{"id":61767,"date":"2026-09-28T07:00:02","date_gmt":"2026-09-28T13:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59029"},"modified":"2026-10-27T11:29:09","modified_gmt":"2026-10-27T17:29:09","slug":"la-carretera-de-cormac-mccarthy-donde-la-esperanza-arde-hasta-la-ruina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61767","title":{"rendered":"La carretera de Cormac McCarthy, donde la esperanza arde hasta la ruina"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Un padre y un hijo recorren una carretera apenas poblada con autos en ruinas y cuerpos incinerados hasta los huesos. Se trata de las sobras del fest\u00edn can\u00edbal que organizaron los supervivientes del mundo postapocal\u00edptico en <i>La Carretera<\/i> (2006), novela de Cormac McCarthy, ganadora del premio Pulitzer de ficci\u00f3n en 2007.<\/p>\n<p class=\"p2\">Los d\u00edas en esta historia son gris\u00e1ceas b\u00f3vedas cuya desolaci\u00f3n consume la fertilidad de la tierra. Los protagonistas se enfrentan a este infierno helado con los ideales de gentileza y valent\u00eda que la humanidad alguna vez tuvo antes de su apocalipsis nuclear. Intentan mantener sus creencias a cada paso, mientras se adentran en las tinieblas de la carretera.<\/p>\n<p class=\"p2\">\u201cEl hombre\u201d, como lo llama el narrador en tercera persona, encuentra en su hijo el prop\u00f3sito para continuar m\u00e1s all\u00e1 del instinto, algo que arde desde su interior; pero no puede nombrar. Lo convierte en el destino de sus oraciones que ya no lanza al cielo. \u201cSi \u00e9l no es la palabra de Dios, Dios no ha hablado nunca\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las plegarias en la carretera son contestadas. La voz de Dios se alza a trav\u00e9s de un anciano que encuentran en su camino. Las respuestas que ofrece ponen a prueba las motivaciones que mantienen en marcha al hombre y a su hijo. Es en esa encrucijada donde dos Dioses pugnan: el chico y el anciano.<\/p>\n<h2 class=\"p1\"><b>Una conversaci\u00f3n entre dos padres y un Dios<\/b><\/h2>\n<p class=\"p3\">El anciano quien dice llamarse Ely. Despu\u00e9s de entregar sus pocas posesiones para que lo dejen vivir, se percata de que ellos no quieren robarle ni devorarlo. Son s\u00f3lo un padre y un hijo que contin\u00faan en la carretera, como \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p3\">Al sentirse seguros, el anciano y el hombre comienzan una charla respecto a qu\u00e9 significa seguir con vida en un mundo como \u00e9se, por qu\u00e9 continuar en la carretera y a d\u00f3nde esperan que los lleve. Cada uno escudri\u00f1a en las motivaciones que tienen hasta que una confesi\u00f3n del padre rompe la cordialidad entre ellos: \u201c\u00c9l es mi Dios\u201d, as\u00ed se refiere a su hijo.<\/p>\n<p class=\"p3\">El anciano se limita a responder que ojal\u00e1 las palabras del hombre sean mentiras porque, en su opini\u00f3n, donde los hombres no pueden vivir, a los dioses no les va mucho mejor. Esa sentencia marca el discurso nihilista que el anciano conserva a lo largo de la charla.<\/p>\n<p class=\"p3\">Admite que vive como un animal, sin motivaci\u00f3n o creencia para seguir. De hecho, llega a insinuar que no tiene sentido sobrevivir y que lo hace s\u00f3lo porque a\u00fan respira. Respecto a algo superior al simple hecho de errar en la carretera, afirma que Dios no existe y si alguna vez lo hizo, abandon\u00f3 a la humanidad desde hace mucho. El anciano sugiere que los supervivientes son los profetas de un Dios ausente, sin fe o aprecio por la vida.