{"id":61769,"date":"2026-10-08T07:00:31","date_gmt":"2026-10-08T13:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59050"},"modified":"2026-10-27T10:16:09","modified_gmt":"2026-10-27T16:16:09","slug":"rattlesnake-shake","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61769","title":{"rendered":"Rattlesnake shake"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">August \u201cGus\u201d Renner camina en pos de su sombra. Va dando tumbos detr\u00e1s de aquel fantasma que se prolonga y lo recorta sobre la p\u00e1lida arena de Nuevo M\u00e9xico. Una proyecci\u00f3n deforme de s\u00ed mismo que pareciera mofarse de su andar c\u00f3mico y desparpajado. De pronto, le abruma una duda. \u00bfSer\u00e1 \u00e9l quien baila al ritmo que impone aquella silueta larguirucha y espectral?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No dejes que se meta en tu cabeza, Gus. El desierto puede hacer eso. Nublar la raz\u00f3n y enredar los pensamientos como una bola de cardos para volverlos en tu contra.<\/p>\n<p class=\"p2\">La voz de Jedediah se abre paso entre el aire de la tarde. August carga el peso tibio del sol sobre su espalda; en contraste, la brisa empieza a ser desagradable en el rostro. Despega los ojos del suelo. Recorre el horizonte. Le urge un sitio donde sobrevivir la noche. A lo lejos, se alza una loma rebanada por un flanco, y a Renner le parece buena idea replegar su humanidad contra el calor guardado en la piedra para mitigar el fr\u00edo nocturno.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Jedediah Coats, arriero de Misuri, convertido en una fuente de proverbios \u2014se burla Harlan.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014La cosa cambia cuando te haces uno con la tierra, Hal.<\/p>\n<p class=\"p2\">August los ignora. Humedece las grietas de sus labios doloridos, resecos como escamas de serpiente, irritados del polvo fino que arrastra el viento helado de febrero. El gusto salado a tierra y sudor es lo \u00fanico que ha probado desde hace horas. Nada s\u00f3lido despu\u00e9s de los restos de conejo que ingiri\u00f3 al amanecer. Tres d\u00edas atr\u00e1s, no tuvo el valor para desollar al azabache luego de sacrificarlo. Ahora se arrepiente.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfDe verdad, Gus? \u00bfEn serio me vas a salir con escr\u00fapulos despu\u00e9s de todo? \u2014le hab\u00eda reclamado Hal.<\/p>\n<p class=\"p2\">Renner no deja de pensar que Harlan jam\u00e1s dudar\u00eda en alimentarse de su cad\u00e1ver de ser necesario.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Esto no. Adem\u00e1s, no est\u00e1s en posici\u00f3n de reclamar ni madres. Nada de esto hubiera pasado si no fuera por ti.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Jedediah Coats, Harlan Weeks y August Renner cruzaron destinos al enlistarse en las fuerzas de Stockton. Estando en la guarnici\u00f3n de Monterey, el teniente Maddox les encomend\u00f3 ir a San Juan Bautista por remonta; cincuenta kil\u00f3metros de trayecto entre el h\u00famedo aliento del Pac\u00edfico engrosado por el sol de agosto, y que de a poco ir\u00eda transmutando a un calor m\u00e1s seco al dejar atr\u00e1s la costa. A Jed le hac\u00eda gracia la evidente colisi\u00f3n de las personalidades de Gus y Hal; por un lado, a este \u00faltimo le encantaba llevar a las personas hasta el l\u00edmite de la paciencia, en cambio Renner era conocido por su estrecho umbral de tolerancia a la estupidez. De modo que para el joven Coats un poco m\u00e1s de diez horas de camino fueron todo excepto aburridas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Cuando llegaron a San Juan Bautista, las l\u00e1mparas de la plaza ya se hallaban encendidas. Desde el adobe del cuartel viejo de la misi\u00f3n brotaban, como una promesa, los sordos acordes de una guitarra acompa\u00f1ados del canto herido de un hombre. No hubo necesidad de mediar palabra para encaminarse a la Fonda de San Juan, bastaban la sed y el cansancio compartidos.