujeres.
  • Simp, Soy Boy o deconstruido: Términos peyorativos para hombres considerados aliados del feminismo, asociados físicamente con la ausencia de rasgos masculinos dominantes y una apariencia que los incel califican de débil o frágil.
  • Incel: Se ubica en el fondo de la escala social y afirma estar excluido de toda oportunidad romántica debido a su “mala genética”, manifestada explícitamente en la falta de altura o una estructura ósea facial desfavorable.
  • Stacy: Es el arquetipo de la mujer en la cima de la jerarquía femenina, descrita como extremadamente bella, joven y poseedora de rasgos físicos hegemónicos, aunque es tildada de superficial y manipuladora.
  • Becky: Representa a la mujer de apariencia normal o promedio que, según la lógica incel, está dispuesta a salir con hombres que no son “Chads” (como los Betas), pero sigue siendo vista como oportunista. 
  • Moha: Término peyorativo utilizado para referirse a mujeres atraídas por inmigrantes, a quienes los miembros del grupo ven como una amenaza cultural.

Es importante distinguir la naturaleza racista y ultraconservadora de la ideología incel. En el mundo estos elementos son adoptados para explicar la caída del orden hetero patriarcal. Los Incel también sostienen que los cambios sociales y la migración arruinan los valores tradicionales y la estabilidad en cada país. 

Una encuesta global citada en el artículo de Current Psychiatry Reports revela que la mayoría de usuarios en foros Incel viven en Europa Occidental (32%) y América del Norte (31%), un 8% de la comunidad se localiza en América Central o del Sur. Los porcentajes para la región son estimaciones, pues la participación podría ser mayor. 

Aunque esta comunidad demuestra odio a quienes encarnan los estereotipos de género hegemónicos, existe una paradoja. A pesar de su resentimiento, los incels ansían alcanzar la masculinidad hegemónica. Si lo logran, según su visión del mundo, tendrán la oportunidad de obtener el placer de las mujeres a las que despojan de humanidad, como explica la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La contradicción adquiere un nivel más profundo. Esta comunidad tampoco se opone a la masculinidad que imparte las desigualdades que denuncian. “El discurso suele culpar a las mujeres, deshumanizándolas al verlas como un problema en lugar de personas, lo cual puede convertirse en violencia, feminicidio u homicidio”, advirtió Buggs.

 

Este es un mundo de hombres

La escalada de violencia que explicó Buggs tuvo armas, y Lex Ashton las exhibió horas antes del ataque. Las fotografías eran de sí mismo con sudadera negra, capucha, guantes, cuchillos, gas pimienta y una guadaña metálica.

Junto con las fotografías, lanzó mensajes explícitos de su estado emocional y motivación. Uno de los textos, que circuló ampliamente en redes sociales y medios de comunicación tras los hechos, decía:

“Escoria como yo tiene la misión de recoger la basura.”

Publicó otro mensaje. Esta vez, fue una declaración de intenciones que complementa lo que ya anunciaba el estampado en la sudadera negra “Bath Blood” (Baño de sangre):

“Ya estoy harto de este mundo, nunca en mi puta vida he recibido el amor de una mujer y la neta me duele… yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo ni familia ni amigos… pero saben qué, no pienso irme solo, voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias.”

Los actos fueron conocidos a nivel regional. En el mundo Incel, Lex Ashton causó revuelo incluso antes de iniciar con su retribución. “Cuando se anunció la noticia de que Ashton había cometido homicidio, automáticamente lo vincularon con la comunidad. Fue algo desfavorable porque el mundo entero vio a todos los incel como asesinos o potenciales asesinos”, ahondó Incel X.

El hombre recordó que muchos en los grupos intentaron hacer que Lex Ashton desistiera. “En un momento nadie le creyó porque en internet la gente trollea, molesta y hace bromas; quizás nadie se percató de que el tipo estaba hablando en serio”. 

La comunicación entre incels ha sido determinante para radicalizar o acompañar a los miembros. Los chicos más jóvenes se han encontrado en medio de múltiples discursos, y algunos de ellos tuvieron resultados potencialmente peligrosos. 

