coleccionistas
Donde terminan los nombres
Claudia Soto
La zona estaba vacía. Naira atravesó la avenida a toda velocidad, temerosa de que la patrulla de guardia pasara de nuevo. La ronda se daba cada veinte minutos. Tiempo suficiente para llegar, abrir la puerta y entrar. Su reflejo, como una sombra, la siguió a lo largo de los aparadores en el exterior del mercado... Lee más