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfTienes whisky? \u2014pregunt\u00f3 Harlan a la mujer que atend\u00eda las mesas, una vez dentro.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014S\u00f3lo aguardiente y vino de la misi\u00f3n \u2014replic\u00f3 ella\u2014, a veces es m\u00e1s vinagre que otra cosa.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Aguardiente ser\u00e1 \u2014sentenci\u00f3 August.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jedediah se tap\u00f3 la boca y dej\u00f3 escapar una risita.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfWhisky? \u2014Gus le clav\u00f3 los ojos a Hal\u2014. \u00bfSiquiera tienes con qu\u00e9 pagarlo?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014August Renner, chupatintas de Pensilvania, descendiente de alemanes y alma de la fiesta \u2014respondi\u00f3 Weeks alzando una copa imaginaria en adem\u00e1n de brindis.<\/p>\n<p class=\"p2\">En la mesa de enfrente, un sujeto abandon\u00f3 una partida de p\u00f3quer mientras la mujer les serv\u00eda las bebidas.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Des\u00e9enme suerte \u2014dijo Jed tras apurar el trago y se levant\u00f3 para integrarse a los naipes. En la mesa hab\u00eda m\u00e1s pesos que \u00e1guilas, y los cuartos americanos sonaban igual que un par de reales\u2014. \u00bfPuedo? \u2014solicit\u00f3 el muchacho.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un hombre de sombrero elegante por donde se asomaban restos de cabello oscuro y algunas canas al azar, asinti\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfC\u00f3mo carajos es que Coats trae dinero para apostar? \u2014pregunt\u00f3 Renner.<\/p>\n<p class=\"p2\">Harlan se encogi\u00f3 de hombros, intentando contener la sonrisa.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00a1Maldito mocoso\u2026!<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Espera \u2014murmur\u00f3 Hal tomando a Gus del brazo\u2014. Jed sabe lo que hace.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014M\u00e1s le vale, o ustedes le van a explicar a Maddox por qu\u00e9 regresamos sin dinero y sin caballos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Harlan le dedic\u00f3 un gui\u00f1o a Renner, luego intent\u00f3 imitar al guitarrista tuerto de voz rasposa.<\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Y si me vooooy\u2026<\/i><\/p>\n<p class=\"p2\">Por alguna raz\u00f3n, Gus encontr\u00f3 a\u00fan m\u00e1s desagradable el espa\u00f1ol impostado de Weeks que los berridos del artista.<\/p>\n<p class=\"p2\">Jed Coats empez\u00f3 a ganar manos importantes; al cabo de un rato, s\u00f3lo quedaban \u00e9l y el sujeto del sombrero; el efectivo en disputa era suficiente para que los rostros expectantes de la fonda dedicaran su atenci\u00f3n en la partida. A petici\u00f3n de Harlan, el cantante enton\u00f3 <i>Old Dan Tucker<\/i> mientras Hal le daba golpecitos a la mesa al comp\u00e1s de la guitarra.<\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Old Dan Tucker was a fine old man\u2026<\/i><\/p>\n<p class=\"p2\">Presa de un ataque de tos, el tuerto par\u00f3 en seco la ejecuci\u00f3n en el segundo verso. En la inercia de la algarab\u00eda, Harlan Weeks entr\u00f3 en el coro dando un tr\u00edo de golpes seguidos a la mesa, tres golpes que resonaron en el silencio abrupto de la canci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No voy \u2014dijo Jedediah soltando los naipes.<\/p>\n<p class=\"p2\">El hombre del sombrero no dejaba de relacionar los golpes de Hal y la tercia de reyes que sosten\u00eda en la mano derecha. No era necesario mucho esfuerzo para entender el cuadro.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00a1Cabrones! \u2014exclam\u00f3 el hombre buscando su rev\u00f3lver.<\/p>\n<p class=\"p2\">Dos estallidos cimbraron el lugar. El hombre arrastr\u00f3 una silla al caer. En el suelo, solt\u00f3 el arma, busc\u00f3 su costado. Las balas de Hal le dieron arriba; el aire se le escapaba por donde no deb\u00eda. Cuando expir\u00f3 exhalando sangre, los presentes se amagaban en dos bandos. El cantinero habl\u00f3 primero.