infancia
Escribir con sangre
Emiliano Cassigoli
I. He donado sangre pocas veces. Esto no es una declaración de misantropía. Naturalmente deseo el bien de la humanidad y, muy en el fondo, creo que todos deberíamos ser donantes, de sangre, de órganos, de ropa, de libros. Lo que ocurre es que el procedimiento de extracción me resulta aterrador. Ahora mismo pienso en... Lee más
LA TORTUGA Y EL MONO
Laida Memba Ikuga
Cuando era pequeña vivíamos en Barcelona. Eran los años ochenta, en una ciudad en la que todavía podías pasar por la panadería y pagar al final de semana. Llevábamos las cajas de cerveza al colmado para cambiar las botellas vacías por otras llenas, nos quedábamos con la vecina cuando mis padres tenían que salir de... Lee más
Latido caliente, Sobre piedras y barro
Djongele S. Bokokó Boko
Latido caliente Bailando sentía tu cuerpo abrazado al mío en el viento. La noche me absorbía envuelto en su manto de soledad. Mi pensamiento fluía en el aroma de tus recuerdos. El corazón me latía caliente; te extrañaba. Oía la nube azul de la luna que tiene el color de tu corazón, porque un corazón... Lee más
Lo normal
Lázaro Izael
Fútbol Siempre me gustó quedarme atrás ser el corredor de fondo cuando el balón se deshacía pasando en el asfalto de la rodilla al pie quedarme a la orilla del mundo de la cancha mientras los demás gritaban gol y se alzaban las playeras dejando descubiertas sus espaldas mirar la lluvia resbalar y las rodillas... Lee más
Treinta y uno
Estefanía Arista
Treinta y uno Voy a empezar por el cuerpo, por los ovarios reventados entre las palabras y las letras y lo que poco a poco he interpretado como hambre. ¿Somos aquello que rechina en los dientes cuando una palabra remite a otra que nos ha lastimado? Como mujeres nos enseñan a odiarnos a... Lee más
Itsäñälel/ El filo
Canario de la Cruz
Itsäñälel Xajleltyik bäk’ iwuty, ik’o jiñi wiñik. Mi ijäl lok’sañ imachity che’ k’ächälob ityuk’ pätya aläp’eñalob. Jiñi wiñik mi jäp’ ts’ep alä tye’, mi ijämts’uñ, mi lijkañ tyi ik’. Ts’ikikña ity’añ bajche’ jichitin, mi bäk’tyesañ aläp’eñalob yik’otyi jiñi alä tye’. Itsäñälel ipusik’al añix iye’ mi sety’i käm jubel itye’el pätya. El filo El rostro del... Lee más
Entre bardas y letras: Búsqueda por la representación de malezas y ruderales
Georgina Moctezuma
En mi libro de lecturas de segundo grado, había un poema sobre una niña que iba al monte. Es un texto corto del cual, a fuerza de leerlas y releerlas varias veces por años, recuerdo incluso de memoria algunas de sus líneas. Era muy fácil aprender versos de memoria, lo hacía a menudo. Estoy segura... Lee más
Mi abuela, Nómbrame y Vestigios
Daniel Nizcub
Mi abuela Mi abuela cuida la vida, no solo la suya -que la respira en el monte- también la de sus hijos, la de sus nietos y bisnietos. También cuida la vida que nos da vida, las flores, las habas, los frijoles. Mi abuela me dice “hijo”, me ha dicho así desde la infancia. Ella... Lee más
Kë k’ëbjut / Mis lágrimas
Poeta yokot’an
Kë k’ëbjut ulaj pase tuyak’o ch’ijkobi’ ke ulaj uch’ben uyopo nichte’ tuba kë ch’okle. Uch’ul ta’ ek’ kolaj chiktan ubiji ak’ëb tan uwëyiba ik’ik’ pitsil ji’tun, t’ok utikëw ak’ot tuba bëk’tesaya. Wida ya’an ni bak’ët tama ni kuxu ji’ tuba k’in, tama tsëtsël ji’tun ko jëts’e’ ni alas tuba k’in. Kë wich’ tuba mut... Lee más
Hablemos sobre ventanas eléctricas
Sergio Ceyca
Todo se queda justo donde lo dejaste Todo se queda, pero aun así cambia. Rebecca Sugar A veces sentimos que algunos miedos abren puertas que creíamos cerradas. Miedos que surgen desde el fantasma del niño que fuimos, como si en esos momentos regresáramos a ser aquella criatura desprotegida, que siente al mundo lanzar sus... Lee más
En el tianguis de la San Fe
Irad León
Cada vez es más común leer y ver noticias de que la San Fe está cada vez peor, más peligrosa. No sé si es porque, a pesar de ya no vivir cerca de ahí, aún sigo con nostalgia algunas páginas de Facebook que hablan de la colonia, de los vecinos, los comerciantes, pero también de... Lee más
Catetos
Sofía Morfín
En esta tierra gobernamos los niños. Los adultos lo saben y nos temen, cierran sus puertas con candados pesados y han puesto rejas de hierro sobre las ventanas. Rumoran que incluso comemos vidrio, y nos avientan piedras para ver si nos las metemos a la boca. Ya no nos llaman niños. Ahora somos changos, salvajes,... Lee más



