{"id":58193,"date":"2026-05-06T07:00:25","date_gmt":"2026-05-06T13:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58193"},"modified":"2026-09-22T12:15:21","modified_gmt":"2026-09-22T18:15:21","slug":"lejos-estaba-de-pensar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58193","title":{"rendered":"Lejos estaba de pensar"},"content":{"rendered":"<p>Para cuando llegu\u00e9 al Rancho Santa Luc\u00eda a trabajar en los huertos, ya hab\u00eda cambiado el teatro por las ferias de libro y los libros por la incertidumbre de no saber qu\u00e9 pasar\u00eda la quincena siguiente. En mis d\u00edas de escritorio en instituciones de cultura y educaci\u00f3n ya hab\u00eda fantaseado con dejar todo aquello. Quer\u00eda dejar de sentir que mi vida le pertenece a alguien m\u00e1s e indagar si era capaz de hacer algo que no estuviera en funci\u00f3n del capital pol\u00edtico de alg\u00fan funcionario. Me fui a la selva baja deforestada entre Campeche y Tabasco, cerca de un pueblo llamado Palizada.<\/p>\n<p>El nombre del pueblo alude a los tiempos en que se explotaba el \u00e1rbol palo de tinte. Como un \u00e1rbol que sangraba, la tinta se extra\u00eda y llevaba a Europa entre los siglos XVI y XIX. Algunos le llaman a ese saqueo \u201cexportaci\u00f3n\u201d. Despu\u00e9s, con la industrializaci\u00f3n, el pueblito qued\u00f3 en el olvido de la geograf\u00eda tur\u00edstica y productiva de la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n.<\/p>\n<p>Me dicen los due\u00f1os del rancho que vengo a ayudar a las mujeres a poner sus huertos en Campo Nuevo, una poblaci\u00f3n en el municipio de Jonuta, que es oficialmente el m\u00e1s pobre de Tabasco, frente a los ranchos m\u00e1s grandes de Campeche, donde el R\u00edo Usumacinta divide las dos realidades: la de los grandes ranchos de cientos de hect\u00e1reas de producci\u00f3n forestal venidos a menos y la de la vida rural en un islote lleno de casas de madera, sin agua potable, pero al lado del r\u00edo m\u00e1s caudaloso de M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed soy una aprendiz, aqu\u00ed el espejismo de la intelectualidad de la ciudad no me sirve para hacer las curvas de nivel en la tierra ni para manejar el cayuco de un extremo a otro del r\u00edo, ni siquiera me servir\u00eda para bajar un coco de la palmera si padeciera de sed. Aqu\u00ed aprendo un poco de las cosas m\u00e1s elementales como mantener un fuego, manejar el ba\u00f1o seco o sobrevivir a las picaduras de insectos. Helga y Pedro, los due\u00f1os de Santa Luc\u00eda, me dicen que las mujeres de la comunidad de Campo Nuevo son analfabetas, que queman la basura y que eso est\u00e1 muy mal, que sus maridos no las dejan hacer porque predomina el machismo y, lo de siempre, que el gobierno les trae promesas, programas y despensas cada seis a\u00f1os. Ahora, la poblaci\u00f3n est\u00e1 tirando los \u00e1rboles nativos para sembrar las especies que aparecen en la lista del nuevo programa y ganarse un dinero, as\u00ed los nuevos tiempos del cuidado ambiental oficial. Luego vendr\u00e1 el tren y a ver c\u00f3mo nos va. Se supone que yo debo ayudar a concientizar a esas mujeres, pero, en realidad, la analfabeta soy yo, la que recibe ayuda soy yo. La que no entiende el mundo real, de suelo y agua que sigue su ciclo soy yo. Aqu\u00ed la vida no se resuelve desde las pantallas y eso es un gran descanso para m\u00ed.<\/p>\n<p>En mis d\u00edas calurosos de treinta y ocho grados y h\u00famedos al ochenta por ciento, aprendo a convivir con los sapos, los murci\u00e9lagos, los olores f\u00e9tidos de la selva y las serpientes de r\u00edo. Entre la deforestaci\u00f3n, los monocultivos de palma de aceite y los pastizales para ganado, aprendo a cuidar huertos en una tierra en la que todo crece a gran velocidad, casi la misma con la que se riega el pesticida por los ranchos aleda\u00f1os. El territorio parece una constante carrera entre la selva y el tractor. Helga me explica c\u00f3mo funciona el rancho y qu\u00e9 tengo que hacer con el proyecto, luego se va a su natal Alemania, probablemente para vivir en un clima m\u00e1s amable, lo cual ya es mucho decir de Palizada y sus alrededores. Me deja con su esposo Pedro, un ex empleado de una petrolera que decidi\u00f3 convertir su patrimonio en un proyecto ecol\u00f3gico, o eso me dicen.