{"id":59192,"date":"2026-01-27T07:00:00","date_gmt":"2026-01-27T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57560"},"modified":"2026-09-25T10:12:11","modified_gmt":"2026-09-25T16:12:11","slug":"crueldad-del-maca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=59192","title":{"rendered":"Crueldad del mac\u00e1"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio no hab\u00eda nada. Apenas una espuma de material gen\u00e9tico. Arcilla, polvo o quiz\u00e1s gases. Todo nuevo, crudo, en permanente caos molecular. Hasta que en alg\u00fan momento hay una luz, un rayo diminuto. \u00c1cido ribonucleico se fusiona con prote\u00ednas y redacta un mensaje \u2014una partitura\u2014 que se escribe y despu\u00e9s desaparece. Hay algo que se mueve en una fosa oscura; un poco de electricidad en el fondo oce\u00e1nico. Algo se secuencia y su informaci\u00f3n persiste. No hab\u00eda nada y ahora hay una bacteria. Un punto azul claro que sabe c\u00f3mo crear otros puntos azul claro. Todo el resto sucede despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">D\u00cdA 1: EL FOT\u00d3GRAFO<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La provincia de Santa Cruz es un lugar inmenso lleno de cosas chiquitas. Hay planicies, estepa, monta\u00f1as. Guanacos que recorren distancias el\u00e1sticas. Y una meseta. Lo m\u00e1s importante es que hay una meseta. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese paisaje hay un edificio: la estaci\u00f3n biol\u00f3gica, donde varias personas trabajan para evitar la extinci\u00f3n del mac\u00e1 tobiano, un ave que parece estar en paz con su destino de escasez. Si alguien intentara describirlo dir\u00eda que es un p\u00e1jaro peque\u00f1o; cuerpo blanco, lomo negro, cuello estirado y cabeza parda. Los ojos roj\u00edsimos, destacar\u00eda un observador. Actitud monacal interrumpida por movimientos el\u00e9ctricos. Un ave que flota. Que no solo vive flotando sino que no puede no vivir flotando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un bicho que apenas se reproduce. Ostenta una belleza hipn\u00f3tica y parece ser inmune al viento. Es un ave amable, curiosa, divertida. No le molesta interactuar, ni mover las plumas, ni mostrar su canto. Tiene un h\u00e1bito raro: baila. Se eleva en dos patas y ensaya una danza compleja, demasiado larga para su memoria animal. El mac\u00e1 elige una \u00fanica pareja para toda la vida y con ella empolla dos huevos para luego, sin motivo aparente, abandonar uno a su suerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco puede defenderse: es incapaz de causar da\u00f1o a un potencial agresor. Por eso, los guardianes cuidan que especies invasoras no ingresen a las lagunas. Si entraran ser\u00eda un desastre: el mac\u00e1 no escapa, se deja morir. Su decisi\u00f3n de paz es deliberada. El mac\u00e1 existe de manera especial. Un buda con aires de protesta suicida. Como si solo despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n alguien fuera a darse cuenta de que era indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nacen pocos. Muy pocos. En una helada pueden morir todos los pichones. En los \u00faltimos cuatro a\u00f1os solo cuatro mac\u00e1s lograron sobrevivir la infancia. Un ave por cada primavera.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fot\u00f3grafo est\u00e1 preparando las mochilas. Es un escandinavo enorme, escondido en su campera de invierno. Transpira, pero el sudor se seca r\u00e1pido (el clima no permite la proliferaci\u00f3n de la humedad). Debe dejar todo listo para el d\u00eda siguiente: la caminata va a ser larga y necesitan sobrevivir en la meseta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entra a la estaci\u00f3n. La bi\u00f3loga est\u00e1 limpiando las conservadoras donde hasta hace poco tiempo estaban los huevos que lograron rescatar de las lagunas. Este a\u00f1o encontraron diecis\u00e9is, pero ninguno sobrevivi\u00f3 al fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfVamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta queda suspendida, vaporizada. Hablan poco, bi\u00f3loga y fot\u00f3grafo, porque se conocen mucho. La bi\u00f3loga termina de fregar en movimientos circulares, constantes, sin apurarse en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Siente una ligera molestia desde hace algunos d\u00edas. Una intensidad detr\u00e1s de los ojos parecidas a las que sufre cuando duerme demasiadas horas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escurre el trapo y piensa en las m\u00faltiples personalidades posibles del voluntario, ese muchacho que van a conocer en las pr\u00f3ximas horas. Quiz\u00e1s sea simp\u00e1tico, quiz\u00e1s m\u00e1s anal\u00edtico. Amable, in\u00fatil, o todas las anteriores. Resignada, sabe que tratar con otros es