{"id":58107,"date":"2026-04-14T07:00:39","date_gmt":"2026-04-14T13:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58107"},"modified":"2026-09-23T10:08:46","modified_gmt":"2026-09-23T16:08:46","slug":"el-sonido-de-mi-memoria-incendiandose-aquella-noche-guia-minima-para-leer-a-yoko-ogawa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=58107","title":{"rendered":"El sonido de mi memoria incendi\u00e1ndose aquella noche: gu\u00eda m\u00ednima para leer a Yoko Ogawa"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><b>I. \u201cPero a\u00fan pod\u00eda ver el \u00e1rbol de mirto por la ventana\u201d<\/b><b><\/b><\/h2>\n<h4><\/h4>\n<p class=\"p1\">Me gusta imaginar que Yoko Ogawa podr\u00eda ser la primera mujer japonesa en ganar el Nobel de Literatura. Si bien Haruki Murakami lleva bastante tiempo con su nombre asom\u00e1ndose por la puerta \u2014y constantemente apareciendo en la mayor\u00eda de las listas de \u201capuestas\u201d\u2014, s\u00f3lo Yukio Mishima y Kenzaburo Oe han llevado el premio a su pa\u00eds. Desde antes de que Han Kang ganara el Nobel en 2024, la literatura asi\u00e1tica se alzaba ya, literal y metaf\u00f3ricamente, hasta el frente de las mesas de novedades en librer\u00edas, pero fue este premio lo que consolid\u00f3 la presencia de autoras surcoreanas y japonesas en espacios <i>mainstream <\/i>del mundo latinoamericano del libro.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hay un cierto instinto, o simplemente algo que no logro nombrar, que me deja con esa esperanza de que la obra y el trabajo de Ogawa sean reconocidos con el Nobel. No porque su obra sea esperanzadora, sino porque sin dudas para m\u00ed la carrera literaria de la autora lo amerita. En ese sentido, Kang recibi\u00f3 muchas cr\u00edticas por haber ganado joven y sin tantos libros traducidos el Nobel; Yoko Ogawa alcanza una \u201cmayor\u00eda de edad\u201d y muchos libros con un culto de lectores, como pasa con <i>La polic\u00eda de la memoria<\/i>.<\/p>\n<p class=\"p1\">En su momento, me habr\u00eda gustado que m\u00e1s personas en Latinoam\u00e9rica hubieran le\u00eddo <i>La vegetariana <\/i>o <i>Actos humanos<\/i> antes del anuncio del Nobel para defender a Kang de las sospechas que surgieron. O, al menos, contraatacar esas cr\u00edticas. As\u00ed, considero un servicio a la comunidad lectora escribir esta gu\u00eda m\u00ednima con la esperanza, nuevamente, de acercar a otras personas que quiz\u00e1 tengan ganas de leer a Ogawa, pero que no sepan por d\u00f3nde empezar, o que conozcan una novela en particular y ahora no sepan hacia cu\u00e1l otro libro avanzar.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hay muchos arrepentimientos que considero insoportables, sin embargo, aunque llegar tarde a una autora no sea uno de ellos, s\u00ed que representa cierta desesperaci\u00f3n reconocer que se ha pasado <i>tanto<\/i> o <i>determinado<\/i> tiempo sin descubrir la obra de quien sabes que ha cambiado tu vida o, al menos, tu perspectiva de la literatura o gustos editoriales. Esto me ha pasado con esta escritora japonesa: sus libros son de los pocos que me he visto forzada, casi dir\u00eda que involuntariamente convencida, por un poder externo, probablemente el de su prosa magn\u00e9tica, a empezar de nuevo inmediatamente despu\u00e9s de haberlos terminado \u2014suceso que s\u00f3lo se ha repetido con contados autores, como Jeffrey Eugenides, Lee-Young Li, Eugenia Ladra, Elena Ferrante, Bae Suah y Donna Tartt. Las primeras y \u00faltimas l\u00edneas de sus libros est\u00e1n tatuadas en mi cerebro, como el inicio de <i>La polic\u00eda de la memoria<\/i>: \u201cEn ocasiones, vuelvo a preguntarme qu\u00e9 fue lo que desapareci\u00f3 de nuestra isla en primer lugar.