{"id":61768,"date":"2026-10-07T07:00:43","date_gmt":"2026-10-07T13:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59042"},"modified":"2026-10-27T10:16:43","modified_gmt":"2026-10-27T16:16:43","slug":"la-ultima-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61768","title":{"rendered":"La \u00faltima cruz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Era diciembre de 1987 y Miguel cumpl\u00eda cuarenta y ocho a\u00f1os. El \u00faltimo mes lo hab\u00eda vivido con el cerebro remojado en alcohol, tanto, que convirti\u00f3 su memoria en un borr\u00f3n sucio despu\u00e9s de perder a su esposa y a su hijo de ocho a\u00f1os en un accidente de carretera en Texas.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un amigo lo visit\u00f3 desde M\u00e9xico y bebi\u00f3 con \u00e9l hasta el amanecer. Al d\u00eda siguiente le present\u00f3 a otro amigo, que le ofreci\u00f3 un trabajo para ocupar el tiempo y la cabeza. Era para alguien de confianza que no tuviera nada que perder, le dijeron. Miguel acept\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p2\">Manej\u00f3 desde Eagle Pass hasta Ciudad Madera. Cuando lleg\u00f3, con la misma facilidad de quien compra blanquillos y tortillas en la tiendita a la orilla del camino de terracer\u00eda, consigui\u00f3 una caba\u00f1a, v\u00edveres, una escopeta y amigos. Aprovech\u00f3 el invierno que soplaba incesante del noroeste y dej\u00f3 que la nieve se tragara la Pickup 78 junto con la entrada de su nueva casa. Nadie pregunt\u00f3 qu\u00e9 planes tra\u00eda porque lo supieron desde la primera vez que lo vieron, aunque fing\u00edan no saber nada.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sal\u00eda a caminar cuando la nieve amainaba, con la escopeta colgada al hombro. Usaba un tronco largo tan grueso como su mano callosa lograba rodear, y lo hund\u00eda hasta la mitad para tantear la firmeza del terreno. Luego daba pasos donde las botas y la mezclilla se cubr\u00edan con el blanco helado. El vaho se mov\u00eda frente a \u00e9l como un fantasma, lo mismo que quer\u00eda ser. Hab\u00eda sido un invierno duro, m\u00e1s largo que otros, pero consigui\u00f3 echarle un ojo a la siembra escondida que hab\u00eda trabajado un hombre antes que \u00e9l en la zona alta de la sierra, a diez kil\u00f3metros desde la Capilla del Santo Ni\u00f1o, donde el terreno se volv\u00eda casi impenetrable.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>Desde que la nieve empez\u00f3 a cubrir la sierra, y las chimeneas a humear al cielo, las desapariciones y la muerte alimentaron el animal de nuestro miedo. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Vimos varios cuerpos sin alma de camino a la capilla del Santo Ni\u00f1o bajo la sombra antigua de los pinos m\u00e1s grandes del bosque. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Primero fueron animales. Criaturas violentadas hasta la muerte, desgarradas por deporte. Donde antes hab\u00eda ojos, ahora s\u00f3lo huecos negros que guardaban otros tiempos. Nudos de gusanos habitaban su podredumbre, arrastrando su miseria por la carne negra.<\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Imaginamos una bestia. Algo que hab\u00eda recorrido la sierra por kil\u00f3metros hasta nuestra peque\u00f1a ciudad, y que se escond\u00eda bajo tierra, ah\u00ed donde la luz del d\u00eda no atravesaba el bosque. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>El alcalde no nos escuchaba. Ni siquiera cuando desaparecieron los primeros ni\u00f1os, ni cuando se encontraron los cuerpos de personas enfermas que iban a pedir el milagro a la capilla. Todos en la misma \u00e1rea maldita. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i> Cuando lleg\u00f3 la primavera, ten\u00edamos el \u00e1rea bien marcada. Era un tri\u00e1ngulo perfecto. Una advertencia para nosotros mismos. Pusimos cruces hechas con ramas colgadas desde los pinos. <\/i><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel cumpl\u00eda con los mandados sin rezongar. Cada semana, junto al tel\u00e9fono p\u00fablico de la plaza, se sentaba en el cord\u00f3n de la banqueta con el sombrero en las rodillas y una taza de caf\u00e9 de olla en mano a esperar la llamada del patr\u00f3n. El sol de mediod\u00eda le calaba en la piel, mientras sus pensamientos m\u00e1s oscuros segu\u00edan sumergidos en el alcohol de la noche anterior. Hab\u00eda encontrado un modo de sobrevivir que casi lo convenc\u00eda de que segu\u00eda vivo. La llamada apenas duraba un minuto. Daba raz\u00f3n de inconvenientes, si es que los hab\u00eda, de c\u00f3mo estaba el suelo, el clima y la labor de la tierra.<\/p>\n<p class=\"p1\">En la \u00faltima llamada, el patr\u00f3n dijo que lo empezaba a considerar para las siguientes temporadas, y enviar\u00eda manos de obra para ayudarlo. Y si todo sal\u00eda bien, tendr\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s en Ciudad Madera con la paga dobleteada.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel no dijo nada.<\/p>\n<p class=\"p2\">El futuro le importaba poco, aunque la ayuda podr\u00eda ser buena si no ten\u00eda que vivir con ella. Se guard\u00f3 de pedirle municiones. Hab\u00eda tenido una buena caza durante el invierno, y s\u00f3lo le quedaba una bala que lo hac\u00eda fantasear. Tambi\u00e9n ahog\u00f3 el detalle de las cruces que brotaban por todos lados como pi\u00f1as de camino a su \u00e1rea. Mientras no se metieran con lo suyo, \u00e9l no se meter\u00eda con ellos.<\/p>\n<p class=\"p4\">***<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>Veneramos al Santo Ni\u00f1o de Atocha en su capilla a orillas de un ojo de agua milagrosa. \u00c9l responde a los necesitados, a los enfermos, a los cautivos. Somos cautivos en la tierra m\u00e1s fr\u00eda de M\u00e9xico. Acorralados al mal que despierta cada cierto tiempo. Lo despierta la envidia. Cuando los o\u00eddos del Santo Ni\u00f1o son m\u00e1s prestos a nuestras plegarias, entonces los que creen tener todas las respuestas fuera de la comuni\u00f3n de Dios, revientan en acciones pestilentes que se esparcen por los bosques como neblina t\u00f3xica. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> Es la envidia alimentada por el maligno, el innombrable. Nos atormenta con la muerte de animales puros, interceptando a los enfermos camino a sus mandas, desapareciendo a los ni\u00f1os. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> \u00bfA qui\u00e9n ha usado esta vez el maligno para burlar los milagros de nuestro Santo Ni\u00f1o?<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel se dio cuenta de que todav\u00eda ten\u00eda el control. Cambi\u00f3 el vicio por levantarse cuando la oscuridad a\u00fan aplastaba la tierra. Se enfrasc\u00f3 en horas de raspa y rallado de la cosecha. A las ocho de la noche volv\u00eda a pisar la caba\u00f1a. El d\u00eda le calaba en todo el cuerpo. Cenaba copioso. Luego desarmaba la escopeta y dispon\u00eda las piezas sobre la mesa como un cirujano que acomoda los huesos de un animal peque\u00f1o. Limpiaba la madera, el mecanismo y los ca\u00f1ones de acero. Sacaba doble brillo al \u00faltimo cartucho mientras el fantasma de su esposa y su hijo le sonre\u00edan sentados frente a \u00e9l. Despu\u00e9s se mor\u00eda en la cama. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">En un amanecer encontr\u00f3 el tri\u00e1ngulo marcado de cruces sin cruces. S\u00f3lo quedaba una. A los pies de una pared rocosa, un extra\u00f1o con el cabello separado en mechones gruesos como helecho, estaba arrodillado de espaldas junto al cuerpo que parec\u00eda el de un ciervo. Los d\u00e9biles rayos del sol lo tocaban por \u00ednfimos instantes y delineaban su figura y enseguida se extingu\u00edan, como si la espesa oscuridad que lo formaba consumiera la luz.