{"id":59281,"date":"2026-09-02T07:00:40","date_gmt":"2026-09-02T13:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58821"},"modified":"2026-10-27T11:36:37","modified_gmt":"2026-10-27T17:36:37","slug":"trabajos-miserables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59281","title":{"rendered":"Trabajos miserables"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el G\u00e9nesis, el castigo a la desobediencia humana fue la condena eterna a comer el pan con el sudor de nuestra frente. Con el correr de los siglos, las gotas de sudor producto de jornadas extenuantes ya no s\u00f3lo provinieron del trabajo manual sino del intelectual y de una pr\u00e1ctica entre ambos universos que no llega a ser ninguno de los dos, que consiste en juntas interminables y tablas de Excel. Lo que David Graeber denomin\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bullshit jobs <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o \u201ctrabajos de mierda\u201d, una serie de labores in\u00fatiles cuya raz\u00f3n de ser es un misterio. No s\u00e9 cu\u00e1ntos de mis trabajos hayan calificado como trabajos de mierda, posiblemente m\u00e1s de uno, pero sirva el siguiente recuento como bit\u00e1cora de pr\u00e1cticas laborales a evitar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primer trabajo que tuve en la vida fue dar clases de regularizaci\u00f3n de Espa\u00f1ol a un grupo de adolescentes pr\u00f3ximos a salir de la preparatoria. No hac\u00eda mucho que yo hab\u00eda entrado a la universidad y no era mucho m\u00e1s grande que mis alumnos. No ten\u00eda ninguna experiencia, pero ten\u00eda la informaci\u00f3n que les transmit\u00eda, como quien dice, bastante fresca. Nunca supe si mis estudiantes concluyeron exitosamente su camino hacia la adultez y la educaci\u00f3n superior, pero al menos logr\u00e9 que distinguieran el sujeto del objeto directo. El sueldo de ese primer trabajo me lo gast\u00e9 completo en unas botas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El siguiente trabajo que tuve me lo consigui\u00f3 mi primer novio de la universidad, que tambi\u00e9n me hab\u00eda conseguido las clases de Espa\u00f1ol. El asunto consist\u00eda en impartir una especie de taller de redacci\u00f3n y comprensi\u00f3n de lectura a un grupo de futuros m\u00fasicos. Quien coordin\u00f3 el taller cre\u00eda m\u00e1s en la aromaterapia que en los signos de puntuaci\u00f3n y el taller fue un fracaso. Adem\u00e1s de coordinar el curso, la entusiasta de la aromaterapia era amiga de quien para ese momento hab\u00eda dejado de ser mi novio y no me pag\u00f3. El sueldo inexistente de ese segundo trabajo no me lo pude gastar en nada, pero us\u00e9 la experiencia para no volver a caer en mentiras en nombre de los aceites esenciales y para engrosar mi lamentable curr\u00edculum.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de eso comenc\u00e9 un amargo periodo en el que ya no era estudiante, pero tampoco me hab\u00eda titulado. Durante los a\u00f1os que tard\u00e9 en escribir mi tesis transit\u00e9 por el incierto camino de las pasant\u00edas, los servicios sociales y las becas, que suelen ser sin\u00f3nimos de precariedad laboral. En alg\u00fan momento, consegu\u00ed trabajo en una editorial que publicaba materiales de alfabetizaci\u00f3n para adultos. Escrib\u00ed cuatro libros de cuentos destinados a personas que reci\u00e9n hab\u00edan aprendido a leer. Me apena un poco que sus primeras experiencias lectoras fueran con cuentos tan malos, entre los que recuerdo una historia de can\u00edbales y otra con datos que saqu\u00e9 de un compilado del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Selecciones Reader&#8217;s Digest.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Esa fue la primera vez que tuve un sueldo de verdad, con el que pude costear un viaje para visitar a mi novio de ese momento, que por cierto fue quien me consigui\u00f3 el trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eventualmente me titul\u00e9 y mi vida laboral dej\u00f3 de depender de mis parejas, pero que tire la primera piedra quien no haya conseguido nunca un puesto por una llamada, una entrevista por una recomendaci\u00f3n o una pasant\u00eda gracias a la influencia del ser amado. Una vez obtenido mi flamante t\u00edtulo de licenciada, comenc\u00e9 a vivir de becas acad\u00e9micas y de escritura. Entre unas y otras tuve varios trabajos fugaces.