<\/p>\n<p class=\"p3\">Hay una segunda confesi\u00f3n que cambia el rumbo de la charla, pero es el viejo el que la enuncia. Dice haber tenido un hijo cuyo destino se niega a relatar al hombre. Deja entrever que el final fue terrible para su peque\u00f1o cuando habit\u00f3 la tierra, tan horrible que afectar\u00eda a cualquier padre.<\/p>\n<p class=\"p3\">En la obra, el anciano es el \u00fanico personaje que tiene un nombre, es de origen hebreo: <i>Ely<\/i> significa \u201cMi Dios\u201d. Aparece como el profeta de la desesperanza. Proclama la extinci\u00f3n como el final obvio de las carreteras donde vagan los supervivientes.<\/p>\n<p class=\"p3\">Ely se considera el encargado de sembrar en p\u00e1ramos inf\u00e9rtiles la palabra de un Dios ausente. Piensa en s\u00ed mismo como la extensi\u00f3n del abandono divino, aunque la conexi\u00f3n entre el viejo y su creador podr\u00eda ser todav\u00eda m\u00e1s cercana. Desde el inicio de la obra, hay una frase del protagonista que sirve como c\u00f3digo para comprender cu\u00e1n cerca est\u00e1 Dios de su palabra: \u201cSi \u00e9l no es la palabra de Dios, Dios no ha hablado nunca\u201d.<\/p>\n<p class=\"p3\">Lo anterior est\u00e1 inspirado en Juan 1:1, un vers\u00edculo del Evangelio de Juan, el cuarto libro del Nuevo Testamento. El texto original presenta a Jesucristo como el \u201cVerbo\u201d (<i>Logos<\/i>), y afirma que \u201cEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios\u201d. Es decir, la palabra, al ser extensi\u00f3n de Dios, tambi\u00e9n es parte de \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p3\">Entonces, Ely no s\u00f3lo es el profeta de muerte, sino que es Dios mismo, es una representaci\u00f3n de \u00c9l. Ocurre algo similar con el chico cuando el hombre afirma que su hijo es un Dios, es palabra y por tanto prueba irrefutable de que hay algo m\u00e1s all\u00e1 de la fe que los inspira a continuar.<\/p>\n<p class=\"p4\">McCarthy<span class=\"s1\"> es ambiguo sobre el verdadero significado del anciano debido a su prosa minimalista, sin declaraci\u00f3n de intenciones. Sin embargo, es irresistible interpretar que el anciano es el Todopoderoso sobre un para\u00edso moribundo. Un Dios que abraza el nihilismo e impone otra religi\u00f3n, una basada en el abandono para suplir la esperanza y la humanidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\">Un vestigio para reforzar esta inferencia se apoya en una \u00faltima confesi\u00f3n. El anciano revela que miente al protagonista (y al lector) respecto a su nombre. Admite que no se llama Ely, pero mantiene su identidad en secreto para evitar que la gente hable de \u00e9l, de lo que dijo o inventen historias sobre las cosas que es capaz de hacer.<\/p>\n<p class=\"p3\">Se trata de un Dios que debe mentir sobre su nombre para que nadie lo evoque en sus plegarias. Desea presenciar la ruina. Contempla las consecuencias de su abandono, de su negaci\u00f3n a la vida y a \u00e9l mismo. En este mundo, el hombre no mat\u00f3 a Dios, \u00c9l se transform\u00f3 a imagen y semejanza de la humanidad y el resultado fue devastaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p3\">Bajo su disfraz de profeta de la fatalidad, consigue poner en tensi\u00f3n las creencias del hombre y del chico. Abre viejas heridas en ambos, hendidas tras el abandono de un tercer miembro de la familia, la madre, que deb\u00eda guiar el camino del chico e iluminar las noches sin estrellas del hombre.