{"id":59247,"date":"2026-06-22T07:00:26","date_gmt":"2026-06-22T13:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58440"},"modified":"2026-09-18T10:29:02","modified_gmt":"2026-09-18T16:29:02","slug":"acuerdate-del-futuro-notas-en-torno-a-los-versos-saficos-de-las-decimas-musas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59247","title":{"rendered":"Acu\u00e9rdate del futuro Notas en torno a los versos s\u00e1ficos de las D\u00e9cimas Musas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00bfQui\u00e9n, oh Safo, te atormenta?<\/em><br \/>\nHimno a Afrodita<br \/>\nSafo<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Solamente la mano de Dios<br \/>\npodr\u00e1 castigarnos<br \/>\nLas dem\u00e1s opiniones, mi cielo<br \/>\nme salen sobrando<br \/>\n<\/em>Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor Juana In\u00e9s de la Cruz y Safo comparten la misma secreta constelaci\u00f3n, una que orbita entre la inteligencia, la soledad y el deseo. Ambas fueron laureadas con el mote de la D\u00e9cima Musa debido a la belleza de sus versos; habitaron una \u00e9poca de cierto paroxismo patriarcal al cual se opon\u00edan por v\u00eda del conocimiento y se atrevieron a expresar un afecto inusual hacia otras mujeres en sus poemas.<\/p>\n<p>Las separan m\u00e1s de 2200 a\u00f1os, por lo que sus contextos las obligaron a desafiar las convenciones sociales desde trincheras opuestas. Alrededor del a\u00f1o 650 a.C., Safo fund\u00f3 en Mitilene la Casa de las servidoras de las Musas: un <em>th\u00edasos<\/em> m\u00edstico al que acud\u00edan j\u00f3venes para protegerse de la opresi\u00f3n que impon\u00eda a su g\u00e9nero la sociedad griega. En este refugio, donde se impart\u00edan ciencias, filosof\u00eda, artes y buenos modales, las muchachas lograban eludir el matrimonio inmediato tras la primera menstruaci\u00f3n, muchas veces con hombres mayores de treinta a\u00f1os. En el siglo XVII novohispano, Sor Juana no pudo tener una escuela f\u00edsica, pero transform\u00f3 su celda de San Jer\u00f3nimo en una biblioteca con m\u00e1s de 4000 vol\u00famenes y leg\u00f3 en su <em>Respuesta a Sor Filotea<\/em> (1691) un manifiesto donde aboga por las mujeres y su derecho natural al conocimiento y la docencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Cada una vivi\u00f3 a su modo los afectos y la poes\u00eda. En su c\u00edrculo insular, Safo dio rienda suelta a un erotismo f\u00edsico y cant\u00f3 los amores y desamores de Attis, Anactoria o Arignota, por nombrar algunas de sus amantes y musas. Esta devoci\u00f3n dio nombre al erotismo entre mujeres conocido como amor s\u00e1fico y lesbiano, t\u00e9rminos usados con frecuencia en la actualidad. Fund\u00f3 casi una religi\u00f3n, la cual resisti\u00f3 setecientos a\u00f1os hasta la ocupaci\u00f3n romana. Sor Juana, en cambio, escribi\u00f3 bajo la sombra pan\u00f3ptica del Santo Oficio, que condenaba este tipo de amor a muerte. La monja novohispana consagr\u00f3 algunos de sus mejores poemas a la virreina Mar\u00eda Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, su secreta Lysi. Tuvo que ser discreta, por lo que cifr\u00f3 su deseo en los c\u00f3digos cortesanos y la ret\u00f3rica correspondiente a la poes\u00eda y los subvirti\u00f3 a su manera.