{"id":58348,"date":"2026-06-09T07:00:35","date_gmt":"2026-06-09T13:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58348"},"modified":"2026-09-21T10:18:26","modified_gmt":"2026-09-21T16:18:26","slug":"la-otra-salida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58348","title":{"rendered":"La otra salida"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>I am made and remade continually. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Different people draw different words from me.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Virginia Woolf<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>El cielo, como de costumbre, estaba a punto de llorar. Sal\u00ed sin paraguas, como los isle\u00f1os. Era cuatro de mayo de 2016 y faltaban cincuenta d\u00edas para el refer\u00e9ndum: la isla se preparaba para decidir si se sal\u00eda de Europa.<\/p>\n<p>En la parada, mientras esperaba el bus, la vi. Espalda erguida, andar pausado, mirada fija, ment\u00f3n afilado. La sosten\u00eda una dignidad que yo todav\u00eda no encontraba en m\u00ed. Falda negra arriba de las rodillas, medias rojas a cuadros, top blanco, <em>blazer<\/em> largo gris como el cielo. Una cola de caballo le relam\u00eda los cabellos blanquecinos. El rostro alargado, de ojos claros, llevaba lentes rojos de pasta gruesa.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 tan cerca de m\u00ed que su estela me dej\u00f3 una temblorina.<\/p>\n<p>Al llegar el autob\u00fas, entr\u00f3 primero ella; luego yo. En el retrovisor alcanc\u00e9 a mirarme: botas Dr. Martens, jeans, abrigo azul, bufanda caf\u00e9 a cuadros, cabello a rape y un bigote juguet\u00f3n, apenas creciendo. Parec\u00eda un marinero extraviado. La segu\u00ed al segundo piso. Ella se sent\u00f3 hasta mero adelante, frente a ese ventanal-pecera de los buses de doble piso de la isla. Yo me qued\u00e9 tres hileras atr\u00e1s: lo bastante cerca para mirarla, lo bastante lejos para que mi mirada pasara inadvertida.<\/p>\n<p>Atr\u00e1s, de perfil, pod\u00eda ver sus pies. Acompasados a un ritmo propio, no ced\u00edan a los vaivenes del bus. Hab\u00eda en ese gesto una seguridad que lleg\u00f3 hasta m\u00ed convertida en algo parecido a la <em>envidia<\/em>: unas ganas de verme as\u00ed, enfundada en lo que quisiera.<\/p>\n<p>A 8\u2005760 kil\u00f3metros, en la Ciudad de M\u00e9xico, Rosario, mi prima, seguramente se preparaba para ir a Ciudad Universitaria. Le escrib\u00ed: <em>Hello, how u doing, darling?<\/em> Nada. <em>Hello?<\/em> Tampoco. Segu\u00ed: <em>\u00a1Qu\u00e9 crees! Creo que hoy es el d\u00eda, prima. \u00a1Primita!<\/em> Y luego, ya sin poder contenerme: <em>Hooooy!!!<\/em><\/p>\n<p>Colina arriba, el bus fue subiendo por una de las avenidas principales. Lo primero que apareci\u00f3 fue el Parkinson Building: mitad torre, mitad faro, alzado sobre el campus. Me puse de pie, puls\u00e9 el bot\u00f3n y la desped\u00ed con la mirada.<\/p>\n<p>No vir\u00e9 a la derecha, hacia la universidad, sino a la izquierda.<\/p>\n<p>Avanc\u00e9 con una humedad que primero me brot\u00f3 de las palmas y luego fue tom\u00e1ndome entera: una humedad antigua, la de los d\u00edas en que me pon\u00eda, a hurtadillas, la ropa de mam\u00e1; cuando me maquillaba frente al espejo de su rec\u00e1mara, bajo la mirada de un Cristo negro de madera que coronaba la cama.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 al Leeds Student Medical Practice, un edificio de ladrillo rojo, salas amplias y techos altos. Apenas llegabas anotabas en un formato a qu\u00e9 ven\u00edas \u2014yo escrib\u00ed, creo, que por un dolor estomacal\u2014 y te asignaban un turno.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 asiento hasta atr\u00e1s, para poder ver sin ser vista. Abr\u00ed la mochila y saqu\u00e9 el libro. <em>No, libertad no quer\u00eda. S\u00f3lo una salida<\/em>, dec\u00eda Kafka.<\/p>\n<p>\u2014<em>Come va, how is it going?<\/em><\/p>\n<p>Tommaso, milan\u00e9s, tan delgado que siempre parec\u00eda de perfil. Uno de mis compa\u00f1eros del doctorado.<\/p>\n<p>\u2014<em>Everything&#8217;s going great!