<\/p>\n<p class=\"p3\">La mujer, acosada por la hambruna y la violencia, decide dejar a su familia e ir a buscar su muerte en la oscuridad. La esposa niega la posibilidad de sobrevivir durante m\u00e1s tiempo y encontrar otro final diferente al suicidio. La frialdad de su partida congela el coraz\u00f3n del hombre, quien decide emprender el viaje junto a su hijo. Una elecci\u00f3n que toma siempre que despierta, aunque cada d\u00eda sea m\u00e1s gris que el anterior.<\/p>\n<p class=\"p3\">Seguir llega a ser un tormento, en especial cuando el anciano resalta el sinsentido de permanecer vivo, una idea que toca el alma del hombre porque anhela volver con su esposa. Sabe que suicidarse podr\u00eda ser una opci\u00f3n para conseguirlo. Incluso su hijo confiesa que quiere morir para reunirse con su madre.<\/p>\n<p class=\"p3\">A diferencia del chico, quien verbaliza sus deseos, el padre permanece callado. Su voz es enmudecida debido al poderoso impulso de seguir mientras cuida a su hijo. Sabe que para esto, el instinto de supervivencia es insuficiente. Necesita algo m\u00e1s eterno: el amor.<\/p>\n<p class=\"p3\">Amar a su hijo es el camino opuesto al suicidio porque expande cualquier posibilidad que hay al seguir con vida. El hombre entiende que con el cari\u00f1o puede infundir en su hijo el coraje para afrontar lo que la carretera depare, aunque el anhelo de morir sea tentador.<\/p>\n<p class=\"p3\">McCarthy, con su estilo escueto y crudo, deja claro que el aspecto m\u00e1s fuerte del hombre es su coraz\u00f3n. Su amor lo aleja de la nostalgia por su esposa y lo trae de vuelta al presente con su hijo. As\u00ed es como sobrevive a sus memorias, que son un idilio en medio del abismo.<\/p>\n<p class=\"p3\">Mantenerse con vida es apenas el inicio. El impulso que necesitan sus piernas lo encuentra en la oportunidad de ense\u00f1ar a su hijo a mantenerse \u00edntegro. Intenta inspirarlo por medio de historias sobre justicia y bondad. Con sus relatos tambi\u00e9n logra recordar que tiene una misi\u00f3n adem\u00e1s de proteger al chico. Debe mantener fuerte el resplandor dentro de s\u00ed, uno que nadie pueda extinguir.<\/p>\n<p class=\"p3\">Cuida la llamarada que carga en su coraz\u00f3n y la hereda al chico. Es el regalo m\u00e1s valioso que puede transmitir, algo que las palabras no pueden evocar. Para aproximarse a ello, el hombre se deja poseer por una expresi\u00f3n que viene a \u00e9l tras encender una fogata para hervir agua y salvar a su hijo de deshidratarse en una noche lluviosa: \u201cLlevamos el fuego\u201d.<\/p>\n<p class=\"p3\">El chico, desconcertado, pregunta qu\u00e9 significa. Su padre, como si hablara de una verdad absoluta, responde: \u201cEl fuego que hay en tu interior\u201d. El hombre sabe que lograrlo no es una proeza de supervivencia, sino de amor.<\/p>\n<p class=\"p3\">Mantenerse con vida s\u00f3lo por instinto en donde existen otros horrores adem\u00e1s del canibalismo y la nada ser\u00eda in\u00fatil en su andar. La carretera es implacable porque pone a prueba la fortaleza del esp\u00edritu de los protagonistas, su creencia en la bondad y la valent\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p3\">El amor del padre hace que el chico desaf\u00ede el mundo agonizante que recorre y comprenda el valor de la vida de los dem\u00e1s, a\u00fan en las peores situaciones, cuando la gentileza poco puede lograr. El hombre elige la vida junto a su hijo para cuidar del fuego que ambos llevan dentro.