{"id":57824,"date":"2026-03-05T07:00:00","date_gmt":"2026-03-05T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57824"},"modified":"2026-09-24T11:07:44","modified_gmt":"2026-09-24T17:07:44","slug":"el-sentido-de-las-cosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57824","title":{"rendered":"El sentido de las cosas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empec\u00e9 a escribirle dos meses despu\u00e9s de que se hubiera muerto. Hab\u00eda tomado dos postales gratuitas de la biblioteca, que acababa de lanzar una campa\u00f1a de promoci\u00f3n de la lectura. La primera mostraba a un ni\u00f1o rubio leyendo en el suelo y la segunda a un abuelo p\u00e1lido en un sill\u00f3n. Escog\u00ed la primera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrib\u00ed: \u201cHola mam\u00e1, supongo que ya est\u00e1s descansando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s dif\u00edcil fue conseguir un timbre postal, porque en este pa\u00eds fr\u00edo, al que nos mudamos para poder tener un trabajo que de verdad nos pagara, las cosas m\u00e1s simples de la vida cotidiana eran casi siempre oscuras. Descubr\u00ed por medio de un colega que en las tiendas de tabaco los vend\u00edan y compr\u00e9 tres timbres para M\u00e9xico. La direcci\u00f3n era la de la casa en la que yo hab\u00eda crecido, una casa en la que ahora solo viv\u00eda mi padre y que tres d\u00edas a la semana se somet\u00eda al cuidado de Marta, la se\u00f1ora que mi mam\u00e1 hab\u00eda contratado para hacer la limpieza cuando se enter\u00f3 de su enfermedad. Escrib\u00ed la direcci\u00f3n de esa casa en autom\u00e1tico, como si estuviera rellenando un formulario de inscripci\u00f3n al gimnasio, y la ech\u00e9 en el buz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mis hijas juegan a ser pedicuristas y toman turnos para masajearme los pies con la crema que compr\u00e9 de urgencia en un viaje en carretera, cuando la peque\u00f1a desarroll\u00f3 una dermatitis. \u201cSe\u00f1orita, \u00bfqu\u00e9 color de esmalte va a querer?\u201d, me dice la mayor. Me pide ayuda para abrir el bote de vidrio, soldado a la tapa por una capa de esmalte naranja que se hab\u00eda solidificado. Se echa al suelo a la altura de mis u\u00f1as y se dice a s\u00ed misma, murmurando, <em>hay que tener mucho cuidado con esto<\/em>, mientras estudia sus manos y mis pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio hab\u00eda descartado usar la postal del abuelo p\u00e1lido. Principalmente, porque no pensaba enviar m\u00e1s que una. Pero cuando sent\u00ed la necesidad de volver a escribirle a mi mam\u00e1, ahora que ya estaba muerta, mi primera intuici\u00f3n fue buscar una postal con im\u00e1genes que tuvieran alg\u00fan sentido. Eso habr\u00eda sido lo ideal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la calle principal de la ciudad en la que vivimos hay una tienda de cosas demasiado bonitas, como tazas de cer\u00e1mica japonesas o velas con amatistas. Pero casi todas las postales eran del mismo estilo. Ilustraciones hechas a mano y con un pulso turbio que ense\u00f1aban dos manos sosteniendo un pastel en forma de coraz\u00f3n. Pero las manos tienen pelos en los dedos. O se ve una pareja de caricatura posando desnuda, agarrados de la mano. Pero sus genitales est\u00e1n cubiertos con calcetines sucios. M\u00e1s que los destellos de abyecci\u00f3n al ver las ilustraciones, me incomodaba la idea de que todas esas postales en blanco y negro hubieran sido dise\u00f1adas para enviarlas a gente viva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la postal del abuelo leyendo en el sill\u00f3n no significaba nada, decid\u00ed usarla. Esta vez escrib\u00ed: \u201cRecuerdo una vez que te mir\u00e9 desde lejos con curiosidad. Estabas en Walmart viendo las opciones de maquillaje como si se te fuera la vida en escoger el tono de tu labial. Usabas tonos oscuros y probablemente escogiste uno cercano al burdeos. Despu\u00e9s de que te incineraron, me di cuenta de que ten\u00edas m\u00e1s de veinte tonos de labiales