<\/p>\n<p>La censura eclesi\u00e1stica quiso apagar la luz de ambas estrellas. De los diez mil versos que se atribuyen a Safo, hasta hoy se ha rescatado menos del diez por ciento. Es un mito que su p\u00e9rdida se deba a un incendio dictado por el papa Gregorio VII. La conspiraci\u00f3n fue institucional, un proceso lento. El griego e\u00f3lico dej\u00f3 de usarse y los monjes medievales evitaron la transcripci\u00f3n de sus poemas por prejuicio moral. Lo que se preserva es, en buena medida, producto del azar: papiros hallados entre los desechos del desierto de Oxirrinco o en citas fragmentarias de cr\u00edticos antiguos. Sor Juana, por otro lado, tuvo que lidiar con una violencia m\u00e1s directa. Sufri\u00f3 un asedio teol\u00f3gico y aunque m\u00e1s de una vez defendi\u00f3 sus ideas y burl\u00f3 prohibiciones, al final de sus d\u00edas se qued\u00f3 sin nada y firm\u00f3 con su propia sangre la renovaci\u00f3n de sus votos. La contrarreforma no quem\u00f3 sus folios, pero torci\u00f3 su voluntad. La omisi\u00f3n en el <em>scriptorium<\/em> medieval dej\u00f3 en el olvido la obra de Safo, mientras que el pacto eclesi\u00e1stico en el claustro silenci\u00f3 a Sor Juana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>16 de enero de 1900. Yacimiento de Tebtunis. En un arranque de ira bajo el sol abrasador de Egipto, un excavador nativo, cansado de desenterrar cocodrilos en busca de tumbas humanas, agarr\u00f3 entre sus manos una de las m\u00e1s de mil momias que hab\u00eda y la rompi\u00f3 en pedazos contra el suelo. Del cuerpo fracturado del caim\u00e1n brot\u00f3 un rollo de papiro. El presupuesto del Nilo era insuficiente y los embalsamadores ptolemaicos, en su af\u00e1n de resolver, usaron rollos obsoletos de papiro (contratos vencidos, cartas, decretos y literatura descartada) como papel mach\u00e9 para rellenar y dar forma a los animales sagrados. Gracias a este reciclaje, la voz silenciada de la antig\u00fcedad volvi\u00f3 a la vida. M\u00e1s de 30 momias preservaron informaci\u00f3n sobre la vida helen\u00edstica y sumando ese hallazgo al de los vertederos de Oxirrinco, el esfuerzo arqueol\u00f3gico trajo de vuelta los versos perdidos de Safo. El monstruo del r\u00edo preserv\u00f3 el legado po\u00e9tico de occidente mejor que el filtro de la censura medieval.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p><strong>Poema de Atis<br \/>\nSafo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me muero, Atis, he sufrido en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Te he buscado por todas partes, por mar y tambi\u00e9n por tierra.<\/p>\n<p>Que el sue\u00f1o extienda sobre m\u00ed las alas del olvido<\/p>\n<p>durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero, \u00bfa d\u00f3nde ir? La funesta Cipris me domin\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed como la hija de T\u00e1ntalo sufre la ira de los dioses<\/p>\n<p>a causa de su soberbia, as\u00ed deseo convertirme en piedra como ella<\/p>\n<p>para no sentir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Siglo XVII. En una sociedad mis\u00f3gina, autoritaria y racista, donde Iglesia y Estado amenazan controlarlo todo y existe una vigilancia que enjuicia, env\u00eda a la c\u00e1rcel o arrebata los bienes de aquellos que no sigan las normas; donde sin el favor de los poderosos no eres nadie \u2014y ese favor es fr\u00e1gil\u2014 apareci\u00f3 una persona cuyo pensamiento ilumin\u00f3 el contexto sombr\u00edo de la \u00e9poca: Sor Juana In\u00e9s de la Cruz. Ella interrog\u00f3 las diferencias cifradas en el binarismo sexual. \u00bfPor qu\u00e9 asignar g\u00e9nero a la capacidad humana?, \u00bfpor qu\u00e9 habitar cuerpo de mujer o cuerpo de hombre significa habitar prisi\u00f3n o privilegio? Para ella su cuerpo <em>es neutro, o abstracto, cuanto\/s\u00f3lo el alma deposite<\/em>. Cuando un var\u00f3n peruano, al visitar M\u00e9xico alrededor de 1690 y leer <em>Primero sue\u00f1o<\/em>, expresa un deseo fuera de lugar en un romance que dedica a la monja, donde tras confesar su admiraci\u00f3n a\u00f1ade que ojal\u00e1 \u201cse volviese hombre\u201d, ella no se ofende porque sabe la definici\u00f3n utilitaria asociada a la mujer: matrimonio, maternidad o prostituci\u00f3n. Del primero ella huye hacia el convento.