{"id":59229,"date":"2026-05-04T07:00:45","date_gmt":"2026-05-04T13:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58180"},"modified":"2026-10-27T12:06:17","modified_gmt":"2026-10-27T18:06:17","slug":"fechas-vacias-que-veremos-arder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59229","title":{"rendered":"Fechas vac\u00edas que veremos arder"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\"><span dir=\"auto\" style=\"vertical-align: inherit;\">[\u2026]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pero los s\u00edmbolos que ellos hicieron<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>No ten\u00edan libros: los que hicieron las cosas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>No ten\u00edan nombres, o al menos sus nombres<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>No los sab\u00eda nadie. Las fechas que llenaron<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Estaban vac\u00edas como una casa vac\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ahora sabemos lo que significan <\/em>Cuartel Moncada<em>, <\/em>26<em>,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Lo que significan <\/em>Camilo<em>, <\/em>Che<em>, <\/em>Gir\u00f3n<em>, <\/em>Escambray<em>, <\/em>octubre<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Los libros lo recogen y lo proponen.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El viento inmenso que lo afirma barre las monta\u00f1as y los llanos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Donde los que no tienen nombres,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>O cuyos nombres no conoce nadie todav\u00eda<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Preparan en la sombra llamaradas <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Para fechas vac\u00edas que veremos arder.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Roberto Fern\u00e1ndez Retamar, <em>Que veremos arder<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este 1 de mayo fue diferente. Millones y millones de trabajadorxs en todo el mundo salieron a las calles en un contexto que algunos asemejan (con interesantes argumentos) al de las dos guerras mundiales. Justa distribuci\u00f3n de la riqueza e impuestos progresivos a los multimillonarios; seguridad social, salarios, vivienda, salud, educaci\u00f3n y condiciones laborales dignas y justas; alto a la guerra, paz, soberan\u00eda y patria; antiimperialismo, antifascismo y antisionismo; democracia y libertad de asociaci\u00f3n, de manifestaci\u00f3n y de expresi\u00f3n, fueron algunas de las consignas que acompa\u00f1aron e hicieron eco de la rabia, la protesta, el hartazgo, la impotencia y los sue\u00f1os de millones de personas que vivimos cada d\u00eda c\u00f3mo entre m\u00e1s trabajamos, m\u00e1s pobres y miserables somos, m\u00e1s vigilados estamos y m\u00e1s sometidos vivimos. En el propio coraz\u00f3n del Imperio \u2014donde no est\u00e1 admitido oficialmente el D\u00eda de lxs Trabajadorxs, a pesar de reconocerse mundialmente a partir de las manifestaciones en Chicago del siglo XIX\u2014, no guerras, no reyes, no multimillonarios, no ICE e impuestos a los ultrarricos, fueron algunas de las exigencias que ese pueblo multi\u00e9tnico, bautizado forzosamente como estadounidense, hizo retumbar por las calles.<\/p>\n<p>\u201cLos trabajadores antes que los multimillonarios\u201d resume el pulso de quienes, una vez m\u00e1s y contra algunos pron\u00f3sticos, confrontan, en las calles y en las ideas, aquellas teor\u00edas y pol\u00edticas que aseguran (e imponen) que puede existir un mundo en el que coexistan pac\u00edficamente los multimillonarios y lxs trabajadorxs. Y hago \u00e9nfasis al decir <em>en las calles y en las ideas<\/em>, pues los multimillonarios tienen plena conciencia de que el poder pol\u00edtico no radica \u00fanicamente en ser due\u00f1os de la producci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y los medios de distribuci\u00f3n y consumo, sino tambi\u00e9n en distorsionar el sentido com\u00fan y adue\u00f1arse de las conciencias de los constructores de mundos.