{"id":59269,"date":"2026-08-13T07:00:46","date_gmt":"2026-08-13T13:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58700"},"modified":"2026-09-15T10:59:45","modified_gmt":"2026-09-15T16:59:45","slug":"consejos-de-obatala-a-mi-hija-en-un-tren-de-la-habana-a-matanzas-del-cielo-a-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59269","title":{"rendered":"Consejos de Obatal\u00e1 a mi hija en un tren. De La Habana a Matanzas, del cielo a su vida"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>Ir de la sala a la cocina es un viaje. <\/i><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>Todo viaje es espacial.<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">J. L. Borges<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\">Hersey, un tren humilde, peque\u00f1o, el\u00e9ctrico y habanero que el tiempo ha igualado a todos los colores: y el color es una luz organizada amaneciendo en la estaci\u00f3n de Matanzas, es el camino que ocupan mis piernas, con un malet\u00edn que iguala mi peso y lo equilibra formando una balanza con mi cuerpo; acabada de cumplir una edad a favor del agua y el viento, y tal parece como si agua y viento se convirtieran en un tren que por las noches narra los secretos placeres de esta ciudad en provincia que me ense\u00f1\u00f3 a amar un solo color, mientras fui ni\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por lo desconocido pasan sombras, estas sombras me empujan por un camino estrecho, largo, inmensamente largo, oigo el chirrido de un cerrojo, entonces puedo divisar el cielo, y el viento de esta hora en la noche me cubre el rostro, aparece una estaci\u00f3n de trenes y las sombras empujan hacia aquel abismo. Mientras&#8230; un anciano se aferra en limpiar una l\u00ednea del tren al margen de esta soledad.<\/p>\n<p class=\"p1\">Es una l\u00e1stima que en este tren no existan ferromozas que vendan caf\u00e9, el caf\u00e9 es como si fuera parte de mi familia; \u00e9l cambia de sue\u00f1o cuando uno se lo vierte en el paladar temprano y de ma\u00f1ana. Mientras el caf\u00e9 se cuela, la casa est\u00e1 en silencio, los ruidos en el exterior se unen al rito o se retiran; s\u00f3lo a ratos se escucha el gorjeo de alg\u00fan animal plumoso a lo lejos, o tan cerca pero que la niebla del o\u00eddo al amanecer, iniciada tambi\u00e9n como ne\u00f3fita, casi no logra distinguirlo. Esta costumbre me recuerda a mi madre y sus pies peque\u00f1os dando pasos entretejidos y cortos en la cocina, aumentando el sonido del silencio acostumbrado en el amanecer de mi provincia. El caf\u00e9 llega a ser la infusi\u00f3n que no se duerme e invita a una ceremonia tibia cada ma\u00f1ana.<\/p>\n<p class=\"p1\">El tren hab\u00eda logrado ese ritmo en que perdemos el sentido de su movilidad, creyendo olvidada la inercia en los frenajes de una velocidad silenciosa y larga como un texto de fugacidad; genera sonidos con una disciplina tal que se inclinan para saltar medio leves hacia el o\u00eddo. Estaba en ese trance, donde la variaci\u00f3n de aquel recinto de la conciencia y el relieve mudo de las formas s\u00f3lo cambia por los excesos y la transformaci\u00f3n que la luz suele ejecutar sobre la naturaleza, fingiendo a trav\u00e9s de la ventanilla.