<\/p>\n<p>Sor Juana quiere estudiar, no casarse. Tal vez el claustro sea otra prisi\u00f3n, pero como ella misma dice en la <em>Respuesta a Sor Filotea<\/em> (1691) era su opci\u00f3n \u201cm\u00e1s decente\u201d. Bajo custodia patriarcal ella escribe y ejerce a su modo la cautela para que incrementar su conocimiento no sea un crimen. Le repugnan los roles de g\u00e9nero, ser una simple mujer, ser una simple monja, piensa que trazar l\u00edmites bas\u00e1ndose en la diferencia sexual es de necios. Ella no quiere volverse hombre ni ser la suma de prohibiciones y deberes a la que llaman mujer.<\/p>\n<p>En la serie <em>El cuento de la criada<\/em> (2017-2025), adaptaci\u00f3n de la novela de Margaret Atwood, llaman traidores de g\u00e9nero a los disidentes sexuales. La tortura y la muerte es el castigo. La distop\u00eda del siglo XVII, no por menos violenta deja de ser terrible. Asimilo la renuncia impuesta por el voto de castidad y pienso: m\u00e1s que traidora, Sor Juana fue una estratega del g\u00e9nero. Defendi\u00f3 una identidad neutral, un cuerpo capaz de contener un alma libre de etiquetas, siempre en busca del conocimiento, un esp\u00edritu portador de cierta androginia espiritual.<\/p>\n<p>Logr\u00f3 escapar de ciertas categor\u00edas y cruz\u00f3 l\u00edmites en su af\u00e1n de ser m\u00e1s real y fiel a lo que pensaba. Es probable que no quisiera <em>a la esperanza dar ni aun leve entrada<\/em> y nombrara su amor solo en el poema, la imposibilidad del afecto es uno de los ejes de su obra. Esto no resta que los versos dedicados a Mar\u00eda Luisa sean apasionados y den fe de un cari\u00f1o compartido por m\u00e1s de siete a\u00f1os cuya profundidad rebasa lo permitido y no parece importarle, consciente de c\u00f3mo los creadores de tan estrechas y denigrantes etiquetas son quienes condenan lo que en ella es natural:<\/p>\n<p>bien como todas las cosas<\/p>\n<p>naturales, que el deseo<\/p>\n<p>de conservarse las une<\/p>\n<p>amante en lazos estrechos&#8230;<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpara qu\u00e9 es cansarse?<\/p>\n<p>Como a ti, Filis, te quiero;<\/p>\n<p>(\u2026) Ser mujer, ni estar ausente,<\/p>\n<p>no es de amarte impedimento,<\/p>\n<p>pues sabes t\u00fa que las almas<\/p>\n<p>distancia ignoran y sexo.<\/p>\n<p>(\u2026) \u00bfPuedo yo dejar de amarte<\/p>\n<p>si tan divina te advierto?<\/p>\n<p>(Romance 19, <em>L\u00edrica personal<\/em>)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Antonio Alatorre usa un argumento peligroso a la hora de intentar reconstruir a Sor Juana: la imaginaci\u00f3n. Insiste en darle su lugar al tiempo en lo que a estudios literarios se refiere. Quien edita textos antiguos, o a\u00fan modernos, participa en \u201cel juego de las conjeturas\u201d, nos recuerda en su introducci\u00f3n a la <em>L\u00edrica personal<\/em> de Sor Juana. Quien investiga, toma riesgos. Despu\u00e9s de ahondar en los registros relacionados con la monja como pocos, decide desafiar la visi\u00f3n de su mentor, Alfonso M\u00e9ndez Plancarte. \u00bfC\u00f3mo lo hace? Atrevi\u00e9ndose a escribir sobre el amor s\u00e1fico entre Mar\u00eda Luisa y Sor Juana. Tras darle muchas vueltas, no le parece descabellado creer que la monja pudo ocultar su pasi\u00f3n, pero no evitar expresarla en versos. Es probable que una estrategia escritural fuera usar nombres de var\u00f3n en distintos poemas de su <em>L\u00edrica<\/em>, algunos no dedicados a la marquesa, como m\u00e1scaras que le permit\u00edan hablar de su amor por Lysi y de sus complicaciones. Un ejemplo de tal discordancia se da en criticar la nota al poema 179 que hace M\u00e9ndez Plancarte, aqu\u00e9l que inicia con el verso <em>Yo adoro a Lisi, pero no pretendo\/que Lisi corresponda mi fineza<\/em>; Plancarte afirma que \u201cevidentemente\u201d la Lisi del texto no es Mar\u00eda Luisa. Sin embargo, Alatorre conecta por intuici\u00f3n vida y obra: cuando Sor Juana escribe ese y otros poemas ten\u00eda un par de meses que la condesa de Paredes hab\u00eda vuelto a Madrid despu\u00e9s de siete a\u00f1os en M\u00e9xico, durante los cuales mantuvo estrecha relaci\u00f3n con la monja.