\u201d O el final de su novela recientemente traducida al ingl\u00e9s, <i>Mina\u2019s Matchbox, <\/i>que da t\u00edtulo a este apartado inicial: \u201cPero a\u00fan pod\u00eda ver el \u00e1rbol de mirto por la ventana\u201d.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><b>II. \u201cUn lugar para los corazones que no est\u00e1n vac\u00edos\u201d<\/b><\/h2>\n<h4><\/h4>\n<p class=\"p1\">Yoko Ogawa naci\u00f3 el 30 de marzo de 1962 en Okayama, Jap\u00f3n \u2014una d\u00e9cada antes que Han Kang\u2014. Comparte tambi\u00e9n cumplea\u00f1os con la reconocida escritora Yuko Tsushima, hija de Osamu Dazai, quien al morir a los 68 a\u00f1os en 2016 dej\u00f3 un amplio legado explotando la soledad, el estigma contra las mujeres, la memoria, la maternidad y las distintas costumbres y los prejuicios de la sociedad patriarcal, muy de su \u00e9poca. Otras autoras japonesas que en d\u00e9cadas anteriores siguen los temas en los que profundiza Ogawa son Fumiko Enchi, Mieko Kawakami, Hiromi Kawakami, Mieko Kanai, Izumi Suzuki, Yoko Tawada, Asako Otani, Saou Ichikawa y Asako Yuzuki. Si algo tienen en com\u00fan estas escritoras contempor\u00e1neas es justo una perspectiva desafiante de los estigmas y tab\u00fas que deben romper las mujeres para abrirse camino en el mundo, as\u00ed como reflexiones acerca de lo que construye nuestra identidad y lo que se forma alrededor del significado de <i>ser mujer<\/i>, o por lo menos, sobre las ideas preconcebidas que los hombres tienen del universo femenino desde su otredad \u2014considerando las dualidades del g\u00e9nero y la identidad que, aunque hoy en d\u00eda no entendemos del todo o presentemos como binarios, categoriz\u00f3 cierta escuela de pensamiento, para bien y para mal.<\/p>\n<p class=\"p1\"><i>La polic\u00eda de la memoria<\/i><span class=\"s1\"> (<\/span><span class=\"s2\">\u5bc6\u3084\u304b\u306a\u7d50\u6676<\/span><span class=\"s1\"> \/ <\/span><i>Hisoyaka na Kessh\u014d<\/i>)<i> <\/i>se public\u00f3 por primera vez en invierno de 1994. En 2019 fue traducido al ingl\u00e9s por Stephen Snyder y nominado en 2020 para el International Booker Prize. Aunque no con esta novela, Yoko Ogawa es ganadora de los m\u00e1s prestigiosos premios literarios de su pa\u00eds: con su primera novela <i>Cuando la mariposa se descompone, <\/i>obtuvo el Premio Kaien en 1988; con el libro <i>El embarazo de mi hermana <\/i>le es concedido el Premio Akutaga en 1991, convirti\u00e9ndose inmediatamente en un <i>best seller. <\/i>A partir de la traducci\u00f3n de <i>La polic\u00eda de la memoria, <\/i>, las personas de habla inglesa hicieron lo esperado: elogiar el libro y volverlo tendencia en el espacio de <i>bookstagram<\/i>, a la par de que rechazaron su proeza literaria. Fue un libro polarizante: o lo amas o lo odias. Desde el momento en que lo descubr\u00ed , el \u00faltimo invierno antes de la pandemia, <i>aquel rostro<\/i> ya aparec\u00eda en todas las publicaciones de los mejores libros del a\u00f1o. Esa distintiva ilustraci\u00f3n fotogr\u00e1fica, como de pasaporte antiguo, en tonos azul marino y trazos de garabatos anaranjados, junto con la estampa policial que engloba el t\u00edtulo y el nombre de la autora en una insignia circular color amarillo mantequilla, lo convierte en un libro que desde su paleta de colores y portada transmite una identidad misteriosa pero magn\u00e9tica. Basta con leer las primeras p\u00e1ginas de la novela para entender que esa misma cualidad posee la prosa de Ogawa: un lenguaje simple, directo, desafiante e inyectado de intriga.