{"id":61764,"date":"2026-09-16T07:00:54","date_gmt":"2026-09-16T13:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59004"},"modified":"2026-10-27T11:35:05","modified_gmt":"2026-10-27T17:35:05","slug":"del-grito-como-una-de-las-bellas-artes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61764","title":{"rendered":"DEL GRITO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Para Luis Paniagua y Rosal\u00eda S\u00e1mano,<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">que siempre me corrigen y me gu\u00edan<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(a veces a gritos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Para Nelly Jim\u00e9nez, por patri\u00f3tica y paciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Quiero gritar, pero no tengo boca (y, a decir verdad, tampoco madre)<\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">El grito se vino rebotando por los paredones de la barranca y subi\u00f3 hasta donde est\u00e1bamos nosotros. Luego se deshizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juan Rulfo, <em>El llano en llamas<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Cuenta la leyenda (pero dice Borges que Al\u00e1 es m\u00e1s sabio) que Chavela Vargas, cantante de rancheras, alguna vez coment\u00f3 que los mexicanos nacen donde se les pega su rechingada gana. M\u00e1s all\u00e1 de referirse a la alarmante cantidad de mujeres que dan a luz en banquetas o en el metro, hablaba de la incre\u00edble capacidad de lo mexicano por hallar su origen en otras tierras fuera de los 1,964,375 km\u00b2 del territorio nacional. La pi\u00f1ata, por ejemplo, s\u00edmbolo mexicano por antonomasia, naci\u00f3 en China; El taco al pastor puede hallar su origen, seg\u00fan algunos, en el shawarma de Medio Oriente y, que a nadie sorprenda, la Virgen de Guadalupe lleg\u00f3, como el idioma en que estoy escribiendo esto, desde Espa\u00f1a. La misma Chavela Vargas, para quien no lo supiera ya, aunque mexicana hasta las cachas, naci\u00f3 en Costa Rica.<\/p>\n<p>A lo mejor es cierto, M\u00e9xico tiene la capacidad de resignificar las cosas de una manera particular, volverlas chillantes, incluso estrafalarias, apenas las toca con sus omn\u00edmodos brazos de piqu\u00edn y tepetate, como la fayuca o aquellos legendarios autos \u201cchocolate\u201d (uno de los nombres m\u00e1s cremosos y azucarados para la felon\u00eda y la irregularidad). Lo que ingresa a nuestro territorio inicia su metamorfosis y deja de ser producto extranjero, o casi universal, para convertirse en nacional: los perros <em>free of lice<\/em> terminaron siendo Firulais y el <em>beef steak<\/em> se convirti\u00f3 en bistec. Cruzar las fronteras hacia M\u00e9xico puede tratarse de un acto mitad tropicalizaci\u00f3n y mitad prestidigitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque si hablamos de productos no precisamente nacidos en nuestro territorio, pero que de tanto tiempo viviendo aqu\u00ed ya tienen carta de naturalizaci\u00f3n (sin necesidad de filas kilom\u00e9tricas o documentos imposibles de conseguir), no podr\u00eda faltar el grito: est\u00e1 en el primer verso de nuestro himno nacional, uno de los s\u00edmbolos patrios m\u00e1s dif\u00edciles de memorizar (sobre todo si se va a cantar antes de partidos de la selecci\u00f3n de futbol o peleas de box); est\u00e1 tambi\u00e9n en la g\u00e9nesis de nuestro pa\u00eds: nosotros, como naci\u00f3n independiente (no s\u00e9 si humana y generosa) nacimos no con un susurro, sino con aquel famoso grito de Miguel Hidalgo y Costilla para pedir que fueran a coger gachupines. Poco m\u00e1s tarde, cien a\u00f1os despu\u00e9s, en esa trifulca que llamaron Revoluci\u00f3n mexicana, a gritos y sombrerazos nos reafirmamos como mexicanos pero, sobre todo, como gritones profesionales: \u201c\u00a1Qu\u00e9 viva Francisco Villa!\u201d, \u201c\u00a1Viva mi general!