Tierra Adentro
Sabino Guisu. De la Exposición DEAD HONEY. (Colmenas de abeja obrera, Cera, miel) 2012. Foto: Michel Pineda

Sobre el basketball

El espacio es el mismo en Arizona, supongo, que en Michigan o en Ames, Iowa, luciérnagas indiferentes a los pases aéreos, enmarcadas por el altísimo emparrillado de maíz,

listos para ser despanojados por la blanca estupidez sin camisa. Ahí está la llanura en particular, y también están otros paisajes divididos y subdivididos, trazados

en cuadrícula por los caminos. Aquí termina el cuadriculado en montaña y más allá aún otra llanura, luego otra montaña, arruga de la geología, la tierra moviéndose lentamente

contra sí misma. Supongo que habrán vacío y calor en cualquier parte que las produzcas, el aliento de perros jadeantes apestando hasta tu balcón,

el mundo, o tú, haciendo un bloqueo (nunca estás seguro cuál de los dos) del asfalto por la calle que lleva a la canasta, un agujero entre otros, ninguno por llenar.

El silencio dice: aquí estás y para siempre serás indigno. Tu blancura es suficientemente obvia para todos. Tu inhabilidad para cualquier cosa ahora lo es todo.

¿O es eso demasiado? ¿No es por ello que es importante? Este impulso masculino haciendo eco al oscurecer, repitiéndose, un grito y luego sólo el calor de las luces. No es suficiente

decir que este no es tu juego, tu mundo, el que merezcas elogios o cualquier otra insignia de respeto. Puedes demostrárselos después en los videojuegos, o en tu

Tandy de pantalla ámbar, la computadora menos sexy que se pueda concebir entre las compatibles con IBM, con Jordan vs. Bird: One on One. Es 1988. Probablemente eres un cretino.

El mundo está poblado de cretinos como tú y como esos otros chicos. Búscalos en la Wikipedia. Podrías escucharlos a través de la pantalla, calle arriba,

playeras y shorts y pieles lamentables, golpe hueco de pisadas sobre el asfalto, jugando uno contra uno o media cancha con los amigos que no seguirán siendo amigos por mucho tiempo,

una tragedia minúscula, una amenaza para preocuparse, se desteje, sigue buscando pases, por el maíz y luego por la guerra, tus años de fracaso y terror, y luego de eso a los campos, que se alejan.

Sermón: encriptado

Luego de pasar por la caja que bate nuestro texto en revueltas tiras de dígitos— el velo que nos separa de nuestros secretos como sangrías, magnético en todos nuestros discos duros y zip disks, hemos hallado nuestro camino hacia el fondo de la pila. Amigos, consideren esto una instrucción para irse a casa y limpiar sus mezcladores, borrar el caché de su Internet Explorer, y expulsar las cookies del navegador como una enfermedad hacia la majestad de la trituradora o el basurero. No necesitamos mantener estas cosas cerca de nosotros; ellas no son nuestros nombres ni las direcciones por las que la luz podría hallar su camino hasta nosotros.

No hay centros de rehabilitación para el pecado. No habrá sonrisitas entre la multitud. No hay una tierra más allá de esta cuando la pantalla se ha vaciado y nuestras vidas han sido desprendidas como una telaraña de los helechos, desenredándose.

Contén tu risa y la hemorragia de tus heridas.

Lo que necesitamos aquí es un torniquete para detener la ingesta diaria de información o calcio en forma de leche.

Deshazte de tus Porciones de Ingesta Diaria Recomendada para los Estados Unidos.

Lo que necesitamos es reducir las muertes accidentales de polizones en los vuelos transatlánticos demasiado largos.

Pensemos en la parábola del hombre que trata de esconderse en el hueco dentro del cual el tren de aterrizaje del Airbus A320 de Amsterdam rumbo a Nueva York cerrará.

Consideremos la configuración de las constelaciones que hemos formado entre las estrellas.

No habrá más carraspera.

Habrá compre uno lleve otro gratis en el más allá.

Habrá galaxias colapsando por cada uno de los presentes en la limpieza después de la fiesta, después de la graduación, en el más allá del más allá de la celebración.

Tomemos un no como respuesta sólo esta vez.

Deshagámonos de toda la colectiva loción para después de afeitar de nuestros esposos en el excusado o en el fregadero.

Lloremos por todos aquellos que nos han dejado por culturas más cálidas o por otras parejas, más jóvenes.

Lloremos por los pretendientes al trono, esas otras bolas de pintura o cordel o ligas elásticas o cualquier cosa que se pueda enrollar, esos miles de heroicos leñadores esparcidos por el medio oeste, atados de tristeza, atados con historias.