<\/em> \u2014dije, levant\u00e1ndome de golpe\u2014. <em>Just a silly cold. I didn&#8217;t sleep very well. And you?<\/em><\/p>\n<p>\u2014<em>Nothing, really. A bit of a cold, but it&#8217;s gone now. You&#8217;re next, I think! Ciao!<\/em><\/p>\n<p>Y se alej\u00f3, anud\u00e1ndose la bufanda al cuello con esas manos de dedos largos. Revis\u00e9 el celular. Rosario no contestaba.<\/p>\n<p>Dijeron mi nombre y me levant\u00e9 con aparente calma, con un dejo de esa dignidad que hab\u00eda percibido en ella. Por dentro, en cambio, se abr\u00eda un remolino.<\/p>\n<p>\u00c9l era un m\u00e9dico joven, g\u00fcero, fornido, con esa prestancia de capit\u00e1n de fragata de <em>Oxbridge<\/em>. Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 s\u00edntomas ten\u00eda.<\/p>\n<p>Silencio.<\/p>\n<p>\u2014<em>Well\u2026 to be completely honest\u2026 my throat is perfectly fine, doctor. <\/em><em>It&#8217;s just\u2026<\/em><\/p>\n<p>Tragu\u00e9. Mir\u00e9 la pared detr\u00e1s de \u00e9l. Una l\u00e1mina anat\u00f3mica del aparato digestivo.<\/p>\n<p>\u2014<em>It&#8217;s just that\u2026 you see\u2026 what happened is\u2026<\/em><\/p>\n<p>Empec\u00e9 a hablar despacio, buscando las palabras en un ingl\u00e9s que de pronto me parec\u00eda prestado. Le dije que siempre me hab\u00eda sentido extra\u00f1a, distinta. Que me hab\u00eda sentido m\u00e1s cerca de mi mam\u00e1, de todas ellas, de cierta manera de estar en el mundo que todav\u00eda no sab\u00eda c\u00f3mo nombrar.<\/p>\n<p>Mientras lo dec\u00eda, algo se aflojaba por dentro.<\/p>\n<p>Las manos, tensas, se fueron resbalando del asiento, mojadas por un sudor que ven\u00eda de muy adentro. Era una de las primeras veces que esas palabras sal\u00edan de m\u00ed en voz alta. Y mientras las dec\u00eda, como en una suerte de interrogatorio, me di cuenta de que lo hac\u00eda porque por fin estaba convencida. Ahora, adem\u00e1s, ten\u00eda que convencerlo a \u00e9l.<\/p>\n<p>Me iba acomodando en la silla, cruzando y descruzando las piernas, como si intentara encontrar el equilibrio para seguir hablando.<\/p>\n<p>Ten\u00eda la sensaci\u00f3n absurda y enorme de que en esas frases se me iba la vida. Si \u00e9l no me cre\u00eda, \u00bfqui\u00e9n me iba a dar la llave que tanto buscaba?<\/p>\n<p>\u2014<em>Right. So, what you&#8217;re saying is that\u2026 for as long as you can remember, you&#8217;ve felt you were in the wrong body?<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014Wrong body?<\/em><\/p>\n<p>Al marinero que ten\u00eda enfrente, el doctor lo ve\u00eda con una compasi\u00f3n atemperada por su atent\u00edsima postura, de una naturalidad aprendida. Me dijo que lo que contaba le hac\u00eda mucho sentido. Que qu\u00e9 bueno que hubiera ido con ellos porque, de hecho, ten\u00edan la intenci\u00f3n de identificarnos.<\/p>\n<p>Identificarnos: el verbo que la campa\u00f1a proBrexit reservaba para los migrantes, pens\u00e9. Mi celular son\u00f3. Era Rosario, supuse.<\/p>\n<p>Y los ojos del m\u00e9dico, de una gravitaci\u00f3n oce\u00e1nica, me hicieron volver a \u00e9l.<\/p>\n<p>Me cont\u00f3 que hac\u00eda poco hab\u00eda tomado una charla sobre <em>gender dysphoria patient education<\/em>. Ah\u00ed les hab\u00edan advertido sobre el aumento \u2014<em>an unexpected exponential increase<\/em>\u2014 de las solicitudes para referir pacientes a cl\u00ednicas de g\u00e9nero. <em>You know, so they can access the full range of care: an initial assessment, therapeutic support, hormone treatment and even gender confirmation surgery<\/em>, explic\u00f3.<\/p>\n<p>Le hab\u00edan ense\u00f1ado a llenar un formulario para <em>alguien como yo<\/em>.<\/p>\n<p>Comenzamos. Empezaba con mi nombre. Aunque no lo ten\u00eda decidido a\u00fan, le dije que me llamaba Juliet.<\/p>\n<p>\u2014<em>Juliet? That&#8217;s my mum&#8217;s name!<\/em><\/p>\n<p>\u2014<em>When did you first start feeling this way?