\u201d. Y de all\u00ed pa\u00b4l real, nuestro pa\u00eds ha hecho del grito uno de sus sellos m\u00e1s caracter\u00edsticos (\u201c\u00a1Viva M\u00e9xico, cabrones!\u201d), aunque no precisamente de los m\u00e1s nobles (\u201c\u00a1eeeeh, puto!\u201d).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Si no sirve el timbre, grite, por favor<\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u2014No s\u00f3lo podr\u00eda hacerles da\u00f1o a los ni\u00f1os con mi grito \u2014repuso Charles\u2014. Tambi\u00e9n los hombres pueden volverse locos de remate al o\u00edrlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Robert Graves, <em>El grito<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sostiene Robert Musil, en <em>Sobre la estupidez<\/em>, que quien quiera hablar de la estupidez, o asistir con provecho a una disertaci\u00f3n sobre ella, debe presuponer que \u00e9l mismo no es un est\u00fapido; y, por eso, alardea de ser inteligente, \u201c\u00a1aunque eso se se\u00f1ale generalmente como se\u00f1al de estupidez!\u201d. De la misma forma, quien quisiera hablar del grito en similar postura, tendr\u00eda que hacerlo desde el p\u00falpito moral de no ser un grit\u00f3n \u00e9l mismo y, por ello, resultar m\u00e1s bien silente, discreto, mesurado. Sin embargo, \u00bfno es, de cierta forma, subrayar algo, anotarlo, se\u00f1alarlo, una manera no verbal de gritar \u201c\u00a1volteen a ver esto, volteen a verme a m\u00ed!\u201d? En caso de que as\u00ed fuese, que la naci\u00f3n me lo demande, pero mi pecho no es bodega y esto tengo que gritarlo a los cuatro vientos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en M\u00e9xico (y dale con M\u00e9xico), el grito es m\u00e1s com\u00fan de lo que pudiera (o quisiera) esperarse: tanto ha sido usado que, en maravillosa licencia po\u00e9tica, le hemos dado cuerpo, por eso podemos ech\u00e1rselo a alguien o, si se da el caso, pegar uno en el cielo. Sin embargo, el grito mexicano es anfibio, puede tener cuerpo o flotar libre en el aire, desobedecer cuantas leyes de la naturaleza se nos antoje o no nacer en sitio alguno. La Llorona, por ejemplo, mientras m\u00e1s lejos se escuche su grito (o lamento, dicen algunos), quiere decir que m\u00e1s cerca est\u00e1 ella; o Gilberto Owen que, en su <em>Libro de Ruth<\/em>, confiesa que hubiese deseado ser capaz de gritarse, desde la boca de la amada, \u201cno te vayas\u201d. El grito mexicano se pasa por el arco del triunfo las leyes de la prox\u00e9mica, la f\u00edsica y la l\u00f3gica; tan potente es, y de uso tan com\u00fan, que en algunos ha terminado por sustituir la voz misma.<\/p>\n<p>En su texto titulado <em>El claxon y el hombre<\/em>, Jorge Ibarg\u00fcengoitia coloca una cita digna de menci\u00f3n: \u201centre los escritores, el estilo es el hombre\u201d. M\u00e1s adelante, el mismo Ibarg\u00fcengoitia se permite senda ex\u00e9gesis de la frase atribuida a Buffon: \u201centre analfabetos el claxon es el hombre. No s\u00f3lo el claxon, sino la manera de usarlo\u201d. Dir\u00eda yo, como para que la frase pegue en las tres bandas, que entre analfabetos el grito es la voz; no s\u00f3lo el grito, tambi\u00e9n la manera de usarlo y, adem\u00e1s, en d\u00f3nde: gritar en una construcci\u00f3n puede ser \u00fatil (o cuando menos inevitable) si se desea hacer llegar de forma adecuada el mensaje; gritar en una combi con el celular pegado al o\u00eddo es poco menos invasivo que destapar un bote con birria a media misa y ponerse a calentar tortillas frente a nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>Pero es cierto, el mexicano, cierto tipo de mexicano, no sabe comunicarse ya si no es a berridos: v\u00edctima de una especie de Tourette a medias, el mexicano bestia de verdad ya no sabe hablar si no es a gritos, aunque el interlocutor se encuentre a escasos pasos de \u00e9l, a berridos pide lo mismo que le pasen la salsa verde o le cambien de canal. Como esos guisos o platillos pesimamente preparados que disimulan la insipidez con pu\u00f1os de sal, el grit\u00f3n generalmente esconde su falta de esencia y la pobreza de sus argumentos detr\u00e1s de un lenguaje cargado de la sal del insulto, siempre a un volumen alto hasta la n\u00e1usea.