<\/p>\n<p class=\"p1\">En repetidas ocasiones he visto a la cr\u00edtica y a los lectores dotarlo de una cualidad nost\u00e1lgica, aunque no comparto esa opini\u00f3n. Para m\u00ed, su lectura desaf\u00eda a quien se adentra en ella precisamente por la falta de referencias a una sensaci\u00f3n similar a la nostalgia. En una isla sin nombre, los objetos comienzan a desaparecer sin aparente raz\u00f3n. En realidad: contin\u00faan desapareciendo desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, quiz\u00e1 desde la historia entera de esa isla, sin que nadie pueda rastrear motivo ni inicio del fen\u00f3meno. Hay s\u00f3lo un antes y un despu\u00e9s. Un momento cuando la memoria de los habitantes de la isla pod\u00eda contener sus recuerdos enteros y un momento cuando La Polic\u00eda de la Memoria se asegura de que lo que ha desaparecido permanezca olvidado. Ah\u00ed, una escritora joven descubre que, de la misma forma que su madre, su editor es capaz de mantener sus recuerdos de los objetos que ya se han borrado de la mente de todos en la isla, incluso de la suya.<\/p>\n<p class=\"p1\">De una manera que en este texto no alcanzar\u00edamos a ahondar, pues el libro raya en la filosof\u00eda del lenguaje y en una pedagog\u00eda semi\u00f3tica sobre la forma en la que percibimos los conceptos intangibles, la novela interroga los m\u00e9todos con los que valoramos un recuerdo sobre otro, utilizando ejemplos brillantes como el trauma de la p\u00e9rdida bajo el totalitarismo, la distop\u00eda del control cultural y el aislamiento de los reg\u00edmenes dictatoriales. No es casual que se le compare con George Orwell, Samuel Beckett o Franz Kafka. Sin embargo, mirarla desde el lente de la ciencia ficci\u00f3n \u00fanicamente tambi\u00e9n se convierte en una postura reduccionista en tanto que hoy \u2014como en los noventa\u2014 estamos m\u00e1s cerca de lo que entendemos como <i>universos dist\u00f3picos<\/i>, y m\u00e1s y m\u00e1s cerca, tambi\u00e9n, de la noticia de la explosi\u00f3n de la Tercera Guerra Mundial cada vez que damos refrescar a nuestro <i>feed.<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\">El sentimiento que transmite podr\u00eda parecerse al de la nostalgia, pero es m\u00e1s bien el de un duelo congelado, una sensaci\u00f3n de algo que se ha perdido, donde los personajes intentan sobreponerse al dolor, mientras atraviesan un proceso de p\u00e9rdida que termina desensibiliz\u00e1ndolos. \u00bfC\u00f3mo recuperarte de un luto si ni siquiera sabes por qu\u00e9 est\u00e1s padeci\u00e9ndolo? Procesar el luto no es lo mismo que atravesarlo. Para la narradora de <i>La polic\u00eda de la memoria, <\/i>una peque\u00f1a cosa brillante est\u00e1 del otro lado de la isla, del otro lado del recuerdo de su madre con el que inicia la novela, llam\u00e9mosle <i>esperanza<\/i>, que es tambi\u00e9n un estado paralizado de desilusi\u00f3n. La novela no se permea de nostalgia, sino de las ganas de mantener la ilusi\u00f3n que ya se ha perdido, pero brilla ante los ojos de algunos. Esa contradicci\u00f3n existe y es un \u201cestira y afloja\u201d constante de la trama, un lugar seguro para quien quiera leer una historia ante la que no puedes permanecer indiferente.