{"id":61762,"date":"2026-09-29T07:00:56","date_gmt":"2026-09-29T13:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58982"},"modified":"2026-10-27T10:23:59","modified_gmt":"2026-10-27T16:23:59","slug":"58982-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=61762","title":{"rendered":"Escribir con sangre"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">I.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He donado sangre pocas veces. Esto no es una declaraci\u00f3n de misantrop\u00eda. Naturalmente deseo el bien\u00a0 de la humanidad y, muy en el fondo, creo que todos deber\u00edamos ser donantes, de sangre, de \u00f3rganos, de\u00a0 ropa, de libros. Lo que ocurre es que el procedimiento de extracci\u00f3n me resulta aterrador. Ahora mismo pienso en la aguja que se hunde en la vena y que succiona la sangre como una m\u00e1quina o un\u00a0 animal a trav\u00e9s de una manguera de pl\u00e1stico, pienso en esa sangre llenando una bolsa transparente de\u00a0 medio litro que se balancea sin cesar, para que no se coagule, y de pronto me siento fr\u00e1gil y vulnerable y\u00a0 peque\u00f1o, pero, sobre todas las cosas, me siento mortal.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esto tiene que ver, primero que nada, con que no estoy acostumbrado a ver mi propio interior fuera de m\u00ed, es decir, fuera de los l\u00edmites de mi cuerpo, y entonces la sangre que llena la bolsa me\u00a0 recuerda que estoy lleno de algo, y que ese algo, si me descuido, se me puede salir de pronto. Pero m\u00e1s\u00a0 a\u00fan, porque cuando recuerdo las veces que he donado sangre, se me aparecen como fantasmas todos\u00a0 aquellos an\u00f3nimos que, por alguna circunstancia seguramente funesta, han recibido mi sangre. Pienso: hay algo siniestro y hermoso en el hecho de que mi sangre anime otros cuerpos, recorra las geograf\u00edas de\u00a0 otras venas. Los otros se han herido, y por esa herida se ha metido mi sangre, mi propio interior.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo esto me hace recordar el c\u00e9lebre verso de Whitman que dice \u201csoy inmenso, contengo multitudes\u201d. Es un verso que me gusta mucho, a\u00e9reo y microsc\u00f3pico a la vez, y cuando me acuerdo de \u00e9l, y de mi sangre y de los an\u00f3nimos que la han recibido, me veo obligado a concluir,\u00a0 supersticiosamente, que soy muchos cuerpos y estoy en muchos lugares a la vez, aunque lo correcto ser\u00eda decir que son los otros los que me contienen y que, m\u00e1s bien, yo soy uno de los muchos que\u00a0 habitan otro cuerpo, que yo soy una parte de esa multitud.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todas estas im\u00e1genes tienen un origen traum\u00e1tico, un origen en mi propia infancia, lo cual es m\u00e1s bien esperable, porque uno siempre termina por volver a la infancia, o mejor, porque la infancia no\u00a0 deja de volver a uno, sobre todo cuando nos ponemos a hablar sobre sangre. De modo que, para\u00a0 comprender mi superstici\u00f3n, es necesario que retroceda en el tiempo algunos a\u00f1os, m\u00e1s exactamente al\u00a0 a\u00f1o de 1995, que fue el a\u00f1o en que nac\u00ed.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan entiendo, los ni\u00f1os salen de la panza de las madres con los m\u00e1s variados colores, a veces grises, a veces verdosos o blancos como la nieve, a veces casi transparentes. Muchos y muy variados son\u00a0 los colores de los ni\u00f1os en el parto, pero del vientre yo sal\u00ed amarillo, y ese color, como supo explicarle el\u00a0 doctor a mi madre, no estaba en la paleta reglamentaria. El caso es que yo ten\u00eda una enfermedad del\u00a0 h\u00edgado llamada bilirrubinemia que, como su nombre indica, es la presencia anormal de bilirrubina en la\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">sangre. Y por m\u00e1s que el nombre de la enfermedad remita a las c\u00e1lidas tierras dominicanas y a la bachata\u00a0 de Juan Luis Guerra, lo cierto es que mi padecimiento era grave, potencialmente fatal, y para sobrevivir deb\u00ed recibir un recambio total de sangre. En aquella ocasi\u00f3n, el donante fue mi padre y, en efecto, por\u00a0 algunos d\u00edas o semanas, fue su sangre la que llen\u00f3 mis venas y mis arterias.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De todo aquello no recuerdo nada y lo supe por o\u00eddas muchos a\u00f1os despu\u00e9s; el ni\u00f1o que era yo habr\u00e1 tenido, si acaso, nada m\u00e1s que un dolor sordo, un golpe ciego de pura vulnerabilidad. Pero todo gesto de la infancia, tarde o temprano, termina por volverse met\u00e1fora. Todo gesto de infancia termina\u00a0 por volverse una lecci\u00f3n, a veces oscura, a veces luminosa, pues es en la infancia donde aprendemos por\u00a0 primera vez la vida es una cosa brutal y tremenda, y cuando crecemos no hacemos m\u00e1s que rumiar, o revolver, o escarbar en esa primera bofetada que nos dieron las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lecci\u00f3n que me dio la sangre de mi padre circulando por mis venas de ni\u00f1o fue, ni m\u00e1s ni\u00a0 menos, que a veces debemos dejar entrar lo ajeno, lo extra\u00f1o, precisamente para poder sobrevivir.