<\/p>\n<p class=\"p1\">En el pasillo del coche veo a un hombre aparecer con un sortilegio similar al que sali\u00f3 ante Mois\u00e9s en el Sina\u00ed, sus gestos eran el eterno retorno de su avance fluir, advert\u00ed desde el comienzo de su marcha que la verdadera realidad consiste en esa materia de corp\u00fasculos invisibles, que el vac\u00edo es tan concreto como los cuerpos s\u00f3lidos. Del pecho le colgaba un collar con una mano hecha en miniatura que empu\u00f1a un cetro y dos huevos de marfil, un sol y una luna, ambos de metal que igualan multiplicando su ritmo. Su pelo largo en forma de rasta \u2014plateado por la vejez\u2014 parec\u00eda una cofia de malla de un guerrero medieval, acentuando esa dignidad cl\u00e1sica de los hombres que salen ilesos de los libros. En una de sus manos \u2014la izquierda\u2014, sostiene un poliedro de cuarzo con estampas de orishas yorubas \u2014eleggu\u00e1-chang\u00f3-yemay\u00e1\u2014 que juegan entre sus dedos. Las figuras pretenden salir de esa magia, pero las ranuras de cada falange lo impiden, oblig\u00e1ndolas a caer continuamente del metacarpo al cuenco de la mano; a pesar de ir atrapadas en ese breve abismo, contin\u00faan riendo el privilegio de su continuidad.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfEl asiento est\u00e1 ocupado?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014No.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Gracias.<\/p>\n<p class=\"p1\">Sab\u00eda desde que lo vi venir buscando que era muy dif\u00edcil continuar el viaje completamente aislada. \u00bfDe d\u00f3nde habr\u00e1 salido este negro vestido de blanco? Siempre alguien que no tiene que ver con mis pensamientos se interpone entre el silencio y los&#8230; \u00bfC\u00f3mo sabr\u00e9 los elementos que se animaron para formar el trazo de este hombre?, quiz\u00e1s fueron plomo, coral, diecis\u00e9is plumas de loro, hojas de metal, un cometa, hojas de cebada, o todos a la vez en menor o mayor cantidad de figuras que se necesitan para dise\u00f1ar a un hombre, ahora tendr\u00e9 que pensar con la voz baja de la memoria, si no podr\u00eda escucharme.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfEres hija de Oxala-Obatal\u00e1? \u00bfT\u00fa nombre es Mercedes? \u2014Me dijo al rato de estar a mi lado. Algo que yo hubiese sido capaz de imaginarme, si antes alguien me hubiese dicho que era un Iyaw\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Mi segundo, me llamo Tal\u00eda Mercedes Vidal, \u2014\u00bfpor qu\u00e9?, \u00bfc\u00f3mo usted lo sabe?, acaso es amigo de mi abuela. Es ella quien desde peque\u00f1a me aconseja que vista mis pensamientos de blanco como las Mercedes, virgen con la cual me hab\u00eda bautizado apenas tuve colocado un tibio dedo fuera del vientre; diciendo, adem\u00e1s, que en el pante\u00f3n yoruba se conoc\u00eda con el nombre de Obatal\u00e1, padre de los orishas&#8230;<\/p>\n<p class=\"p1\">Sin darme cuenta comenc\u00e9 a recordar con ligero <i>curiosismo<\/i> infantil las veces que abuela me ba\u00f1aba los s\u00e1bados, llevando con ella una vasija de barro con tres cucharadas de az\u00facar o miel, cascarilla, flores mariposas, perfume y leche; lo \u00faltimo era lo que m\u00e1s me gustaba, ba\u00f1arme con leche era un sublime milagro de mi ni\u00f1ez, a\u00fan m\u00e1s cuando me cantaban&#8230;<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p2\">viertes leche en tu televisor y az\u00facar en la ba\u00f1adera\/ no resuelve nada una canci\u00f3n ni un corte nuevo en tu cabeza\/ huellas de tus pasos, una foto no te acuerdas\/ no das m\u00e1s, no das m\u00e1s te, mareas\/<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\">Nada m\u00e1s justo