<\/em><\/p>\n<p>Le dije que desde que ten\u00eda memoria. Me pidi\u00f3 que le contara un poco m\u00e1s para ponerlo en el registro. Le habl\u00e9 de c\u00f3mo entraba al cl\u00f3set de mam\u00e1 y sacaba sus faldas a cuadros para verme en ellas; luego, en un arrebato de sinceridad, le cont\u00e9 que, a los diez, pap\u00e1 me envi\u00f3 a la liga infantil de f\u00fatbol a la que iban mis primos y los amigos de la cuadra. Era un paso necesario para pertenecer: convertirme en uno de los once, como lo eran mi hermano, mi padre, mi abuelo y el padre de mi abuelo.<\/p>\n<p>Pero cuando llegaba el d\u00eda del partido, casi siempre me quedaba en la banca, partiendo naranjas, comi\u00e9ndomelas, esperando a que me llamaran. Y cuando por fin suced\u00eda, entraba cerca de mi porter\u00eda, donde merodeaba para ser vista por mis compa\u00f1eros, hasta que el bal\u00f3n ven\u00eda volando y me pegaba en la nariz y la gente \u2014casi siempre la del equipo contrario\u2014 gritaba: <em>\u00a1Gooooooool!<\/em> Atolondrada, ni cuenta me daba de qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Entonces me volv\u00edan a sacar, con un rojo brot\u00e1ndome de la nariz, porque hab\u00eda anotado, s\u00ed, pero en nuestra propia porter\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9l, desde hac\u00eda un rato, hab\u00eda dejado de anotar. S\u00f3lo escuchaba, como si sus cuestionarios no tuvieran casillas lo bastante anchas para alojar esto. Luego, ante otra pregunta, yo contest\u00e9 que s\u00ed, que desde luego todo eso me causaba estr\u00e9s y confusi\u00f3n; que tambi\u00e9n, cuando pod\u00eda, sal\u00eda afeitada y con peluca a merodear las calles para sentirme m\u00e1s yo, aunque esto no era del todo cierto. S\u00f3lo quer\u00eda que me creyera. Quer\u00eda salir de ah\u00ed con una puerta abierta.<\/p>\n<p>Quer\u00eda ser una narradora confiable. Una aprendiz con guion.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00e9, me asegur\u00f3 que me contactar\u00edan. Como quien deja un curr\u00edculum y espera, con una fe un poco rid\u00edcula, que alg\u00fan d\u00eda le devuelvan la llamada.<\/p>\n<p>Sal\u00ed a la calle e, inmediatamente, a\u00fan con las sensaciones a punto, llam\u00e9 a Rosario.<\/p>\n<p>No pod\u00eda creer lo que le estaba contando. Creo que ella tampoco. No pod\u00eda creer que me hubiera atrevido a decirlo. Lo dec\u00eda y al mismo tiempo me sent\u00eda bien de haberlo dicho, como si las palabras hubieran sido m\u00e1s grandes que mi miedo y aun as\u00ed hubieran salido. Mientras hablaba con ella, fui caminando colina abajo, sin tomar el bus, porque quer\u00eda sentir las gotas en la cara. Cada gota me hac\u00eda sentir una con ella, viva en el mundo, en ese tramo de avenida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ya est\u00e1s seguro, o segura?<\/p>\n<p>\u2014<em>Mmm\u2026 of course not!<\/em> Pero quiero probar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 sigue?<\/p>\n<p>\u2014Esperar.<\/p>\n<p>\u00bfEsperar?<\/p>\n<p>Algunas semanas despu\u00e9s, entre nerviosismo y sollozos, con una peluca de corte bob negra encajada en la cabeza, a\u00fan de cabellos tan cortos que parec\u00edan una lija, le dije a Rosario que ya no pod\u00eda m\u00e1s. Que era ahora o nunca.<\/p>\n<p><em>Hello, I&#8217;m Julieta. She, her.<\/em> Lo dije por primera vez en un sal\u00f3n improvisado de una casona del <em>city center<\/em>, donde nos reun\u00edamos cada mi\u00e9rcoles a tomar t\u00e9 con galletas y a hablar de lo mismo: la historia de cada una, que era la misma narraci\u00f3n. La voz me sali\u00f3 m\u00e1s aguda de lo que hab\u00eda ensayado frente al espejo. Alguien aplaudi\u00f3. La mujer a mi lado me sonri\u00f3 y sigui\u00f3 hablando de lo suyo, que era lo m\u00edo.<\/p>\n<p>Pasaban los mi\u00e9rcoles. Pasaban los meses. Al llegar a casa me asomaba al buz\u00f3n. Hab\u00eda cartas del banco, de la universidad, propaganda del refer\u00e9ndum. La isla vot\u00f3 por salirse. Yo segu\u00eda sin saber nada de la cl\u00ednica.<\/p>\n<p>De nuevo colina arriba, el \u00faltimo viernes de cada mes iba al Cosmo.