<\/p>\n<p>Sin embargo, en honor a la justicia, quiz\u00e1 lo anterior no sea s\u00f3lo algo reservado al m\u00e1s bestia de las bestias. Luigi Amara en <em>Larga vida al insulto<\/em>, plantea que \u00e9ste posee propiedades curativas y liberadoras no del todo exploradas. Es cierto, muchas veces gritamos, generalmente insultos, como forma de sacar la presi\u00f3n que, de otra manera, nos estallar\u00eda en las tripas. El mexicano es experto en usar el claxon, cierto, pero tambi\u00e9n en acompa\u00f1arlo con gritos proferidos desde la comodidad y seguridad del interior de su auto, no siempre con la intenci\u00f3n de que lo escuchen en los otros veh\u00edculos, sino s\u00f3lo para desahogarse, generalmente se\u00f1alando c\u00f3mo hubiera procedido \u00e9l ante la maniobra automovil\u00edstica que lo ha hecho enfurecer. El grito es fumarola que permite que no llegue la erupci\u00f3n del pu\u00f1etazo, el empuj\u00f3n o el volantazo, seg\u00fan sea la situaci\u00f3n, as\u00ed que, si es cierto que los perros que ladran no muerden (mentira total en algunos casos), mexicano que grita no pega. O no tanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cualquier cosa, \u00e9chame un grito <\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">pero en seguida se oy\u00f3 una terrible y sobrehumana voz o grito.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Revueltas, <em>El luto humano<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda (otra leyenda, no la de p\u00e1rrafos arriba) que hubo un pueblo cercano a la antigua Roma a quienes los habitantes de dicha <em>polis<\/em> llamaron \u201cquiritas\u201d por el simple hecho de que viv\u00edan en la colina del Quirinal, situada al este del T\u00edber. El gentilicio de este pueblo, as\u00ed como el nombre de la colina, representaban un homenaje a su dios de la guerra, Quirino. Dicen que eran tan poderosos que, en el siglo I a. C., el historiador romano Marco Terencio Varr\u00f3n asegur\u00f3 que en la sociedad romana hab\u00eda surgido la expresi\u00f3n <em>quiritare<\/em>, que no era otra cosa que pedir ayuda a los quiritas. Ya despu\u00e9s, en el lat\u00edn vulgar de la Edad Media, el vocablo se convirti\u00f3 en <em>critare<\/em> y lleg\u00f3 al espa\u00f1ol como \u201cgritar\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, y no de otra forma, naci\u00f3 el grito (o por lo menos su nombre), pero, \u00bfqu\u00e9 es en realidad el grito? Seg\u00fan la RAE (que todo lo sabe y lo que no pues se lo inventa) el grito es \u201cuna voz muy esforzada y levantada\u201d, o tambi\u00e9n \u201cuna expresi\u00f3n que se profiere levantando mucho la voz\u201d. Inclusive, en un uso m\u00e1s po\u00e9tico y poco com\u00fan, se\u00f1ala que el grito es el \u201cchirrido de los hielos de los mares glaciales al ir a quebrarse por estar sometidos a presiones\u201d.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed todo muy bien, pero lo que no dice la RAE es si el grito es pura masa de ruido o puede moldearse en forma de palabras porque, \u00bfexactamente qu\u00e9 es el grito? \u00bfMero sonido informe o palabra distinguible? \u00bfAmbas? Puede ser. Moldeable seg\u00fan la vocal con la que se inicie (\u00a1aaah!, seg\u00fan nos ense\u00f1aron los dibujos animados, grita el que se cae en un hoyo en la banqueta; \u00a1eeeeh!, profiere, por su parte, el que vitorea en alg\u00fan evento p\u00fablico; \u00a1ooooh!, grita, a veces seguido de un \u201cno mames\u201d, el que presencia sendo golazo o un golpe bien conectado en una pelea de box o MMA), el grito es cachirul y juega, como esas estrellas de futbol llanero, donde t\u00fa quieras ponerlo: en la media de una palabra dicha en voz muy alta o en la delantera del mero alarido amorfo y rasposo.