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Acaban de matar a un oficial del ej\u00e9rcito: al teniente Crowe, apostado en San Jos\u00e9. Pr\u00e1cticamente lo asesinaron por la espalda, despu\u00e9s de hacerle trampa. No tarda mucho en asomarse por esa puerta el alguacil con un par de voluntarios, y apenas salga el sol habr\u00e1 un jinete de camino a Monterey para avisarle a Maddox.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201dPero no nos pongamos locos, no hace falta echar m\u00e1s bala. Entre m\u00e1s r\u00e1pido se larguen de San Juan, mejor para ustedes. Echen cuentas, aunque disparen primero, no saldr\u00edan vivos de aqu\u00ed.<\/p>\n<p class=\"p2\">Aunque no hac\u00eda falta, Gus hizo la cuenta en su mente. Tres a uno. Dos mesas llenas y el due\u00f1o de la fonda contra ellos tres. Ocho fulanos con las pistolas listas para escupir lumbre m\u00e1s el rifle del sujeto detr\u00e1s de la barra. Por donde lo vieras, el cantinero ten\u00eda raz\u00f3n. Arma en mano, Renner empez\u00f3 a moverse hacia la puerta, Jed y Hal lo siguieron sin conceder la espalda a los parroquianos. En cuesti\u00f3n de minutos galoparon en direcci\u00f3n al este y abandonaron el pueblo.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">August Renner aviva el fuego con ramas de sabino y hierba seca. Ha llenado el bid\u00f3n con retazos de nieve sucia que hall\u00f3 detr\u00e1s de una roca. Sentado en un sarape, persigue los fantasmas de las brasas con la vista. Agradece el crujido del fuego que mitiga el murmullo insoportable del desierto. El aullido de un coyote a la distancia rompe la noche.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Yo tambi\u00e9n lo escuch\u00e9, Gus.<\/p>\n<p class=\"p2\">La voz de Hal suena distinta, despojada de iron\u00eda. Transparente. No habla del coyote, y Renner lo sabe.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014La fiebre, de seguro.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Puedes creer lo que quieras, si eso te da un poco de paz. Lo cierto es que yo tambi\u00e9n o\u00ed la sonaja de tortuga, la flauta y el tamborileo, tal cual lo describi\u00f3 Jed.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Ser\u00e1 mejor que no lo invoques, necesito descansar.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Tambi\u00e9n vi los pies del chico hopi bailando en la oscuridad, pero s\u00f3lo pod\u00eda ver eso, sus pies correosos apretados por las sandalias.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Bueno, de plano no piensas callarte, \u00bfno?<\/p>\n<p class=\"p2\">Aunque August no lo ve, siente c\u00f3mo Harlan retrocede, se hace peque\u00f1o hasta desvanecerse, dej\u00e1ndolo a solas con el crepitar de las llamas y la memoria ambigua de los rostros del muchacho hopi y su padre.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Harlan no tuvo empacho en confesarle a Gus que \u00e9l y Jedediah ten\u00edan muy bien ensayada aquella pr\u00e1ctica en la guarnici\u00f3n de Monterey, si bien intercambiaban roles, les hab\u00eda dado mejores resultados cuando Hal actuaba fuera de la mesa. Finalmente, Weeks reconoci\u00f3 que no era lo mismo apostar con granos de ma\u00edz y exponerse a un triste zape que hacerlo con reales o cuartos de d\u00f3lar ante desconocidos.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00a1Son unos pendejos! \u2014vocifer\u00f3 Renner\u2014. Y yo m\u00e1s por aceptar venir con ustedes.<\/p>\n<p class=\"p2\">Fue idea de August avanzar hacia el este, evitando el Camino Real, los ranchos grandes y las postas de correo. As\u00ed atravesaron el desierto de Mojave hasta rodear por un costado el Ca\u00f1\u00f3n del Colorado. En un descuido, el moro que montaba Jedediah bebi\u00f3 agua tibia y estancada de un charco; a los d\u00edas ya estaba tan hinchado que parec\u00eda a punto de parir. Hal no dud\u00f3 en sacrificar al animal ante la incertidumbre cobarde de Coats, y Gus acept\u00f3 de mala gana llevar a Jed en ancas, situaci\u00f3n poco factible a largo plazo.