parte de su ciclo \u00edntimo con la ciencia. La energ\u00eda del inicio de la temporada: procesos que deben repetirse, datos que deben recopilarse para poder tomar las decisiones correctas. No es dif\u00edcil, piensa. Pero no sucede solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al fot\u00f3grafo, en cambio, no le preocupa el rendimiento del voluntario. Se pregunta, en cambio, si el chico estar\u00e1 preparado para comprender la traves\u00eda, para de verdad concebir la realidad espiritual de la meseta. Ser\u00e1 dif\u00edcil explicar que el mac\u00e1 es cruel; la piedra lo volvi\u00f3 bas\u00e1ltico. Un ave que flota a la espera de la gentileza ajena. No muerde, no ataca, no se va. Espera y se muere. Piensa el fot\u00f3grafo que el mac\u00e1 es cruel m\u00e1s que nada cuando se muere.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La camioneta roja avanza a buen ritmo por la tierra. El fot\u00f3grafo maneja atento; esquiva pozos de barro, decide cu\u00e1ndo salir de la huella y cu\u00e1ndo no. Al lado, la bi\u00f3loga ceba mate a medida que el camino se lo permite. En el asiento de atr\u00e1s est\u00e1 el voluntario; muchacho urbano, cara nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo buscaron en Bajo Caracoles, un pueblo de no m\u00e1s de treinta habitantes a unas horas de la base. Para aprovechar el viaje compraron provisiones para las siguientes dos semanas: yerba, arroz, carne, harina. Tambi\u00e9n algunas cosas necesarias para la caminata. Tres d\u00edas por la meseta para censar una colonia de mac\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruta atraviesa formaciones rocosas. En cada curva, la camioneta recorre el filo del abismo, y por la ventana se ven unas manchas azules a lo lejos. La radio escupe una canci\u00f3n entrecortada que hace de cortina a los Mensajes al Poblador Rural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras maneja, el fot\u00f3grafo hace preguntas para romper el hielo con el muchacho. \u00bfDe d\u00f3nde eres? \u00bfDe Buenos Aires? Ah\u2026 Muy bien, muy bien. A m\u00ed me gust\u00f3 mucho Buenos Aires. Estuve unos d\u00edas antes de venir para aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El voluntario se pregunta de d\u00f3nde ser\u00e1 ese acento, esa <em>i <\/em>un poco cerrada y esos dejos de un espa\u00f1ol neutro, escolar. Pero no le pregunta. Le parece demasiado pronto. Quiz\u00e1s el fot\u00f3grafo prefiera no decirlo. Quiz\u00e1s interrogarlo resulte descort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasa un tiempo en el que el ruido de la camioneta les impide conversar de manera org\u00e1nica. El voluntario observa la meseta a trav\u00e9s de la ventana polvorienta. A lo lejos, una fila de olmos indica forestaci\u00f3n humana. Seguramente, piensa el voluntario, detr\u00e1s de los \u00e1rboles est\u00e9 la estaci\u00f3n biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fot\u00f3grafo estaba sentado en un banco de cemento mirando el puente que conectaba la isla con el resto del pa\u00eds. Era joven. Todav\u00eda no sab\u00eda \u2014no pod\u00eda saber\u2014 que era fot\u00f3grafo. Solo que estaba llegando la hora de la cena y que deber\u00eda dejar de pensar en Ane. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conoci\u00f3 en los pasillos demasiado calefaccionados de la sede de Biolog\u00eda Mar\u00edtima. Ella ven\u00eda de intercambio; era groenlandesa. Le pareci\u00f3 raro. <em>Groenlandesa<\/em>. Se imagin\u00f3 un pueblo peque\u00f1o, m\u00e1s peque\u00f1o incluso que el suyo. M\u00e1s fr\u00edo. M\u00e1s triste, quiz\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ella era alegre. Ten\u00eda una sonrisa encantadora, con rasgos que a \u00e9l se le hac\u00edan m\u00e1s asi\u00e1ticos que n\u00f3rdicos. La cara redonda con p\u00f3mulos marcados, piel blanca, pelo negro. Por ese entonces \u00e9l estaba cursando el primer a\u00f1o de su doctorado e investigaba el comportamiento de determinadas algas ante el calentamiento de las corrientes \u00e1rticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera vez que durmieron juntos lo hicieron parecer un accidente. Se juntaron, en realidad, a cerrar una presentaci\u00f3n para un seminario que cursaban. \u00c9l invent\u00f3 una excusa razonable para no reunirse en la universidad, en un caf\u00e9, o en la biblioteca. Alg\u00fan motivo por el que resultaba elemental estar cerca de sus libros o su computadora de escritorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ane acept\u00f3 ir a la casa del fot\u00f3grafo. Sigui\u00f3 el juego de llegar a media tarde, la media tarde de ese invierno boreal en el que el sol apenas asoma, ti\u00f1e el cielo de gris durante unas horas, y despu\u00e9s se va como si nunca hubiera