muy similares entre ellos, perfectamente alineados en una caja de acr\u00edlico cerca del lavabo, al lado de tus esmaltes. No ten\u00edas las cosas as\u00ed a la vista cuando yo viv\u00eda en tu casa. Me las escond\u00edas. Pero un d\u00eda despu\u00e9s de que te moriste, cog\u00ed todos tus labiales, mam\u00e1. Los puse en una bolsa zip-lock de dos litros, los junt\u00e9 con tus esmaltes de color naranja y rosa, y me los llev\u00e9 a mi casa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El timbre postal era de una corona, un s\u00edmbolo que tampoco me dec\u00eda nada. Las ni\u00f1as se pusieron las botas y yo me cubr\u00ed la cabeza con el gorro del impermeable. Empezamos a caminar bajo la lluvia, que era tolerable. Las ni\u00f1as acordaron sin conflicto que la misi\u00f3n de la caminata era saltar en los charcos, compitiendo por ver qui\u00e9n lograba mojarme m\u00e1s los pantalones. Sus voces agudas sobresal\u00edan en el entorno gris como una pi\u00f1ata de estrella de diez picos y se lo hice saber: \u201cNi\u00f1as, son tan ruidosas y alborotadas como una fiesta a la que no quer\u00eda venir\u201d. Pero detr\u00e1s de mi irritaci\u00f3n hab\u00eda algo de tolerancia hacia su condici\u00f3n ajena e infantil, que no s\u00e9 si alcanzaron a percibir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando llegamos al buz\u00f3n, frente a una casa con marcos de ventana azules, me di cuenta de que la postal se hab\u00eda mojado. \u201c\u00bfCrees que se puede leer bien?\u201d, le pregunt\u00e9 a la mayor. \u201cCreo que s\u00ed\u201d, me respondi\u00f3. La menor intent\u00f3 meter el brazo entero en el buz\u00f3n y despu\u00e9s me pregunt\u00f3 si pod\u00eda ser ella la que depositara la postal. Sus manos estaban h\u00famedas, el agua de los charcos le hab\u00eda salpicado hasta los cachetes. Pero era la primera vez que se ofrec\u00eda a hacerme un favor, y su cara mostraba responsabilidad genuina, as\u00ed que le puse la postal en las manos sucias y le dije que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi casa se escuchan gritos. No intervengo. Las ni\u00f1as est\u00e1n con su padre, as\u00ed que est\u00e1n a salvo. Empieza a sonar m\u00fasica y los gritos se convierten en carcajadas. Es la hora de la cena y de regreso del paseo se me olvid\u00f3 pasar al supermercado. Voy a la despensa y encuentro una bolsa de lentejas, un bote de mostaza y una lata de crema de champi\u00f1ones. Una lata que voy a calentar paradarle de comer a mis hijas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la cena tengo una ventana de tres o cuatro horas que suelo dedicar a releer alguno de los libros que conservo de mi biblioteca de estudiante, que consiste en malas traducciones al espa\u00f1ol de cl\u00e1sicos universales. Acababa de terminar de releer <em>Anna Karenina <\/em>hace unos d\u00edas. La primera hoja en blanco del libro todav\u00eda ten\u00eda restos del <em>ex libris <\/em>que hice la primera vez que lo le\u00ed: un garabato de florero con tallos que sosten\u00edan tres letras capitulares copiadas de manuscritos medievales, que hab\u00eda sacado de internet. Cuando era adolescente, el dise\u00f1o de aquel <em>ex libris <\/em>me hab\u00eda tomado m\u00e1s de un d\u00eda. Me propuse entonces hacer lo mismo con el tema de las postales, que se hab\u00eda convertido en un problema sin soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grosor de la tapa del libro era perfecto. Lo suficientemente r\u00edgido para mantenerse como un objeto unitario en su viaje transatl\u00e1ntico, pero fino como cualquier otro producto postal. Busqu\u00e9 las tijeras y, antes de medir las dimensiones de la portada, la arranqu\u00e9 con violencia del lomo, que reaccion\u00f3 con dolor. El pegamento que un\u00eda la portada con el resto del libro se hab\u00eda \u00a0convertido en una pasta r\u00edgida, un m\u00fasculo que cubr\u00eda los nervios \u00a0de hilo rojo que hab\u00edan estructurado su columna durante veinte a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de recortar los