<\/p>\n<p class=\"p2\">Algunos d\u00edas despu\u00e9s del incidente, tras dejar atr\u00e1s Shongopavi, Renner advirti\u00f3 a la distancia un grupo de hopis. Los nativos recolectaban v\u00edboras cerca de un arroyo. Aquello representaba un caballo posible para Jed, de modo que conservaron una prudente lejan\u00eda y esperaron la noche.<\/p>\n<p class=\"p2\">En la oscuridad, con la fogata reducida a brasas y los hopis entregados al sue\u00f1o de la borrachera, Coats se acerc\u00f3 a las bestias. A unos diez metros del campamento, los caballos estaban atados a un \u00e1lamo junto al arroyo. Luego de observarlos un momento, Jedediah se decidi\u00f3 por el que ten\u00eda la mejor montura: una tosca silla mexicana con fuste de madera forrado en cuero crudo que apestaba a sebo y polvo, los otros dos apenas ten\u00edan el lomo cubierto por unas mantas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Mientras Jed segu\u00eda examinando a los animales, desde el matorral, Harlan observ\u00f3 c\u00f3mo uno de los hopis enderezaba la espalda. De reojo, advirti\u00f3 en la expresi\u00f3n de August que \u00e9l tambi\u00e9n lo hab\u00eda visto. Al tiempo que el nativo, a\u00fan adormecido y con los ojos entrecerrados de lega\u00f1as, se dirig\u00eda al arroyo, Gus y Hal se encaminaron agazapados como linces hacia el \u00e1rbol donde Jedediah, ajeno a todo, luchaba por deshacer un nudo. Despu\u00e9s de orinar un largo rato, el hopi se despabil\u00f3 lo suficiente como para percibir la silueta de Coats entre los animales. Al instante, \u00e9l y Jed intercambiaron miradas incr\u00e9dulas. Aprovechando el desconcierto, Harlan emergi\u00f3 como un depredador por detr\u00e1s de los caballos. Se abalanz\u00f3 sobre el nativo derrib\u00e1ndolo sobre la arena. Se trataba de un muchacho m\u00e1s joven que Jedediah, aunque corpulento y alto, a\u00fan adolescente; pero Hal no se dio cuenta de ello hasta que ya le hab\u00eda apagado el futuro a cuchilladas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Otro de los miembros de la cuadrilla se incorpor\u00f3. Por alguna raz\u00f3n, August asumi\u00f3 que se trataba del padre del chico. Y aunque en su mente el desenlace del atraco hab\u00eda pintado muy distinto, no tuvo m\u00e1s remedio que meterle un par de tiros al hombre que se aproximaba todav\u00eda son\u00e1mbulo. De unas zancadas ya estaba junto a los restos de la fogata para vaciar la Colt en el par de cuerpos que yac\u00edan embriagados a sus pies. Tras los disparos, algo se revolvi\u00f3 dentro de una bolsa de cuero junto a uno de los hombres. Vencido por la curiosidad, August la abri\u00f3 y enseguida cay\u00f3 de nalgas cerca de las brasas. Cubiertas de harina, varias serpientes escaparon de la bolsa, arrastrando algunas plumas en su fuga. Al regresar con Jed y Harlan, escuch\u00f3 balbucear al presunto padre del muchacho, una frase que a Gus le record\u00f3 el siseo de las v\u00edboras acababa de liberar. Con las manos ensangrentadas oprimiendo los agujeros que le hab\u00eda dejado Renner y el aliento entrecortado, el hombre segu\u00eda murmurando desde el suelo mientras August recargaba el rev\u00f3lver. Hasta que un tiro entre las cejas, lo silenci\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Para calentar el cuerpo y enga\u00f1ar al est\u00f3mago, Gus ha hervido algunas hojas de chamiso. Se frota las manos al calor del fuego, extiende las mangas de la camisa para no quemarse con el hierro desgastado y ardiente de la taza. Escupe una maldici\u00f3n tras escaldarse la lengua.