llegado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Trabajaron. A ella le resultaba f\u00e1cil conversar con \u00e9l. No sent\u00eda esa incomodidad subyacente a las interacciones con el otro g\u00e9nero. Cuando Ane estaba por irse, la tormenta de nieve se intensific\u00f3. Desde la ventana escuchaban la nieve caer cada vez con m\u00e1s violencia; las luces de la calle no llegaban a iluminar el piso. Oscuridad hostil. El fot\u00f3grafo hizo el ofrecimiento con incomodidad. Que pod\u00eda dormir en el sill\u00f3n, si quer\u00eda, si le serv\u00eda, si no le molestaba. Que ten\u00eda s\u00e1banas limpias, que no era molestia. Ella acept\u00f3. Dijo que viv\u00eda en las afueras, que seguramente el bus iba a demorarse por la nieve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio durmieron separados. Ane acostada boca arriba en el sill\u00f3n, la mirada en el cielorraso blanco. Del otro lado de la pared, la habitaci\u00f3n del fot\u00f3grafo sumida en un silencio fr\u00e1gil. Si se esforzaba, pod\u00eda escuchar el crujido del sill\u00f3n cada vez que Ane giraba para acomodarse.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya cenaron, conversaron un poco, lavaron los platos y dejaron todo listo para ma\u00f1ana. La bi\u00f3loga le cae bien: pudo conversar de a ratos con ella durante el d\u00eda. Es una mujer amable, quiz\u00e1s de menos de treinta a\u00f1os, de pelo negro muy lacio. El fot\u00f3grafo es una inc\u00f3gnita: simp\u00e1tico, pero breve. Mantiene conversaciones cortas sin profundizar en ning\u00fan tema. Es noruego. Quiz\u00e1s all\u00e1 sea com\u00fan hablar de esa manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estaci\u00f3n biol\u00f3gica est\u00e1 mejor surtida de lo que el voluntario esperaba: atr\u00e1s de la cocina hay una habitaci\u00f3n entera con estanter\u00edas repletas de latas, paquetes y bolsas de verduras. Hay camas (ya es m\u00e1s de lo que el voluntario esperaba), pero la ausencia de s\u00e1banas hace que sea m\u00e1s pr\u00e1ctico que cada uno duerma sobre el colch\u00f3n en su propia bolsa de dormir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al encerrarse en su bolsa, el voluntario nota un peque\u00f1o tajo: la tela desgarrada se deshace con cada movimiento. Puta madre, piensa, y la gira para que de afuera no se vea la ruptura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el amanecer comenzar\u00e1 la caminata. Hasta entonces, al voluntario le cuesta conciliar el sue\u00f1o. No tanto por los nervios \u2014que siente, sin embargo, al pensar en lo riesgoso de la expedici\u00f3n, la distancia inabarcable hasta el hospital o siquiera pueblo m\u00e1s cercano\u2014, sino por el silencio. Lo que desvela al voluntario es m\u00e1s que nada el silencio absoluto, el pitido de ruido blanco en sus o\u00eddos desacostumbrados a la ausencia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6250 a. C.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grupo sigue de lejos a los guanacos. Es necesario encerrarlos, sacarlos de la meseta abierta y guiarlos hasta el ca\u00f1ad\u00f3n. All\u00ed donde hace tiempo glaciares del tama\u00f1o del cosmos rompieron la tierra. Morrenas ovaladas, escalones. Ah\u00ed los guanacos no podr\u00e1n correr. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es tambi\u00e9n necesario respetar el orden impl\u00edcito de las cosas. Seguir los caminos. Ascender a la meseta donde nace el agua cristalina, donde nacen los guanacos, los pumas y los matuastos, donde nace el sol y nacen el fr\u00edo y las nubes. Ah\u00ed donde anidan las Aves Santas debe ser un lugar bueno para iniciar, para comenzar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay que dejar registro. Ver crecer hijos, verlos tener nietos y marcar sus manos en los muros. Guardar la huella de los que estuvieron antes para que no est\u00e9n tan solos los que vendr\u00e1n despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fot\u00f3grafo se despierta con el sol. Dice buen d\u00eda, charla unas pocas palabras. Se viste y agarra las cosas que dej\u00f3 preparadas la noche anterior. La salamandra calienta el agua de la pava y la estaci\u00f3n se inunda de aroma a pan tostado contra el hierro al fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desayuna. La bi\u00f3loga le recuerda al voluntario que se cubra en protector solar. Que no se olvide de los labios: el protector labial es fundamental. Piensa en hacer un comentario respecto a la piel citadina del voluntario, sin dudas desacostumbrada a la meseta, pero se abstiene. La piel del noruego, en cambio, muestra parches de un rojo curtido. Cauc\u00e1sico pero resistente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cielo empieza a estar apenas celeste. Los tres caminantes salen de la base a buen ritmo para aprovechar al m\u00e1ximo el tiempo sin sol fuerte. Un viento fresco mueve los olmos. El voluntario siente el fr\u00edo en la cara mientras recuerda haber le\u00eddo algo sobre un agujero en la capa de ozono que hace que el sol sea mucho m\u00e1s intenso en esta zona de la tierra. Algo sobre la radiaci\u00f3n UV.