Tierra Adentro
Nieves de enero. Imagen de Mariana Martínez.
Nieves de enero. Imagen de Mariana Martínez.

Chalino superestrella DIY: la ruta del inmortal

El señor de los punks

El 24 de enero de 1992, en Coachella, California, un hombre subió al escenario del restaurant bar Plaza Los Arcos y encañonó a ‘Chalino’ Sánchez mientras cantaba. El intérprete sacó el arma que siempre traía en el cinto y no dudó en tirar balazos. Bueno, un balazo. La escuadra se trabó como si se tratara de un western en el que, en pleno duelo, los segundos corren lentos para los pistoleros. Dos hombres se van a batir a muerte, salvo que en esta ocasión uno de ellos no sabía que iba a ser atacado. Algo como aquella historia que es pura mitología, la del tiroteo por la espalda a Jesse James y su transformación en una superestrella póstuma del cine del Oeste, muy parecido a lo que al poco tiempo le ocurriría a ‘Chalino’ Sánchez.

Luego de diez días en el hospital y con su rival en prisión (dos balas habían atinado al cuerpo del cantante), Sánchez continuó con su gira y esta se colmó de sold outs por todos lados. ‘Chalino’ fue un punk y así son los punks: resisten, son necios y, por ende, constituyen una imagen a veces mitificada, un producto ofrecido con una honestidad que no siempre despunta por su amplitud de registro ni por su calidad, y que a pesar de eso le termina dando identidad a quienes se forjan al otro lado del camino cargados de rabia; a los marginados, a los forajidos.

Quince años atrás, en 1977, a ese mismo lugar, los campos de Coachella, llegó siendo un plebe Rosalino Sánchez Félix, nombre completo del cantautor sinaloense, ayudado por “polleros”. Se dice que escapó de Sinaloa después de ultimar a balazos a un mafioso de la localidad luego de que éste violara a su única hermana. Como dice otro gran compositor; Julián Garza: “en los pueblitos del norte siempre ha corrido la sangre”.

https://www.youtube.com/watch?v=McFWkmKKJ0w

En True Tales From Another Mexico (University of New Mexico Press, 2001), el libro del periodista norteamericano Sam Quinones, se menciona que el incidente se menciona ocurrió a mediados de los setenta y no difiere mucho del murmullo popular. Aunque también hay quien asegura que es una farsa similar a la historia en la que Pancho Villa en la cobra venganza contra un cacique que abusó de su consanguínea y el Centauro; otros se van por el lado heroico, donde llegó a impedir el acto matándolo para así rescatar a su hermana. Pero de Villa se sabe que fue un ladino, muchas veces llegó a mentir y a manipular para salvar el pellejo o para conservar su liderazgo. Sobre todo nos parece inverosímil pensar que Villa o Sánchez siendo tan jóvenes sobrevivieron después de atentar contra figuras como las antes mencionadas.

Sinaloa siempre ha sido una tierra brava y peligrosa, tarde o temprano aquel muchacho o alguno de sus siete hermanos se iba a llenar de sangre o sería la víctima. Al escapar, Rosalino se aventó una temporada en la pisca y después con trabajos pequeños de jardinería o como ayudante en la construcción. Otro adolescente indocumentado más buscando una vida -ya no se diga mejor- en Los Angeles.

La reflexión en torno al castigo

Luego del asesinato de su hermano Armando, con quien coyoteaba en la frontera de Tijuana, Chalino pasó unos meses tras las rejas por crímenes menores, y fue ahí donde empezó a componer corridos de manera autodidacta. La creatividad nace, se consolida o muere, en medio de la relación que el hombre tiene con el espacio que habita, si no, todos podemos preguntarnos hoy qué hemos estado haciendo en estos tiempos de encierro. En la ejecución todo se vuelve comunicativo, y las historias vienen solas cuando hay tiempo para escucharlas. Imagino al genio del sombrero ladeado rodeado de delincuentes, cargando el pesar por la muerte de su hermano y como antecedente aquel crimen cometido y una vida de pobreza sembrando maíz en “El Guayabo”, sindicatura de Las Tapias, de Culiacán. Siempre rodeado de plomo y sangre. ¿Qué hace el artista si no es narrar lo que ve y vive?