para mis gustos de esa \u00e9poca. Aunque abuela siempre dec\u00eda que s\u00f3lo los ricos y los creyentes cometen el vicio noble de tales locuras necesarias. En casa siempre fui tratada como si la historia no transcurriera. La independencia que fui logrando y mi criterio sobre las cosas, prevaleciera o no, hicieron que ante mis amigas siempre fuera escuchada. En cambio, en mi \u201cdulce hogar\u201d, soy la misma desde que nac\u00ed, s\u00f3lo que ya no uso pa\u00f1ales, aunque decidan por m\u00ed como una p\u00e1rvula y a todos les cueste cargarme, si no lo har\u00edan. Mis criterios siempre sufrieron de escasa escucha, nadie se acercaba ni siquiera a olerlos, fue una l\u00e1stima, a veces ten\u00eda cosas interesantes que contar&#8230;<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014No te dir\u00e9 mi nombre \u2014dijo interrumpiendo sin tosquedad mis pensamientos\u2014, adem\u00e1s, eso no va a significar nada en ti; s\u00ed te dir\u00e9 que nac\u00ed en el siglo XVI, y mi madre fue esclava de origen franc\u00e9s, yo tambi\u00e9n lo fui. Desde hace alg\u00fan tiempo soy amigo de tu abuelo Abraham Olano. Nos conocimos primero en una sesi\u00f3n espiritual y despu\u00e9s en una misa que le hicimos en el barrio de la Marina.<\/p>\n<p class=\"p1\">Confieso que sab\u00eda mentir y que el impulso de su voz, leve como una gota de agua, recordaba d\u00e9bilmente la humilde humedad de una maleta. Era evidente que ven\u00eda de un lugar donde los hombres ya no pueden dudar de la existencia de las cosas. \u00bfNo es posible que alguien haya premeditado este v\u00ednculo?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfUsted tiene m\u00e1s de doscientos a\u00f1os? \u00bfPiensa que yo ser\u00e9 capaz de creerle o desea verme sonre\u00edr? \u00bfQu\u00e9 es eso de una misa y sesi\u00f3n espiritual?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfNadie te ha dicho que tu abuelo \u2014el que muri\u00f3\u2014 te acompa\u00f1a a todas partes y te protege como si fueses un p\u00e9ndulo galopando en la campana de su cuerpo? Todo eso ayuda a que tengas un \u00e1ngel de la guarda muy fuerte, due\u00f1o de todo lo blanco y los cocos por donde todos los santos hablan. Es posible que yo tenga alguna edad risible o no, pero lo \u00fanico que niega mi existencia ante ti es tu asombro y una cifra que s\u00f3lo sirve para definir el estado rudimentario y banal de cosas en un tiempo determinado por otras mentes. Claro, que as\u00ed con esa capacidad y l\u00edmites que pones a tu entendimiento, te falta el sentido que te permitir\u00eda entender la edad de los colores, o la de los cuerpos, que no tienen edad, o al menos no necesitan que alguien se las cuestione; pues las plenitudes no son comparables con las dem\u00e1s experiencias cotidianas \u2014respondi\u00f3 manteniendo la voz en el mismo tono; hundi\u00e9ndose m\u00e1s las l\u00edneas que marcaban su rostro a los costados de la boca.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Esta realidad que poseemos t\u00fa y yo es un mundo de impresiones evanescentes, un laberinto infatigable, un caos, un sue\u00f1o. Todos colocados en el tiempo somos un minucioso traj\u00edn presente y continuo, eso dura la historia del universo, mejor dicho, no hay historia, la historia es una pesadilla de la cual deseo olvidarme. Como no hay vida de un hombre, ni siquiera una de sus noches. Cada momento que vivimos existe, no su imaginario conjunto, porque si el espacio es infinito, estamos en cualquier punto indescifrable del espacio, si el tiempo es infinito, estamos en cualquier punto del tiempo, si somos una gran esfera y su centro est\u00e1 en cada individuo, entonces: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los l\u00edmites de esa circunferencia?