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">II.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablando de transfusiones de sangre, en este punto quisiera hacer otro salto temporal, un salto muy\u00a0 grande, algo as\u00ed como un doble mortal hacia atr\u00e1s, ya no al a\u00f1o de 1995, sino al a\u00f1o de 1474, que fue el\u00a0 a\u00f1o en que el fil\u00f3sofo italiano Marsilio Ficino escribi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De Amore<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su libro dedicado a la teor\u00eda sobre el\u00a0 enamoramiento. Lo cierto es que el tema del libro, en principio, me parece una cursiler\u00eda s\u00f3lo perdonable por el hecho hipot\u00e9tico, que imagino cuando lo leo, de que Ficino estaba enamorado, y a\u00a0 los enamorados se les permite salir impunes de todo tipo de vulgaridades. Ficino, pues, sostiene que el\u00a0 enamoramiento es el producto de una alquimia secreta que se produce en el momento en que el amante y el amado se miran. Cuando esto ocurre, entre sus pupilas se crea un hilo de vapor sangu\u00edneo, una especie de cord\u00f3n umbilical gaseoso que, sin la voluntad ni el conocimiento de los implicados,\u00a0 conecta sus miradas. Ya establecido el enlace, una peque\u00f1a cantidad de sangre del coraz\u00f3n del amado se evapora, se expulsa a trav\u00e9s de la pupila, transita, igualmente invisible, por el puente de vapor, y finalmente penetra por la pupila del amante hasta condensarse en su propio coraz\u00f3n. Una vez alojada la\u00a0 sangre del amado en el coraz\u00f3n del amante, esta desarrolla una especie de melancol\u00eda, una a\u00f1oranza del\u00a0 origen, pues anhela regresar a su coraz\u00f3n de procedencia, y gracias a ese anhelo el coraz\u00f3n del amado\u00a0 atrae al coraz\u00f3n del amante, lo llama, lo fuerza a ir en su b\u00fasqueda.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Ficino, el enamoramiento es, al mismo tiempo, un acto telep\u00e1tico, un hechizo a la\u00a0 distancia, y un envenenamiento material, casi vamp\u00edrico. Enamorarse, literalmente, implica una\u00a0 transfusi\u00f3n real de sangre.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero yo hablaba de mi nacimiento, de mi enfermedad y mi recambio sangu\u00edneo. Ahora se me ocurre\u00a0 que es curioso, escandalosamente curioso, que la sangre que recibiera fuera la de mi padre, una sangre\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">muy parecida a la m\u00eda, gen\u00e9ticamente la mitad de mi sangre: en ese gesto, pienso, se me estaba devolviendo algo; la sangre, de alg\u00fan modo, estaba regresando a su origen.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se me ocurre entonces que tambi\u00e9n es curioso, o ya no curioso sino casi un milagro, que durante la transfusi\u00f3n habr\u00e9 tenido unos d\u00edas de nacido, por lo que es obvio pensar que mi madre me\u00a0 amamantaba, y como quiz\u00e1s sea algo sabido, aunque yo lo aprend\u00ed hace poco, la leche con la que nos\u00a0 amamantan no es m\u00e1s que sangre que se ha vuelto leche a partir de una transmutaci\u00f3n milagrosa, de tal\u00a0 modo que aquellas dos semanas mi cuerpo fue algo as\u00ed como el recipiente donde se revitaliz\u00f3 la\u00a0 alquimia de mis padres, la sangre-leche de mi madre que entraba por mi boca, la sangre-aguja de mi\u00a0 padre que entraba por mis venas.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">III.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPor qu\u00e9 escribo todo esto? Quiz\u00e1s porque me apasiona, porque me parece fascinante, extra\u00f1o, casi\u00a0 imposible. Pero tambi\u00e9n, porque todo esto tiene que ver, de alg\u00fan modo, con mi literatura, m\u00e1s\u00a0 precisamente con mis lecturas, que son la mitad, o muchas veces m\u00e1s de la mitad de la identidad de un\u00a0 escritor.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me gusta pensar en la lectura, tambi\u00e9n, como un sistema de intercambio sangu\u00edneo. Pienso que\u00a0 al escribir, o por lo menos cuando yo escribo, algo de mi sangre se evapora y se sublima, y cuando leo,\u00a0 cuando me leen, esa misma sangre viaja hacia las pupilas de los lectores y se aloja en el oscuro interior de\u00a0 cada uno. Leer, en este sentido, es abrirse a una transfusi\u00f3n sangu\u00ednea, alojar en el propio coraz\u00f3n la sangre de otros.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir, en ese sentido, es donar sangre. Leer, en este sentido, es recibir sangre. Y si vuelvo a todos aquellos an\u00f3nimos que han recibido mi sangre, pienso entonces que me han\u00a0 recibido a mi, a mi interior, a mi sangre que es a la vez la sangre de mi padre y la leche de mi madre, y\u00a0 entonces mi sangre-tinta los llena. Y cuando leo, cuando leo realmente, recibo la sangre de los escritores\u00a0 que amo, como a trav\u00e9s de un hilo de vapor fantasma, y con su sangre, sin saberlo, escribo yo mismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">IV.