{"id":59286,"date":"2026-09-09T07:00:08","date_gmt":"2026-09-09T13:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58918"},"modified":"2026-10-28T18:31:21","modified_gmt":"2026-10-29T00:31:21","slug":"de-cuando-una-vez-me-miro-mao-y-yo-lo-mire-de-vuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59286","title":{"rendered":"DE CUANDO UNA VEZ ME MIR\u00d3 MAO Y YO LO MIR\u00c9 DE VUELTA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">a mi abuelo Genaro<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez vi a los ojos a Mao, \u00bfte he contado? Nos vimos, de hecho. Tuve una oportunidad y la tom\u00e9, d\u00edas despu\u00e9s estaba parada sobre la plancha extensa que es la plaza de Tiananm\u00e9n, en el centro de Beijing, al Sur de la Ciudad Prohibida, al Norte del mausoleo de Mao Tse-tung, al Este de Europa y al Oeste de casa. Y Mao me miraba desde su imagen colosal. A\u00f1os despu\u00e9s quiero entender qui\u00e9n fue Mao.<\/p>\n<p>Cargo su libro rojo con la esperanza que entre en m\u00ed el mao\u00edsmo por puro contacto f\u00edsico. Pero no entra nada. M\u00e1s que el color rojo. Y una estrella.<\/p>\n<p>Paso las p\u00e1ginas, las palabras las entiendo, tambi\u00e9n los conceptos, sin embargo, me pierdo entre ellas, no logro entender de inmediato de qu\u00e9 va el mao\u00edsmo; yo, otra v\u00edctima m\u00e1s de la era de la inmediatez, desespero, desisto. Acudo a otra herramienta de investigaci\u00f3n: la entrevista, le pregunto a quien se deje qu\u00e9 sabe de Mao; que si lo ha le\u00eddo, que qu\u00e9 es lo que se le viene a la mente cuando oye de un tal Mao Tse-tung.<\/p>\n<p>Uno que vende libros viejos en Pino Su\u00e1rez me habla del culto a la personalidad, y aventura alguna comparaci\u00f3n con Andr\u00e9s Manuel; una amiga me recomienda ver <em>La chinoise <\/em>de Godard; mi pap\u00e1 me atiborra de libros color rojo y me dice que vale la pena leer su ensayo <em>Sobre la contradicci\u00f3n<\/em>; mi mam\u00e1 dice que mi abuelo, ferrocarrilero sindicalizado, comentaba sus lecturas en la sobremesa, le\u00eda a Mao y, tambi\u00e9n, por curiosidad, ley\u00f3 <em>Mi lucha<\/em>; finalmente, una historiadora muy querida me recomienda un art\u00edculo sobre marxismo mao\u00edsta, del cual, a resumidas cuentas, deduzco que escribir un ensayo sobre Mao es un reto may\u00fasculo. As\u00ed que har\u00e9 como Mao, lo intentar\u00e9 con toda mi fuerza de voluntad y de convencimiento, aunque en el camino incurra en errores tr\u00e1gicos, de los que aprender\u00e9 al paso de las d\u00e9cadas. \u00c9ste, mi primer intento.<\/p>\n<p>El libro rojo de Mao se encuentra en casi cualquier librer\u00eda de viejo, en realidad son varios, distingo dos: el de las <em>Citas del presidente Mao Tse-tung<\/em> y el de <em>Cinco tesis filos\u00f3ficas de Mao Tse-tung<\/em>, uno de los libros de mayor tiraje en la historia de la humanidad, corriendo parejas con la Biblia. Durante la Revoluci\u00f3n Cultural, los integrantes de la guardia roja lo llevaban como amuleto en sus bolsillos, mientras recorr\u00edan China derrocando, con violencia, las viejas tradiciones, para dar paso a una nueva China, la mao\u00edsta. Entre sus p\u00e1ginas afloran palabras firmes, ideas contundentes: partido, movimiento de masas, pueblos y naciones oprimidas, pr\u00e1ctica, hero\u00edsmo revolucionario, la ley de la unidad de los contrarios, lo viejo y lo nuevo, acci\u00f3n y reacci\u00f3n, contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sobre la portada del libro tama\u00f1o <em>pocket,<\/em> las yemas de los dedos recorren la imitaci\u00f3n de piel roja \u2014probable pl\u00e1stico\u2014 y los relieves dorados que enuncian el nombre del famoso mandatario, que no s\u00f3lo revolucion\u00f3 a su pa\u00eds, tambi\u00e9n impuso moda, dejando su nombre para un tipo de cuello que antes llamaban mandar\u00edn.