<\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel se qued\u00f3 quieto, con una curiosidad marchita renaciendo desde sus entra\u00f1as. Pens\u00f3 que el cuerpo peque\u00f1o y huesudo podr\u00eda corresponder a una mujer vieja, o a un hombre vagabundo. Tal vez, a un miserable que viv\u00eda en cuevas y cazaba como los antiguos. Un desgraciado que no ten\u00eda nada que perder. Alguien parecido a \u00e9l, pero sin un trabajo clandestino, que s\u00f3lo aceptar\u00eda un enfermo del alma o un loco. \u00c9l era ambos. Los movimientos del extra\u00f1o eran pocos. Mov\u00eda las manos, como si confeccionara algo sobre la carne del animal.<\/p>\n<p class=\"p2\">De pronto, el extra\u00f1o se detuvo. Miguel retuvo la respiraci\u00f3n y aguz\u00f3 la vista. No estaba seguro de cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda transcurrido, pero la luz del sol quebraba las sombras entre los pinos y las rocas, y mor\u00eda en los dos cuerpos. El extra\u00f1o gir\u00f3 la cabeza hacia \u00e9l. Entonces Miguel encontr\u00f3 el miedo, una ceniza sucia que se suspend\u00eda bajo su piel. Quiso continuar el camino, pero sus pies se volvieron ra\u00edces agarradas de la tierra con la fuerza de siglos.<\/p>\n<p class=\"p2\">El extra\u00f1o salt\u00f3 a la pared rocosa con agilidad felina y qued\u00f3 sujeto a ella como una mosca. Dej\u00f3 caer su cabeza hacia atr\u00e1s y una lengua larga y roja descendi\u00f3 hasta el cuerpo abierto del animal y avanz\u00f3 como una serpiente de fuego hacia Miguel.<\/p>\n<p class=\"p2\">La visi\u00f3n se le llen\u00f3 de sangre y perdi\u00f3 el conocimiento.<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>El domingo, al terminar la misa, el padre nos anunci\u00f3 que don Jos\u00e9 ten\u00eda una invitaci\u00f3n para todos. Don Jos\u00e9 se par\u00f3 junto al p\u00falpito y nos mir\u00f3 uno a uno a los ojos. Nosotros no lo esquivamos, nunca lo hac\u00edamos, como si nos hiciera papalotes.<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> \u2014Esta noshe los espero en mi finca. Tenemos que eshar cabeza al asunto, pues. Estoy seguro de que podemos encontrar al culpable.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> Murmuramos dudas.<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> \u2014Y tambi\u00e9n estoy seguro \u2014dijo don Jos\u00e9 despu\u00e9s de chistar con la lengua\u2014, de que no es ninguno de los presentes. Porque el monstruo que hace esas shingaderas, con su perd\u00f3n, padre Manuel, porque no hay otra palabra, pues \u2014se persign\u00f3 y mir\u00f3 la cruz por encima del hombro\u2014, no podr\u00eda pisar esta iglesia. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> Las horas del d\u00eda fueron pura espera. Para la noche, todos ten\u00edamos al menos un nombre, un apodo o una referencia. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> Faltaron m\u00e1s de la mitad de los presentes a la invitaci\u00f3n, aun as\u00ed, \u00e9ramos suficientes. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\"><i> Do\u00f1a Lety nos sirvi\u00f3 un vasito con sotol puro. Escribimos en un papelito un nombre y lo dejamos en una caja junto a la puerta. Nos retiramos cuando el sotol nos hab\u00eda abrigado la sangre y fuimos inmunes al fr\u00edo de la noche. <\/i><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p8\">Miguel olfate\u00f3 el \u00e1rnica y el eucalipto aceitoso en el aire. Le pesaban los ojos como bolsas de arena. Vislumbr\u00f3 una silueta peque\u00f1a y ancha acuclillada cerca de \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014<i>Qu\u00e9ese<\/i> quieto. \u00bfDon Miguel, <i>vedad<\/i>? Soy Sew\u00e1. Guadalupe Sew\u00e1\u2026<\/p>\n<p class=\"p1\">La mujer solt\u00f3 un h\u00e1lito tibio sobre su frente y luego presion\u00f3 con un trapo aceitoso en la sien.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Le va a quedar hinchado y le va a doler unos d\u00edas, pero va a estar bien.