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Si no fueras un mojigato, ya estar\u00edas aplacando la tripa con carne seca \u2014dice Hal\u2014. No vas a llegar a San Antonio, Gus. Al menos no sin mancharte de nuevo las manos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Renner fantasea con la idea de volver a sentarse detr\u00e1s de un mostrador, hacer cuentas, leer cartas, traducir textos, lo que sea con tal de dejar atr\u00e1s aquella cadena de errores y empezar con la libreta en limpio; servicios que s\u00f3lo podr\u00edan ser \u00fatiles en una ciudad grande, como San Antonio. Pero Harlan tiene raz\u00f3n, sin caballo, sin raciones de pinole o carne seca y en un desierto cerrado a las posibilidades, lo m\u00e1s seguro no iba a ser lo m\u00e1s honesto. August alza la mirada hacia las monta\u00f1as del este, a la columna de humo difuminada en el horizonte, si aquello proviene de una chimenea, sin duda debe estar acompa\u00f1ado de provisiones.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No tiene que ser de esa forma, Gus.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No, Jed \u2014replica August\u2014, pero que sea lo que tenga que ser. Ya estoy harto. Incluso si me topo con cuerda o plomo, hasta eso es mejor que seguir as\u00ed.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Renner, Weeks y Coats sobrevivieron el oto\u00f1o y la entrada del invierno alquil\u00e1ndose para la siega de ma\u00edz, chile y frijol en las tierras de Antonio Jos\u00e9 Otero y Jos\u00e9 Vicente Ch\u00e1vez, a cambio de un rinc\u00f3n donde dormir, granos y algunos reales. Pasaron ese \u00faltimo trimestre de 1846 entre Bel\u00e9n, Socorro, Tom\u00e9 e Isleta como peones de bajo perfil. Una vez cerrada la cosecha, muy ocasionalmente consegu\u00edan trabajo desgranando ma\u00edz o arreando borregos, aunque cada vez con menor frecuencia.<\/p>\n<p class=\"p2\">Aquella din\u00e1mica quebr\u00f3 por fin el 21 de enero, cuando Harlan supo de la convocatoria para integrarse a los Voluntarios Montados de Nuevo M\u00e9xico. Ceran St. Vrain, socio principal del reci\u00e9n asesinado gobernador de Nuevo M\u00e9xico Charles Bent, ofrec\u00eda techo, alimento y la promesa de una futura remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica por parte del ej\u00e9rcito a los voluntarios. El \u00fanico requisito era contar con caballo, fusil y el coraje necesario para usarlos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Dos d\u00edas antes, a Charles Bent le hab\u00edan arrancado el cuero cabelludo en presencia de su familia mientras intentaba escapar. Encabezados por Tom\u00e1s Romero, un grupo compuesto de nativos pueblo y mexicanos asaltaron la casa del gobernador en Taos, ante la negativa de este a las demandas pol\u00edticas de los locales, entre ellas, la liberaci\u00f3n de prisioneros y ponerle un alto a los abusos por parte de miembros del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p class=\"p2\">Y aunque aquello no promet\u00eda un paseo por la plaza, era peor soportar la incertidumbre del hambre. De modo que, al d\u00eda siguiente, Gus, Jed y Hal salieron a Santa Fe para anotarse como voluntarios en uno de los almacenes de la Bent, St. Vrain &amp; Co. No hubo preguntas inc\u00f3modas ni tuvieron que dar explicaci\u00f3n alguna de sus or\u00edgenes, y para el 23 ya iban rumbo a Taos, bajo las \u00f3rdenes del coronel Sterling Price.<\/p>\n<p class=\"p2\">Junto a las filas de Price, salieron de Santa Fe entre carretas de municiones, infanter\u00eda y los dem\u00e1s voluntarios montados. Los hombres de Romero se hab\u00edan dispersado entre los pueblos del norte, y los caminos estrechos favorec\u00edan emboscadas desde lo alto de los ca\u00f1ones de la sierra. En Ca\u00f1ada, Jed, Gus y Hal avanzaron entre cercas, acequias y casas de adobe mientras los defensores respond\u00edan desde las lomas. Luego vinieron m\u00e1s d\u00edas de marcha, nevadas y tiros sueltos en los pasos de monta\u00f1a rumbo a Embudo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">Al llegar a Taos Pueblo, los rebeldes se hab\u00edan encerrado en la iglesia de San Jer\u00f3nimo y en los edificios de adobe contiguos. Price orden\u00f3 