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><b>III. Desde el editor y el profesor de matem\u00e1ticas hasta el hipop\u00f3tamo de Mina<\/b><b><\/b><\/h2>\n<h4><\/h4>\n<p class=\"p1\">Antes de que <i>La polic\u00eda de la memoria <\/i>fuera traducida al espa\u00f1ol y publicada por Tusquets, muchos de los libros de Ogawa hab\u00edan aparecido en Funambulista, una editorial espa\u00f1ola, con sede en Madrid, fundada en 2004. Actualmente cuentan con m\u00e1s de una docena de libros de Ogawa, muchos de ellos ya descontinuados o muy dif\u00edciles de conseguir fuera de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"p1\">Actualmente, los t\u00edtulos m\u00e1s famosos de la autora fueron redise\u00f1ados en Estados Unidos: la propuesta es una colecci\u00f3n nueva, y bastante atractiva, con colores pastel y los t\u00edtulos escritos en japon\u00e9s en la portada. Forman parte de la reimpresi\u00f3n <i>La polic\u00eda de la memoria, Hotel Iris, Venganza, La f\u00f3rmula preferida del profesor <\/i>y <i>La piscina. <\/i><i><\/i><\/p>\n<p class=\"p1\">Su \u00faltima novela fue escrita en 2005, public\u00e1ndose por entregas, y editada como un libro entero en 2006: se cumplen veinte a\u00f1os de <i>Mina\u2019s Matchbook, <\/i>una historia diametralmente opuesta a la de la isla de objetos y palabras desaparecidas. En aquella novela, centrada en los a\u00f1os setenta, se narra la historia de Tomoko, una ni\u00f1a de doce a\u00f1os que aborda un tren para ir a vivir en un pueblo cerca de la playa con su t\u00eda. \u00c9sta es una narraci\u00f3n realista, centrada en la amistad de Tomoko y Mina, su prima asm\u00e1tica con una capacidad para inventar historias y decir mentiras que, inmediatamente, hipnotiza a Tomoko. Aqu\u00ed, el universo del Jap\u00f3n industrializado de 1972 es espacio de apariencias y efervescencia, de costumbres y secretos de infancia. Una familia adinerada que lidia todav\u00eda con las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y el contraste entre la tradici\u00f3n y la modernidad de ese Jap\u00f3n de la posguerra y, en el centro, un zool\u00f3gico que forma parte de la enorme mansi\u00f3n donde las ni\u00f1as pasan los d\u00edas y observan al hipop\u00f3tamo que habita a tan s\u00f3lo unos pasos de su residencia. La vida de Tomoko no ser\u00e1 la misma despu\u00e9s de haber dejado a su madre en busca de mejores oportunidades con su t\u00eda. Puede ser el libro para ti si disfrutas historias con un ritmo m\u00e1s lento sobre familia y amistad.<\/p>\n<p class=\"p1\">En <i>La f\u00f3rmula preferida del profesor <\/i>la narradora es una madre soltera que trabaja en una agencia de empleadas dom\u00e9sticas. La hermana de un profesor brillante, pero retirado, contrata a la protagonista de esta novela buscando a alguien que pueda hacerse cargo de un matem\u00e1tico que, desde que un sufri\u00f3 un accidente con un severo da\u00f1o en la cabeza, es capaz de recordar solamente ochenta minutos de su vida. Como si fuera una grabadora que tiene que resetearse exactamente cada ochenta minutos. De esta forma se desarrolla una amistad, en la que el profesor y la empleada dom\u00e9stica construyen una relaci\u00f3n present\u00e1ndose una y otra