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel record\u00f3 la visi\u00f3n grotesca y lo recorri\u00f3 una sensaci\u00f3n el\u00e9ctrica. Abri\u00f3 los ojos, animado por la adrenalina. La mujer que ten\u00eda a su lado era un poco mayor que \u00e9l; robusta, morena y de ojos peque\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfUsted lo vio?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa? \u2014La mujer unt\u00f3 el trapo en un cuenco y lo dobl\u00f3 en cuatro\u2014. \u00bfEl venado de cola blanca? Qu\u00e9 triste, \u00bf<i>vedad<\/i>?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014No, no. La cosa\u2026 La cosa que estaba junto al venado. Ten\u00eda una lengua\u2026<\/p>\n<p class=\"p1\">La mujer abri\u00f3 la boca y se levant\u00f3 de golpe, como si se hubiera quemado. Dej\u00f3 el cuenco sobre una mesa de madera r\u00fastica y se acerc\u00f3 a la lumbre por el caf\u00e9. Junto al fuego hab\u00eda un estante de barro con frascos y l\u00edquidos. Del techo colgaban hierbas amarradas con lazos.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Usted sabe de lo que hablo. \u00a1Hable!<\/p>\n<p class=\"p1\">La mujer sirvi\u00f3 dos tazas y lo mir\u00f3 de frente. Miguel acept\u00f3 la invitaci\u00f3n a sentarse junto a ella y abraz\u00f3 la taza con las manos.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014No somos <i>mushos<\/i> los que podemos verlo y vivir <i>pa\u2019<\/i> contarlo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel aguant\u00f3 un quejido. La cabeza le lat\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Tome el caf\u00e9, le ayudar\u00e1.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel dio un sorbo. El caf\u00e9 estaba amargo, muy diferente al que estaba acostumbrado. De todos modos, le sent\u00f3 bien.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Cu\u00e9nteme que era eso.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014El agua <i>e\u2019<\/i> sagrada, \u00bf<i>vedad<\/i>?<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel no entendi\u00f3, pero se vio obligado a asentir como respuesta para que la mujer continuara.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Es una historia muy vieja\u2026 Lo sab\u00edan muy bien los antiguos que dejaron su peso espiritual en el aire que se arremolina en las ca\u00f1adas de las cuarenta casas. \u2014El tono de la mujer cambi\u00f3 a uno solemne y bien pronunciado, como si una energ\u00eda extra\u00f1a la poseyera\u2014. Cuando el hombre corrompi\u00f3 las tierras y contamin\u00f3 los manantiales, un esp\u00edritu con garras de pedernal y cuerpo de arcilla volc\u00e1nica se liber\u00f3 hacia la superficie. Por donde camina propaga la muerte. Es todo lo que conoce.<\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel pens\u00f3 en el agua de manantial que usaba para las cosechas. Aunque el mecanismo lo hab\u00eda construido el que estuvo antes que \u00e9l, ahora \u00e9l estaba en su lugar. \u00bfAcaso esa mujer lo estaba acusando de contaminar los manantiales? Hab\u00eda cre\u00eddo que las muertes y desapariciones pod\u00edan ser coincidencias. Sin embargo, hab\u00eda visto de frente algo que no correspond\u00eda a este mundo.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfC\u00f3mo me encontr\u00f3?<\/p>\n<p class=\"p2\">La se\u00f1ora se encogi\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Cuando <i>jui<\/i> por mis hierbas y por agua, lo vimos ah\u00ed <i>tirao<\/i>, le sangraba la frente&#8230; Iba con mi <i>mushasho<\/i>, trabaja en un aserradero por San Juanito, pero hab\u00eda venido a verme\u2026<\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel tom\u00f3 un \u00faltimo sorbo que guardaba un concentrado de canela. El calor le lami\u00f3 el vientre y le despej\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bf<i>Ast\u00e9<\/i> en qu\u00e9 cree, don Miguel? \u00bf<i>e\u2019 <\/i>cat\u00f3lico o cristiano?<\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel pens\u00f3 que llevaba demasiado tiempo hablando con esa se\u00f1ora, m\u00e1s de lo que hab\u00eda hecho con cualquiera en mucho tiempo.