<\/p>\n<p>El ingl\u00e9s, por su parte, parece tener menos ambig\u00fcedades al respecto ya que posee al menos tres verbos para la acci\u00f3n: <em>shout<\/em>, <em>scream<\/em> y <em>yell<\/em>, con marcadas diferencias entre cada uno. El primero es una voz alta, aunque neutra, sin intenci\u00f3n aviesa; el segundo se refiere no a una palabra, sino al mero gorgoteo, generalmente consecuencia del dolor, miedo o alegr\u00eda. Finalmente, <em>at last but not at least<\/em>, el verbo <em>yell<\/em> es similar a <em>shout<\/em>, aunque se distingue de \u00e9ste por dirigirse a alguien en particular. En espa\u00f1ol el grito es navaja suiza y puede, con su respectiva preposici\u00f3n o contexto, hacer el papel de aquellos tres: gritamos de dolor, gritamos una palabra o le gritamos <em>algo<\/em> a <em>alguien<\/em>. Usted escoja, pero h\u00e1galo r\u00e1pido porque al que no habla, Dios no lo oye, aunque tampoco hay que gritar, que no tiene uno criados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>\u00bfMe est\u00e1s oyendo, in\u00fatil? <\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Que envuelve al ni\u00f1o cuando sale de la noche materna y descubre su voz al lanzar el primer aullido.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pascal Quignard, <em>El odio a la m\u00fasica<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la guerra de asedio a Troya, seg\u00fan nos narr\u00f3 Homero, hay un personaje por dem\u00e1s singular: Est\u00e9ntor, cuya \u00fanica participaci\u00f3n registrada (aunque m\u00e1s bien habr\u00eda que anot\u00e1rsela a Hera que hab\u00eda tomado su forma) fue para dirigirse a los aqueos y arengarlos a que fueran a coger gachupines o troyanos. La historia no es clara. Sin embargo, la descripci\u00f3n que se hace de \u00e9l no deja lugar a dudas: el de la bronc\u00ednea voz \u201cque gritaba tan fuerte como entre cincuenta\u201d. Su nombre, as\u00ed, pas\u00f3 a ser sin\u00f3nimo de una voz potente, de ah\u00ed el adjetivo \u201cestent\u00f3reo\u201d. Pero cabe aqu\u00ed la pregunta, \u00bfes una virtud saber gritar? Quienes disfrutamos del silencio podr\u00edamos no considerarlo as\u00ed, pero seg\u00fan a qui\u00e9n le preguntemos, y d\u00f3nde preguntemos, puede ser.<\/p>\n<p>Comencemos por aclarar algo: el grito es breve y potente (dice Madre Coraje en la obra hom\u00f3nima de Bertol Brecht, que quien mucho grita pronto calla; ni para media hora tiene fuerza), lo suyo no es la larga distancia, sino la explosividad. Adem\u00e1s, cuando se ejecuta de manera individual es mejor reservarlo para ciertos personajes, ciertos momentos y, claro, ciertos contextos: gritar a media calle, uno solo, si no se empuja un carrito de elotes o patitas de pollo, por ejemplo, pudiera ser signo de mala educaci\u00f3n o locura. Eso s\u00ed, para que dicho grito no constituya una salvajada, ha de ser uno hecho de palabras (<em>shout<\/em>), no mero alarido (<em>scream<\/em>), o podr\u00eda pensarse, por ejemplo, que el de los camotes m\u00e1s que tratar de promocionar su producto, ya se quem\u00f3. Dicho lo anterior, \u00bfresulta plausible pensar en la existencia de gritones profesionales? En M\u00e9xico, dir\u00eda yo (y no por nacionalismo exacerbado), s\u00ed.<\/p>\n<p>Opuestos diametrales de los ni\u00f1os cantores de Viena, los ni\u00f1os gritones de M\u00e9xico anuncian, voz en cuello, al ganador de la loter\u00eda nacional; el voceador (no confundir con el vocero, m\u00e1s refinadito aunque tambi\u00e9n m\u00e1s mentiroso), practicante de un oficio casi tan extinto como el mismo diario impreso, grita para que volteemos; el repartidor de gas, que tiene un grito que en nada se parece al de ninguno de sus pares, lleva su preg\u00f3n al extremo; el comprador de fierro viejo o los vendedores de fruta o ropa de paca juegan en liga similar; el merolico, con el gis de su grito, pinta una raya sobre el espacio sonoro de las calles y ay de aquel que la atraviese. En este pa\u00eds hemos hecho del grito mano de obra y, as\u00ed, al darle un uso comercial, su domesticaci\u00f3n (y subsecuente aprobaci\u00f3n) est\u00e1 consumada. O casi.