<\/p>\n<p>Eugenia, Ana, Lorena y Mayra van por m\u00ed en el cayuco y atravesamos el r\u00edo hasta Campo Nuevo. Nos sentamos en sillas de madera junto al r\u00edo entre casas de tablones y techo de l\u00e1mina. Ellas van por cocos y hacen un agua que sabe a oasis en medio de un desierto. Quieren re\u00edrse de todo y me contagian. As\u00ed pasamos las tardes escuchando nuestras fantas\u00edas: ellas quieren una casa por donde no se cuelen los mosquitos ni la lluvia, quieren un auto \u00faltimo modelo. Yo quiero vivir sin asfalto, pero no s\u00e9 si pueda quedarme aqu\u00ed con esta humedad. Sembramos chile habanero, oregan\u00f3n, frijol de \u00e1rbol, chaya, acelga y otras hierbas que yo no conoc\u00eda as\u00ed como ellas no conoc\u00edan el nopal. Mientras dibujamos un mapa de Campo Nuevo y el r\u00edo, los hijos de Eugenia se r\u00eden como en cualquier otra parte mientras saltan sobre unas hojas de palma que hallaron por ah\u00ed tiradas, como nadie les ha hablado de todo lo que les hace falta, no les falta nada, al menos mientras no enfermen. Hay tanta vida abri\u00e9ndose camino por donde puede, que no me sorprender\u00eda que pudieran brotar plantas de tabaco de las colillas. Y en un par de meses, las semillas que sembramos se convierten en plantas de treinta o cuarenta cent\u00edmetros.<\/p>\n<p>Cuando no voy a Campo Nuevo mis d\u00edas en el rancho son solitarios porque solamente vivimos unas cinco personas en trescientas hect\u00e1reas. Me despierto a las seis am porque a esa hora el calor de treinta y dos grados a\u00fan es soportable antes de que al mediod\u00eda llegue a los treinta y ocho. Desayuno y camino por los viveros de sam\u00e1n y palo de tinte, me voy en bicicleta por la carretera, regreso, me preparo alguna cosa de cenar, aprendo a usar la estufa de le\u00f1a aunque nunca me sale del todo bien, leo y despu\u00e9s duermo. Mi piel se va cansando cada vez m\u00e1s con el calor y la humedad que nunca se detiene, mi cabello siempre est\u00e1 h\u00famedo y me brota un acn\u00e9 que no tuve ni en mis peores a\u00f1os de pubertad. Hay d\u00edas en que tengo febr\u00edcula y otros en los que me siento bien y me voy a hablar por tel\u00e9fono cerca de un \u00e1rbol de sam\u00e1n, el \u00fanico lugar en donde hay un poco de se\u00f1al.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Eugenia, la m\u00e1s entusiasta de las mujeres de Campo Nuevo, la que hizo crecer hasta berenjenas, no llega a la cita. Dicen por ah\u00ed que se fue del pueblo.<\/p>\n<p>\u2014Ya no vas a reportarle a Helga, ahora yo voy a tomar el proyecto. Necesito que repongas todas las horas que no estuviste por irte al curso \u2014un taller agroecolog\u00eda en Palenque al que \u00e9l me mand\u00f3\u2014 y que llenes las tablas de Excel que te di. Tienes que cumplir los objetivos que te especifiqu\u00e9 en cada cuadro e informar diariamente de los progresos. Lo del Excel lo necesito para hoy \u2014hoy es domingo y el d\u00eda de la feria del pueblo, la \u00fanica que habr\u00e1 en meses, si no es que en todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo va a regresar Helga de Alemania? Ten\u00edamos otros planes sobre el proyecto.<\/p>\n<p>\u2014No tiene fecha de regreso. \u00bfPor qu\u00e9 no hab\u00edas ido a buscar a Eugenia? \u2014Pedro tiene una forma de hablar tan golpeada que hace sonar las oraciones completas como monos\u00edlabos.<\/p>\n<p>\u2014Porque no s\u00e9 manejar yo sola un cayuco tan grande.<\/p>\n<p>\u2014Eso se aprende f\u00e1cil, Sandrine iba sola y eso que ella es francesa, no ten\u00edamos que estarla llevando \u2014pienso que Sandrine seguramente sab\u00eda nadar. A m\u00ed me prohibieron las clases de nataci\u00f3n porque padec\u00ed una artritis reumatoide inventada por el IMSS. Pienso que por qu\u00e9 tanta predilecci\u00f3n por extranjeros y chilangos para venir a hacer lo que cualquier persona de Jonuta podr\u00eda hacer o aprender.