{"id":59214,"date":"2026-03-13T07:00:00","date_gmt":"2026-03-13T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57903"},"modified":"2026-10-28T18:54:19","modified_gmt":"2026-10-29T00:54:19","slug":"flores-para-jose-alfredo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59214","title":{"rendered":"Los hombres nunca reciben flores"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Flores para Jos\u00e9 Alfredo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto de regalar flores ha estado hist\u00f3ricamente vinculado al universo simb\u00f3lico de lo femenino. Las flores representan belleza, efimeridad, afecto y cuidado: todos atributos que, en las sociedades patriarcales, han sido tradicionalmente adjudicados a las mujeres. As\u00ed, el gesto de obsequiar flores a un hombre aparece como algo excepcional, incluso transgresor, no porque el hombre no merezca belleza o ternura, sino porque la masculinidad hegem\u00f3nica ha sido construida como ajena a ese tipo de lenguaje afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No regalar flores a los hombres no es una omisi\u00f3n anecd\u00f3tica. Es una expresi\u00f3n simb\u00f3lica del sistema de g\u00e9nero. Es el s\u00edntoma de una educaci\u00f3n emocional que ha disociado al var\u00f3n del universo de lo sensible, del adorno, del regalo no funcional. Mientras a las mujeres se les ense\u00f1a desde temprana edad a recibir halagos, obsequios y atenciones como forma de validaci\u00f3n \u2014y tambi\u00e9n de subordinaci\u00f3n afectiva\u2014, los hombres son instruidos para dar, no para recibir; para ofrecer protecci\u00f3n o recursos, pero rara vez para ser el objeto del cuidado o del detalle gratuito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta din\u00e1mica est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la estructura de poder que sostiene la masculinidad dominante. Recibir flores implicar\u00eda asumir un rol pasivo, estar en el lugar del \u201cotro deseado\u201d, admitir cierta vulnerabilidad. En otras palabras, pondr\u00eda en crisis el mandato de la autosuficiencia masculina. La ternura, cuando se dirige hacia los varones, suele estar condicionada: es aceptable en la infancia, tolerada en la enfermedad, pero sospechosa en la vida adulta. Por eso mismo, el gesto de regalar flores a un hombre no s\u00f3lo es inusual: a menudo provoca incomodidad, burlas o rechazo, como si el hombre que acepta flores estuviera cediendo un fragmento de su virilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desbalance no es s\u00f3lo simb\u00f3lico, sino afectivo. La imposibilidad cultural de regalar flores a los hombres reproduce la l\u00f3gica de que ellos no necesitan ser reconocidos desde la belleza, la fragilidad o la celebraci\u00f3n gratuita. Se presupone que no anhelan ser sorprendidos, cuidados o agasajados sin una raz\u00f3n utilitaria. Esta l\u00f3gica no s\u00f3lo empobrece los v\u00ednculos, sino que priva a los varones de lenguajes afectivos alternativos que podr\u00edan habilitar otras formas de sensibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuestionar por qu\u00e9 no se les regalan flores a los hombres es, en el fondo, preguntarse por qu\u00e9 seguimos asignando el afecto como un atributo femenino y el merecimiento simb\u00f3lico como un privilegio exclusivamente femenino en tanto objeto, no en tanto sujeto sensible. La transformaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero tambi\u00e9n pasa por estas pr\u00e1cticas m\u00ednimas, donde se reconfigura qui\u00e9n merece ternura, belleza o detalle, y en qu\u00e9 condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Regalar flores a un hombre no es un simple gesto: es una forma de disputar el guion afectivo impuesto por el patriarcado. Es permitirle, aunque sea por un instante, habitar un lugar distinto: el de quien no tiene que merecer nada, el de quien puede simplemente recibir.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">II<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me acuerdo de c\u00f3mo&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ir a la tumba de Jos\u00e9 Alfredo a dejarle flores era pensar&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en que as\u00ed te amaba m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo mejor las flores, te las deb\u00ed haber dado a ti<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pero los hombres nunca reciben flores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me dijiste la raz\u00f3n de por qu\u00e9 a Jos\u00e9 Alfredo, le dol\u00eda pasar por Salamanca<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y te escuch\u00e9 con m\u00e1s atenci\u00f3n que con la que se escuchan los sermones de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No te dije, pero me cambiaste la vida&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a los 17, me diste el mejor consejo del mundo: \u201cno estudies Letras, es aburrido y t\u00fa nunca sabes lo que es aburrirse\u201d, sentenciaste con tu sabidur\u00eda de monje al que corrieron del seminario por manosear se\u00f1oritas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre fuiste Jos\u00e9 Alfredo, &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">una caguama directo de la botella,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">un viejo porro que nunca ardi\u00f3 pero t\u00fa quer\u00edas que fumara contigo,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cconmigo mejor que con otro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre fuiste Flecha Amarilla con descuento de estudiante y que mis pap\u00e1s no supieran que te amaba como una loca, como una ni\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te contaba todo, de todos y no te aburrias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juraste \u201ccon novio y sin novio\u201d y te cre\u00ed como se creen en los juramentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te creo entonces y te creo ahora a mis casi 40.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te escribo entonces y te escribo ahora a mis casi 40.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre t\u00fa, siempre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella terraza de tus amigos pintores que sab\u00edan que el amor era otra cosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros tambi\u00e9n sab\u00edamos que el amor era otra cosa,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">amor siempre y este es el primer poema&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que descaradamente habla de amor y se deja descaradamente&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y c\u00ednicamente ser cursi&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">como cursi era contigo a los 17, a los 21 a los 27, a los 37.