pies y la falda de Anna Karenina \u2014sacrifiqu\u00e9 tambi\u00e9n la tierna compa\u00f1\u00eda de un perro dormido a su lado\u2014 me di cuenta de que lo hab\u00eda logrado. Ten\u00eda una postal con sentido, un s\u00edmbolo tr\u00e1gico de la b\u00fasqueda de libertad femenina en medio del p\u00e1ramo dom\u00e9stico, aunque pensado por un hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">6<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez le escrib\u00ed: \u201cMe pregunto si viviste bien, si en realidad quer\u00edas tener la vida que al final tuviste. Porque parec\u00eda que sent\u00edas un gozo especial por tener la casa en orden antes de&nbsp;calentar una crema Campbell\u2019s y pedirnos discretamente que te di\u00e9ramos las gracias por la cena. Sin esa validaci\u00f3n, no te quedabas tranquila. Pero hac\u00edas un bacalao a la vizca\u00edna muy bueno. La \u00faltima vez que lo preparaste, cuando ya sab\u00edas que te ibas a morir, te quedaste esperando a que te pidiera la receta \u2014cocinando lentamente, anunciando las cantidades y los procesos, nombrando los ingredientes\u2014. Pero no tom\u00e9 nota. No me atrev\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enviar la tercera postal trajo una nueva serie de problemas. Una nevada de veinte cent\u00edmetros me impidi\u00f3 incorporar el paseo al buz\u00f3n en las rutinas del d\u00eda. Todo, incluyendo las escuelas, estaba paralizado, y la soluci\u00f3n m\u00e1s l\u00f3gica habr\u00eda sido quedarnos en casa. Pero las clases de nataci\u00f3n de la mayor eran obligatorias. De acuerdo con las leyes de este pa\u00eds, que se sabe fr\u00e1gil en una sola cosa \u2014su superficie terrestre se encuentra por debajo del nivel del mar\u2014, todos los ni\u00f1os deben obtener un certificado que los acredite para sobrevivir de manera independiente ante la posible inundaci\u00f3n del pa\u00eds entero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi mam\u00e1 hab\u00eda hecho ese tipo de cosas bien, podr\u00eda decir que a la perfecci\u00f3n. El deber era su \u00fanica forma de placer. Esperar afuera\u00a0de las clases de baile o de nataci\u00f3n, o formarse a tiempo en la\u00a0 cola de padres que iban a recoger a sus hijos a la escuela a\u00a0diario. Pero en el coche, de camino a la clase de nataci\u00f3n, yo decid\u00ed fallar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">7<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tengo que pasar por el correo, porque van a cerrar\u2014, le dije a mi hija.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corr\u00ed en el sentido contrario al viento, con la postal en la frente para protegerme los ojos del hielo. El funcionario de correos me vio entrar y me habl\u00f3 en su idioma. Le entregu\u00e9 la postal con el sello para M\u00e9xico \u2014otra corona\u2014 y me qued\u00e9 esperando su reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esta no es una postal\u2014, me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es una postal\u2014, le contest\u00e9 en su idioma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decid\u00ed que no me iba a ir de la oficina de correos hasta que aceptara enviarla. A lo lejos, lo vi sacar una regla para medir. Su compa\u00f1ero, transl\u00facido, observaba los restos de pegamento en el reverso de la imagen de Anna Karenina. Los rasc\u00f3 con la u\u00f1a y mir\u00f3 al otro, que hab\u00eda terminado de comprobar que las medidas eran las adecuadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvieron los dos al mostrador, caminando con una uniformidad programada, y el primero anunci\u00f3 <em>Okei<\/em>. Un par de s\u00edlabas que sonaron como el salto de vuelta a la vida despu\u00e9s de recibir los resultados de un an\u00e1lisis m\u00e9dico. O el aplauso despu\u00e9s de una competencia de atletismo. O como el perd\u00f3n de tu pareja despu\u00e9s de haberla cagado de una forma irreparable. <em>Okei<\/em>. La postal estaba en el buz\u00f3n para env\u00edos internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi hija est\u00e1 llorando en la sala de mi casa, frente a la televisi\u00f3n apagada. No llegamos a tiempo a su clase de nataci\u00f3n. La menor va a la cocina por un trapo y lo usa para cubrir a una mu\u00f1eca perturbada, que gime a gritos porque tiene hambre. Mi bandeja de entrada est\u00e1 hasta arriba de correos que voy a responder el s\u00e1bado, en mi tiempo libre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miro el libro destazado sobre la mesa, con rayones de colores en las primeras p\u00e1ginas. Esos rayones no estaban ah\u00ed cuando decid\u00ed usarlo para hacer la postal. Entonces todav\u00eda era m\u00edo. Los nervios en el lomo del libro se parecen a mis venas, de las que me extra\u00edan sangre cada mes cuando estaba intentando quedar embarazada. Se ven como l\u00e1tigos de cuero en un ritual de fertilidad, con cuerpos de mujeres orientados al Este, por donde sale el sol. Y como vino que separa los adoquines del centro urbano, en la celebraci\u00f3n de purga que viene despu\u00e9s del invierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl lugar sin madre es un lugar oscuro\u201d, me hab\u00edan dicho en el funeral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1bamos llorando las tres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los d\u00edas se hicieron m\u00e1s largos sin que me hubiera dado cuenta de c\u00f3mo se hab\u00eda dado esa progresi\u00f3n. Simplemente, un d\u00eda not\u00e9 que no era necesario encender las luces a la hora de la cena. Las voces alrededor de la mesa del comedor tomaban turnos para nombrar cu\u00e1l era la comida que m\u00e1s odiaba cada uno: arroz con pollo, ejotes, pizza fr\u00eda. \u201cA m\u00ed me gusta todo, menos la comida de aqu\u00ed\u201d, dije yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recog\u00ed los platos de la cena mientras mis hijas sub\u00edan a quitarse la ropa y ponerla dentro del bote de la ropa sucia, como cada noche. Dej\u00e9 de escuchar sus voces cuando empez\u00f3 a caer el agua de la regadera, y el silencio se sinti\u00f3 novedoso. Como se siente gritarle a alguien y que no reaccione.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al siguiente d\u00eda recib\u00ed un aviso de la oficina de correos. Nuestro buz\u00f3n se hab\u00eda roto y en alg\u00fan punto lo hab\u00edamos quitado. Hab\u00edan pasado varias semanas sin que recibi\u00e9ramos cupones ni correspondencia, y la notificaci\u00f3n pegada a la puerta fue la que me avis\u00f3 de que me hab\u00eda llegado una carta con la direcci\u00f3n de mi padre en el remitente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dej\u00e9 a mis hijas escoger accesorios de bisuter\u00eda para disfrazarse antes de ir a la escuela. En el camino, se pelearon a gritos y golpes, y un collar de perlas de pl\u00e1stico termin\u00f3 en el suelo. La mayor se puso a recoger las perlas que hab\u00edan rodado hasta la calle y las meti\u00f3 de tres en tres en la bolsa de su chaqueta. La menor se qued\u00f3 mir\u00e1ndola y al poco tiempo se distrajo con los cilindros y espirales que hab\u00edan quedado en las banquetas despu\u00e9s de los fuegos artificiales de la noche anterior. Se encaminaron hacia la puerta del colegio, saludando y tocando la ropa de peque\u00f1os doctores, princesas y un dinosaurio verde. Cuando nos despedimos, les dije que las ver\u00eda en la casa cuando saliera del trabajo, despu\u00e9s de pasar a la oficina de correos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pas\u00e9 una parte considerable de la jornada laboral pregunt\u00e1ndome por la funci\u00f3n del carnaval y por qu\u00e9 las celebraciones de la antig\u00fcedad hab\u00edan servido como bisagras en el paso de una estaci\u00f3n a la otra. Es cierto que tener derecho a los rayos del sol ameritaba una fiesta, y colectiva a ser posible. Pero no pod\u00eda entender de d\u00f3nde ven\u00eda el consenso, la creencia generalizada en que las tensiones internas que produce el deber solo se pueden liberar con el juego del disfraz. Pero s\u00ed, no