“Es de los que desayunan avena en la mañana, muy serio, muy saludable”, me dijo la dependienta de la única librería del aeropuerto de Oslo, cuando vio el libro que me llevaba.
Hace poco más de dos semanas estaba a punto de emprender mi viaje a Taiwán, para ese entonces los memes del coronavirus ya eran virales en las redes y un problema real en China.