<\/p>\n<p>La primera vez fui sola, con la peluca de bob mal acomodada y un vestido rojo que hab\u00eda comprado en una <em>charity shop<\/em>. Me sent\u00e9 en la barra, ped\u00ed una sidra y mir\u00e9 la pista vac\u00eda hasta que llegaron las primeras. Ven\u00edan en auto o en tren desde M\u00e1nchester, Sheffield, York y otras ciudades que nunca hab\u00eda o\u00eddo.<\/p>\n<p>Tra\u00edan la ropa guardada toda la semana en una maleta, debajo de una cama, en el cl\u00f3set de una vida que nadie m\u00e1s conoc\u00eda. Una de ellas \u2014alta, de espaldas anchas, cincuenta y tantos, arquitecta\u2014 me pregunt\u00f3 si era nueva. Las manos, gastadas, como si las hubiera usado para construirse a s\u00ed misma; sosten\u00eda una pinta que se acababa de un jal\u00f3n. Le dije que s\u00ed. Me dijo que ella llevaba viniendo varios a\u00f1os, un viernes al mes. <em>That&#8217;s my time<\/em>, dijo. <em>The rest of the month I&#8217;m someone else&#8217;s.<\/em> Volv\u00ed el viernes siguiente. Y el siguiente.<\/p>\n<p>De a poco, en el Cosmo, platiqu\u00e9, bail\u00e9, llor\u00e9 con otras T-girls que ven\u00edan a danzarle a ese yo que, en alg\u00fan momento, tambi\u00e9n ellas hab\u00edan decidido no volver a mirar. Como me hab\u00eda pasado a m\u00ed. Algunas viv\u00edan el resto del mes en otra vida. Otras, como yo, empez\u00e1bamos a no querer regresar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, ya sin peluca, con el cabello crecido al hombro, alc\u00e9 una copa de pl\u00e1stico con burbujas, le ped\u00ed a Tommaso que le bajara a la m\u00fasica y brind\u00e9 con los colegas del doctorado. A partir de esa noche fui Julieta tambi\u00e9n para ellos.<\/p>\n<p>La carta lleg\u00f3 quinientos setenta y un d\u00edas despu\u00e9s, a unas semanas de entregar mi tesis. Ven\u00eda en un sobre del <em>Royal Mail<\/em>; tra\u00eda un nuevo cuestionario, casi id\u00e9ntico al primero, que deb\u00eda llevar a mi pr\u00f3xima cita \u201cpara que me ofrecieran un servicio ajustado a mis necesidades\u201d.<\/p>\n<p>Para entonces, el marinero de las botas Dr. Martens se hab\u00eda desdibujado. En su lugar, una mujer, apenas naciendo, se qued\u00f3 viendo el sobre vac\u00edo. Pens\u00e9 en la del bus, en sus lentes rojos, en su andar pausado y en su entereza. Nunca supe qui\u00e9n era. Tampoco hizo falta: bast\u00f3 con verla una vez para saber que esto era posible.<\/p>\n<p>La llave nunca lleg\u00f3, pero yo ya andaba por la otra salida.<\/p>\n<p>Afuera, el cielo, como de costumbre, estaba a punto de llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I am made and remade continually. Different people draw different words from me. Virginia Woolf El cielo, como de costumbre, estaba a punto de llorar. Sal\u00ed sin paraguas, como los isle\u00f1os. Era cuatro de mayo de 2016 y faltaban cincuenta d\u00edas para el refer\u00e9ndum: la isla se preparaba para decidir si se sal\u00eda de Europa. &#8230; <a title=\"La otra salida\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58348\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La otra salida\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59729,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[3678,1850,3679,3680,3681,438,3682,1226,3659,3318,3683],"ppma_author":[3677],"class_list":["post-58348","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-autobus","tag-carta","tag-city-center","tag-clinica","tag-dr-martens","tag-europa","tag-isla","tag-medico","tag-orgullo2026","tag-peluca","tag-t-girls","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":3677,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"julieta-brambila","display_name":"Julieta Brambila","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Julieta Alejandra","last_name":"Brambila Ram\u00edrez","user_url":"","job_title":"","description":"Julieta Brambila (Ciudad de M\u00e9xico, 1986) es polit\u00f3loga y autora. Doctora por la Universidad de Leeds y maestra por El Colegio de M\u00e9xico. Ha publicado libros en Columbia University Press y Siglo XXI Editores. Prepara su pr\u00f3ximo libro, <em>En Tr\u00e1nsito<\/em>, ensayos y cr\u00f3nicas de la transici\u00f3n de g\u00e9nero. 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