De hecho, el mundo incel propone una teoría bautizada “Dos Vías” (Dual Pathways) para explicar que hay dos caminos hacia la radicalización: uno basado en vulnerabilidades de salud mental (autismo, bullying) y otro arraigado en rasgos de personalidad oscura (narcisismo, psicopatía) y orientación política de derecha, de acuerdo con un artículo publicado en Archives of Sexual Behavior.

Lex Ashton reivindicó la doctrina tras ser arrestado. Con el dolor en sus declaraciones, intentó explicar la rabia que puso la  guadaña en su mano. Los expertos interpretaron las decenas de ideas nocivas del chico. Llegaron a una conclusión: “Comenta la presencia de ideas homicidas desde hace varios años asociadas a bullying, por lo que… acude a plantel escolar con intenciones homicidas”, según los documentos filtrados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El testimonio del primer asesino Incel en México corresponde a la hipótesis “Dual Pathways“, y como muchas otras del imaginario incel, delega la responsabilidad de los miembros y transfiere la culpa a la sociedad o a condiciones psicológicas. Un aspecto que Bugss puso en tensión. 

Las personas más susceptibles, explicó la experta, suelen ser jóvenes con una profunda soledad emocional, baja autoestima o una herida de rechazo constante a lo largo de su vida. También influyen los hombres educados bajo la idea de que su valor depende de su éxito con las mujeres, un discurso machista y misógino que les genera frustración si no cumplen con ese estándar. 

Otros factores incluyen la falta de espacios para expresar tristeza o miedo debido a limitaciones de género y una gran necesidad de pertenencia, aunque sea a grupos dañinos. Esto último fue determinante, pues los miembros de foros incel rara vez ofrecen otro apoyo que no sea una invitación abierta a tomar la “Black Pill”.

Con la información que circuló sobre los incel tras el ataque de Lex Ashton, las personas jóvenes como Dana identificaron que se trata de un problema que podría echar raíces en los chicos de su edad.

“La cultura [incel] podría llegar a cualquier hombre que esté dolido porque no ha tenido una relación. Sí influye la edad y la ideología”, comentó la estudiante del plantel donde ocurrió el primer incidente de un incel en América Latina.

El discurso y las paradojas parecen haberse acompañado desde el inicio. Si los miembros se acompañan, ¿por qué persiste el sentimiento de soledad? La respuesta podría estar en la forma en que los chicos estuvieron dispuestos a abordar el tema.

Bugss explicó que se necesita hacer más visible un acompañamiento para los Incel con perspectiva de género, similar al que existe para hombres que ejercen otros tipos de violencia. En México, los hombres se suicidan más que las mujeres, lo que muestra un sufrimiento profundo que no saben cómo pedir ayuda para procesar. “Se requiere capacitar a profesionales para trabajar con la historia de vida de estos jóvenes y cambiar su manera de ver a las mujeres”.

Uno de los principales obstáculos para que los chicos cambien es el autodesprecio. Los Paragons (Parangones) son hombres que a menudo actúan como figuras de autoridad o moderadores y suelen establecer categorías de incel de acuerdo con el Lookism, un conjunto de prejuicios y discriminación basados en la apariencia física de una persona. Estos son algunos de ellos, según el artículo de Current Psychology:   

  • Shortcel: Hombres que atribuyen su celibato exclusivamente a su baja estatura. En sus foros, ser “dominado” físicamente por alguien más alto se denomina heightmogged.
  • Wristcel: Aquellos que creen que tener las muñecas finas es una señal de baja testosterona y debilidad genética, lo que los hace repulsivos para las mujeres.
  • Mentalcel: Individuos que consideran que su barrera no es el físico, sino su neurodivergencia (frecuentemente autismo), ansiedad social severa o falta de habilidades sociales.
  • Gymcel: Incels que intentan “romper” su estado yendo al gimnasio de forma obsesiva para compensar su fealdad facial con un cuerpo musculoso (gymmaxxing).
  • Workcel: Aquellos cuyo empleo o falta de tiempo libre les impide interactuar socialmente, manteniéndolos en un celibato forzado por el sistema laboral.
  • Emcel: Acrónimo de Emotional incel, referido a quienes no logran establecer vínculos debido a una incapacidad de conectar emocionalmente con una pareja.

Además de la misoginia de la comunidad, las creencias de ultraderecha encuentran un espacio para existir.  Para Buggs esto era de esperarse. La ultraderecha ha sido origen y consecuencia de la subcultura. En palabras de la especialista, estos discursos se nutren del conservadurismo extremo y buscan revertir derechos ganados por el feminismo y la población LGBT. 

