{"id":59262,"date":"2026-07-30T07:00:17","date_gmt":"2026-07-30T13:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58602"},"modified":"2026-10-27T11:47:46","modified_gmt":"2026-10-27T17:47:46","slug":"de-quien-es-la-patente-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59262","title":{"rendered":"\u00bfDe qui\u00e9n es la patente de la naturaleza?"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">Me falta la gracia con la que mi madre me cont\u00f3 esta an\u00e9cdota. Se encontraba trabajando en su taller de costura \u2014es modista desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os\u2014 cuando la irrupci\u00f3n ocurri\u00f3. No son raras las tardes que, como aquella, dedica a ribetear trazos de tela mientras espera la llegada de alguna clienta. Consciente de que ten\u00eda agendada una cita a esa hora, respondi\u00f3 al repentino toquido en la puerta con una indicaci\u00f3n tan concreta como irreflexiva, casi autom\u00e1tica: <i>pasen<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p1\">Se materializaron un par de veintea\u00f1eras que llevaban encima faldas largas y chalequitos c\u00e1rdigan.<i> <\/i>Una de ellas, como si descubriera un cenote o un glaciar, le dijo con admiraci\u00f3n a la otra:<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Guau, aqu\u00ed cosen.<\/p>\n<p class=\"p1\">Mi madre encontr\u00f3 imb\u00e9cil la acotaci\u00f3n: \u00bfen qu\u00e9 otro lugar coser\u00eda si no era en el taller donde las hab\u00eda citado? Estuvo a punto de preguntar cu\u00e1l de las dos agend\u00f3 el servicio cuando se le adelant\u00f3, de nuevo, la entusiasta chica que cinco segundos atr\u00e1s hab\u00eda pronunciado una obviedad. Su boca era una f\u00e1brica de observaciones vehementes: habl\u00f3 de cu\u00e1n preciosos le parec\u00edan los vestidos en exhibici\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 el espejo enorme que las miraba desde el fondo del probador, se sorprendi\u00f3 por la variedad de m\u00e1quinas de coser que la rodeaban. Mi madre tuvo que detenerla a media descripci\u00f3n. Pregunt\u00f3:<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014\u00bfVienen por el vestido de novia?<\/p>\n<p class=\"p1\">\u2014Ah, no, no. Formamos parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los \u00daltimos D\u00edas. Hemos venido a invitarla a la transmisi\u00f3n de nuestra pr\u00f3xima Conferencia General. \u00a1Muchas gracias por dejarnos pasar!<\/p>\n<p class=\"p1\">Eran mormonas. Mi madre nos hab\u00eda acostumbrado a ignorar los toquidos apost\u00f3licos con que los testigos de Jehov\u00e1 se presentaban ante la puerta cada fin de semana. Esa tarde, una confusi\u00f3n laboral hizo que terminara recibiendo propaganda de una denominaci\u00f3n cristiana incluso m\u00e1s extra\u00f1a, conformada por feligreses sonrientes que no beben caf\u00e9 y est\u00e1n convencidos de que, al morir, pueden atravesar una progresi\u00f3n eterna que los convertir\u00e1 en seres semejantes a Dios.<\/p>\n<p class=\"p1\">Reconozco la mezquindad del p\u00e1rrafo anterior: ciertamente, uno podr\u00eda tomar cualquier creencia religiosa y ridiculizarla si se reduce al absurdo con suficiente pericia. Toda teolog\u00eda que busque ser sublime debe aceptar los riesgos de la caricatura. Pero no es la burla atea lo que persigo en estas l\u00edneas. Quiero hablar de catecismos.<\/p>\n<p class=\"p1\">De las religiones siempre me han fascinado sus diversas formas de propaganda. Crec\u00ed en un pueblo al sur de Guadalajara tan uniformemente cat\u00f3lico que incluso quienes estudi\u00e1bamos en primarias p\u00fablicas, laicas en la medida en que el juarismo lo permite, asist\u00edamos a las peregrinaciones de cada fiesta patronal acompa\u00f1ados por nuestros maestros. Un pueblo tan uniformemente cat\u00f3lico que a los hombres nos vest\u00edan de <i>Juandieguitos<\/i> cuando llegaba el 12 de diciembre. Tan uniformemente cat\u00f3lico que dos casas por cuadra presum\u00edan, en su fachada, una calcoman\u00eda con el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que advert\u00eda no aceptar <i>propaganda protestante ni de otras sectas<\/i>. Jam\u00e1s tuve que acompa\u00f1ar a mis padres a tocar puertas en busca de nuevos conversos: compart\u00eda fe con todos a mi alrededor. As\u00ed fue hasta que la literatura y el ate\u00edsmo me hicieron una visita simult\u00e1nea.<\/p>\n<p class=\"p1\">Aunque nunca volv\u00ed a misa, me mantuve atento a los medios con los que el cristianismo \u2014sin importar el bando\u2014 procuraba mantenerse a flote. Incluso ahora soy capaz de dedicarle un par de minutos al loco en turno que prodiga admoniciones apocal\u00edpticas en una plaza p\u00fablica y no desde\u00f1o a los misioneros encorbatados que han sacrificado su juventud a cambio de la vida eterna. Este vicio, venido de mi morbosa inclinaci\u00f3n al chisme, me ha orillado a coleccionar toda clase de folletos religiosos. Uno de ellos cuenta con la pregunta que le da t\u00edtulo a este texto: <i>\u00bfDe qui\u00e9n es la patente de la naturaleza? <\/i><i><\/i><\/p>\n<p class=\"p1\">Con menos de treinta p\u00e1ginas, el panfleto se presenta como una pieza de divulgaci\u00f3n cuidadosamente maquetada: incluye bell\u00edsimas constelaciones que acompa\u00f1an una monograf\u00eda sobre el espacio exterior y el lugar que la Tierra ocupa en \u00e9l; alterna diagramas sobre los ciclos biogeoqu\u00edmicos con dibujos de bacterias y animales; expone, en suma, la grandeza de la obra del Creador. La informaci\u00f3n se despliega con una serenidad casi pedag\u00f3gica y aparece respaldada por cifras, notas al pie, nombres de investigadores, universidades, revistas especializadas y una bibliograf\u00eda final que confiere una aparente rigurosidad.