<\/p>\n<p class=\"p1\">Despu\u00e9s que hizo esta pregunta, o el favorable azar quiso que llegara a ella, pens\u00e9 que los l\u00edmites podr\u00edamos ser nosotros mismos, o los contornos de nuestras siluetas, que cada hombre pod\u00eda ser peque\u00f1os fragmentos en curvas que formaran una figura geom\u00e9trica infinita. Pero no di signos de haber condicionado este razonamiento; \u00e9l me mir\u00f3 y sonri\u00f3. Ten\u00eda los dientes parejos y muy blancos, empezaba a preguntarme si no ser\u00eda capaz de sonre\u00edr. Era la sonrisa de un hombre cuyos criterios no estaban sonriendo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Dijo todo este discurso como espiritista o como Jes\u00fas en el trono de un trance, que espera siglos y su silencio blanco para ejecutar un acto como un mandato, una consulta, un evangelio. Apenas pod\u00eda respirar, parec\u00eda refugiado en otro universo, hab\u00eda algo en sus ojos m\u00e1s antiguo que las losas de granito de la esfinge Armachis, consagrada al sol en el valle de Gizeh. Quiz\u00e1 esto le puede haber ocurrido en otras ocasiones.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Tendr\u00e1s buen camino, \u2014me dijo, recuperando el estado ordinario de su respiraci\u00f3n. \u2014Y mucha salud, \u2014agreg\u00f3. \u2014Ah, se me olvidaba; una sesi\u00f3n espiritual es una reuni\u00f3n de m\u00e9diums que se comunican con Olofi a trav\u00e9s de sus deidades tras una b\u00f3veda espiritual (una mesa con vasos de agua, cascarillas, crucifijos y otros elementos). Esto se hace para que los esp\u00edritus alcancen un desarrollo espiritual m\u00e1s alto. Y en la misa \u201cespiritual\u201d se llama a este mundo a los familiares fallecidos para que alcancen un rayo de luz y regresen a descansar en paz a su mundo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Me dio unas palmadas muy leves en los hombros y se levant\u00f3. Despu\u00e9s de entregarme en silencio \u2014ya que el silencio fue mi conversaci\u00f3n privada dentro del di\u00e1logo\u2014 la figura que un rato antes se hab\u00eda guardado en uno de sus bolsillos.<\/p>\n<p class=\"p1\">El muchacho de la boina carmelita simul\u00f3 frente a nosotros cierto ensue\u00f1o con la cabeza recostada sobre las piernas de su novia. Aparente vigilia que no le sirvi\u00f3 sino para ver un rito de labios que se mec\u00edan, pues no pudo descifrar lo que el mulato habl\u00f3, porque lo hizo \u2014yo sin imaginarlo en ese momento\u2014 en lengua nag\u00f3, yor\u00f9b\u00e1. Un rasgo muy especial de esta lengua es que es tonal, los sonidos son parte de la palabra, tanto las consonantes como las vocales, y resulta, por consiguiente, que las palabras que tienen la misma ortograf\u00eda, no poseen el mismo significado cuando llevan diferentes marcas tonales. S\u00f3lo los pobladores de Il\u00e9-If\u1eb9\u0300, ciudad sagrada de los yor\u00f9b\u00e1s, pueden traducir sus cantos, sus ritos y el habla cotidiana, porque hasta los tambores los construyen capaces de repetir los tonos de la lengua, y no a la manera del m\u00e9todo Morse, sino repitiendo las ligaduras y niveles tonales exactos del habla. Despu\u00e9s supe esto, pero