Entre los diversos perfiles, dos sobresalen a causa de su peligrosidad, de acuerdo con la Universidad de Nueva York (NYU):

  • Stormcels / Alt-right cels: Incels radicalizados que mezclan su frustración sexual con ideologías de supremacía blanca y extrema derecha.
  • Rapecels: Un sector extremista que cree que el sexo es un derecho que debe tomarse por la fuerza, justificando el abuso sexual y el feminicidio como “reacción natural”. 

“Y eso es lo que da miedo, porque en realidad como que no era solo él. Todos los incel tienen tanto odio hacia las mujeres que quieren matar. Entonces sí es eso, me da miedo”, reconoció Dana tras su regreso a clases el 3 de febrero de 2026.

La chica contó que solo dos profesores hablaron respecto al crimen del 22 de septiembre de 2025. ”En realidad, mis compañeros y yo casi no hablamos de lo que sucedió”, y esta vez, lo único que acompañó la respuesta de Dana fue el silencio. 

Había pasado casi medio año desde los actos de Lex Ashton. Lo que permaneció fue la sombra de la muerte que dejó a su paso; aunque los acontecimientos previos al homicidio, quedaron difusos por el caos. Igual que sucede con un trauma, las consecuencias perduran, pero los eventos que lo causan se difuminan. Inspiraron demasiado horror para verlos de frente. 

La amnesia, resultado del impacto emocional, la comparten víctimas y victimarios. Lex Ashton confesó que no tenía claros los hechos del asesinato. Su defensa legal aseguró que él “solo recordaba haber llegado en un taxi (Uber)” y que no conservaba memoria consciente del ataque. Por desgracia, los incel son conocidos por formular argumentos para eximirse de la responsabilidad de sus actos. 

 

La retribución

Lex Ashton bajó del vehículo. La fricción de sus tenis contra el asfalto encendió el camino, cuyas llamas atizadas por el odio, guiaron sus pies. En sus pertenencias había un pequeño arsenal, pero una guadaña se perfiló como el arma capaz de saciar su crueldad. En su mente, la maraña de obsesiones empezó a enhebrarse en una sola: retribución.

Alrededor de las 13:00 horas del lunes 22 de septiembre de 2025, la cadena de destrucción se había completado. Nada podía detenerla. Lex Ashton llegó al CCH Sur encapuchado y vestido de negro, como lo había mostrado en sus publicaciones. 

Se dirigió al edificio de idiomas del plantel. Llegó al campo donde sembró brutalidad. Con guadaña en mano, apuñaló a Jesús Israel “N.”, un estudiante de 16 años. El incel comenzó la danza que la muerte ejecuta al arrebatar vidas en un vaivén de su os. Las heridas que infringió Lex Ashton fueron mortales.

Incluso en momentos de crisis, hay personas que desafían el horror. Un trabajador administrativo de 65 años, identificado como Armando “N.”, también resultó herido. Fue el riesgo que asumió al detener a Lex Ashton, quien se disponía a asesinar también a la pareja de su víctima. 

Al verse acorralado por estudiantes y personal, el incel subió a un edificio dentro del plantel. Se disponía a cumplir con la última parte de sus amenazas en Facebook. Trepó el barandal y se lanzó desde un tercer piso. El impacto de la caída fracturó ambas piernas y ocasionó una lesión craneal que requirió cirugía.

Fue atendido en el Hospital Regional número 2 del IMSS, donde permaneció bajo custodia policial hasta que, el 10 de octubre de 2025, fue detenido formalmente al recibir el alta médica. Ese día, Lex Ashton hizo algo que otros incels asesinos nunca estuvieron dispuestos a hacer: afrontar las consecuencias. La Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México lo trasladaron al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

A esas alturas, América Latina supo que el primer asesino incel de la región era mexicano. Se identificó que Ashton formaba parte de comunidades en Facebook como Curincels OG y Farmacia Curincels, grupos que promueven la ideología “Red Pill” y el odio hacia las mujeres. En sus mensajes, agradeció a sus “brocels” (compañeros de la comunidad incel) por el apoyo a su idea.