<\/p>\n<p>Vivir de la voz no es algo extra\u00f1o, nueve de cada diez locutores y juglares lo saben, bardos y cantantes tambi\u00e9n. Estos \u00faltimos, por ejemplo, quiz\u00e1 sean los m\u00e1s prestigiados cuando de emplear las cuerdas vocales como sustento es de lo que hablamos. Por ello, tal vez, es que he o\u00eddo que en dicho gremio uno de los insultos m\u00e1s difamatorios es aquel de \u201cno sabe cantar, m\u00e1s bien grita\u201d. Si lo anterior es cierto, \u00bfser\u00eda posible, valga el probable ox\u00edmoron, gritar de forma afinada? Yo dir\u00eda, y no por chauvinismo, que en M\u00e9xico s\u00ed. No, no es que el del fierro viejo ande por las calles regal\u00e1ndonos un aria tras otra, o uno piense, al escuchar el anuncio de los cocoles, que Pavarotti ahora se dedica al comercio ambulante, hablo del grito de mariachi, esa explosi\u00f3n patria imposible de describir, ser mitol\u00f3gico con cuerpo de canto y patas de grito, hermafrodita del sonido que, honestamente, parece m\u00e1s f\u00e1cil de lo que en realidad es. Que tire la primera piedra quien no lo haya intentado, sin \u00e9xito para, luego de chillar como pollo descabezado, preferir meter la cabeza en la cubeta de las cervezas y no volver a sacarla en lo que se acaba la fiesta.<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de lo del mariachi, \u00bfse pueden combinar grito y canto? (que nadie voltee a ver a Alex Lora ni a Charly Montana, por favor). No hablo de una mezcla homog\u00e9nea como la ya citada, sino algo m\u00e1s heterog\u00e9neo, una mezcla coloidal de canto con part\u00edculas de grito flotando por ah\u00ed. En M\u00e9xico, otra vez en M\u00e9xico, s\u00ed: era 1997 cuando, de la mano de un cuarteto de intelectuales revolucionarios hasta el tu\u00e9tano, los j\u00f3venes (y no tan j\u00f3venes) adquirieron la costumbre de gritar, al mismo tiempo y sin equivocarse (qu\u00e9 bonitos muchachitos), llegada cierta estrofa, un potent\u00edsimo \u201c\u00a1Viva M\u00e9xico, cabrones!\u201d que, seg\u00fan dicen, puso a temblar a todos los niveles del gobierno. S\u00ed, la banda es Molotov, s\u00ed, la canci\u00f3n es <em>Gimme Tha Power<\/em> y s\u00ed, como dijo Monsiv\u00e1is, de las masas, la m\u00e1s disciplinada, la m\u00e1s negada a lo voluntarioso, es la del rock.<\/p>\n<p>Am\u00e9n de la potencia anticapitalista y revolucionaria del grito anterior, no fue el primer caso de rito instant\u00e1neo (como calific\u00f3 Monsi a esa sincron\u00eda para hacer lo mismo al mismo tiempo sin que nadie nos lo indique): a\u00f1os atr\u00e1s, aquella vez de la mano de Rostros Ocultos, los j\u00f3venes, con la canci\u00f3n <em>El final<\/em>, gritaron un sonoro (\u00bfestent\u00f3reo?) \u201c\u00a1Qu\u00e9 poca madre!\u201d, llegado aquel verso que habla sobre infidelidad. Nos gusta gritar a la par de los que cantan, ser su eco (porque somos invisibles y el eco es la voz de lo invisible, seg\u00fan Pascal Quignard), jugar nuestro rol en ese maravilloso rito de la voz convertida en hilo que nos une, no importa qu\u00e9 tan destemplados o aguardentosos sean nuestros alaridos: el grito, una vez camuflado en la muchedumbre, tiende a ser menos juzgado porque pasa desapercibido. Robert Musil asevera, tambi\u00e9n en <em>Sobre la estupidez<\/em>, que existe una propensi\u00f3n en particular, la de permitirse, cuando se presentan en masas, todo lo que les est\u00e1 prohibido como individuos. Partidos de futbol, funciones de lucha libre, conciertos y sesiones de la C\u00e1mara de Diputados as\u00ed lo demuestran.