Ya lejos de casa y mejor conectado que nunca, el sinaloense siguió componiendo corridos por encargo, algo común en el mundo de la narcocultura, que, debemos aclarar, no existía como tal. Hay una contribución significativa del mexico-americano que recibe los trazos de su tierra y las convierte en algo propio. Él, por medio de sus obras inyectó un nuevo estilo al corrido tradicional mexicano, supo cómo narrar historias del día a día desde un punto de vista cargado de intensidad, lleno de folclor y casi anulando la metáfora. El contrabando, los robos y las ejecuciones ya no solo eran algo que “cuentan que en aquel pueblo”, cada suceso lo volvió un fiel retrato y al mismo tiempo lo desmembró hasta sus lugares, fechas, nombres y claves.

Como paga a veces dinero, otras veces joyas y algunas otras armas o droga. Todo fine.

The boy’s a time bomb (Time Bomb – Rancid)

La vida para alguien que haya estado en prisión no debe ser sencilla afuera. Muchas puertas se cierran, los amigos desaparecen y en ocasiones todo lo que queda son pedazos de familia y el recuerdo de algo que te hizo feliz, como la música.

Chalino, cargado de composiciones, optó por el DIY (hazlo tú mismo), contrató a un grupo norteño para que grabara sus temas y poder darlos a conocer, pero el destino hizo su juego y no lo permitió: el vocalista tuvo complicaciones de salud y así fue como terminó él mismo cantando, sin ensayos previos, nada, con unas cuantas horas de estudio por delante. La misma historia de todas las bandas que surgieron de ensayos en garajes, condición que hizo que tuvieran tiempo para experimentar con sus instrumentos, lo que trajo consigo un estilo musical mucho más crudo, pero en este caso con botas y sombrero.

Entre las primeras composiciones que grabó están “Armando Sánchez”, un homenaje a su hermano, “Los sinaloenses”, “El sapo”, “Beto López” y once canciones más con las que armó apenas un puñado de cassettes, mismos que salió a dejar en manos de sus clientes, los protagonistas de las historias, y a los tianguis locales, repletos de mexicanos. Para el segundo tiraje también fue él quien se encargó de la distribución. Eran cassettes sin nombre ni portada con la carátula completamente blanca. Para la tercera ocasión fueron más las personas que comenzaron a pedirle cassettes y así fue que para dicha edición se hicieron trescientas copias. Chalino aprovechó muy bien algo que nada más las calles te pueden dar o, en algunos casos, retirar: la reputación.

Con ése modelo de distribución, la música del sinaloense alcanzó más de trece estados entre México y Estados Unidos. Al poco tiempo, con un público cada vez mayor y la necesidad implicita de todo artista de llevar su música todavía más lejos, hizo su propia marca: RR Records. Un plebe que no había terminado más que el sexto de primaria, que se había ido para salvar su vida, para perderse, escondido, se había vuelto una figura. Comenzaba ya a sonar el mote de El Rey del Corrido y la bomba exploto. Cada concierto que ofrecía se abarrotaba en minutos, pronto se volvió una de las principales figuras de la música mexicana y, como ícono que era, volvió tendencia elementos que estaban siendo ignorados de la cultura del norte de México, y mucho hijos de mexicanos que vivían en Estados Unidos dejaron de ser cholos y ahora querían andar “enchalinados”. El corrido volvió a sonar con otro estilo. Todavía hay negocios de sombreros que ofrecen Texanas Hormadas estilo Chalino.

Todo lo consiguió él mismo. Por eso ‘Chalino’ Sánchez no sólo es El Rey del Corrido, también es el verdadero antihéroe de la música mexicana. Si bien es cierto, hay muchas historias en torno a su figura que no conoceremos su veracidad, lo que no debemos olvidar es que fue ilegal y que el 90% del contenido de sus letras nunca fue comercial, prácticamente su carrera sucedió en el underground, sin el apoyo de la radio y mucho menos de la televisión. Sam Quinones dice que ‘Chalino’ Sánchez fundó, sin saberlo, un movimiento que con los años se volvería una de las tendencias DIY más importantes en California: el corrido. Algo nada más comparable con el punk angelino y el gangsta rap de la costa este de Estados Unidos.

Todo poema aspira convertirse en mito (Galway Kinnell)

No todo era armas y violencia en las composiciones o interpretaciones de Chalino, entre sus temas de amor más famosos (y desgarradores) está “Me persigue tu sombra”, que se presenta como una bomba de humo en el pensamiento y nos regala una línea cargada de un dolor más real y menos poético.