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No est\u00e1 de m\u00e1s recordar aqu\u00ed, ya en estas parcelas, el mejor bolero de Agust\u00edn Lara, aquel que empieza\u00a0 diciendo: \u201cCon l\u00e1grimas de sangre, pude escribir la historia de este amor sacrosanto\u201d. Creo que son\u00a0 buenos versos. Muy dram\u00e1ticos, muy despechados: si los leemos en voz alta, descubriremos que\u00a0 f\u00e1cilmente se pueden cantar a todo pulm\u00f3n si las condiciones lo permiten, pues son versos visuales y\u00a0 expresivos, pero sobre todo, porque son nost\u00e1lgicos, terriblemente nost\u00e1lgicos. Seg\u00fan cuenta la\u00a0 historia, el flaco de oro se los compuso a Mar\u00eda Felix en 1954. La pareja se hab\u00eda separado en 1947, de\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tal modo que el flaco canta cuando Mar\u00eda F\u00e9lix se ha emparejado ya con el famoso torero Domingu\u00edn, y\u00a0 la historia de amor sacrosanto est\u00e1 para efectos pr\u00e1cticos acabada.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quise recoger estos versos porque la imagen de unas l\u00e1grimas que escriben con sangre, con toda\u00a0 su cursiler\u00eda, me lleva a una conclusi\u00f3n b\u00e1sica: muy en el fondo, creo que escribo, aunque me aterra, del\u00a0 mismo modo en que dono sangre: porque estoy lleno de algo, y escribir es dejar que ese algo halle su\u00a0 camino hacia el exterior, hacia las caras y las manos y las bocas de las personas que amo. Cuando escribo me siento fr\u00e1gil y vulnerable y, de alg\u00fan modo, mortal, porque no soy dios, porque sangro. Y entonces leer, en el mismo sentido, o en sentido inverso, significa la entrada de lo ajeno, la apertura a la sangre de\u00a0 los otros, como el enamoramiento, como contener multitudes, y abrir un libro o escribir uno es,\u00a0 muchas veces, parecido una transfusi\u00f3n real de sangre.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No se me escapa que, sin quererlo, me estoy encaminando a una met\u00e1fora muy cursi, y esta es,\u00a0 precisamente, la de la escritura de sangre, el acto de escribir como el acto de sangrar. Pero lo cierto es\u00a0 que, por m\u00e1s cursi que sea, el paralelismo es natural y no escapa ni al m\u00e1s duro ni al m\u00e1s c\u00ednico. Pues como seguramente se habr\u00e1 podido observar, el color de la sangre a veces es de un rojo muy parecido al\u00a0 negro, al del mar en las noches sin luna, por poner un ejemplo, al de los ojos de ciertos amigos, pero\u00a0 sobre todo, al negro de la tinta. La sangre es muchas veces tan negra como la tinta, a tal punto que es\u00a0 f\u00e1cil confundirla. Y la tinta, a su vez, se hermana a la sangre por el mismo motivo, y por otro, m\u00e1s\u00a0 secreto, m\u00e1s vergonzoso, que todos estamos dispuestos a aceptar, y es que escribir es en cierto sentido\u00a0 tambi\u00e9n sangrar, no s\u00f3lo por la sangre, real o metaf\u00f3rica, que todos derramamos al escribir, sino porque\u00a0 la sangre es tambi\u00e9n una confirmaci\u00f3n: de que no somos dioses, de que las cosas nos tocan y nos\u00a0 penetran, de que las puntas afiladas de las cosas nos hieren, y que por eso escribimos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I.\u00a0 He donado sangre pocas veces. Esto no es una declaraci\u00f3n de misantrop\u00eda. Naturalmente deseo el bien\u00a0 de la humanidad y, muy en el fondo, creo que todos deber\u00edamos ser donantes, de sangre, de \u00f3rganos, de\u00a0 ropa, de libros. 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Es licenciado en Filosof\u00eda por la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. Fue becario de la Fundaci\u00f3n para las Letras Mexicanas (2020-2022) en el \u00e1rea de narrativa, becario del Fondo Nacional de las Artes en Ensayo Creativo y miembro del Quinto Programa de Tutor\u00eda de Novela de la UNAM. Su libro <em>Si en medio del bosque un \u00e1rbol<\/em> fue merecedor del Premio Nacional de Ensayo Joven Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez 2025. Es miembro fundador de la compa\u00f1\u00eda teatral Vincent Company, y su actuaci\u00f3n en el mon\u00f3logo <em>Y la guerra sigue<\/em> fue meritoria del reconocimiento a Mejor actuaci\u00f3n masculina en el XXVI Festival Internacional de Teatro Universitario."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61762","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=61762"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61762\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61830,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/61762\/revisions\/61830"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/61829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=61762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=61762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=61762"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=61762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}