all\u00ed vari\u00e9 el tono y \u00e9l no se detuvo. Su retorno hubiese sido la violaci\u00f3n de una regla; atonal en esa lengua es mudarse al silencio, es el cese del fluir de la memoria y la fiesta de morir con las piernas velludas por el sudor y los pliegues de la noche; con discreta majestuosidad medieval, su figura fue desdibujando la l\u00ednea visual que daba en el pasillo del coche, con su avanzada edad, acelerando el rito. Abandonando ese espacio que uni\u00f3 lo visible con la unidad de su discurso. Esta pulverizaci\u00f3n de la realidad se extendi\u00f3 h\u00e1bilmente a los efectos que reflejaban sus atuendos, parece que su mayor preocupaci\u00f3n era quitar poco a poco todo el peso de su cuerpo y dejar que su levedad disminuyera suavemente como el paso de una breve voz lunar. Con el poliedro de cuarzo entre las manos, comenc\u00e9 a moverlo y me di cuenta que mientras lo mareaba, se encend\u00edan peque\u00f1as luces. Tuve que resignarme al rato, con la luz de aquellos nimios rel\u00e1mpagos, por la prisa con que me hab\u00eda llegado nuevamente la ausencia.<\/p>\n<p class=\"p1\">Cuando una vida no se compone m\u00e1s que de acci\u00f3n y movimientos, todo se comunica de forma c\u00e1lida. Pero cuando se ha pasado las regiones o l\u00edmites oscuros y sutiles del pensamiento, nuestra historia puede parecer difusa. Los lugares que uno acostumbra a visitar en la memoria ya no son los mismos cuando ha pasado la sombra del mediod\u00eda. Cada vez son menos las cosas que me rodearon en la infancia, por eso soy capaz de escribirlas antes de que llegue al fondo de esa bah\u00eda de bols\u00f3n desmesurado, bah\u00eda de La Habana. Debo modelar mis palabras en la arena hasta que se ajusten minuciosamente a lo que pienso ahora. Estoy creciendo, me doy cuenta que estoy recuperando hacia m\u00ed nuevamente el tranquilo reino de mis reflexiones. S\u00e9 que cuando termine este viaje, ser\u00e9 si no distinta al menos diferente. Por haber perdido algunas ilusiones y haber ganado otras. S\u00f3lo ese contraste har\u00e1 de m\u00ed la abeja que se dilata en los reba\u00f1os de la sangre. Por un momento ya no puedo pensar en nada, excepto que soy una reina marchando hacia el exilio, un ser sensible apu\u00f1alado por un nuevo milagro secreto de esas aguas de la memoria, que reflejan un mundo olvidado o su t\u00fanica de duelo. Hay d\u00edas que el proceso del tiempo retrocede y se agrupa, se vuelve inm\u00f3vil, y nuestros nuevos instintos de la fe, de ingenuos, se convierten en ritos de memoria, en \u201clenguaje de citas\u201d, en historias contadas dos veces. Todo ser humano piensa cosas extravagantes despu\u00e9s de un encuentro o peligro mortal, estoy inm\u00f3vil, no esperaba estas reflexiones y un di\u00e1logo h\u00e1bil sobre las l\u00edneas del tren. Ese hombre encontr\u00f3 ante m\u00ed su forma de encarnar a otro Jes\u00fas, por la v\u00eda unitaria que correspondi\u00f3 a la fant\u00e1stica secta de los \u201cdocetistas\u201d, para quienes Jes\u00fas no naci\u00f3, sino que un buen d\u00eda apareci\u00f3, cual fantasma, en las m\u00e1rgenes del Jord\u00e1n, impuesto a los hombres por Dios mediante la ilusi\u00f3n de los sentidos; simple imagen impresa moment\u00e1neamente en el aire, como un adelanto de la incre\u00edble invenci\u00f3n de Morel. Ahora pienso que cada edad, cada estado de vida, tiene cierta perfecci\u00f3n de la raz\u00f3n, una adecuada propiedad en su madurez. No debo acelerar m\u00e1s