Con el peso de la ley sobre él. Su defensa intentó exonerar al chico con un repentino ataque psicótico. Durante la audiencia del 10 de octubre de 2025, el abogado defensor de Ashton, David Retes, sostuvo ante el juez que su cliente deliraba:

“Se encuentra fuera de la realidad, tiene eventos psicóticos, está decaído, está deprimido y se encuentra mal físicamente… mi cliente no es un delincuente.”

Sin embargo, los peritajes forenses presentados por la Fiscalía establecieron que el acusado estaba consciente, y sin indicios claros de psicosis o ideas delirantes al momento de la agresión.

Antes de su detención, Ashton se encargó de arruinar el argumento de su defensa legal. Confesó en una entrevista con las autoridades que su intención era asesinar a más de una persona, según el documento filtrado del IMSS:

“Yo me quería chingar a 6 cabrones, pero solo se pudo uno porque otro pendejo me agarró”.

Lex Ashton tenía referentes. A lo largo de los casi 30 años que la subcultura tiene de vida, algunos hombres se encargaron de bautizarla con sangre. Estas figuras han creado el término “ir por un ER” (Go ER), que los foros utilizan para incitar a los suicidas a cometer ataques. Ellos son algunos asesinos incel, de acuerdo con el artículo de la Universidad de Nueva York y el estudio de Current Psychiatry Reports:

  1. Marc Lépine (6 de diciembre de 1989, Montreal, Canadá): Asesinó a 14 mujeres en una escuela. Aunque el ataque ocurrió antes de que el término “incel” se popularizara, es considerado por la comunidad como el “incel original”. Su acto fue una represalia política explícita contra el feminismo, al cual culpaba de haber arruinado su vida.
  2. George Sodini (4 de agosto de 2009, Pennsylvania, EE. UU.): Mató a 4 personas e hirió a 9 en un gimnasio LA Fitness. Dejó una nota y un blog donde expresaba un resentimiento profundo por haber pasado 19 años sin sexo y culpaba a sus padres y a las mujeres por su situación.
  3. Elliot Rodger (23 de mayo de 2014, Isla Vista, California, EE. UU.): Mató a 6 personas mediante apuñalamiento, disparos y atropellos antes de suicidarse. Es la figura más influyente de la comunidad, apodado el “Caballero Supremo” y el primer “santo” oficial. Dejó un manifiesto de 141 páginas que hoy sirve como “manual” o plano para otros ataques. Él introdujo el término “Día de la Retribución” para referirse a sus crímenes.
  4. Christopher Harper-Mercer (1 de octubre de 2015, Oregon, EE. UU.): Mató a 9 personas en el Umpqua College. Escribió un manifiesto donde se lamentaba de no tener amigos ni novia; en sus escritos describió a Elliot Rodger como alguien “élite”.
  5. Sheldon Bentley (31 de julio de 2016, Edmonton, Canadá): Asesinó a un hombre sin hogar. La peculiaridad de este caso es que Bentley culpó explícitamente a su estado como Incel por haber cometido el crimen.
  6. William Atchison (7 de diciembre de 2017, Aztec, Nuevo México, EE. UU.): Mató a 2 estudiantes en una escuela secundaria antes de quitarse la vida. En foros digitales, había expresado previamente su admiración por Elliot Rodger y publicaba contenido racista y de extrema derecha.
  7. Alek Minassian (23 de abril de 2018, Toronto, Canadá): Asesinó a 10 personas con una furgoneta (la mayoría mujeres). Antes del ataque, publicó en Facebook que la “rebelión incel” había comenzado y saludó al “santo” Elliot Rodger.
  8. Scott Beierle (2 de noviembre de 2018, Tallahassee, Florida, EE. UU.): Mató a 2 mujeres en un estudio de yoga antes de suicidarse. Aunque no hay pruebas de que estuviera en foros específicos, es llamado “Saint Yogacel” por la comunidad. Mantenía un canal de YouTube con contenido misógino y racista.
  9. Nikolas Cruz (14 de noviembre de 2018, Parkland, Florida, EE. UU.): Mató a 17 personas en una escuela secundaria. Existe disputa sobre si se consideraba a sí mismo un incel, pero realizó múltiples comentarios en YouTube sobre Elliot Rodger antes del ataque.
  10. Brandon Clark (15 de julio de 2019, Utica, Nueva York, EE. UU.): Apuñaló mortalmente a una joven y publicó las fotos del cadáver en línea. Era administrador de una página de juegos llamada “Darkcel Gaming” y justificó el crimen por su incapacidad para aceptar que la víctima saliera de su vida.
  11. Jake Davison (12 de agosto de 2021, Plymouth, Reino Unido): Mató a 5 personas, incluyendo a su propia madre y a una niña de 6 años. Había publicado videos donde expresaba sentirse derrotado por el sistema y frustrado por haber perdido los romances de la adolescencia.