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">SOY LO PROHIBIDO<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tomaba un caf\u00e9 en la Roma,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">un mariachi tocaba \u201cSoy lo prohibido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pidi\u00f3 permiso, ni lo necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De repente, la serenata que me cantabas en secreto hace veinte a\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">volvi\u00f3 a m\u00ed como un perfume viejo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">guardado en el fondo de un caj\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que no se ha querido abrir.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 tu voz \u2014m\u00e1s joven, m\u00e1s rota\u2014,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">volvi\u00f3 tu risa nerviosa,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">volvieron tus manos escribi\u00e9ndome cartas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que nunca llegaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 la certeza de que lo que tuvimos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">nunca fue correcto,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pero fue nuestro.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no s\u00e9 si decirle milagro,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">fortuna<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">o destino.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si fue casualidad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">o castigo,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pero ah\u00ed estaba:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tu canci\u00f3n en mi mesa de caf\u00e9,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tus labios en mi memoria,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tu sombra sent\u00e1ndose conmigo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">como si nunca se hubiera ido.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le sonre\u00ed al mariachi.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No le di una moneda. No le ped\u00ed otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esa bastaba.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">QUE NO SOMOS IGUALES DIJO LA GENTE<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue la sentencia cayendo una gran roca entre nosotros y casi nos aplasta,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pero Jos\u00e9 Alfredo segu\u00eda cantando \u201csi nos dejan\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">aunque casi nunca nos dejaron<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y cayeron sobre nosotros los a\u00f1os y las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Crecimos lejos aunque a veces segu\u00edas dici\u00e9ndome \u201camor\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y yo procur\u00e9 que a mi nostalgia no se le viera la costura,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">esconder tus palabras abajo del tapete, voltear para otro lado cuando pasaba por Salamanca y no contarle a nadie sobre esas noches en las que te quise y fuimos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">lo prohibido. Cada vez que escuch\u00e9 esa canci\u00f3n, pens\u00e9 en ti<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cada vez que escuch\u00e9 esa canci\u00f3n, pens\u00e9 en ti,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez que escuch\u00e9 esa canci\u00f3n, pens\u00e9 en ti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque ya no doliera como antes y pudiera cantarla sin llorar,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">aunque fingiera que ya no recordaba la textura de tu voz diciendo mi nombre.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprend\u00ed a pasar por Salamanca sin pesta\u00f1ear, a dejar que el recuerdo se me escurriera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">entre los dedos como si fuera agua, como si nunca te hubiera amado tanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no se olvida tan f\u00e1cil lo que una quiso a escondidas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">lo que una defendi\u00f3 en silencio,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">lo que una abraz\u00f3 con miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que no somos iguales, dijeron, y qu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo me hice adulta con tus ausencias,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">t\u00fa seguiste siendo el muchacho que promet\u00eda y hu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuimos lo prohibido, s\u00ed, pero tambi\u00e9n lo inolvidable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una grieta en la historia que no se cierra,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">un \u201cpor poquito\u201d que pesa m\u00e1s que cualquier certeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aunque ya no sepa si a\u00fan me llamas \u201camor\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cuando nadie te escucha,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">yo sigo pensando que, si nos hubieran dejado,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">quiz\u00e1 \u2014s\u00f3lo quiz\u00e1\u2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">habr\u00edamos sabido qu\u00e9 hacer con tanto amor maldito.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/172.19.16.29\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Camisa_Loshombres-429x600.jpg\" alt=\"Portada de &quot;Los hombres nunca reciben flores&quot;, Zel Cabrera. Los libros del perro editorial, 2026.\" class=\"wp-image-57913\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Los hombres nunca reciben flores&#8221;, Zel Cabrera. Los libros del perro editorial, 2026. Disponible <a href=\"https:\/\/loslibrosdelperro.com\/tienda\/los-hombres-nunca-reciben-flores-zel-cabrera\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/loslibrosdelperro.com\/tienda\/los-hombres-nunca-reciben-flores-zel-cabrera\/\">aqu\u00ed<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Flores para Jos\u00e9 Alfredo El acto de regalar flores ha estado hist\u00f3ricamente vinculado al universo simb\u00f3lico de lo femenino. Las flores representan belleza, efimeridad, afecto y cuidado: todos atributos que, en las sociedades patriarcales, han sido tradicionalmente adjudicados a las mujeres. 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Ganadora del Premio Nacional de Poes\u00eda \n Tijuana 2018, es autora de los libros <em>Una jacaranda en medio del patio<\/em> (2018), <em>Cosas comunes<\/em> (2019) y <em>La arista que no se toca<\/em> (2019)."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=59214"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63585,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/59214\/revisions\/63585"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/59877"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=59214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=59214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=59214"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=59214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}