<\/p>\n<p class=\"p3\">Pero, como el padre lo demuestra en la novela, la prueba de cualquier decisi\u00f3n es tomarla dos veces pese a conocer las consecuencias. La carretera se encarga de mostrar las peores consecuencias de sus actos. Intenta hacer que olviden lo que se esfuerzan por recordar.<\/p>\n<h2 class=\"p1\"><b>En la carretera recuerdas lo que quieres olvidar <\/b><\/h2>\n<p class=\"p3\">Ellos siguen hacia el sur de Estados Unidos, donde creen que el azul de un oc\u00e9ano lleno de vida deslumbrar\u00e1 sus ojos acostumbrados a la oscuridad. Sin darse cuenta, el hombre sigue sus propios pies hasta llegar a la casa de su infancia.<\/p>\n<p class=\"p3\">Apenas cruza el umbral, su mente retrocede en el tiempo. Viaja a cuando era ni\u00f1o y el verde del mundo era tan cotidiano como la lluvia de cenizas que ha ca\u00eddo desde el nacimiento de su hijo. El pasado posee al padre, quien apenas es capaz de contenerse al ver cu\u00e1n alto era a la edad del chico.<\/p>\n<p class=\"p3\">\u201cNo deber\u00edamos estar aqu\u00ed\u201d, con esas palabras su hijo lo saca del delirio para continuar. Sabe que atarse al pasado no es una soluci\u00f3n, aunque prometa refugio. El chico reprende al padre por quedarse demasiado en esa casa, de la misma forma que el hombre suele rega\u00f1arlo cuando escucha que desea morir para estar con su madre. El peque\u00f1o devuelve el favor.<\/p>\n<p class=\"p3\">La gentileza es la m\u00e1xima entre ellos, es el c\u00f3digo de vida que el chico entiende. La violencia de \u201clos malos\u201d que intentan devorarlos es incomprensible para \u00e9l hasta el punto de asustarlo. La bondad es una forma de resistir y el peque\u00f1o la desborda. Intenta demostrarlo en el instante que encuentra a otro ni\u00f1o, quien huye despavorido.<\/p>\n<p class=\"p3\">Aunque la gentileza parezca una buena manera de tratar a los dem\u00e1s, puede ser una p\u00e9sima idea en una tierra donde hay que devorar para evitar ser devorado. A diferencia del chico, el padre lo entiende. De nuevo, la carretera depara un pasaje espantoso, y esta vez pone en contra al padre y al hijo. El idealista contra el materialista.<\/p>\n<p class=\"p3\">El primer vistazo que el chico tiene de la maldad es un desfile. En lugar de fuegos artificiales se alzan columnas de humo y fuego. Son la entrada de los tr\u00e1ileres que se asemejan a carros aleg\u00f3ricos y encima los can\u00edbales inician el baile. Algunos esclavizan a otros para que tiren del veh\u00edculo, mientras los que est\u00e1n arriba ultrajan mujeres y j\u00f3venes. Sobre las fogatas hay extremidades rostizadas.<\/p>\n<p class=\"p3\">D\u00edas despu\u00e9s, el hombre y su hijo encuentran una casa en buen estado. Por supuesto, las posibles razones detr\u00e1s de la fabulosa fachada hacen dudar al chico. Sospecha que all\u00ed viven can\u00edbales. El hombre ni siquiera se lo cuestiona, s\u00f3lo lo sabe, pero entiende que debe entrar a tomar lo que pueda para sobrevivir.<\/p>\n<p class=\"p3\">La misi\u00f3n termina en fracaso. El hombre rompe el candado de un s\u00f3tano porque pens\u00f3 que habr\u00eda algo valioso dentro. Una vez abajo, encuentra a gente mutilada. Est\u00e1 en la carnicer\u00eda de los can\u00edbales. Sin m\u00e1s remedio, huye junto a su hijo porque los moradores se aproximan a la entrada. El chico entiende que poco puede hacer. S\u00f3lo hay miedo.<\/p>\n<p class=\"p3\">Corren hacia lo profundo del bosque porque \u201clos malos\u201d siguen sus pasos. Queda una bala y el hombre piensa usarla en una muerte piadosa. Por primera vez, padre e hijo comienzan a pensar en la misma salida. El peque\u00f1o se despide mientras acepta su destino por la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p3\">Los can\u00edbales se distraen un momento. Padre e hijo aprovechan para alejarse. Contin\u00faan con vida y ambos se llevan distintos aprendizajes de esa experiencia. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pasado si el hombre demostraba la bondad que tanto inculcaba en el chico y dejaba salir a las personas del s\u00f3tano? Es posible que ellos y otros m\u00e1s hubieran escapado entre el alboroto. Quiz\u00e1 la gentileza no sea una opci\u00f3n tan descabellada.<\/p>\n<p class=\"p3\">Aquella experiencia asfixia cualquier bocanada de ternura que pueda emitir el chico. El padre deja en claro que no puede correr riesgos, aunque el peque\u00f1o mantiene sus reservas. Comienza a entender que deben buscar una forma entre la crueldad y la compasi\u00f3n para encontrar soluciones.<\/p>\n<p class=\"p3\">La prueba para el chico se manifiesta en decepciones. Al llegar a las costas, los recibe un mar muerto. El agua es tan gris como el plomo que abate el optimismo del muchacho, tanto que su padre tiene que pedir disculpas porque desde hac\u00eda meses hab\u00eda prometido guiarlo hacia un mar azul.<\/p>\n<p class=\"p3\">En la playa, el peque\u00f1o cae enfermo de fiebre. Su padre decide nadar hasta un barco en busca de provisiones. Toma un riesgo, algo que, seg\u00fan \u00e9l, ninguno deber\u00eda hacer. Al regresar, encuentra a su hijo dormido, sin la cobija ni el carro de supermercado en el que llevaban sus herramientas y la comida enlatada.<\/p>\n<p class=\"p3\">El chico reconoce en la mirada de su padre una furia implacable, capaz de exterminar la gentileza que tanto predica. Con el paso m\u00e1s r\u00e1pido que le permite su enfermedad pulmonar, alcanza a un sujeto m\u00e1s desdichado que \u00e9l. Con violencia, saca su arma y lo amenaza para que entregue lo robado. Est\u00e1 dispuesto a asesinar y el chico est\u00e1 seguro de eso. Es el horror en su peque\u00f1o rostro lo que hace al ladr\u00f3n arrepentirse.<\/p>\n<p class=\"p3\">Dejan al vagabundo desnudo en la nieve, sin zapatos ni comida. El chico se opone a continuar con su padre si no devuelven lo que ellos robaron. Cuando el hombre reprocha que su hijo no tiene por qu\u00e9 ser quien se preocupe por todos, obtiene una respuesta que arrebata su aliento: \u201c\u00a1S\u00ed tengo que serlo!\u201d. As\u00ed logra convencerlo para dejar las cosas del ladr\u00f3n en la carretera, junto a una comida enlatada.<\/p>\n<p class=\"p3\">Alguien debe ser el que se preocupe porque el padre no quiere, no puede. Ese peso cae en los hombros del chico, el ser humano que marca la diferencia entre \u201clos malos\u201d y \u201clos buenos\u201d. \u00c9l es quien se permite seguir las ense\u00f1anzas de gentileza de su padre. El idealismo del peque\u00f1o lo inspira a mostrar humanidad en la carretera, pese a que eso signifique arriesgar su vida.<\/p>\n<p class=\"p3\">Las lecciones que el hombre transmite al peque\u00f1o escaparon a su control. A lo largo del camino, el chico observa c\u00f3mo su padre ha peleado, recibido una flecha en la pantorrilla y matado a un can\u00edbal que intent\u00f3 devorarlos, pero nada de esa violencia deja huella en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p3\">El chico s\u00f3lo aprende el amor con el que su padre lo cr\u00eda. La bondad es lo \u00fanico que los separa de \u201clos malos\u201d. Tanto los can\u00edbales como el padre y su hijo enfrentan la agon\u00eda de la carretera, pero s\u00f3lo el d\u00fao decide respetar la vida