es mentira que el juego libera algo. Y las m\u00e1scaras tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El funcionario de correos se hab\u00eda puesto una corona dorada de pl\u00e1stico y una capa de terciopelo rojo. Sonri\u00f3 como si me reconociera de antes y me pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda ayudarme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tengo un aviso para recoger una carta \u2014le dije en su idioma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Un momento \u2014me respondi\u00f3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de ense\u00f1arle mi identificaci\u00f3n, el funcionario se dio la vuelta y camin\u00f3 con una autoridad amplificada por su corona de pl\u00e1stico. Mir\u00e9 a mi alrededor. La oficina estaba adornada con guirnaldas de colores, banderitas y luces que hab\u00edan reciclado de la Navidad. Yo era la \u00fanica que no estaba disfrazada, que no sonre\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El funcionario reapareci\u00f3 con una carta en las manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esto lleva dos semanas esperando a que lo recogiera, est\u00e1bamos por devolverlo al remitente \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tom\u00e9 la carta y me dirig\u00ed hacia la puerta. El funcionario me llam\u00f3 la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Se olvida de firmar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para volver a casa tom\u00e9 una bicicleta p\u00fablica. Pedale\u00e9 con dificultad mientras las otras bicicletas me adelantaban sin culpa. Era casi la hora de la cena, mis hijas estar\u00edan con hambre, ten\u00eda que pasar al supermercado. Los \u00faltimos d\u00edas hab\u00edamos estado cenando las sobras de la comida, pero hoy no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agarr\u00e9 un atado de esp\u00e1rragos y un bote de alcaparras. Hab\u00eda un aceite de trufa que nunca me hab\u00eda atrevido a comprar. Lo puse en la canasta, encima de las verduras, y me dirig\u00ed a la charcuter\u00eda. Tom\u00e9 salami, <em>roast-beef <\/em>y jam\u00f3n. De camino a la caja, vi que hab\u00eda mangos importados y pl\u00e1tanos dominicos. Tambi\u00e9n los compr\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo antes de pagar, ya en la caja, tom\u00e9 unos chocolates rellenos de caramelo y cubiertos con un polvo de pistache muy fino. Saqu\u00e9 la tarjeta de cr\u00e9dito y la pas\u00e9 sin pensarlo. Acomod\u00e9 las bolsas en la canasta al frente de la bicicleta y pedale\u00e9 a mi casa. Estaba empezando a oscurecer, pero no hac\u00eda fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las luces de mi casa est\u00e1n encendidas. Las ni\u00f1as arman un rompecabezas con su pap\u00e1 en el suelo de la sala. Los veo a trav\u00e9s de la ventana mientras abro la puerta. Me quito los zapatos en la entrada y camino hacia el comedor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Traje cosas ricas para la cena \u2014 les digo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de ponerme a cocinar, me siento en el sof\u00e1. La carta es de parte de Marta, la se\u00f1ora que se hab\u00eda encargado de poner orden en las cosas de mi mam\u00e1, de regalar toda su ropa. Y sus zapatos. La que hab\u00eda amarrado todas las bufandas juntas, haciendo un manojo de telas de colores y patrones que no combinaban entre s\u00ed. Veo que ha puesto un cuidado casi amoroso en distribuir las cosas que antes orden\u00f3 y clasific\u00f3 una persona que ahora est\u00e1 muerta. Abro el sobre as\u00ed, con el mismo cari\u00f1o con el que ella lo lami\u00f3 para cerrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHola, se\u00f1orita:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le mando una cartita que encontr\u00e9 cuando estaba ordenando los papeles y las cosas de su mam\u00e1. Espero que est\u00e9n todos muy bien por all\u00e1 y que no se vayan a enfermar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre el papel reconozco su letra. La