colocar la artiller\u00eda frente al templo. Los primeros ca\u00f1onazos apenas levantaron polvo de las paredes gruesas; despu\u00e9s, una brecha se abri\u00f3 junto a una de las entradas. Cuando los soldados y voluntarios cargaron hacia ella, desde el interior respondieron con fusiles, piedras y flechas. La iglesia cay\u00f3 antes de que terminara el d\u00eda, y los sobrevivientes fueron sacados de entre los escombros. Renner encontr\u00f3 a Harlan arrodillado junto a un cuerpo en el suelo de la iglesia. Jed yac\u00eda con un par de flechas incrustadas en el est\u00f3mago, murmuraba algo ininteligible. A Gus le record\u00f3 al padre del muchacho hopi.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">August aguard\u00f3 la oscuridad en el lecho de un arroyo seco. La chimenea todav\u00eda exhala un humo que se dispersa en la profundidad del cielo estrellado del llano. A menos de cien metros, se hallan dos construcciones de adobe. Desde la m\u00e1s grande se filtra d\u00e9bil el \u00e1mbar de unas velas por los boquetes de las ventanas. A juzgar por el tama\u00f1o de las puertas, la otra debe ser una troje. Mareado y adolorido de cansancio y hambre, Renner camina hacia la segunda, destraba la puerta y se interna en su negrura. Decide quemar un f\u00f3sforo de los seis que le quedan; el almac\u00e9n deja al descubierto un costal de grano, ma\u00edz seguramente, con suerte algo de avena o cebada, dos mulas, un caballo y algo de heno suelto del campo en un rinc\u00f3n. Antes de volver a la oscuridad, mete la mano desesperada en el alimento de las bestias y se lo lleva a la boca. Huele a rancio y a orines de rat\u00f3n pero no le importa, sigue machacando con las muelas el grano endurecido mezclado con polvo y restos de chile seco. Luego de saciarse, camina a tientas en direcci\u00f3n del heno. Una mula o un caballo exhala fuerte a su derecha, a Gus le suena como un reclamo o una advertencia. Deja caer el trasero sobre la paja, se recuesta. Un descanso le vendr\u00eda de perlas, al menos una siesta leve.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Desde el verano anterior, Tuwikya despertaba con un gusto de tierra en la boca. A Lomahongva, sacerdote de la Sociedad de la Serpiente en Shongopavi, aquello no le extra\u00f1aba. A pesar de que el muchacho no era su primog\u00e9nito, todo \u00e9l estaba lleno de se\u00f1ales. Daba la impresi\u00f3n tener el visto bueno de las v\u00edboras por la manera en que se desenvolv\u00eda entre ellas y viceversa. Adem\u00e1s, Sikya ya ten\u00eda algunos a\u00f1os de haberse iniciado y no era inusual que dos o m\u00e1s j\u00f3venes de la misma casa formaran parte del grupo. Por eso, cuando Lomahongva lo propuso a los viejos estos otorgaron su consentimiento por unanimidad.<\/p>\n<p class=\"p2\">No era la primera vez que Tuwikya acompa\u00f1aba a la cuadrilla en la recolecta, pero en esta ocasi\u00f3n era diferente. No lo limitar\u00edan a cargar agua y el saco para las serpientes, no. Esta vez har\u00eda uso de la harina, las plumas de \u00e1guila; le correspond\u00eda recogerlas, hablarles, prepararlas para la plaza. Al fin cruzar\u00eda ese umbral que separa el pueblo de los mensajeros, al hopi com\u00fan de aquellos que se transforman en puente que comunica con los antiguos. El sue\u00f1o recurrente, la danza en la kiva, al fin materializado.<\/p>\n<p class=\"p2\">Lomahongva, su padre, no podr\u00eda estar m\u00e1s ancho de orgullo, y por esa raz\u00f3n es que los viejos se permitieron un poco de aguardiente aquella noche junto al arroyo. Desacostumbrados al alcohol, cayeron en un sue\u00f1o profundo. Excepto Tuwikya que no hab\u00eda bebido gota. Cuando despert\u00f3 y vio a Jed junto al \u00e1lamo lo confundi\u00f3 con uno de los suyos, y mientras se esforzaba por enfocarlo, nunca advirti\u00f3 el movimiento fulminante de Hal.