<\/p>\n<p>La ausencia y sus efectos en el \u00e1nimo dados por la separaci\u00f3n hallan reflejo en la obra que Sor Juana escribe despu\u00e9s de la despedida. Negar lo anterior le parece a Alatorre una \u201cfalla cr\u00edtica\u201d, por lo tanto, se arriesga, consciente de que la cr\u00edtica cat\u00f3lica de ultraderecha ir\u00e1 detr\u00e1s suyo desacreditando su derecho a imaginar. Alatorre se aventura y declara un c\u00f3digo oculto en los versos sorjuaninos, el del amor s\u00e1fico. Es sutil, pero deviene acta de rebeld\u00eda. No necesita ser descifrado por nadie (acaso por Mar\u00eda Luisa) sino alcanzar la forma de su sue\u00f1o, a\u00fan si para ello, y por protecci\u00f3n, debe burlar los censores.<\/p>\n<p>Este gesto me recuerda un detalle de aquel retrato de H\u00e9loise que contempla Marianne en una exposici\u00f3n: su dedo detenido en el pliegue exacto de la p\u00e1gina del libro que narra el mito de Orfeo y Eur\u00eddice. En <em>Retrato de una mujer en llamas<\/em> (C\u00e9line Sciamma, 2019), la pasi\u00f3n de dos mujeres pasa desapercibida en t\u00e9rminos \u201chist\u00f3ricos\u201d: su amor es breve, f\u00edsico e intenso, pero solo ellas y una joven criada lo atestiguan. Los retratos para formalizar matrimonios, costumbre arraigada en la nobleza y alta burgues\u00eda europea del siglo XV al XIX, reduc\u00edan a las mujeres a mera mercanc\u00eda. Ellas deb\u00edan casarse por conveniencia, por ello se ajustaban a una negociaci\u00f3n a distancia: despu\u00e9s de ser pintadas, el retrato serv\u00eda como carta de presentaci\u00f3n ante las cortes, o ante el futuro marido (casi siempre mayor en edad y en fortuna), los cuales evaluaban la belleza y el porte de la dama obligada, las m\u00e1s de las veces, a casarse con el mejor postor.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de si H\u00e9loise escapa a su destino, el film representa la duraci\u00f3n del amor s\u00e1fico entre ella y Marianne, la pintora encargada de realizar un cuadro capaz de cautivar al hombre que la Condesa, interpretada por Valeria Golino, anhela para su hija y su bienestar econ\u00f3mico. Todo esto en secreto porque H\u00e9loise no quiere casarse. Durante aquel problem\u00e1tico proceso creativo ambas mujeres se enamoran. La madre sale de viaje y se quedan solo en compa\u00f1\u00eda de Sophie, la criada. Esta pasi\u00f3n, su er\u00f3tica, no consta en actas, no pasa por obvias precauciones al dominio p\u00fablico. Marianne pinta el cuadro, como dicta la convenci\u00f3n de la \u00e9poca, y se va. El guion no se altera, la realidad del alma para cada una de ellas, s\u00ed. A\u00f1os despu\u00e9s, Marianne asiste a un sal\u00f3n de arte. Ah\u00ed contempla el cuadro que menciono arriba: H\u00e9loise sell\u00f3 su compromiso y ahora tiene un hijo. Esto bastar\u00eda para conmoverla en un sentido triste, pero el ojo de la pintora avanza y pasa de la esposa y madre a descubrir un gesto m\u00ednimo: el rumor del mar se hace presente, as\u00ed como el de los cuerpos que guardaron registro de aquellos encuentros amorosos y sexuales. El dedo de H\u00e9loise se\u00f1ala el secreto: \u201cTe recuerdo\u201d. El c\u00f3digo oculto encuentra su destinataria.