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Van caminando los tres en fila por los pastizales. No hay \u00e1rboles, ni piedras, ni nada que ofrezca sombra. En pocas horas el sol ganar\u00e1 un calor de cocci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alrededor, las cosas est\u00e1n lejos: la monta\u00f1a, el arroyo, el descanso. Al voluntario le resulta dif\u00edcil medir las distancias. No podr\u00eda decir cu\u00e1ntas horas o minutos de caminata hay hasta la siguiente loma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los arbustos que crecen son peque\u00f1os y huesudos. El fot\u00f3grafo le cuenta al voluntario que cada una de esas plantitas tiene metros y metros de ra\u00edces bajo la tierra para absorber humedad y resistir el viento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminan un tiempo. No importa cu\u00e1nto.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ane siente la calefacci\u00f3n en el punto justo: sin fr\u00edo, pero tampoco ese calor sofocante de las calderas centralizadas. Del otro lado de la ventana, en cambio, la tormenta sacude los \u00e1rboles. Boca arriba, Ane reflexiona sobre el aislamiento t\u00e9rmico mientras mira en detalle las molduras del techo. Un dise\u00f1o preciso, cuidado. Materiales dise\u00f1ados para el clima escandinavo; edificios pensados para la gente que los habita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba a punto de dormirse. Unos minutos m\u00e1s de reflexiones arquitect\u00f3nicas hubieran sido fatales, empuj\u00e1ndola a un sue\u00f1o liviano que la transportar\u00eda sin escalas a un desayuno agradable, cordial, con el fot\u00f3grafo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, Ane toma la decisi\u00f3n de ponerse de pie y, envuelta en la manta, avanzar hacia la puerta de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del otro lado, el fot\u00f3grafo escucha la escena. Al ba\u00f1o, piensa, debe querer ir al ba\u00f1o. Pero los pasos se detienen y por un instante hay total silencio. Ane duda si avanzar. \u00c9l contiene la respiraci\u00f3n para escuchar mejor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres golpes m\u00ednimos, discretos. Como si alguien m\u00e1s que ellos pudiera escucharlos. Despu\u00e9s, el sonido de la puerta; la silueta de ella en ligero contraluz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ane no dice nada. Permanece con los hombros levantados, descalza, envuelta en la manta. Pero no dice nada. Se miran un segundo o quiz\u00e1s menos hasta que \u00e9l hace un gesto: el brazo levantado elevando la s\u00e1bana, ala de un c\u00f3ndor, ofrecimiento de calor corporal, se\u00f1al inequ\u00edvoca de que en la cama entran los dos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Meseta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Del dim. de mesa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>1. f. Planicie extensa situada a considerable altura<\/em> <em>sobre el nivel del mar. Sin.: planicie, llanura, llano,<\/em> <em>altiplano, altiplanicie.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Comentarios:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Meseta no es lo mismo que desierto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"348\" height=\"600\" src=\"http:\/\/172.19.16.29\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/portada_crueldaddelmaca-348x600-1.png\" alt=\"Portada de &quot;Crueldad del mac\u00e1&quot;, Mart\u00edn Bericat. Colecci\u00f3n Tierra Adentro. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de Argentina, 2025.\" class=\"wp-image-59943\" srcset=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/portada_crueldaddelmaca-348x600-1.png 348w, https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/portada_crueldaddelmaca-348x600-1-174x300.png 174w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;Crueldad del mac\u00e1&#8221;, Mart\u00edn Bericat. Colecci\u00f3n Tierra Adentro. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de Argentina, 2025.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al principio no hab\u00eda nada. Apenas una espuma de material gen\u00e9tico. Arcilla, polvo o quiz\u00e1s gases. Todo nuevo, crudo, en permanente caos molecular. Hasta que en alg\u00fan momento hay una luz, un rayo diminuto. \u00c1cido ribonucleico se fusiona con prote\u00ednas y redacta un mensaje \u2014una partitura\u2014 que se escribe y despu\u00e9s desaparece. 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