<\/p>\n<p>Es probable que al pensar el trabajo como tema literario, lo hagamos en su expresi\u00f3n m\u00e1s amplia, la de la relaci\u00f3n entre el ser humano y los medios que crea, utiliza y reinventa para reproducir la vida. Aunque este <em>leitmotiv <\/em>ha acompa\u00f1ado a la literatura desde que la literatura es, a partir del siglo XIX dej\u00f3 de ser el escenario en el que suced\u00edan las historias, para convertirse en el centro de la experiencia humana. Los relatos de obrerxs (en ocasiones d\u00f3ciles, en otras, rebeldes), la vida en las f\u00e1bricas y las mineras, la burocracia miserable y la idealizaci\u00f3n del trabajo rural, dieron paso a historias sobre la enajenaci\u00f3n del trabajo y el trabajador, el desempleo y la renuncia consciente al trabajo deshumanizante, los trabajos colectivo, profesional, de servicios, de cuidados, entre otros, y futuros ut\u00f3picos y dist\u00f3picos. Sin embargo, el trabajo, en tanto condici\u00f3n esencial del ser humano para ser, se ha expresado de otras formas en la literatura y, una de las m\u00e1s amplias, y tal vez m\u00e1s controvertida, es aquella que se expresa en la ideolog\u00eda de los textos, es decir, el punto de enunciaci\u00f3n del escritor: \u00bfquienes viven del trabajo ajeno imaginan mundos diferentes a quienes vivimos s\u00f3lo de nuestro trabajo?, \u00bfa qu\u00e9 grado esta circunstancia influye en el punto de partida de una historia?, \u00bfen qu\u00e9 medida esto importa en la valoraci\u00f3n literaria de una obra?<\/p>\n<p>El af\u00e1n de estas preguntas no tiene como fin limitar esta valoraci\u00f3n; a estas alturas ser\u00eda un tanto est\u00fapido y ciego afirmar que s\u00f3lo lxs proletarixs hemos creado literatura. Sabemos de sobra que el valor literario de una obra va m\u00e1s all\u00e1 del contexto y clase social de lxs escritorxs, es un ecosistema en el que conviven dial\u00e9cticamente las obras, lxs escritorxs, lxs lectorxs, los medios de comunicaci\u00f3n, las circunstancias hist\u00f3ricas, el grado de avance tecnol\u00f3gico de la sociedad, la ideolog\u00eda dominante y s\u00ed, tambi\u00e9n, la de la resistencia. Tiene mucho m\u00e1s que ver con la manera en la que los textos se relacionan con lo est\u00e1tico y con lo fluctuante de las condiciones subjetivas y objetivas del ser humano, atravesadas por la lucha de clases, que con el nivel de conciencia de clase del escritor. En consecuencia, para analizar una obra no s\u00f3lo debemos considerar la ideolog\u00eda del momento hist\u00f3rico, sino tambi\u00e9n de quien la escribe, no desde el dogmatismo que ve en la ideolog\u00eda del autor, la ideolog\u00eda de los personajes y su mundo, sino para comprender por qu\u00e9 utiliz\u00f3 ciertas referencias y le dio tribuna a ciertas voces, pero silenci\u00f3 otras, de forma consciente o no.<\/p>\n<p>Ser\u00eda insensato negar que vivimos un mundo en transformaci\u00f3n, por decir lo menos. El imperialismo, su neofascismo y sus guerras de repartici\u00f3n y expansi\u00f3n abriendo sus fauces para calmar la codicia insaciable de unos cuantos; la barbarie subyugando la raz\u00f3n de miles de millones de personas en el mundo; la pobreza y la contaminaci\u00f3n enfermando cada brote de vida humana y planetaria; el terror social, la militarizaci\u00f3n, el paramilitarismo y la violencia como forma de dominio y gobierno de lxs colonizadxs y explotadxs, tienen su correlato no s\u00f3lo en las historias y ense\u00f1anzas de las miles de luchas de resistencia y organizaci\u00f3n, con sus victorias y sus derrotas, que emprenden los pueblos y comunidades por su emancipaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en miles de millones de voces particulares que unas veces expresan el lugar fr\u00edo y gris, tenso, doloroso, amargo y, en ocasiones, bello, en el que vivimos los despose\u00eddos, y otras, el deseo y la b\u00fasqueda, conscientes o intuitivas, que emprendemos de una historia, personal o colectiva, que respete el bienestar com\u00fan.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Aketzaly Moreno y Octavio Mart\u00ednez, las cr\u00f3nicas de Iohana Marr y Karen de Villa, el cuento de Diana Col\u00edn y los ensayos de Rodrigo Riquelme y Michel Torres, resultan s\u00f3lo una breve muestra de que en el mundo del trabajo enajenado y enajenante, en donde los pueblos y comunidades seguimos sometidos a la dictadura del capital y su sistema de explotaci\u00f3n de miles de millones por unos cuantos, la literatura, con su fuerza disruptiva y transformadora, presta sus palabras, im\u00e1genes y sonidos en virtud de lo que, en \u00faltima instancia, le da sentido a nuestras vidas: los actos y las ideas relacionadas con el bien y el mal, lo bello y lo feo, lo material y lo espiritual, la identidad y la otredad, etc\u00e9tera; en pocas palabras, la ideolog\u00eda. Y, ante esta condici\u00f3n innegable, si la \u201cangustia existe s\u00ed \/ Como la desesperanza \/ el crimen o el odio. \/ \u00bfPara qui\u00e9n deber\u00e1 ser la voz del poeta?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[\u2026] Pero los s\u00edmbolos que ellos hicieron No ten\u00edan libros: los que hicieron las cosas No ten\u00edan nombres, o al menos sus nombres No los sab\u00eda nadie. Las fechas que llenaron Estaban vac\u00edas como una casa vac\u00eda. Ahora sabemos lo que significan Cuartel Moncada, 26, Lo que significan Camilo, Che, Gir\u00f3n, Escambray, octubre. 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