de otros, aunque mueran de hambre d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p3\">Ambos se esfuerzan por recordar que son buenas personas, pero es el hombre quien lo olvida con facilidad. Las circunstancias hacen que tome decisiones desesperadas y extermine con violencia a otros. Mientras tanto, las memorias junto al recuerdo de su esposa habitan sus sue\u00f1os. En cuanto al chico, el pasado de un hogar con sus padres parece ser el verdadero destino que persigue en la carretera. Intenta olvidar los horrores que ha visto.<\/p>\n<p class=\"p3\">La \u00fanica garant\u00eda del chico es que \u00e9l y su padre son \u201clos buenos\u201d y nada m\u00e1s importa. La certeza de ser gentil lo vuelve m\u00e1s fuerte cuando su padre pierde el rumbo. Entiende, mejor que su padre, que el equilibrio entre la crueldad y la bondad es necesario para seguir con vida en la carretera. Ser consciente de ello lo hace saber demasiado, y esa es su pena m\u00e1s amarga. Es la consecuencia de ser un Dios sin quererlo.<\/p>\n<p class=\"p3\">Tiene la responsabilidad de permanecer firme, incluso contra su padre. Al final, los aprendizajes sobre ser bondadoso definen al ni\u00f1o hasta que devuelve la ense\u00f1anza al hombre. \u201cOlvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar\u201d.<\/p>\n<h2 class=\"p1\"><b>Llevamos el fuego<\/b><\/h2>\n<p class=\"p3\">Cada paso que dan para protegerse atiza la flama que cargan. Los consume por dentro, funde carne y huesos hasta convertirse en una antorcha capaz de cegar la vida de otros. El fuego es peligroso y si no se encauza, puede ser portador de cenizas.<\/p>\n<p class=\"p3\">Uno de los miedos frecuentes del padre es la posibilidad de que alguien los siga. Debe ser precavido del rastro que dejan. Sus sospechas resultan ser ciertas en uno de los momentos m\u00e1s felices de su recorrido.<\/p>\n<p class=\"p3\">Luego del incidente en el s\u00f3tano, encuentran la entrada a un refugio antibombas. El chico solloza para evitar que su padre entre. Por fortuna, el hombre lo ignora y encuentra un para\u00edso de comida enlatada. Adem\u00e1s, logra ba\u00f1arse en la casa aleda\u00f1a. Durante unas semanas, ambos comparten comidas caseras bajo un mundo agonizante.<\/p>\n<p class=\"p3\">En una de sus cenas, escucha el eco met\u00e1lico de unas pisadas sobre la puerta del refugio. Es momento de irse. Toman lo que pueden llevar, s\u00f3lo para ser v\u00edctimas de un robo. Despu\u00e9s de alcanzar al ladr\u00f3n y de recuperar sus provisiones, el hombre encuentra otras personas que llevan el fuego. Las llamas son tan ardientes que pueden quemarlo.<\/p>\n<p class=\"p3\">El hombre se enfrenta contra un superviviente armado con un arco. La primera flecha se clava en la pantorrilla del padre, ni siquiera el estallido de dolor es m\u00e1s intenso que el miedo de perder a su hijo. La desesperaci\u00f3n nubla su mente, as\u00ed que conf\u00eda en sus sentidos para buscar un arma entre las cosas. Sus dedos tientan la superficie fr\u00eda de un ca\u00f1\u00f3n y un gatillo. En una estocada certera, dispara sin apuntar. El proyectil resulta ser una bengala. El cielo cenizo se ilumina con una llamarada roja. Es un amanecer breve que se ahoga al impactar en el pecho de un hombre. El padre sube al departamento en el que su enemigo muere para preguntar por qu\u00e9 los siguen. \u201c\u00a1Ustedes nos siguen a nosotros!\u201d, contesta la mujer entre l\u00e1grimas.