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, como sea, ya fui a buscarlas, Juan me ayud\u00f3. Y, pues para ellas es dif\u00edcil establecer horarios, tienen que ir caminando varios kil\u00f3metros para llevar a los ni\u00f1os a la escuela y esperarlos afuera hasta que salgan. Entonces creo que quiz\u00e1s deba ir con ellas de camino a la escuela, aunque no podr\u00edamos estar en los huertos. Tambi\u00e9n me comentaron que los ni\u00f1os andan enfermos, dos han tenido fiebre.<\/p>\n<p>\u2014Entonces los fines de semana.<\/p>\n<p>\u2014Los fines de semana no quieren trabajar m\u00e1s. El s\u00e1bado pasado ten\u00edan globos y m\u00fasica porque estaban festejando un cumplea\u00f1os. Est\u00e1n los maridos y a ellos no les gusta mucho la idea del huerto. Yo creo que deber\u00ed\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 con Eugenia?<\/p>\n<p>\u2014No est\u00e1, no saben cu\u00e1ndo regresa. Su suegra me cont\u00f3 lo que le pas\u00f3. El pap\u00e1 de Eugenia se suicid\u00f3\u2026 se ahorc\u00f3\u2026 y fue ella quien lo encontr\u00f3\u2026 es muy triste porque ella estaba muy entusiasmada con su huerto. Su hijita mayor, Ariadna, tambi\u00e9n estaba contenta y ayudaba a regar los cultivos\u2026 creo que habr\u00eda que pensar en alguna manera de ayudarla cuando regrese.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, pero puedes trabajar con las dem\u00e1s. No es necesario tanto retraso.<\/p>\n<p>\u2014El otro d\u00eda estaba platicando con tu amigo Luis. Me cont\u00f3 que el plan de reforestar las cien hect\u00e1reas es para producir carb\u00f3n para venderlo y, con las ganancias, poder irte a vivir a Alemania para cuando el cambio clim\u00e1tico inunde todo Tabasco y parte de Campeche. Yo ya no entiendo tu proyecto.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, una vez m\u00e1s, llego a ese punto en el que lo que digo es tan directo para el honorable ego de la autoridad que se revienta todo. Como cuando le dije al profesor de actuaci\u00f3n de la facultad que \u00e9l era el profesor que sal\u00eda con sus alumnas. Yo simplemente hab\u00eda contestado a su pregunta de qu\u00e9 se dec\u00eda sobre \u00e9l en los pasillos. Despu\u00e9s de ese d\u00eda me cerraba la puerta en la cara cuando llegaba a clase. Nunca apareci\u00f3 un ning\u00fan tendedero, ninguna denuncia, sigue dando clases.<\/p>\n<p>En resumen, para Pedro es m\u00e1s importante el archivo de Excel que esas mujeres y sus hijos. Una vez m\u00e1s, las personas no importan mucho aqu\u00ed y lo ambiental menos. Y no tengo ganas de irme en buenos t\u00e9rminos, me dan ganas de romperlo todo. Que la selva se trague su rancho. Que el Usumacinta lo inunde todo. Renuncio por sexta vez y dejo la rabia dentro de m\u00ed un rato mientras hago mi maleta, pero luego la pongo a bailar, que para eso naci\u00f3 la cumbia y esta noche toca Grupo Ca\u00f1averal-al-al-al en la Feria de Palizada-ada-ada-ada, el evento m\u00e1s esperado del a\u00f1o y a s\u00f3lo cuarenta minutos en cami\u00f3n del rancho del que me estoy largando. Cuarenta minutos en un cami\u00f3n que puede pasar a la una y seis de la tarde o quiz\u00e1s antes o quiz\u00e1s despu\u00e9s o tal vez simplemente no pase hoy. Y no pasa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que cae una tormenta el\u00e9ctrica veo que me quedan solamente doscientos pesos y decido usarlos para detener un taxi que me lleva por el atardecer m\u00e1s rojizo de mi existencia. A trav\u00e9s de la carretera se siente una especie de furia, algo distinto de la rabia o el enojo, es un tipo de \u00edmpetu, como el que necesita la semilla para romper la c\u00e1scara, el jaguar para perseguir a su presa o el \u00e1rbol para crecer hacia arriba. As\u00ed se siente la selva que muere, como una furia que acecha al lado del rancho ganadero, entre los resquicios del \u201cprogreso\u201d, en los intersticios del monocultivo de las palmas de aceite o los palos de tinte. La selva calla