vez, y sorprendentemente, descubren tener m\u00e1s en com\u00fan entre ellos que con sus respectivas familias. El profesor tiene un cari\u00f1o por el hijo de la narradora, quien constantemente la acompa\u00f1a al estudio, y juntos comienzan a hacer planes a futuro como si dicha condici\u00f3n neurol\u00f3gica no eclipsara toda posibilidad de llevar una vida normal. Dicha cercan\u00eda comienza a crear tensiones entre la hermana del profesor y a causarle problemas a la narradora. Este es un libro para lectores de Mieko Kawakami, Han Kang o Yuko Tsushima, una reflexi\u00f3n sobre la maternidad y la enfermedad, con una atm\u00f3sfera conmovedora y un mon\u00f3logo interno que invita a reflexionar las verdades que damos por sentado y la percepci\u00f3n que tenemos sobre las personas que pasan de ser desconocidos a una parte fundamental de nuestra rutina diaria, quiz\u00e1s incluso de nuestra personalidad entera.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por \u00faltimo, uno de los libros que incluir\u00e9 en esta lista para acercarse a la obra de Yoko Ogawa sin duda tiene que ser <em>Hotel Iris<\/em>. Cada una de las novelas mencionadas en esta gu\u00eda m\u00ednima tienen el estilo claro e hipnotizante de la prosa que caracteriza a la autora, sin embargo, son lo suficientemente distintos en sus personajes, su trama y su atm\u00f3sfera, como para sentir cada vez que descubres a una autora desconocida. Puedes confiar en la calidad de la obra y, al mismo tiempo, dejarte sorprender.<\/p>\n<p class=\"p1\">En este \u00faltimo libro, Mari, de diecisiete a\u00f1os, trabaja en la recepci\u00f3n de un hotel en la costa de Jap\u00f3n. Contrario a los ejemplos anteriores, Yoko Ogawa hace una exploraci\u00f3n de la intimidad y el deseo de la adolescente cuando su madre, administradora del hotel, se ve forzada a expulsar del recinto a un hombre mayor y una trabajadora sexual. Mari desarrolla una obsesi\u00f3n por el hombre, un traductor del ruso que m\u00e1s adelante se revelar\u00e1 viudo, y que despierta en Mari sentimientos de deseo y resistencia ante su autoridad, invit\u00e1ndola a explorar un oscuro espacio de placer sexual que termina por descolocar o repeler a los lectores. Es quiz\u00e1 la novela m\u00e1s dif\u00edcil de Ogawa en el sentido de que pide comprometerse con un pacto de ficci\u00f3n para no dejarnos llevar por la moralidad sino por las intenciones de los personajes y las consecuencias de llevarlos al l\u00edmite como v\u00edctimas de sus determinadas circunstancias. En la ternura que pod\u00edamos encontrar en la amistad entre el editor y la escritora, o entre las primas habitando el Jap\u00f3n de los setentas, aqu\u00ed encontramos una relaci\u00f3n inquietante y una soledad como respuesta de la misma alienaci\u00f3n adolescente.<\/p>\n<p class=\"p1\">Por su parte, aunque los lectores podr\u00edan considerar <i>La polic\u00eda de la memoria <\/i>como un libro enteramente pol\u00edtico y una cr\u00edtica social, la maestr\u00eda de Ogawa radica en que, al final, la historia tambi\u00e9n funciona como una alegor\u00eda de la muerte, un texto que plantea preguntas sin respuesta y que nos obliga a observar la naturaleza y los riesgos hacer de las cosas que importan s\u00f3lo cosas reemplazables que ocurren en los m\u00e1rgenes. \u00bfC\u00f3mo amar, c\u00f3mo existir, c\u00f3mo encontrar un sentido de permanencia, cuando sabemos que no sobreviviremos la cat\u00e1strofe de ser olvidados y de olvidar todas las historias que nos contamos sobre nosotros mismos?