<\/p>\n<p>Entonces el eco de aquella discusi\u00f3n en la isla en torno al mito acaricia suavemente a Marianne. Orfeo elige el recuerdo de Eur\u00eddice. No la pierde, la fija en los fragmentos de eternidad propios de la poes\u00eda, del arte. Un gesto, un secreto capaz de anular la distancia f\u00edsica y temporal entre ambas mujeres. En apariencia, triunf\u00f3 la convenci\u00f3n del matrimonio impuesto. Solo eso, en apariencia. En pleno siglo XXI no afirmo que se trate de un \u201cfinal feliz\u201d. No. En todo caso, un final \u00f3rfico. El triunfo de una intimidad que solo ellas entendieron y, aunque fugazmente, se permitieron vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>28 de abril de 1688. Antonio Robles dedica una entrada de su <em>Diario de sucesos notables<\/em> (1665-1703) a la partida de los marqueses de la Laguna. Le debemos un curioso acceso al estado de \u00e1nimo de Mar\u00eda Luisa el d\u00eda que dej\u00f3 la Nueva Espa\u00f1a: \u201csali\u00f3 para Espa\u00f1a el marqu\u00e9s de la Laguna y mucho n\u00famero de carrozas lo fueron a dejar hasta Guadalupe, con muchas l\u00e1grimas de la se\u00f1ora virreina, a las tres de la tarde\u201d.<\/p>\n<p>De Sor Juana y lo que sinti\u00f3 esa tarde, recluida en el convento de San Jer\u00f3nimo, no sabemos nada. Mar\u00eda Luisa llevaba consigo los manuscritos de la poeta para publicarlos en Espa\u00f1a. <em>Inundaci\u00f3n cast\u00e1lida<\/em> apareci\u00f3 en 1689. De lo que sintieron y pensaron las dos no qued\u00f3 registro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Antonio N\u00fa\u00f1ez de Miranda fue una figura patriarcal pol\u00e9mica en la vida de Sor Juana. Es quien de cierta forma le abre las puertas del convento y durante m\u00e1s de diez a\u00f1os dirige sus pasos. Cuando el 30 de noviembre de 1680 la monja participa en el arco de la Catedral de M\u00e9xico con su <em>Neptuno Aleg\u00f3rico<\/em>, el padre N\u00fa\u00f1ez comienza a cuestionar su comportamiento. Esta composici\u00f3n fue un encargo de las autoridades, quienes quer\u00edan cautivar a los reci\u00e9n llegados marqueses de la Laguna. Resulta simb\u00f3lico este punto de quiebre con el padre si recordamos que es Mar\u00eda Luisa, la nueva virreina de la Nueva Espa\u00f1a, quien llega. Los sorjuanistas coinciden al datar su cima creativa entre 1680 y 1688, los a\u00f1os de su \u201camistad amorosa\u201d con la marquesa. Esa bienvenida es, de alg\u00fan modo, el inicio de su despertar po\u00e9tico.<\/p>\n<p>A partir del acontecimiento, N\u00fa\u00f1ez de Miranda observa insistentemente a Sor Juana con los \u201cojos sanos\u201d del patriarcado. Ella escribir\u00e1 barrocamente, lo cual juzgar\u00e1n atrevido. A su entonces confesor le escandaliza que ella prefiera los aplausos, las celebraciones y recibir favores de los marqueses. Las mujeres no eran dignas de ser reconocidas por su inteligencia y si eras mujer y religiosa tu \u00fanica preocupaci\u00f3n consist\u00eda en entregarte a Dios. Escribir as\u00ed de bien, ya era vicio, y si la censura insist\u00eda: crimen. Uno inofensivo, pero funesto. Cuando a N\u00fa\u00f1ez de Miranda le queda claro que Sor Juana est\u00e1 abandonando el camino de la perfecci\u00f3n religiosa, no tiene otro remedio que iniciar una campa\u00f1a de desprestigio en su contra. En 1702, el jesuita Juan de Oviedo public\u00f3 una biograf\u00eda de Antonio N\u00fa\u00f1ez de Miranda, en ella muestra la obsesi\u00f3n del padre por asegurarse de que la monja solo sirva a Dios:<\/p>\n<blockquote><p>Viendo pues el padre Antonio, que no pod\u00eda conseguir lo que deseaba, se retir\u00f3 totalmente de la asistencia a la madre Juana\u2026 Y sin duda fue effecto de sus misas, y oraciones la admirable mudanza de la Madre Juana dos a\u00f1os antes de su muerte\u2026 hizo por su direcci\u00f3n una confesi\u00f3n general de toda su vida; y en testimonio, y prueva de las veras conque trataba ya de amar s\u00f3lo a su esposo se deshizo de la copiosa librer\u00eda que ten\u00eda, sin reservar para su uso sino unos pocos libritos espirituales que la ayudassen en sus santos intentos. Ech\u00f3 tambi\u00e9n de la celda todos los instrumentos m\u00fasicos, y mathem\u00e1ticos singulares, y exquisitos que ten\u00eda, y cuantas alhajas de valor\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p>Al