<\/p>\n<p>Pero antes de Molotov y antes de Rostros Ocultos, \u00bfalg\u00fan otro artista se vio acompa\u00f1ado por su propio grito casi patentado? En los conciertos de Paquita la del Barrio, por ejemplo, \u00bfla multitud se un\u00eda para gritar, al lado de ella, \u201c\u00bfme est\u00e1s oyendo, in\u00fatil?\u201d? En las primeras interpretaciones del himno nacional mexicano, \u00bfnuestros antepasados acompa\u00f1aron con un grito euf\u00f3rico la parte de \u201cmas si osare un extra\u00f1o enemigo\u201d? Y si hablamos de los nuevos j\u00f3venes, \u00bfcon qu\u00e9 canciones van a gritar? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfsue\u00f1an con gritos estas generaciones el\u00e9ctricas? Cuando se lo pregunto a Luis Alberto Padierna, sonidero retirado (uno de los blasones m\u00e1s originales y estrafalarios que podr\u00edan pensarse), \u00e9l dice que, desde su experiencia, ahora los j\u00f3venes, cuando se trata de canciones y conciertos, ya no gritan: usan im\u00e1genes, las comparten entre s\u00ed o en redes para acompa\u00f1ar cierta melod\u00eda, cierta estrofa. Le creeremos.<\/p>\n<p>\u00bfIm\u00e1genes para gritar? Es posible, Edward Munch lo demostr\u00f3 con una de sus pinturas y Pascal Quignard advierte, en <em>El odio a la m\u00fasica<\/em>, que en las grutas de Ari\u00e9ge los pintores chamanes paleol\u00edticos (gran nombre para una banda de rock) representan los rugidos justo delante de las fauces de las fieras, en forma de trazos agrupados. Pero, entonces, \u00bfcon qu\u00e9 im\u00e1genes gritan y qu\u00e9 es eso que gritan?<\/p>\n<p>Si Monsiv\u00e1is detect\u00f3 la presencia de \u201cmexicanos de cl\u00f3set\u201d (aquellos que, en sus palabras, \u201cemergen de su escondrijo nacionalista al amparo de \u2018los puntos fuertes de los lados d\u00e9biles\u2019, de los prestigios del pasado, de las disculpas del fervor alcoh\u00f3lico\u201d), hoy circula rampante el latinoamericano de cl\u00f3set, ese que, \u00e1vido de derrotar al imperio yanqui, pero sin ensuciarse las manos, env\u00eda a su mejor guerrero a gritarles sus verdades a esos cochinos gringos en el mero d\u00eda de su celebraci\u00f3n m\u00e1s patriota: el <em>S\u00faper Bowl<\/em>. \u00bfY c\u00f3mo lo acompa\u00f1an los j\u00f3venes de hoy en d\u00eda si no es posible gritar ah\u00ed enfrente de la pantalla (al menos sin parecer loco)? Pues con im\u00e1genes: compartiendo fotos y videos del evento en cuesti\u00f3n; ni Sim\u00f3n Bol\u00edvar se atrevi\u00f3 a tanto. Me robo otra vez a Monsi y medio le cambio lo suficiente para que no sea plagio: \u00a1qu\u00e9 bonito tropezar con la identidad latinoamericana que se cre\u00eda perdida, este civismo alborotado anda todo apasionado por volver! A punta de grito hecho de pixeles ha de hacerse la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el grito, as\u00ed, a la antig\u00fcita, hecho de vibraciones en el aire, \u00bfvolver\u00e1? Bueno, pues, para empezar, nunca se ha ido, las viejas generaciones sin sus guardianes: all\u00ed donde haya un microb\u00fas con el timbre inservible, all\u00ed donde alguien coveree, en un bar de mala muerte, a Molotov o a Rostros Ocultos, all\u00ed donde no haya argumentos pero resulte imposible quedarse callado, habr\u00e1 de surgir el viejo y confiable grit\u00f3n. Lo m\u00e1s viejo siempre vuelve y termina por ser, al menos durante un rato, el \u00faltimo grito de la moda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Luis Paniagua y Rosal\u00eda S\u00e1mano, que siempre me corrigen y me gu\u00edan (a veces a gritos). &nbsp; Para Nelly Jim\u00e9nez, por patri\u00f3tica y paciente. &nbsp; Quiero gritar, pero no tengo boca (y, a decir verdad, tampoco madre) &nbsp; El grito se vino rebotando por los paredones de la barranca y subi\u00f3 hasta