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante algunos a\u00f1os fui localizadora de mangas japoneses. Lo que significa que alguien que no era yo traduc\u00eda del japon\u00e9s al espa\u00f1ol de Espa\u00f1a y yo adaptaba esa traducci\u00f3n a un registro m\u00e1s mexicano, que en teor\u00eda funcionaba tambi\u00e9n para Centroam\u00e9rica. Este fue de mis trabajos m\u00e1s divertidos, porque exig\u00eda poco y pagaban bien. Aunque nunca fui fan\u00e1tica de los mangas, segu\u00ed con cierto inter\u00e9s la historia de un investigador privado bastante pervertido que manten\u00eda un enamoramiento con su asistente, el relato de un mundo de fantas\u00eda en guerra perpetua y las aventuras pornogr\u00e1ficas que ocurr\u00edan en un internado de varones. Tambi\u00e9n impart\u00ed clases en una secundaria y fue, por mucho, el trabajo m\u00e1s demandante que tuve, aunque tambi\u00e9n fue la primera vez que conoc\u00ed las prestaciones laborales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el punto m\u00e1s bajo de mi traj\u00edn laboral, me contrat\u00f3 una empresa que se anunciaba como consultor\u00eda acad\u00e9mica, pero que en realidad se dedicaba a escribir tesis y art\u00edculos acad\u00e9micos a sueldo. Posiblemente este sea el trabajo m\u00e1s miserable que he tenido. No tanto por el esp\u00edritu fraudulento que sosten\u00eda el negocio, sino porque trabaj\u00e1bamos en condiciones de hacinamiento. Ten\u00edamos media hora para comer en nuestro escritorio,\u00a0 hab\u00eda un racionamiento del papel de ba\u00f1o y del jab\u00f3n, y las horas extra se consideraban m\u00e1s un h\u00e1bito que un suceso excepcional. As\u00ed y todo, fui una de las escritoras fantasma atr\u00e1s de una tesis sobre el Canal de Panam\u00e1, sobre las relaciones bilaterales entre M\u00e9xico y Rusia, y sobre un proyecto enfocado en el efecto invernadero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Supongo que si no se trata de un estudio de caso, escribir sobre trabajo se torna inevitablemente un asunto autorreferencial. La \u00faltima vez que se inund\u00f3 el ba\u00f1o por culpa de un tubo mal empotrado en el lavamanos, el plomero categ\u00f3ricamente me confirm\u00f3 por tel\u00e9fono que hab\u00eda que cambiar el cespol y la \u00faltima vez que me qued\u00e9 afuera el cerrajero me pregunt\u00f3 qu\u00e9 tipo de chapa ten\u00eda. Frente a estas preguntas siempre pienso que lo \u00fanico que podr\u00eda contestar es que desconozco las partes en las que se descompone el lavamanos, pero puedo ofrecer un an\u00e1lisis de los personajes actantes en los cuentos de P\u00edo Baroja. O que no s\u00e9 los nombres de los tipos de manija, pero en cambio soy perfectamente capaz de ofrecer una disquisici\u00f3n sobre la narrativa de la Revoluci\u00f3n mexicana. La diferencia es que el plomero, el cerrajero y cualquier persona pueden vivir perfectamente sin conocer los personajes actantes de los cuentos de P\u00edo Baroja, ni la trascendencia de la narrativa revolucionaria, pero ni yo ni nadie podemos quedarnos afuera ni vivir con un lavamanos que gotea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Trabajadores del mundo, un\u00edos!<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el G\u00e9nesis, el castigo a la desobediencia humana fue la condena eterna a comer el pan con el sudor de nuestra frente. 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Textos suyos han aparecido en <em>Nexos<\/em>, <em>Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/em>, <em>Tierra Adentro<\/em> y <em>R\u00edo Grande Magazine<\/em>.\n"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=59281"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62156,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59281\/revisions\/62156"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/59593"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=59281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=59281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=59281"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=59281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}