parecer Antonio N\u00fa\u00f1ez de Miranda no descans\u00f3 hasta debilitar la voluntad de Sor Juana mediante un abuso de su poder eclesi\u00e1stico. Ambos murieron en 1695, dos a\u00f1os despu\u00e9s de que la D\u00e9cima Musa vendiera su vasta biblioteca. Diez a\u00f1os antes de su <em>Respuesta a Sor Filotea<\/em> (1691), Sor Juana quiso poner un ultim\u00e1tum al confesor. Escribi\u00f3 la <em>Carta de Monterrey<\/em> (1681), donde denuncia la <em>pesada persecuci\u00f3n<\/em>, la envidia y las malas intenciones de las que fue objeto. Este texto, recuperado en 1980, da cuenta de la ruptura entre ambos. En \u00e9l, con una extraordinaria lucidez, la monja cuestiona el severo proceder del padre y pide le deje continuar en paz su camino religioso y po\u00e9tico:<\/p>\n<blockquote><p>Pues \u00bfpor qu\u00e9 es esta pesadumbre de V. R., y el decir que a saver que yo av\u00eda de hacer versos no me huviera entrado religiosa, sino cas\u00e1dome? (\u2026) \u00bfqu\u00e1l era el dominio directo que ten\u00eda V. R. para disponer de mi persona y del alvedr\u00edo (\u2026) que Dios me dio? (\u2026) \u00bfSoi por ventura herege? Y si lo fuera, \u00bfav\u00eda de ser santa a pura fuerza? (\u2026) \u00bfEn qu\u00e9 se funda, pues, este enojo, en qu\u00e9 este desacreditarme, en qu\u00e9 este ponerme en concepto de escandalosa con todos? (\u2026) ass\u00ed le suplico a V. R. que si no gusta ni es ya servido favorecerme (que esso es voluntario) no se acuerde de m\u00ed.<\/p><\/blockquote>\n<p>Sor Juana resisti\u00f3 en aquel momento y no quiso ceder a la santidad ignorante que le ofrec\u00edan. Lo m\u00e1s sensato, argumenta en la carta, era un cambio de confesor. Gracias a su intelecto y a no quedarse callada, el tiempo le conceder\u00eda una tregua. Despu\u00e9s de la ruptura con N\u00fa\u00f1ez de Miranda, escribi\u00f3 profusamente. Cuando envi\u00f3 a su remitente la <em>Carta de Monterrey<\/em> ten\u00eda poco de conocer a Mar\u00eda Luisa y sus mejores versos s\u00e1ficos a\u00fan est\u00e1n por venir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Ellos quieren sepultar sus cenizas en las catacumbas de la perspectiva cat\u00f3lica. Ellos desean que por los siglos de los siglos sea su prisionera. Ellos la reducen a forma y estructura sin autenticidad. Ellos la prefieren insegura de s\u00ed misma, incapaz de protagonizar su propia historia sin aprobaci\u00f3n masculina. Ellos repiten \u201cmecenazgo\u201d, \u201camistad amorosa\u201d, \u201cimitaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos\u201d y \u201cadecuaci\u00f3n del discurso masculino\u201d. Ellos definen al Dios al que la poeta rez\u00f3 y dedic\u00f3 sus d\u00edas. Ellos se llenan la boca de \u201cinvestigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d, \u201crigor filol\u00f3gico\u201d, \u201cdocumentos hist\u00f3ricos\u201d, \u201ccriterios de interpretaci\u00f3n v\u00e1lidos\u201d, siempre y cuando se respete la ley opresora y se ponga primero al Dios que definieron. Ellos fundaron instituciones tramposas y dijeron esposa, prostituta o monja para no decir eres libre de decidir sobre tu cuerpo, coraz\u00f3n y entendimiento. No importa el n\u00famero de versos dedicados a Mar\u00eda Luisa, ni su intensidad, ellos dir\u00e1n que los poemas no prueban nada. Ellos se llaman cr\u00edticos, pero son esc\u00e9pticos de la poes\u00eda. Ellos creen resguardar las cenizas de la \u201cverdadera\u201d Sor Juana, pero el F\u00e9nix de Am\u00e9rica, una y otra vez, renace de sus versos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>Algunos cr\u00edticos consideran la existencia de la inquisici\u00f3n y reconocen que, de haber amado a otra mujer, Sor Juana ya no ser\u00eda la santa o la intelectual servil o la mujer inmaculada que imaginan, y por ende la supervivencia de su obra en el tiempo quedar\u00eda en entredicho debido a que su valor, m\u00e1s que po\u00e9tico, es para ellos religioso. La condena y los castigos caer\u00edan sobre ella a nivel simb\u00f3lico, todav\u00eda hoy.