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Gracias por ayudarme, se\u00f1ora. Me tengo que ir.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Yo tampoco soy <i>naaa<\/i> de eso, don Miguel. Soy viuda y vivo sola. Por eso, como a <i>ast\u00e9<\/i>, no le caigo muy bien a <i>musha<\/i> gente. Creo en algo m\u00e1s poderoso, un creador. Y respeto y aprendo de sus creaciones.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel agarr\u00f3 su sombrero y agradeci\u00f3 una vez m\u00e1s antes de salir de la casa. Las bisagras sueltas rechinaron y pudo ver, entre la madera vieja, huecos inconvenientes para el fr\u00edo de las noches.<\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>Do\u00f1a Guadalupe Sew\u00e1 y don Miguel, eran los nombres que se repitieron esa noche. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Do\u00f1a Mar\u00eda era una mujer de bien. Caminaba todos los d\u00edas hacia la capilla del Santo Ni\u00f1o para limpiar sus figuras, cambiar sus velas y rellenar los floreros. Siempre fue generosa y se preocupaba por todos. Sol\u00eda comprarle remedios a do\u00f1a Guadalupe Sew\u00e1, con quien tambi\u00e9n era buena, aunque despotricara contra la iglesia. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Do\u00f1a Mar\u00eda era amable y alegre, incluso cuando arrastraba una enfermedad cada temporada. Se ausent\u00f3 el invierno, y cuando los brotes de las primeras pi\u00f1as salpicaron los pinos, las piernas de do\u00f1a Mar\u00eda despertaron poco a poco. Se levant\u00f3 temblando, con el cuerpo ahogado, pero impetuoso. Entonces retom\u00f3 las caminatas hasta la capilla. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Ayer, varios de nosotros la esper\u00e1bamos rezando a los pies del Santo Ni\u00f1o. Y otros la vimos sentada en una piedra, esperando el suspiro siguiente para avanzar. Qu\u00e9 valiente era do\u00f1a Mar\u00eda. El Santo Ni\u00f1o aceptar\u00eda su manda y le devolver\u00eda la salud. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Pero Do\u00f1a Mar\u00eda nunca lleg\u00f3. M\u00e1s tarde la encontramos sentada en el tri\u00e1ngulo de la misma \u00e1rea maldita. S\u00f3lo hab\u00eda una cruz bailando al viento por encima de su cabeza. Ten\u00eda los brazos sobre las piernas llenas de venas negras, ramitas que engrosaban hacia los muslos. Ten\u00eda la quijada rota, con una boca chueca, imposible. De la mirada opaca brotaba una flor roja. Una flor que polinizaba miedo. Un miedo que nos contagi\u00f3 a todos. <\/i><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel colg\u00f3 la llamada con el patr\u00f3n y vio que la gente alrededor de la plaza lo miraba m\u00e1s de la cuenta, como si le escurriera la amargura por el sudor. El patr\u00f3n le asegur\u00f3 que la ayuda llegar\u00eda la siguiente semana.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ya en su caba\u00f1a, cuando termin\u00f3 la puerta con madera de pino fresco que construy\u00f3 para la se\u00f1ora Sew\u00e1, la subi\u00f3 en la caja de carga de la <i>Pickup 78<\/i> junto con las herramientas. Se le hab\u00eda hecho tarde, pero al siguiente d\u00eda no tendr\u00eda tiempo.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Don Miguel \u2014Don Jos\u00e9 abri\u00f3 la reja sin invitaci\u00f3n y avanz\u00f3 hasta \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p2\">Miguel salud\u00f3 con un movimiento del sombrero.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfYa supo lo de do\u00f1a Mar\u00eda?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No, se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014<i>Pues<\/i> que la encontraron muerta. \u2014Don Jos\u00e9 se persign\u00f3\u2014. Iba camino a la capilla del Santo Ni\u00f1o. En la misma \u00e1rea por la que usted pasa todos los d\u00edas <i>pues<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p2\">Don Miguel se sac\u00f3 el sombrero y movi\u00f3 la boca hacia un lado.