<\/p>\n<p>Mis dedos se detienen en el relieve de la estrella que brilla min\u00fascula bajo el nombre de Mao. Es satisfactorio que el libro quepa en mi mano, f\u00e1cil de asir, pr\u00e1ctico para leer en movimiento, cargar en el bolsillo y asomarte a las palabras, palabras firmes dijimos, por decir alguna cosa.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil la lectura, yo dispersa, impaciente, contradictoria, dispersa de nuevo: \u201cdeber\u00eda leer a Marx y Engels\u201d, pienso errante entre las letras. Abro el <em>Manifiesto comunista<\/em>, me brinco siete prefacios y aterrizo en una frase que se queda dando vueltas en la cabeza y en alg\u00fan rinc\u00f3n del cuerpo. Que hay un fantasma que recorre Europa, dice, que el fantasma del comunismo, dice. \u201cFascinante\u201d, pienso. Simplemente me parece un gran inicio. Por supuesto, no sigo mucho m\u00e1s, mi mente ya est\u00e1 atrapada en historias de fantasmas. Y pienso que un fantasma, quiz\u00e1, es el que me llev\u00f3 de la mano hasta la imagen descomunal de Mao, que se sostiene impasible sobre el port\u00f3n sur de la Ciudad Prohibida, abarcando con su mirada paternal la vasta extensi\u00f3n de la plaza de Tiananm\u00e9n, hasta la lejana visi\u00f3n del mausoleo en el que reposa su cuerpo momificado.<\/p>\n<p>Yo, una turista m\u00e1s, un poco anticuada para el 2018, cargando con mi gu\u00eda de China editorial Lonely Planet, que parece m\u00e1s un instrumento de defensa personal que un libro c\u00f3modo para el viajero; habr\u00eda sido m\u00e1s c\u00f3modo llevar las citas del presidente Mao, menos \u00fatil para moverme entre las calles de China, pero s\u00ed mucho m\u00e1s pr\u00e1ctico; y eso, la pr\u00e1ctica, importa.<\/p>\n<p>Debe existir una palabra que se me escapa para nombrar eso que sent\u00ed al detenerme frente al retrato de Mao en la inmensidad de Tiananm\u00e9n, observada meticulosamente por dos postes atravesados por aproximadamente quince c\u00e1maras cada uno, apuntando a cada rinc\u00f3n posible de la plaza y de mi cuerpo. Sent\u00ed algo que se asemeja al asombro, tambi\u00e9n al miedo. Parada ah\u00ed, sola, abrazada a mi gu\u00eda, bajo la mirada serena de Mao, pleno en su habitar de imagen eterna, detenido para siempre en el instante de la emisi\u00f3n de luz que lo captur\u00f3; mirando frente a s\u00ed pasar todo: masas, pueblos, escoltas, pr\u00e1ctica y contradicci\u00f3n, m\u00e1s escoltas, turistas, estudiantes enfurecidos, tanques, esl\u00f3ganes pro democracia, turistas de nuevo, olvido, silencio.<\/p>\n<p>En el verano de 1989, Mao, desde su apacible retrato, vio c\u00f3mo estudiantes de la escuela de artes de Beijing erig\u00edan la estatua de una diosa que nombraron de la democracia: una mujer de espuma y papel mach\u00e9 de aproximadamente diez metros de altura, con el cabello en pleno vuelo y una antorcha entre ambas manos, un s\u00edmbolo de esperanza de una lucha que al poco tiempo se extinguir\u00eda. La diosa lo miraba a los ojos y en su encuentro de miradas afloraban las preguntas, tambi\u00e9n las contradicciones. Sus miradas coincidieron por poco tiempo, puesto que en menos de una semana, tanques y militares del Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n