<\/p>\n<p>Por un lado, est\u00e1 la cr\u00edtica cat\u00f3lica ultrarreaccionaria, cuya principal preocupaci\u00f3n es que triunfe absoluto el prejuicio social y, de una vez por todas, aceptemos que la D\u00e9cima Musa era esclava de las reglas del convento y de la tradici\u00f3n literaria. Por ello, escrib\u00eda poemas de amor sin amores y, cual t\u00edtere con due\u00f1o, dec\u00eda lo que ten\u00eda que decir y nunca lo que sent\u00eda.<\/p>\n<p>Para este sector, su Dios es el mismo en que cre\u00eda la monja, por lo que cualquier historia de amor f\u00edsico o plat\u00f3nico entre ella y Mar\u00eda Luisa es un simple disparate y un insulto a la casta memoria de la poeta. Por otro lado, existe una cr\u00edtica feminista, la cual busca rescatar el valor de dama docta que tuvo Sor Juana y pide se deje de creer en su versi\u00f3n masculinizada. Para ellas, la obra es fiel a la mirada \u201cfemenina\u201d y representa el deseo mediante una escritura propia a su g\u00e9nero; quedan as\u00ed se\u00f1aladas las miradas masculinas, cuyo argumento es mis\u00f3gino con el fin de anular el poder feminista de Sor Juana: ellos la prefieren casta e inalcanzable o lesbiana y servil, todo menos mujer. Esta mirada masculina remite a la misma que censur\u00f3 a Safo veintitr\u00e9s siglos antes y tuvo vil evoluci\u00f3n en la pluma patriarcal, por eso les parece de suma importancia afirmar que Sor Juana puso toda su inteligencia en un objetivo: restituir la femineidad y el talento de las mujeres.<\/p>\n<p>Entiendo el punto que se\u00f1ala la cr\u00edtica feminista, lo que no entiendo es el af\u00e1n por negar los poemas s\u00e1ficos de la monja, defendiendo as\u00ed un dogma cifrado en el binarismo heterosexual. Reducen la \u201cpasi\u00f3n s\u00e1fica\u201d de sus versos a mera mofa de las convenciones petrarquistas y nada m\u00e1s. Imaginar a Sor Juana enamorada de otra mujer es mancillar el nombre de una dama docta. Como no existen pruebas suficientes, el hecho de inventar a una lesbiana deviene sacrilegio. Si bien la orientaci\u00f3n sexual de la monja es un misterio, este tipo de cr\u00edtica elige lanzar sus conjeturas elevando a Sor Juana a \u00edcono feminista de la cultura novohispana y, ojo, no digo que no haya algo de eso: sin duda la D\u00e9cima Musa defend\u00eda la igualdad de la capacidad intelectual m\u00e1s all\u00e1 de los sexos; lo que no deja de sorprender es c\u00f3mo, en su af\u00e1n por subrayar lo \u201cfemenino\u201d, el discurso sobre este tema acaba por expresar una notable lesbofobia. Y dir\u00e1n, <em>cada quien su causa<\/em>, pero la incertidumbre dada por los huecos historiogr\u00e1ficos est\u00e1 ah\u00ed, al igual que la fuerza y el erotismo de los poemas dedicados a Mar\u00eda Luisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p><strong>Fragmento 8<br \/>\nSafo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enloquezco por culpa de Afrodita la de ojos rosados,<\/p>\n<p>bestia voraz, destructora y que hace derramar dulces l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Atis, huyo de tu mirada\u2026<\/p>\n<p>\u2026nube\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a4<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos cr\u00edticos, querer imponer a como d\u00e9 lugar una versi\u00f3n autorizada de Sor Juana trae como resultado ex\u00e9gesis que expresan un odio hacia la diversidad sexual y amorosa, un sentimiento \u201caberrante\u201d ante la sola posibilidad de que los versos de la D\u00e9cima Musa sean testimonio po\u00e9tico de un amor entre mujeres, sea este de \u00edndole plat\u00f3nico o aconteciera un amor f\u00edsico entre ellas, cosa que quiz\u00e1 nunca sabremos.