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Antes de usted hubo otros. Y despu\u00e9s de usted habr\u00e1 m\u00e1s. Conozco a su patr\u00f3n, yo tambi\u00e9n le informo de c\u00f3mo se mueven las cosas por aqu\u00ed. \u00bfEntiende a lo que me refiero?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No mucho. D\u00edgame bien qu\u00e9 quiere.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Que do\u00f1a Mar\u00eda era muy querida, <i>pues<\/i>. Y que la gente se va a quejar. Ya se armaron y, <i>pues,<\/i> su nombre sali\u00f3 ganador junto con otro.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 insinuando?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Que estoy de su lado, don Miguel. Estamos en el mismo bando. Pero pues le va a costar un poco, no es tan f\u00e1cil, <i>pues<\/i>\u2026<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfQu\u00e9 quiere?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Una semana de paga est\u00e1 bien, hasta que se calmen las cosas, <i>pues<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014\u00bfY c\u00f3mo s\u00e9 que se van a calmar?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014Porque se van a calmar, don Miguel\u2026 \u2014Don Jos\u00e9 le palme\u00f3 el hombro\u2014. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 recreaciones tenga, pero se van a calmar, \u00bfcierto, don Miguel?<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014No s\u00e9 de qu\u00e9 me habla.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u2014<i>Pues,<\/i> pronto lo va a saber.<\/p>\n<p class=\"p6\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>El cielo sangraba detr\u00e1s de los \u00e1rboles y la oscuridad empezaba a pesar. No fuimos muchos. S\u00f3lo quedamos los m\u00e1s leales. <\/i><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>La agarramos en su choza mientras dorm\u00eda. Le tapamos los ojos para que no nos hechizara. Le amarramos las manos con un nudo ciego. La bruja soltaba gritos de animal herido. Encendimos troncos muertos para iluminar el camino y la arrastramos por la sierra, entre la tierra y las piedras hasta la zona maldita. Quer\u00edamos que sufriera, pero tuvimos cuidado de que llegara completa y respirando hasta el pino de la \u00faltima cruz. Nos gritaba en su idioma, pero las palabras le sal\u00edan como una pasta entre los labios rotos. Escup\u00eda sangre negra de lodo. Pasamos una soga por la rama donde bailaba la cruz y amarramos con el otro extremo la cintura de la bruja. Quer\u00edamos que su muerte fuera lenta. Fue dif\u00edcil porque ya no se sosten\u00eda sola, ten\u00eda una pierna al rev\u00e9s, igual que las manos y el alma. La alzamos hasta dos metros por encima de nosotros. Y con la fuerza de nuestro odio la mantuvimos ah\u00ed hasta sujetar el otro extremo en el \u00e1rbol vecino. Admiramos nuestra justicia y nos acercamos con la llama\u2026<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel tom\u00f3 el camino por la carretera hacia la capilla del Santo Ni\u00f1o. Con la <i>Pickup<\/i> ahorrar\u00eda al menos cuarenta minutos de caminata. De copiloto lo acompa\u00f1aba la escopeta con su \u00fanica bala, en los brazos del fantasma de su esposa. Su hijo le sonre\u00eda por el retrovisor. Sent\u00eda una urgencia abrasiva burbuje\u00e1ndole en el est\u00f3mago. Pens\u00f3 que hab\u00eda dudado m\u00e1s de la cuenta, pero cuando el cielo sangraba en el horizonte no pudo negarlo m\u00e1s: le importaba algo. Se pregunt\u00f3 si acaso hab\u00eda vivido lo suficiente para encontrar la raz\u00f3n por la que segu\u00eda vivo. Si acaso la vida era una rueda infinita que te paseaba sobre fango, flores o piedras mientras perd\u00edas pedazos de ti. \u00bfCu\u00e1nto hab\u00eda quedado de Miguel despu\u00e9s de tanto paseo? Tal vez ya no importaba, pero los residuos eran suficientes para que hiciera lo que cre\u00eda correcto.