Un aspecto importante es la presencia de la “Black Pill” como estilo de vida que impide a los chicos cambiar. Bajo una doctrina que invita a la desesperanza, los asesinatos siempre han sido la única opción para ellos. 

 

¿A qué están destinados los incel? 

Lex Ashton pensó que podría seguir los pasos de algunos “santos” incel, y que sería canonizado luego de suicidarse. Sin embargo, su historia tuvo un desenlace diferente. 

En la primera audiencia, un juez dictó prisión preventiva oficiosa para el chico por los delitos de homicidio calificado y lesiones dolosas. La defensa había solicitado la duplicidad del término constitucional para ampliar el tiempo de investigación, pero el juez optó por mantenerlo bajo prisión preventiva en el Reclusorio Oriente mientras continúa el proceso

El ataque desató una profunda crisis de confianza en la comunidad estudiantil y llevó a la suspensión de clases en el CCH Sur hasta el pasado 3 de febrero de 2026. La memoria permanece al igual que la confusión. Nadie ha podido explicar cómo Lex Ashton pudo asesinar a alguien pese haber dado señales. La prevención se convirtió en uno de los temas principales. 

Dana considera que la escuela debió de haber dado charlas para tratar de mejorar eso. “Como salón podríamos tratar de evitar que hayan excluidos”. Ella considera que es la mejor forma para que los jóvenes dejen de consumir narrativas incel. 

Ante la pregunta de cómo sería posible prevenir ataques de este tipo, Buggs dejó que un silencio extraviado entre la frustración y el asombro fuera el preámbulo de su respuesta. “Aunque no se puede garantizar la prevención total, se puede reducir el riesgo escuchando antes de que el enojo se convierta en odio y tomando en serio cualquier amenaza”. 

En sus palabras, las escuelas deben enseñar el manejo de emociones y la tolerancia a la frustración. “La prevención real no empieza con castigos, sino con vínculos, escucha y acompañamiento”. Por ello, fue un error delegar la responsabilidad a la salud mental de Lex Ashton y las personas como él. 

Además, resaltó la importancia de cuestionar los estereotipos de género. Las autoridades escolares deben estar atentas para detectar señales de alarma como el aislamiento o cualquier tipo de violencia.

Contrario al enfoque constructivo de Buggs, Incel X pareció encarnar la voz del fatalismo. “Yo digo que esta subcultura está destinada a hacer siempre lo mismo porque somos hombres sin oportunidades y, aunque lo nieguen, el hombre es dependiente del afecto femenino”.

Sin afecto femenino, continuó, nos corrompemos. Él sostiene que si un hombre no tiene un romance en la adolescencia, “le va a costar mucho o será casi imposible ligar en el futuro”. Asegura que someter las relaciones interpersonales al aspecto físico, asesina a la esperanza. “Todo esto nos conduce al nihilismo, a ser nihilistas, a no encontrar el sentido de la vida y de la existencia en sí”.

Podría ser cierto a juzgar por las teorías que han dado forma al mundo incel. Aunque existen varias, la mayoría comparte la autocompasión y un odio desmesurado a la mujeres debido a que gozan de supuestos privilegios en la sociedad. Las principales hipótesis de la subcultura son las siguientes, de acuerdo con la revista ICCT y la investigación de Communication in Humanities and Social Sciences:

  • La regla 80/20: Sostienen que el 80% de las mujeres compiten desesperadamente por el 20% de los hombres más atractivos (los “Chads”), dejando al resto de la población masculina fuera del “mercado sexual”.
  • Teoría del muro: Afirman que las mujeres pierden drásticamente su atractivo y valor en el mercado de citas después de los 25 años. Para los incel, esto es una forma de consuelo, creyendo que las mujeres que los rechazaron terminarán solas con “gatos y vino” al envejecer.
  • Locus de control externo: Esta teoría psicológica explica por qué los incel atribuyen sus fracasos sociales enteramente a factores externos como la genética o el movimiento feminista. Al rechazar la responsabilidad personal, refuerzan un sentimiento de victimismo que facilita la radicalización.
  • Ley de Briffault: Sugiere que la mujer es quien decide todas las condiciones de la familia y que la asociación con un hombre solo dura mientras ella perciba un beneficio.
  • Hipótesis del guardaespaldas: Plantea que las mujeres eligen al hombre más dominante disponible no por afecto, sino para ser protegidas de otros hombres.
  • Gynocentrism (Ginocentrismo): Defienden que la sociedad moderna está diseñada para otorgar privilegios a las mujeres, mientras que el “privilegio masculino” es visto como una mentira del adoctrinamiento feminista.
  • Juggernaut Law: Teoría que sostiene que incluso una mujer considerada “fea” tiene una ventaja desproporcionada en el mercado sexual debido a la alta demanda masculina, comparándola con un motor imparable.

Incluso una de las posibles salidas de la “Black Pill” es una apología a la cosificación de los cuerpos. Según el “Manifiesto Transmaxxing“, ser una mujer trans sería una “mejor opción” para escapar del celibato. La promesa es que al transicionar gozarán de los supuestos privilegios de las mujeres y aumentarán las posibilidades de extraer recursos de otros hombres. Aunque poco común, se alienta a los más jóvenes a transicionar mientras se fetichiza a las personas trans. 

La “Black Pill”, los tipos de incel y sus numerosas desventajas nunca han sido un estado físico, sino ideológico. Con ideas tan misóginas, los jóvenes pueden aprender a odiar y articular la violencia como acto justificado en la autocompasión.

Hechos como los ocurridos en CCH Sur solo empeoran la polarización. Además, se pierde la oportunidad de alejar a los jóvenes de los discursos incel, que resultan seductores debido a la promesa  de venganza. Una llamada que escuchó Lex Ashton y lo llevó a un callejón sin salida.

La violencia incel está condenada a repetirse. El 24 de marzo de 2026, un joven de 15 años entró armado con un rifle AR-15 a una preparatoria Makárenko, Michoacán. Apenas puso un pie dentro del plantel, se dirigió a ejecutar a Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla, ambas eran maestras.  

Cargaba 47 cartuchos y ocultó el arma en una funda de guitarra, de acuerdo con las declaraciones del fiscal general de Michoacán, Carlos Torres Piña. Tras ser detenido, el presunto asesino fue identificado como Osmar “N”, quien aseguró haber obtenido el rifle en su casa. Después se supo que el padrastro del adolescente es un miembro de la marina, lo cual hace probable que el menor haya tomado el rifle del hombre sin autorización.

Las autoridades confirmaron que el rastreo del origen del arma sigue en curso porque carece de registro y es lo usan las fuerzas de élite. También continúan las pesquisas respecto a las motivaciones del tirador. Sin embargo, como ocurrió con Lex Ashton, Osmar “N” dejó un par de videos en su cuenta de instagram, que la red social decidió eliminar. Uno de ellos decía lo siguiente en inglés:

“Porque he decidido enviar a las feministas, quienes siempre han arruinado mi vida, con su creador… odio a las feministas”.

Además, en otra nota Osmar había escrito: “hoy es el día”, justo antes de ingresar al plantel para acribillar a las docentes. La condena máxima a este crímen podría ser de tres años, debido a que el presunto culpable era menor de edad cuando cometió los asesinatos.

La subcultura incel ha sido una negación desde sus inicios. Al usar sus cánones de belleza para determinar el valor de una persona, reduce la humanidad a nada. Con sus teorías para retorcer la realidad y sus llamados a las matanzas, el mundo pierde los matices que lo hacen complejo y, devorado por la oscuridad del fatalismo, se convierte en una gigantesca píldora negra.

 

Fuentes

https://www.tvazteca.com/aztecanoticias/perfil-psicologico-lex-ashton-agresor-cch-sur-las-senales-que-nadie-vio
https://www.excelsior.com.mx/nacional/mama-de-lex-ashton-advirtio-al-cch-sur-sobre-ataque-del-incel-revela-carpeta-de
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