arrasaron con la multitud de manifestantes y con la estatua misma, dejando una cifra silenciosa de muertes que pasar\u00edan a la historia como una omisi\u00f3n fundamental en el entramado hist\u00f3rico contempor\u00e1neo del gigante asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>La diosa jam\u00e1s volvi\u00f3, poco a poco llegaron las c\u00e1maras, las mismas que me analizaron, que analizan a toda China, para que cualquier detalle que se le escape a Mao, no pase desapercibido por los ojos mec\u00e1nicos y escrutadores que vigilan las calles de las grandes ciudades de China, sus carreteras y sobre todo a cada habitante que no escapa de la escrupulosa vigilancia del famoso gran <em>firewall<\/em> de China (<em>Great Firewall of China<\/em>), el sistema que filtra el tr\u00e1fico de la red, regulando el contenido y las b\u00fasquedas de toda la poblaci\u00f3n china.<\/p>\n<p>Un fantasma recorre China, el fantasma del mao\u00edsmo.<\/p>\n<p>Entiendo, mientras escribo, que algo que no alcanzo a vislumbrar a\u00fan, me impide acceder al enigma de este fantasma. Una suerte de contradicci\u00f3n burguesa: nieta de un ferrocarrilero, orgulloso de serlo, pero obrero al fin, proletario; y yo, ahora, una peque\u00f1a burguesa, que reflexiona sobre la injusticia social mientras come un pollo agridulce en el restaurante chino de su barrio privilegiado. Es contradictorio incluso el pollo: es dulce, tambi\u00e9n es agrio.<\/p>\n<p>Lucha de clases, opresores y oprimidos\u2026 viejas palabras. Lo viejo y lo nuevo se encuentran. Y la contradicci\u00f3n siembra una semilla de conciencia, un acertijo que, verdaderamente, est\u00e1 en chino. La mirada de Mao, vi\u00e9ndome mirarlo, me hace una invitaci\u00f3n, quiz\u00e1 un llamado. Y el pollo -m\u00e1s dulce que agrio- transita en digesti\u00f3n progresiva entre mis v\u00edsceras. Tal vez, un d\u00eda, sabr\u00e9 escribir un ensayo sobre mao\u00edsmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>a mi abuelo Genaro &nbsp; Una vez vi a los ojos a Mao, \u00bfte he contado? Nos vimos, de hecho. 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Tiene la licenciatura en Literatura Dram\u00e1tica y Teatro de la UNAM. Fue ganadora del Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Ni\u00f1os, Ni\u00f1as y J\u00f3venes \u201cPerla Szuchmacher\u201d 2021, por su obra <em>Oppa<\/em>, y del Premio Nacional de Dramaturgia J\u00f3ven \u201cGerardo Mancebo del Castillo Trejo\u201d 2023, por su obra <em>Sobre el sonido de un derrumbe<\/em>. Desde el 2014, con su compa\u00f1\u00eda <em>La voz de las cosas<\/em>, ha dirigido y adaptado obras de teatro para p\u00fablico j\u00f3ven y adulto; as\u00ed mismo se ha especializado en el trabajo y di\u00e1logo con j\u00f3venes audiencias, desde la docencia en nivel secundaria, hasta su participaci\u00f3n en diversos eventos de difusi\u00f3n cultural entre ni\u00f1as, ni\u00f1os y j\u00f3venes."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=59286"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59286\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63489,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59286\/revisions\/63489"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/59587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=59286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=59286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=59286"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=59286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}