por las tardes pero vibra como una corriente el\u00e9ctrica que fuera a explotar para expulsar lo que le sea ajeno. Mientras veo el sol m\u00e1s poderoso de mi historia tengo flashbacks de toda mi vida laboral: Don Silvio, el trabajador que duerme en el piso del teatro y los t\u00e9cnicos que laboran de lunes a domingo por 6 mil pesos, la edici\u00f3n de libros de texto al vapor y su irrelevante calidad, las ferias del libro para que se luzca el Se\u00f1or Premio Nacional de Sabe Qu\u00e9, el rid\u00edculo de un Ingeniero de Toluca dirigiendo un programa editorial federal que lleva libros del ej\u00e9rcito a la feria de Frankfurt. \u00bfQu\u00e9 quieres ser de grande? M\u00e1s all\u00e1 de la selva aparece el pueblo de paredes de adobe, hamacas y tejas holandesas que encajan perfectamente entre s\u00ed y con las leyendas de los piratas que se llevaron el palo de tinte de este lugar.<\/p>\n<p>La carpa en el centro de Palizada chorrea sudor de todo el pueblo, incluyendo el honorable sudor del Se\u00f1or Presidente Municipal y de la Se\u00f1orita Palizada de este a\u00f1o. Aqu\u00ed nadie saca a bailar a nadie, todos est\u00e1n casados y vienen de dos en dos, y no bailan, est\u00e1n sentados tomando su respectiva caguama. Y porque tiene espinas el rosal, bailo sola. Me siento como en cualquier otro lugar, de esos mugrosos, sudorosos y gozosos que hay en cualquier lugar respetable del mundo. Y no s\u00e9 d\u00f3nde dormir\u00e9 esta noche.<\/p>\n<p>Lejos estaba de pensar que amanecer\u00eda en una hamaca con una fiebre a la que le calculo, a falta de term\u00f3metro, unos cuarenta grados, junto a Bernardo, que me ofrece su casa mientras se me pasa la fiebre y me voy. Sue\u00f1o con hojas secas sobre troncos en degradaci\u00f3n, estos a su vez sostienen hongos que se comunican entre s\u00ed, y todos est\u00e1n conectados a las ra\u00edces de los palos mulatos, los pl\u00e1tanos o las ceibas. Una sinfon\u00eda de mil orquestas. Un solo gran organismo. La selva volver\u00e1 una y otra vez como volvi\u00f3 sobre los templos mayas, sin importar lo que tenga que cubrir, sin importar cu\u00e1ntos trenes intenten pasar sobre ella. El sudor me envuelve por completo con una sensaci\u00f3n de fr\u00edo y calor simult\u00e1neos, el olor de mi cuerpo me da n\u00e1useas. Pero ya no estoy en ninguna selva sino en el sof\u00e1 de mis pap\u00e1s: desempleada y con dengue.<\/p>\n<p>El olor del virus est\u00e1 en todos mis fluidos. La cabeza me punza como si quisiera recordarme de todas las veces que no par\u00e9 en el esfuerzo in\u00fatil de querer entender mi vida pensando y analizando desde una mente desconectada del cuerpo y el coraz\u00f3n. Con certeza puedo decir que no s\u00e9 nada. No s\u00e9 c\u00f3mo no sentirme mal de haber dado todo por sentado: cagar en el agua, comer bien cada d\u00eda, respirar buen aire. No s\u00e9 c\u00f3mo dar la vuelta, no s\u00e9 c\u00f3mo explicar, no s\u00e9 si deba. Tal vez simplemente soy una ni\u00f1a herida que no supo decir lo que sent\u00eda. El sargazo en la orilla del mar, el humo en el pantano, el pastizal en la selva, la inundaci\u00f3n en el asfalto\u2026 pero ese asfalto tambi\u00e9n ha sido mi casa. \u00bfC\u00f3mo caminar la paradoja? Todo me grita al un\u00edsono. Un silencio corto. La piel de ese otro, el granizo en bicicleta, una salsa vieja en un cabaret, una monta\u00f1a que sub\u00ed, un desierto que me dej\u00f3 entrar, la sonrisa de una ni\u00f1a corriendo hacia m\u00ed, un c\u00edrculo de personas alrededor del fuego, un trago de caf\u00e9 por la ma\u00f1ana. Quiz\u00e1s estoy recuperado el asombro. S\u00ed, eso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para cuando llegu\u00e9 al Rancho Santa Luc\u00eda a trabajar en los huertos, ya hab\u00eda cambiado el teatro por las ferias de libro y los libros por la incertidumbre de no saber qu\u00e9 pasar\u00eda la quincena siguiente. En mis d\u00edas de escritorio en instituciones de cultura y educaci\u00f3n ya hab\u00eda fantaseado con dejar todo aquello. 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