<\/p>\n<p class=\"p3\">Antes de fallecer, la v\u00edctima proteg\u00eda a su familia al igual que el hombre. En otras palabras, ambos llevaban el fuego, pero uno de ellos ardi\u00f3 hasta la ruina. Las flamas dentro del arquero eran tan intensas que lo llevaron a arriesgar su vida de forma innecesaria. En su af\u00e1n de mantener a salvo a su esposa, cualquier extra\u00f1o en la carretera era un enemigo. Las llamas lo consumieron y el humo en sus ojos vaticin\u00f3 la tragedia.<\/p>\n<p class=\"p3\">Este proceso es similar al que experimenta el protagonista de la novela. Una noche alcanza a ver a dos hombres y una mujer embarazada alrededor de una fogata. Se acerca a ellos, a unos metros de llegar, el tr\u00edo corre despavorido. El hombre descubre que es un beb\u00e9 lo que se asa para la cena. Parece que ellos saben c\u00f3mo sobrevivir a la hambruna, al menos hasta que la mujer sea incapaz de parir.<\/p>\n<p class=\"p3\">Pelear por la vida de su hijo lo hace pensar en enemigos, incluso cuando el \u00fanico indicio son pisadas sobre la puerta de un refugio nuclear. Sabe que alguien los sigue y el fuego en su interior lo hace olvidar que seguir y cazar son conceptos distintos.<\/p>\n<p class=\"p3\">\u00bfQu\u00e9 hubiese pasado si el arquero se acercaba a \u00e9l? Si el padre hubiera encontrado primero al arquero, \u00bfhabr\u00eda pensado que \u00e9l los segu\u00eda y por ello deb\u00eda exterminarlo? Si el fuego tuviera un mejor encauce los supervivientes podr\u00edan verse como aliados. El miedo incinera cualquier posibilidad diferente a una aniquilaci\u00f3n mutua, esa es la verdadera tragedia en la carretera.<\/p>\n<p class=\"p3\">Para el protagonista, el miedo se convierte en horror porque sabe que tiene el tiempo contado. Tose sangre con mayor frecuencia mientras su escasa fuerza lo abandona. Teme por lo que pasar\u00e1 con su hijo cuando ya no est\u00e9 para protegerlo. Lo aterra pensar que el chico sea quien a\u00fan se preocupe por todos, as\u00ed ser\u00eda un blanco perfecto para los can\u00edbales.<\/p>\n<p class=\"p3\">La angustia se escapa de los ojos del hombre en su lecho de muerte. Elige volver al bosque a tumbarse junto a su hijo para despedirse de \u00e9l y hacerle entender que no puede correr riesgos. Pone el arma en sus peque\u00f1as manos. Usa su \u00faltimo aliento para recordar la primera lecci\u00f3n que intent\u00f3 transmitir en aquella fogata meses atr\u00e1s, pero el chico era demasiado joven para entenderla: \u201cTienes que llevar el fuego\u201d. As\u00ed, los ojos del hombre que hab\u00eda hecho arder su esperanza hasta la ruina se apagan.<\/p>\n<p class=\"p3\">El chico se aferra al pecho de su padre, como si tratara de arrastrar de vuelta el alma del hombre a trav\u00e9s de su coraz\u00f3n. Permanece all\u00ed durante tres d\u00edas hasta que el peligro llega a \u00e9l. Un hombre con un rifle se acerca a paso cauteloso entre la arena y los desperdicios del mar. Apenas lo avista, el chico lo enca\u00f1ona con el arma.<\/p>\n<p class=\"p3\">El extra\u00f1o se presenta, sabe que el cad\u00e1ver en la playa es del padre del muchacho. Pide que no le apunte con el arma, s\u00f3lo porque no le agrada ser amenazado. Lo hace sin usar el rifle para obligar al chico. Una vez pueden hablar, el hombre advierte que desde ese momento el chico tiene dos opciones: se va con \u00e9l o sigue su propio camino, pero alejado de las carreteras para evitar a las pandillas can\u00edbales. Insiste en que la mejor opci\u00f3n es abandonar juntos el bosque.