Lloremos por aquellos cuyas contraseñas son el nombre de sus mascotas o su apellido de solteras, o cualquier otra cosa demasiado fácil de adivinar, como las palabras del diccionario.

Hallemos nuestro camino de vuelta a la luz que aún nos espere.

 

Sabino Guisu. De la Exposición DEAD HONEY. (Colmenas de abeja obrera, Cera, miel) 2012. Foto: Michel Pineda

Sabino Guisu. De la Exposición DEAD HONEY. (Colmenas de abeja obrera, Cera, miel) 2012. Foto: Michel Pineda

Pensé que su muerte me dejaría preñado, no vacío como una tumba

Escarcha en vidrio ensangrentado, círculo de sal en una margarita.

Lee sobre cómo hacer rescates. Sellos y cómo romperlos.

Deja que esa máquina se enfurruñe hasta primavera, cuando sea barato subirla. Ahora, sin embargo, debemos subir el cuerpo para que pueda ser enterrado como un juguete en una trama acalorada.

Traje de buzo, aleja el frío y el tacto del entramado de la piel.

Traje de buzo, guárdame dentro, no dejes que me rompa.

Agua, cadáver & techo de hielo, permite que tu luz baje como cascada por las grietas, que ilumine a través de los agujeros.

El último baile bajo el agua con Liz.

Bajando para sacarla en su Atlantis de hueso y vidrio, iluminado indirectamente por el reflejo, desde la izquierda. No salgas a la superficie indiferente.

Liz mi X mi otra lengua.

Soñé con operaciones, la resucitación cardiopulmonar y boca a boca, el diezmo del aliento y el escupir de vuelta a la vida.

Soñé con ser capaz de soñar otra vez. Soñé que era capaz de actuar.

Arde, arde

Arde por X, por la pérdida, por el arder mismo, por el mantra que se repite/se balancea como una campana en una jaula en la torre que no ha sido aceitada durante horas pero sigue repicando, enalteciendo a su fabricante, enalteciendo el movimiento del aire a través de la ventana que parece una cruz.

Haz que arda la pared que nos separa del río.

Haz que arda el signo de alto que impide que los autos se agolpen en la intersección.

Deja que la gracia del fuego se lo lleve todo y lo convierta en combustible y ceniza y en olor carbonizado que se moverá en el aire durante años antes de asentarse. Haz que arda el establo aplastado bajo la nieve cuando esta se derrita y se seque lo suficiente para que prenda sin problemas.

Redúcelo a ruinas, base de anotación para las ardillas que dejan rastros de puntadas en la escarcha de nieve luego que el sol la dejara crocante a enfriar.

Resta eso de X, del hueco en el hielo sobre la piel del lago, de la cicatriz dejada por el rescate,

Sustrae esto del sustrato y de las relucientes masas de roca que merodean justo bajo la superficie que ya no dejarán ganancias para las minas y las compañías que emplean a los hombres que ennegrecen sus pulmones por ellas durante el día.

“Sobre el basketball” y “Sermón: encriptado” pertenecen a The Available World, Louisville, Sarabande Books: 2010. Para leer los poemas en su lengua original, con hiperenlaces y notas, visita el sitio de The Available World.

“Pensé que su muerte …” y “Arde, Arde” fueron extraídos de la revista Perhielion, Vol. II, No.8, 2003.

Todos los poemas traducidos por el genial Javier Raya.


Autores
vive en Michigan, donde edita las revistas Diagram y New Michigan Press. Escribió dos libros de ensayo: Neck Deep and Other Predicaments y Vanishing Point. Not a Memoir (Graywolf Press, 2007 y 2010); es novelista por Other Electricities (Sarabande Books, 2005) y poeta con Vacationland (Tupelo Press, 2005).
(Cd. de México, 1985) Palabrero ninja. Cuenta con dos plaquettes de poesía: El libro de Pixie (Torre de Babel Ediciones, 2010, reeditado en 2013), Por los rasgos una bayoneta (Col. La Ceibita, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2011) y el libro Ordalía (Col. Limón Partido, 2011). Miembro del consejo editorial en Proyecto Literal y editor en PijamaSurf.com. Ha publicado ensayos y poemas en Tierra Adentro, El Jolgorio, Trifulca, el Periódico de Poesía y Yagular entre otros medios impresos y electrónicos. Hace spoken word y trabaja en su obra póstuma. Detesta a los escritores que hablan de sí mismos en 3a persona.