/ he llorado al pensar que mi vida te sobra, /

Totalmente emo, las pocas canciones que tiene en el contexto son extraordinarias pero sí, muy tristes y prácticamente hechas nada más para su voz. Chalino también pudo sacar provecho de su desfachatez campirana y poca calidad vocal, llevó la imagen del cantor a cualquier sitio, un tipo normal con una escuadra fajada al cinto, que se destroza por un amor perdido mientras brinda y en seguida manda saludos o lanza sillas contra alguien, dispara. Todo en el mismo escenario. Punk.

Bien, digamos que en su faceta más sad recurrió a otro emo famoso, el poeta saltillense Manuel Acuña. El “Nocturno a Rosario pertenece hoy al imaginario colectivo en gran parte gracias al sinaloense. El poema era el favorito de la suegra del cantante, así que no dudó en versionarlo. “Un saludo a San Marcos, Jalisco, a la señora Rosario Bolaños de Vallejo”.

En la película Bayoneta (Kyzza Terrazas, 2018), una producción México-Finlandia, “Nieves de enero” aparece casi como protagonista, pero toma verdadera relevancia cuando el ex boxeador Miguel Galíndez “Bayoneta” (Luis Gerardo Méndez) la interpreta prácticamente como un rezo previo al sollozo, con frío y la mirada de una ilusión efímera que más que abrazarlo, lo destroza y a mí también. “Se ha llegado el momento, chatita del alma, / de hablar sin mentiras. / Esperé mucho tiempo pa’ ver si / cambiabas, y tú ni me miras. / Al principio dijiste que ya que / vinieran las nieves de enero / ir a ver a la Virgen, y luego el casarnos sería lo primero…”. ¡Sin llorar!

La voz de Chalino, además de una infinidad de corridos, hizo populares temas como “Alma Enamorada”, “Desilusión”, “Carta de luto”, “Prenda del alma”, “Cuéntame tus penas” y, por supuesto, “Nieves de enero”.

Las flores de mayo

Las vidas tormentosas suelen contribuir con la fama del portador. La violencia estuvo presente en la vida de Chalino Sánchez prácticamente desde que nació. Cuatro meses después del tiroteo al que sobrevivió en Coachella, California, la muerte, al fin lo alcanzó.

Todavía hoy, para los cantantes de corridos residentes en los Estados Unidos, es peligroso tocar en algunas plazas de México, incluso en ciudades que podrían creerse seguras. La fama de Chalino tenía ese error desde la fuente, lo había puesto en el mapa. Regresó a presentarse a Culiacán, Sinaloa, a pesar del riesgo. En el baile del salón “Las Bugambilias” había poco más de 2,000 personas y aún así, como se puede ver en el video del evento, el intérprete recibió una nota en el escenario, una amenaza que consiguió cambiarle completamente el semblante. Al salir del concierto, civiles vestidos como agentes federales lo interceptaron para llevarlo secuestrado en una camioneta. Por la mañana apareció asesinado.

Sobre la muerte no hay tanto que decir. Vivir “la vida recia” implica que cualquier día también se te arrebate. Se dice que la inmortalidad se consigue a través de la memoria de las personas, que uno puede seguir vivo hasta que muere la última persona que lo conoció.

La música norteña no sólo perdió a uno de sus mejores exponentes que apenas estaría llegando a los sesenta años. Imagínense su obra con todo el alcance que tiene la vida moderna. En general, la música mexicana dejó de contar con un gran cantautor de la talla de Juan Gabriel o el mismo José Alfredo Jiménez. ¿Y luego? Sesenta años y no hay nada, algo así le pasó a Juan García Esquivel hace un par de años. Es quizás la partida temprana de la patria que niega el crecimiento o quizás es aún ese desdén que se le tiene al corrido y por el cual les es más sencillo ponerle motes como “narco” o “verde” o lo que sea que quieran vender o censurar. El corrido es el corrido, no es un tema menor.

A Chalino Sánchez lo enterraron junto a sus padres y su hermano en el panteón de “Los Vasitos” en Sinaloa. Cada mayo en su aniversario luctuoso las flores llegan hasta ahí, la gente se sienta junto a su tumba a cantar con él, le vacían latas de cerveza para que la tierra absorba y de alguna manera sientan que comparten algo con él, todos enchalinados, con la alegría que nos deja cantar llenos de dolor.