<\/p>\n<p>Para conocerla no bastan los documentos, los testimonios, la correspondencia y a\u00fan los poemas que tanto se niegan a aceptar como prueba de lo que vivi\u00f3. Su existencia excede los registros. Tal vez no sea demasiado tarde para aceptar el misterio de su misticismo. No sabemos a\u00fan si la devoci\u00f3n por Mar\u00eda Luisa fue solo una \u201camistad amorosa\u201d o algo m\u00e1s, eso es un hecho. No es motivo de ofensa, existe un registro fiel del gran afecto que le profes\u00f3: sus versos.<\/p>\n<p>Insisto, m\u00e1s all\u00e1 de una cuesti\u00f3n acad\u00e9mica, cada cual es libre de imaginar su Sor Juana particular: mas no de impon\u00e9rsela a m\u00e1s gente. Ella supo amar la divinidad y sentir en ella. Se hizo monja porque en la corte comprendi\u00f3 que era la \u00fanica forma de entregarse al conocimiento y no al matrimonio. No habitaremos su libertad, su voz, ni podremos hablar de una sexualidad que desconocemos. Pero como lectorxs de ese futuro que apenas era un sue\u00f1o en la cultura novohispana, damos lugar a la posible discreci\u00f3n de un amor entre dos almas m\u00e1s all\u00e1 del g\u00e9nero y reconocemos el car\u00e1cter s\u00e1fico notable de algunos de sus poemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alatorre, Antonio, \u201cLa \u2018Carta\u2019 de Sor Juana al P. N\u00fa\u00f1ez (1682)\u201d, <em>Nueva Revista de Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica (NRFH), <\/em>t. XXXV, n\u00fam. 2, (M\u00e9xico, 1987), pp. 591\u2013673.<\/p>\n<p>\u2014\u2014\u2014, \u201cMar\u00eda Luisa y Sor Juana\u201d, <em>Peri\u00f3dico de Poes\u00eda,<\/em> Nueva \u00c9poca, n\u00fam. 2, (M\u00e9xico, UNAM, 2001), pp. 8\u201337.<\/p>\n<p>Bergmann, Emilie, \u201cFicciones de Sor Juana: Po\u00e9tica y biograf\u00eda\u201d, en Sara Poot Herrera (ed.), <em>Y diversa de m\u00ed misma entre vuestras plumas ando<\/em>. <em>Homenaje Internacional a Sor Juana In\u00e9s de la Cruz<\/em>, El Colegio de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1993, pp. 171\u2013183.<\/p>\n<p>Olivares Zorrilla, Roc\u00edo, \u201cEl romance decas\u00edlabo de Sor Juana y las zonas perdidas del sentido en la cr\u00edtica de la poes\u00eda novohispana\u201d, <em>Esp\u00e9culo, Revista de Estudios Literarios<\/em>, a\u00f1o XIV, n\u00fam. 44, (Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2010).<\/p>\n<p>P\u00e9rez Mart\u00ednez, Her\u00f3n, \u201cRese\u00f1a sobre <em>Carta de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz a su confesor. Autodefensa espiritual\u201d<\/em>, <em>Relaciones, Estudios de Historia y Sociedad<\/em>, (M\u00e9xico, El Colegio de Michoac\u00e1n, 1987).<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Sergueeva, Mar\u00eda, \u201cSafo. \u2018Poema de Atis\u2019\u201d, Epistemoman\u00eda, (2024).<\/p>\n<p>\u2014\u2014\u2014, \u201cSafo fragmento 8\u201d, Epistemoman\u00eda, (2024).<\/p>\n<p>Soria, Netzahualc\u00f3yotl, \u201cLa respuesta de Sor Juana a un impertinente: el g\u00e9nero neutro tambi\u00e9n existe\u201d, <em>Eutop\u00eda<\/em>, n\u00fam. 22, (M\u00e9xico, UNAM, 2015), pp. 114\u2013116.<\/p>\n<p>Soriano Vall\u00e8s, Alejandro, \u201cSor Juana y la Virreina\u201d, <em>Senderos de Verdad<\/em>,<em> Aportaciones a las ciencias, las artes y la fe en M\u00e9xico, <\/em>t. II, (M\u00e9xico, 2015) pp. 115\u2013161.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n, oh Safo, te atormenta? Himno a Afrodita Safo Solamente la mano de Dios podr\u00e1 castigarnos Las dem\u00e1s opiniones, mi cielo me salen sobrando Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez &nbsp; Sor Juana In\u00e9s de la Cruz y Safo comparten la misma secreta constelaci\u00f3n, una que orbita entre la inteligencia, la soledad y el deseo. 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