<\/p>\n<p class=\"p1\">Pis\u00f3 el freno cuando por la vista lateral lo alcanz\u00f3 el gui\u00f1o de llamas flotantes entre los \u00e1rboles de la pendiente. El ocaso terminaba y el fuego de esos troncos viejos ser\u00eda la \u00fanica luz a kil\u00f3metros en pocos minutos. Agarr\u00f3 la escopeta y corri\u00f3 pendiente arriba.<\/p>\n<p class=\"p1\">A medida que se acercaba, distingui\u00f3 al menos siete siluetas y un bulto amarrado a una cuerda que lo jalaban y lo elevaban hasta la rama de un \u00e1rbol. Apenas a unos metros lo entendi\u00f3 todo y se escondi\u00f3 tras una roca. Ajust\u00f3 el rifle pregunt\u00e1ndose a qu\u00e9 le disparar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p1\">El grupo se dispersaba poco. Una vez que Sew\u00e1 estaba en lo alto, las manos de todos se volvieron una sola garra que sosten\u00eda una de las antorchas, acerc\u00e1ndose a la carne viva de los pies. Los gemidos de Sew\u00e1 eran chillidos de un insecto nocturno agonizante. Los movimientos de su cuerpo descoyuntado eran d\u00e9biles pinceladas negras en la naciente penumbra del bosque. El fuego abraz\u00f3 las piernas de Sew\u00e1 y entonces Miguel supo donde ir\u00eda la bala.<\/p>\n<p class=\"p1\">Distingui\u00f3 la cuerda por arriba del bulto y la cort\u00f3 con el proyectil. Sew\u00e1 cay\u00f3 en la hierba h\u00fameda y el golpe aplast\u00f3 el fuego de su cuerpo.<\/p>\n<p class=\"p1\">La masa humana se dispers\u00f3 a pasos torpes y dos antorchas alcanzaron el suelo. Las brasas hambrientas recortaron el \u00e1rea maldita como un azote. Sus rostros iluminados gritaban de miedo. Y entonces todos lo vieron: la criatura agarrada a la pared rocosa con la cabeza hacia atr\u00e1s dej\u00f3 caer su lengua que se arrastr\u00f3 y se mezcl\u00f3 con las l\u00edneas de fuego.<\/p>\n<p class=\"p1\">Miguel corri\u00f3 hacia Sew\u00e1, se ve\u00eda m\u00e1s peque\u00f1a de c\u00f3mo la recordaba. Descubri\u00f3 que su coraz\u00f3n a\u00fan lat\u00eda. La subi\u00f3 a su espalda para regresar pendiente abajo. No quer\u00eda mirar el incendio, ni al extra\u00f1o de lengua de fuego, ni al grupo que gritaba un terror grave y claustrof\u00f3bico. Pero le bast\u00f3 un segundo de curiosidad que lo dej\u00f3 atrapado en esa visi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p1\">Las garras de pedernal abr\u00edan las carnes de los vientres. Las v\u00edsceras alimentaban la tierra en cascadas de sangre. La lengua rodeaba sus cuellos, los cortaba con el filo hasta dejar sus cabezas colgando de un hilo de carne. Su boca de volc\u00e1n les succionaba los ojos y con los colmillos curvos de obsidiana arrancaba las lenguas. Y se re\u00eda. Re\u00eda como las piedras de un derrumbe, y como la ca\u00edda del granizo, y como la carrera del viento entre los pinos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era diciembre de 1987 y Miguel cumpl\u00eda cuarenta y ocho a\u00f1os. El \u00faltimo mes lo hab\u00eda vivido con el cerebro remojado en alcohol, tanto, que convirti\u00f3 su memoria en un borr\u00f3n sucio despu\u00e9s de perder a su esposa y a su hijo de ocho a\u00f1os en un accidente de carretera en Texas. Un amigo lo &#8230; <a title=\"La \u00faltima cruz\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61768\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La \u00faltima cruz\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61817,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[7487,4758,7446,1819,236,3266,49],"ppma_author":[7486],"class_list":["post-61768","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-cabana","tag-desapariciones","tag-especial-de-terror-2026","tag-espiritu","tag-muerte","tag-nieve","tag-terror","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":7486,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"michelle-madrid","display_name":"Michelle Madrid","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"(Santiago de Chile, 1984). 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