el reflujo del tiempo en un tren como el de Hersey, sin antes convertir esta experiencia desle\u00edda en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"p1\">S\u00f3lo as\u00ed volv\u00ed a sentir c\u00f3mo el tren con su andamiaje comenz\u00f3 a avanzar nuevamente en la hier\u00e1tica procesi\u00f3n, sin pisar la tierra, sin peso ni angustias que sostener en una historia de espectros que arrastran su existencia, por el fango sagrado que forman dos l\u00edneas sobre un tiempo de infinitos des\u00f3rdenes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ir de la sala a la cocina es un viaje. Todo viaje es espacial. J. L. Borges Hersey, un tren humilde, peque\u00f1o, el\u00e9ctrico y habanero que el tiempo ha igualado a todos los colores: y el color es una luz organizada amaneciendo en la estaci\u00f3n de Matanzas, es el camino que ocupan mis piernas, con &#8230; <a title=\"Consejos de Obatal\u00e1 a mi hija en un tren. 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Padre, poeta, narrador, ensayista. Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana en 1994. Ha publicado veinticinco libros en solitario. Actualmente es editor y CEO de Ediciones Muntaner donde brinda servicios editoriales. Su blog del 2013-2023 tuvo m\u00e1s de un mill\u00f3n setecientos mil visualizaciones. Trabaj\u00f3 en el Archivo Nacional de Cuba tres a\u00f1os como historiador antes de 1999, y en Barcelona, en editoriales como Linkgua Ediciones. Colabor\u00f3 con las revistas <em>Encuentro de la Cultura Cubana en Madrid<\/em>, del 2000 al 2007, y con Cibercuba, del 2020-2023.\n<br>\nEs autor de los libros de ensayo y las cr\u00f3nicas period\u00edsticas: <em>Euronegr@. Un acercamiento a la imagen del negro en Europa<\/em>, del 2024; <em>Elige tu \u00a1que bailo yo! Manual de Ritmos Latinoamericanos y Contempor\u00e1neos<\/em>, del 2023; <em>La m\u00fasica cubana en el cine Americano y Europeo<\/em>, del 2022. Adem\u00e1s, de la trilog\u00eda social, <em>Los Acuartelados de San Isidro<\/em>, <em>Adi\u00f3s al Miedo en Cuba: \u00a1Hola Libertad!<\/em> y <em>11J Cuba<\/em>. Cr\u00f3nicas de un estallido tras 62 a\u00f1os de dictadura.\n<br>\nSobre m\u00fasica ha escrito los ensayos: <em>La Rumba. Sonidos Negros de Am\u00e9rica<\/em>, <em>Memorias de \u00c1frica<\/em>, 2026; <em>M\u00e9xico-Cuba Cine y M\u00fasica Amor para siempre<\/em>, 2024; <em>El Arte del Sabor. Tres de Caf\u00e9 y Dos de Az\u00facar. Dos Siglos de M\u00fasica Cubana<\/em>, 2020; <em>La M\u00fasica entre Cuba i Catalunya<\/em>, 2020; <em>Or\u00edgenes de La Habanera<\/em>, 2022, y <em>La M\u00fasica cubana en el cine<\/em>, 2022.\n<br>\nSobre historia ha publicado: <em>Euronegr@s<\/em>, 2024; <em>Latinoam\u00e9rica en Catalunya<\/em>, 2024; <em>Cuba i Catalunya influencias mutuas<\/em>, 2019; <em>Gu\u00eda Blogger de Barcelona y Catalunya<\/em>, 2021; y <em>Del Proc\u00e9s a la Rep\u00fablica. Cr\u00f3nicas de un blogger cubano en Barcelona<\/em>, 2018. \nSus obras de literatura son <em>Filin para Alicia<\/em>, 2024; <em>50 novelas para Joanna<\/em>, 2023; <em>1994: Rebeli\u00f3n en La Habana<\/em>, 2021; <em>Er\u00f3tika Summa<\/em>, 2020; <em>Notas escritas en Sant Cugat del Vall\u00e8s<\/em>, 2020; <em>Me gusta dar de comer a los elefantes<\/em>, 2020; <em>Me hubiese encantado parir a mi hija<\/em>, 2019; <em>S\u00edndrome de Ulises<\/em>, 2004; y <em>La Ca\u00edda y otros deseos<\/em>, 2000. 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