donde est\u00e1bamos &#8230; <a title=\"DEL GRITO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61764\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre DEL GRITO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62133,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[7476,7477,207,1071],"ppma_author":[2883],"class_list":["post-61764","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-bellas-artes","tag-grito","tag-mexico","tag-nacionalismo","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2883,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"aldo-rosales-velazquez","display_name":"Aldo Rosales Vel\u00e1zquez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Aldo","last_name":"Rosales Vel\u00e1zquez","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1986). Coordinador del Taller de Creaci\u00f3n Literaria del FARO Indios Verdes. Autor de los libros de cuento Luego, tal vez, seguir andando (R\u00edo arriba, 2012), Entre cuatro esquinas (FETA, 2014), La luz de las tres de la tarde (BUAP, 2015), El filo del cuerpo (Revarena ediciones, 2016), Ciudad nostalgia (Abismos, 2016), Sombra-Reflejo (BUAP, 2017), Los panes y los pescados (Ediciones Perif\u00e9ricas, 2018), Tiempo arrasado (Revarena ediciones, 2019), Mismatch (Cuadrivio, 2020), Foley (Fondo Editorial del Estado de M\u00e9xico, 2020, menci\u00f3n honor\u00edfica en el Certamen Literario Laura M\u00e9ndez de cuenca 2018) y Especies carism\u00e1ticas (Premio Nacional  de Cuento Juan Jos\u00e9 Arreola 2023). Tambi\u00e9n es autor de los libros de cr\u00f3nica Tren suburbano (Malpa\u00eds, 2019) y Linde faz (FETA, 2018) con el que obtuvo el Premio Nacional de Cr\u00f3nica Joven Ricardo Garibay. Obtuvo menci\u00f3n honorifica en el Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2018 por la cr\u00f3nica Big Tony Bang. De igual manera, es autor de Nanda (Nitro Press-Ediciones La Rana, XIX Premio Nacional de Novela Jorge Ibarg\u00fcengoitia) y del libro de ensayos <em>Basado en hechos reales<\/em> (Casa Bons\u00e1i, 2025). \n\nBecario del FONCA (en los periodos 2016 y 2021) y del PECDA Estado de M\u00e9xico (2018) en el \u00e1rea de cuento. En su faceta como jurado, cuenta con participaciones en el comit\u00e9 de premiaci\u00f3n del Premio Nacional de Cr\u00f3nica Joven Ricardo Garibay 2020, as\u00ed como en los comit\u00e9s de selecci\u00f3n de est\u00edmulos del PECDA de Jalisco (2017), Chiapas (2019) y Tamaulipas (2024), donde actualmente se desarrolla como tutor.\n\nHa publicado cuento, poes\u00eda, cr\u00f3nica, ensayo, rese\u00f1a y dramaturgia en medios como La Jornada, El Universal, Casa del Tiempo, Tierra adentro, entre otras, as\u00ed como en las antolog\u00edas De narcos a luchadores (Contrabando, Espa\u00f1a, 2019), Cecilia y el Vampiro (Editores Mexicanos Unidos, 2021, compilaci\u00f3n de Bernardo Barrientos Dom\u00ednguez). Ni una sola palabra (UANL, 2021), Covid-19 (FCE, Tierra Adentro, 2021) y Liminales II (Casa Futura ediciones, 2023), por mencionar algunas. Fue seleccionado para el n\u00famero especial Nueve ensayistas (1985-1995) de Punto de partida y  el n\u00famero especial sobre cr\u00f3nica: La cr\u00f3nica, el arte de narrar, de La Jornada.  Es egresado de la Licenciatura en ense\u00f1anza de ingl\u00e9s, de la UNAM."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=61764"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61764\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62154,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61764\/revisions\/62154"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/62133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=61764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=61764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=61764"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=61764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}