carta est\u00e1 fechada en octubre de 2001. Hago memoria. Deb\u00eda tener once a\u00f1os, cuando me baj\u00f3 la regla por primera vez. La hoja estaba intacta, era un papel de correspondencia con filigranas en forma de flor de lis. La caligraf\u00eda era homog\u00e9nea, hab\u00eda sido pasada a limpio. Pero mi mam\u00e1\u00a0 no hab\u00eda enviado la carta. Ni ninguno de sus borradores anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mam\u00e1, \u00bfcu\u00e1ndo vamos a cenar? \u2014me dicen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahorita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me dirijo a la cocina y dejo las compras sobre la encimera. Me quedo durante un segundo mirando el conjunto de bolsas de pl\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pongo la carta junto con los dem\u00e1s papeles que se han estado acumulando en las \u00faltimas semanas: facturas de los servicios, avisos de la escuela y un mont\u00f3n de notas a mano sobre diversos asuntos que a mi marido le da por acumular en el mismo rinc\u00f3n, a un lado del fregadero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La peque\u00f1a se acerca mientras acomodo las carnes fr\u00edas en el refrigerador. Quiere probar algo, lo que sea. Me pregunta si s\u00e9 lo que estoy haciendo, que si me puede ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Claro que s\u00ed. Lava las cebollas con agua fr\u00eda \u2014 le digo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prendo el sart\u00e9n y quito la liga que ata los esp\u00e1rragos juntos. Puedo escuchar su voz. Me dice que el aceite se debe echar cuando el sart\u00e9n est\u00e1 tibio. <em>La gente dice que primero pongas a sofre\u00edr el ajo y despu\u00e9s la cebolla, pero no. El ajo se quema r\u00e1pido y no suelta jugo, la cebolla s\u00ed. Andrea, echa primero la cebolla picada.\u00a0As\u00ed no. Toda a la vez, as\u00ed. \u00bfVes? Ahora echa el ajo picado. Okei.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empiezo a picar la cebolla, ahora que mi hija escurre el agua de los esp\u00e1rragos. Despu\u00e9s, pico el ajo. Ahora tengo dos monta\u00f1as de verduras blancas sobre la tabla de madera. Cuando el aceite est\u00e1 caliente, empiezo a sofre\u00edr la cebolla. Ya que est\u00e1 ligeramente dorada, despu\u00e9s de haber soltado un poco de su jugo, echo el ajo en el sart\u00e9n para que se dore lentamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa empieza a oler a comida. He seguido el orden de las cosas que tienen sentido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Empec\u00e9 a escribirle dos meses despu\u00e9s de que se hubiera muerto. Hab\u00eda tomado dos postales gratuitas de la biblioteca, que acababa de lanzar una campa\u00f1a de promoci\u00f3n de la lectura. La primera mostraba a un ni\u00f1o rubio leyendo en el suelo y la segunda a un abuelo p\u00e1lido en un sill\u00f3n. Escog\u00ed la primera. &#8230; <a title=\"El sentido de las cosas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57824\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El sentido de las cosas\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59888,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[494,3265,292,296,236,3266,3267,1848],"ppma_author":[3264],"class_list":["post-57824","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-comida","tag-correo","tag-familia","tag-mama","tag-muerte","tag-nieve","tag-postales","tag-vida","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":3264,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"andrea-mariel-perez","display_name":"Andrea Mariel P\u00e9rez","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Andrea Mariel","last_name":"P\u00e9rez Gonz\u00e1lez","user_url":"","job_title":"","description":"Andrea Mariel P\u00e9rez es profesora de literatura y cultura Latinoamericana en la Universidad de Radboud (Pa\u00edses Bajos), es doctora en literatura hisp\u00e1nica por El Colegio de  M\u00e9xico. 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