<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><b>IV. En defensa del consumo y traducci\u00f3n de m\u00e1s literatura asi\u00e1tica<\/b><b><\/b><\/h2>\n<h4><\/h4>\n<p class=\"p1\">Hace poco, en una conversaci\u00f3n entre varios creadores de contenido y librerxs de la Ciudad de Mexico, alguien me pregunt\u00f3 que por qu\u00e9 nos gustaba tanto la literatura surcoreana o japonesa. Y cuando digo <i>nos<\/i> era particularmente un <i>te<\/i> individualizado. \u00bfDe d\u00f3nde viene tu obsesi\u00f3n?<\/p>\n<p class=\"p2\">Me detuve un poco antes de responder.<\/p>\n<p class=\"p1\">No es que no pudiera responder: era m\u00e1s bien la primera vez que alguien me hac\u00eda esa pregunta de una forma tan directa, con genuina sorpresa por un universo no desconocido, sino tal vez demasiado <i>hypeado<\/i>. Y quiz\u00e1 fue una pregunta, aunque me pese admitirlo, que ni siquiera yo me la hab\u00eda planteado cr\u00edticamente: somatic\u00e9 y di por hecho lo que desde hace una d\u00e9cada se populariz\u00f3 en el espacio de creaci\u00f3n de contenido y tribus lectoras a la par del movimiento por la lectura de m\u00e1s mujeres: que el hashtag #ReadWomen y las consignas que surgieron de \u00e9l, y que tanto enojan a los <i>onvres<\/i> del internet, fueron la respuesta a la insatisfacci\u00f3n que encontr\u00e1bamos por leer siempre a los mismos escritores y siempre desde una perspectiva masculina que no nos hablaba directamente, no problematizaba las inquietudes que pod\u00edamos tener ni tuvo respuestas hasta despu\u00e9s de descubrir activamente escritoras mujeres, ya sea para rescatarlas de siglos anteriores o darles su debido reconocimiento en mesas de novedades.<\/p>\n<p class=\"p1\">Para decirlo clara y concisamente: me obsesion\u00e9 con leer s\u00f3lo mujeres y leer s\u00f3lo literatura asi\u00e1tica.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><b>V. \u00bfY qu\u00e9 pasar\u00e1 si las palabras desaparecen?<\/b><b><\/b><\/h2>\n<p class=\"p1\">No tengo una respuesta para eso, y s\u00e9 bien que leer la novela de Yoko Ogawa es m\u00e1s un ejercicio de hacerse preguntas constantemente que un ejercicio de obtener respuestas, pero quiz\u00e1s por lo mismo la \u00fanica certeza que tengo ante esta pregunta que se hace la protagonista de <i>La polic\u00eda de la memoria<\/i> sea la convicci\u00f3n de que Ogawa se hizo la misma pregunta y decidi\u00f3 escribir un libro para imaginarlo. Uno que regal\u00f3 al mundo, consciente de que es urgente y necesario tanto en el presente clima pol\u00edtico como desde el momento en que se public\u00f3 en los noventa. Quiz\u00e1 si las palabras desaparecieran, perder\u00edamos tambi\u00e9n los libros y, como lo dice la autora, perder\u00edamos tambi\u00e9n toda capacidad de darle sentido al mundo y a nuestro ser. Ogawa acorta la brecha entre la memoria hist\u00f3rica y la memoria personal y nos recuerda que aunque desaparezca la memoria, los cuerpos retienen algo: el silencio de un coraz\u00f3n sin forma, pero tambi\u00e9n sin l\u00edmites.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. \u201cPero a\u00fan pod\u00eda ver el \u00e1rbol de mirto por la ventana\u201d Me gusta imaginar que Yoko Ogawa podr\u00eda ser la primera mujer japonesa en ganar el Nobel de Literatura. 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