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Renner se revuelve entre el heno. Sue\u00f1a con los h\u00e1biles pies de Tuwikya danzando entre los agujeros de la tierra que conectan con el inframundo. Baila alrededor de un nido imposible de serpientes. Una de ellas se le enreda en el tobillo, asciende por la pierna del muchacho rode\u00e1ndolo hasta el t\u00f3rax, hasta el cuello. El chico la detiene en su boca, la muerde mientras la v\u00edbora se retuerce de igual forma que Gus en la troje. August escucha los tambores, la sonaja de tortuga imitando un cascabel, el rumor de una multitud en la plaza. Detr\u00e1s de Tuwikya est\u00e1 Lomahongva, Sikya, los ancianos y algunos iniciados. Renner se ve a s\u00ed mismo desnudo en el centro de la plaza. En las manos lleva la daga ensangrentada de Harlan. La misma que Gus le extrajo de la funda mientras ambos dorm\u00edan: August en la brumosa frontera entre el letargo y la pesadilla, Weeks inconsciente y vulnerable. Para cuando Renner abri\u00f3 los ojos, ya le hab\u00eda arrebatado el futuro a Hal a cuchilladas. August se une a la danza, algunos hombres portan m\u00e1scaras de demonios, aun con el rostro descubierto, se sabe uno de ellos. Gus agita los tobillos, las sonajas responden. Renner se deja llevar por una especie de \u00e9xtasis, la piel p\u00e1lida se le ha oscurecido. Las sandalias se funden con sus pies ligeros que bailan alrededor de un nido imposible de serpientes. Alguien abre la puerta. Una culebra se le enrosca en los muslos. \u00c9l la deja continuar hasta tenerla a la altura de su boca, la muerde y las escamas se adhieren a sus labios, \u00e1speras, resecas. De unas zancadas el hombre en la troje ya est\u00e1 encima de Renner. Apunta. Las balas le abren dos boquetes en el pecho. Los disparos reverberan hasta el inframundo, donde Gus no deja de bailar al ritmo que le dictan las sombras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>August \u201cGus\u201d Renner camina en pos de su sombra. Va dando tumbos detr\u00e1s de aquel fantasma que se prolonga y lo recorta sobre la p\u00e1lida arena de Nuevo M\u00e9xico. Una proyecci\u00f3n deforme de s\u00ed mismo que pareciera mofarse de su andar c\u00f3mico y desparpajado. De pronto, le abruma una duda. \u00bfSer\u00e1 \u00e9l quien baila al &#8230; <a title=\"Rattlesnake shake\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61769\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Rattlesnake shake\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61815,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[7446,7493,7494,4871,610,63],"ppma_author":[7492],"class_list":["post-61769","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-especial-de-terror-2026","tag-fugitivo","tag-hopi","tag-nuevo-mexico","tag-serpientes","tag-violencia","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":7492,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"oscar-armando-rascon","display_name":"\u00d3scar Armando Rasc\u00f3n","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"(Chihuahua, 1974) escribe ficci\u00f3n especulativa. Radicado en Ciudad Ju\u00e1rez, su obra y proyectos est\u00e1n profundamente vinculados a la narrativa de la frontera norte de M\u00e9xico. Ha publicado las antolog\u00edas de relatos <em>Los cuernos de Alew\u00e1 y otros relatos oscuros<\/em> y <em>Conjuros<\/em>, libros que exploran el horror urbano, rural y sobrenatural. Sus cuentos aparecen adem\u00e1s en la antolog\u00eda <em>La v\u00e9rtebra oscura 3: Ecoterror<\/em> y la revista digital <em>Penumbria<\/em>."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=61769"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61816,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61769\/revisions\/61816"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/61815"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=61769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=61769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=61769"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=61769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}