<\/p>\n<p class=\"p2\">Me sorprendi\u00f3 que el texto no se limitara a predicar la cosmogon\u00eda del G\u00e9nesis. Cada p\u00e1gina define conceptos, describe experimentos, reproduce declaraciones de cient\u00edficos y conduce al lector mediante preguntas que parecen invitarlo a extraer sus propias conclusiones. Por eso me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n el tramo en que el folleto abandona la contemplaci\u00f3n del mundo natural y se propone desmentir la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">No es este el espacio para refutar el peque\u00f1o panfleto. Baste se\u00f1alar algunos aspectos que me resultaron problem\u00e1ticos, cuando no intencionalmente deshonestos. Con gran elocuencia, el texto regurgita varios de los puntos m\u00e1s gastados del antievolucionismo y los hace pasar por cr\u00edticas agudas; plantea, por ejemplo, que las mutaciones jam\u00e1s han producido organismos <i>verdaderamente nuevos<\/i>, pues las moscas mutantes siguen siendo moscas y los pinzones, pinzones. Aunque intuitiva, esta objeci\u00f3n es apenas una caricatura de lo que la teor\u00eda evolutiva sostiene: ning\u00fan linaje engendra de s\u00fabito un organismo ajeno a su historia. Los cambios se acumulan en las poblaciones, pueden producir divergencia y aislamiento reproductivo, y aun as\u00ed los descendientes conservan la pertenencia a sus grupos ancestrales. Quiero decir: las aves no dejaron de ser dinosaurios ni los seres humanos dejaron de ser primates.<\/p>\n<p class=\"p1\"><i> <\/i>A la hora de abordar los paradigm\u00e1ticos pinzones de Darwin, el panfleto sugiere que el aumento del tama\u00f1o de sus picos durante una sequ\u00eda y su disminuci\u00f3n posterior se anulan mutuamente y revelan, por tanto, la impotencia de la selecci\u00f3n natural. Esto parecer\u00eda razonable s\u00f3lo si se presupone que la evoluci\u00f3n debe avanzar siempre en una misma direcci\u00f3n, como si condujera de manera inevitable hacia organismos m\u00e1s grandes, complejos o <i>perfeccionados<\/i>. En realidad, la selecci\u00f3n favorece los rasgos que ofrecen una ventaja bajo condiciones ambientales concretas y puede cambiar de direcci\u00f3n cuando esas condiciones se modifican. El ejemplo presentado como evidencia contra la evoluci\u00f3n constituye, al examinarse en su contexto completo, una demostraci\u00f3n de la capacidad de las poblaciones para adaptarse, divergir y originar nuevos linajes.<\/p>\n<p class=\"p1\">Ser\u00eda un ejercicio est\u00e9ril enumerar las falacias de un folleto que el lector de este texto no tiene a la mano. Y, como dije, no es la burla atea lo que persigo en estas l\u00edneas. Quiero hablar de catecismos.<\/p>\n<p class=\"p1\">No puedo evitar alarmarme por un objeto propagand\u00edstico que parasita la autoridad de la ciencia que \u00e9l mismo intenta desacreditar: la presenta como una instituci\u00f3n dominada por prejuicios materialistas, pero al mismo tiempo recurre a su prestigio con tal de presentarse ante los lectores como una fuente fiable. Esta clase de panfletos simulan ser el resultado de una evaluaci\u00f3n cient\u00edfica neutral, ocultando que han seleccionado las pruebas, distribuido de manera desigual la carga de la demostraci\u00f3n y delimitado de antemano las conclusiones a las que puede llegar el lector. Esta sofisticaci\u00f3n ret\u00f3rica no aten\u00faa, por tanto, su car\u00e1cter propagand\u00edstico: es precisamente lo que los vuelve eficaces.<\/p>\n<p class=\"p3\">Ante esta clase de discursos, no deber\u00edamos conformarnos con ridiculizar a quienes han sido persuadidos por ellos. Divulgar ciencia implica tambi\u00e9n ense\u00f1ar a reconocer las diferentes formas de la pseudociencia. S\u00f3lo as\u00ed puede reducirse la desigualdad entre quienes dominan el lenguaje t\u00e9cnico y quienes dependen de intermediarios para comprenderlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me falta la gracia con la que mi madre me cont\u00f3 esta an\u00e9cdota. Se encontraba trabajando en su taller de costura \u2014es modista desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os\u2014 cuando la irrupci\u00f3n ocurri\u00f3. No son raras las tardes que, como aquella, dedica a ribetear trazos de tela mientras espera la llegada de alguna clienta. 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Es narrador, ensayista y divulgador cient\u00edfico. Ha sido ganador de los concursos \u201cCreadores Literarios FIL Joven\u201d (en las categor\u00edas de cuento y microcuento), \u201cLuvina Joven\u201d (en las categor\u00edas de cuento y ensayo) y del Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes, que otorga la Universidad Veracruzana. Algunos de sus textos han sido publicados en las revistas Luvina, Punto de Partida, Pirocromo, Vaiv\u00e9n, Cat\u00e1lisis y GATA QUE LADRA."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=59262"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59262\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62165,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59262\/revisions\/62165"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/59633"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=59262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=59262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=59262"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=59262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}