<\/p>\n<p class=\"p3\">En la mente del chico mantiene un consejo de su padre: \u201cDebes encontrar a los chicos buenos, pero no puedes correr riesgos\u201d. \u00bfCu\u00e1l es la mejor forma de averiguar si alguien es bondadoso? Con una sola pregunta: \u201c\u00bfLlevan el fuego?\u201d. Toma por sorpresa al extra\u00f1o, enmudece ante las palabras del chico. Entiende que habla en serio por la intensidad de su mirada, como si la bala lista para volar sus sesos estuviera en los ojos del peque\u00f1o y no en el arma.<\/p>\n<p class=\"p3\">Las palabras del chico evocan la pasi\u00f3n en el hombre que emana de \u00e9l con una respuesta: \u201cS\u00ed. Lo llevamos\u201d. Ofrece una prueba de ello y revela que viaja con dos ni\u00f1os adem\u00e1s de una mujer. El muchacho pudo elegir disparar, protegerse a s\u00ed mismo igual que su padre lo hubiera hecho. Pero \u00e9l es diferente. Encauza el fuego hacia la gentileza que tambi\u00e9n aprendi\u00f3 de su padre. En sus horas m\u00e1s oscuras, decide creer. Enciende un faro para que la bondad lo encuentre.<\/p>\n<p class=\"p3\">Regresa a la carretera luego de despedirse de su padre. Una mujer lo espera con los brazos abiertos. \u201cMe alegro tanto de verte\u201d, dice mientras el chico experimenta la bienvenida m\u00e1s tierna que ha sentido en mucho tiempo. Un abrazo lo cubre, rectifica el camino que sigui\u00f3 desde el inicio. Existen personas gentiles y los une el fuego, los fortalece. De la misma forma ocurre con el ardor que devora a quienes desconf\u00edan, como ocurri\u00f3 con el arquero y casi sucede con el padre.<\/p>\n<p class=\"p3\">Llevar el fuego tiene matices, puede proteger y destruir. Elegir cualquiera de ellas depende de cada persona en la carretera. Cada vez que el chico necesite decidir, hablar\u00e1 con su padre. Podr\u00eda charlar con Dios, aunque prefiere a su padre. Siente que permanecen unidos a trav\u00e9s de las llamas que crecen dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p3\">Las palabras son las que evocan al fuego y las diferentes formas en las que arde. La lista fusiona nombres e ideas: Ely, madre, devastaci\u00f3n, ausencia, abandono, padre, hijo, proteger, valent\u00eda, bondad. Ser\u00eda imposible tener todas las representaciones. Aunque este ensayo es una extensi\u00f3n de ellas, de <i>La carretera <\/i>que, a su vez, se trata de una reminiscencia de la vida misma.<\/p>\n<p class=\"p3\">La inspiraci\u00f3n para escribir <i>La carretera<\/i> viene de un escenario terrible para McCarthy. Un futuro lejano con incendios en las colinas. Reflexiona sobre la supervivencia de su hijo y qu\u00e9 significa estar vivos, con qu\u00e9 objeto. Su novela ten\u00eda que plantear dudas para existir.<\/p>\n<p class=\"p5\">\u00bfC\u00f3mo seguir cuando el camino se desmorona frente a los pies?, \u00bfc\u00f3mo tener fe cuando una carretera sombr\u00eda devora la bondad? El protagonista halla la respuesta en el fuego que lo consume hasta la ruina y crece m\u00e1s all\u00e1 de la esperanza. Es el impulso inextinguible que arde en el interior y reduce a cenizas cualquier adversidad. Es tan ind\u00f3mito que consume la humanidad de las personas hasta convertirlas en llamas andantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un padre y un hijo recorren una carretera apenas poblada con autos en ruinas y cuerpos incinerados hasta los huesos. Se trata de las sobras del fest\u00edn can\u00edbal que organizaron los supervivientes del mundo postapocal\u00edptico en La Carretera (2006), novela de Cormac McCarthy, ganadora del premio Pulitzer de ficci\u00f3n en 2007. 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