{"id":57465,"date":"2025-11-03T07:00:00","date_gmt":"2025-11-03T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57207"},"modified":"2026-09-25T11:25:06","modified_gmt":"2026-09-25T17:25:06","slug":"lo-que-no-se-comprende-cuentos-ilustrados-de-ines-arredondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57465","title":{"rendered":"<em>Lo que no se comprende: Cuentos ilustrados<\/em> de In\u00e9s Arredondo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay ciertos textos, personajes y autoras que permanecen por a\u00f1os acompa\u00f1\u00e1ndonos en secreto. Son im\u00e1genes que se adhieren en el fondo de nuestra caja de recuerdos, donde nuestro esp\u00edritu elabora su propia narrativa, lo que nos es vital para no abandonarnos por completo. Exceden la experiencia de lectura y son protagonistas, a su manera, en los relatos que continuamos elaborando para enfrentar el d\u00eda a d\u00eda, porque nos descubrieron una sensibilidad que antes no hab\u00edamos percibido. As\u00ed han sido Arredondo y sus cuentos para m\u00ed, una presencia que permanece y sigue revel\u00e1ndome otro matiz del devenir, rebosante de complejidades, colores y sombras, que no termino por comprender, pero que permanezco habitando, fascinada por el misterio. Sus relatos, en efecto, han construido una suerte de muro que contiene las aguas del delirio, permiti\u00e9ndome contemplarlas sin sucumbir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">In\u00e9s Arredondo naci\u00f3 en Culiac\u00e1n, Sinaloa, el 20 de marzo de 1928 y muri\u00f3 el 2 de noviembre de 1989 en la Ciudad de M\u00e9xico. Fue una escritora mexicana cuya obra, seg\u00fan se ha dicho ya por sus estudiosas, cr\u00edticas y bi\u00f3grafas, se distingue por su exploraci\u00f3n de la oscuridad, el deseo y la fragilidad humana. Public\u00f3 tres libros de cuentos: <em>La se\u00f1al<\/em> en 1965 \u2014 \u201c1\u2005500 ejemplares y sobrantes para reposici\u00f3n\u201d\u2014, <em>R\u00edo subterr\u00e1neo<\/em> en 1979 y<em> Los espejos <\/em>en 1988. Resulta notorio el tiempo que transcurri\u00f3 entre cada uno de ellos: catorce a\u00f1os entre <em>La se\u00f1al <\/em>y <em>R\u00edo subterr\u00e1neo<\/em>, y nueve a\u00f1os m\u00e1s hasta <em>Los espejos<\/em>. Me interesa sobre todo pensar en este ritmo mesurado, me gusta como una apuesta a la intensidad y la persistencia en su escritura, sus cuentos como semillas que tardan un tiempo en germinar, florecer y convertirse en frutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras su muerte, su obra ha sido recuperada en distintas ediciones. En 1988, Siglo XXI public\u00f3 una primera recopilaci\u00f3n de su <em>Obra completa<\/em>, y en 2011 el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica sus <em>Cuentos completos<\/em>, reuniendo nuevamente su producci\u00f3n narrativa. Por \u00faltimo, en 2021, <em>Lo que no se comprende<\/em> en la colecci\u00f3n Cl\u00e1sicos del Fondo, una edici\u00f3n ilustrada por John Marceline que ofrece una nueva mirada a su universo narrativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien la lectura de In\u00e9s Arredondo es ya, por s\u00ed sola, una experiencia que evoca extra\u00f1eza, esta edici\u00f3n ilustrada insiste a\u00fan m\u00e1s en la dimensi\u00f3n y profundidad de sus cuentos. Las im\u00e1genes de John Marceline acompa\u00f1an los relatos y la lectura, desde una sensibilidad que, con trazos y contrastes marcados, dilata un poco m\u00e1s ese universo. Las ilustraciones recuperan otra vez lo que no se nombra, lo que se esconde en las sombras y lo que acecha tras los gestos borrados o contenidos de los personajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que, en ocasiones, puede ser inquietante cuando una imagen nos muestra el punto de vista de alguien m\u00e1s sobre una historia que conocemos y hemos disfrutado. Con esa emoci\u00f3n, hace unos meses descubr\u00ed en la biblioteca escolar el libro <em>Lo que no se comprende<\/em> y de inmediato quise llev\u00e1rmelo en pr\u00e9stamo a casa, con el prop\u00f3sito de recuperar esa experiencia de lectura en los cuentos que se incluyen en esta selecci\u00f3n: \u201cEl \u00e1rbol\u201d, \u201cMariana\u201d, \u201cEst\u00edo\u201d, \u201cLa extranjera\u201d, \u201cR\u00edo subterr\u00e1neo\u201d, \u201cLas mariposas nocturnas\u201d, \u201cSombra entre sombras\u201d, \u201cOpus 123\u201d, \u201cLo que no se comprende\u201d y \u201cLa sunamita\u201d. Leerlos de nuevo, esta vez acompa\u00f1ada de la ilustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tendida sobre la cama, comenc\u00e9 la lectura con la emoci\u00f3n de volver a esas palabras y, esta vez, conmovida por la impresi\u00f3n que me provocaron las ilustraciones, que acentuaban el sentimiento de extra\u00f1eza. Como si alguien m\u00e1s, John Marceline, a trav\u00e9s de los colores y el trazo, me dijera: \u201cmira, a m\u00ed tambi\u00e9n me estremeci\u00f3 esto\u201d en cada cuento. Sorprendida por esa posibilidad de lectura, esa manera de descubrir el texto en complicidad con una sensibilidad ajena, quise abrir m\u00e1s ese reconocimiento que ofrec\u00eda el libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando me propusieron coordinar un club de lectura en la Escuela Normal donde soy profesora, quise empezar de inmediato, sobre todo porque hab\u00eda estudiantes con muchas ganas de participar. Ahora conozco mejor sus gustos e intereses literarios, pero al inicio me sent\u00ed insegura. Quer\u00eda compartir los libros que amo, aunque sab\u00eda que eso implicaba un riesgo. Tem\u00eda que mis entusiasmos no fueran compartidos o que, en lugar de acercarlas a las autoras, las alejara. Por otro lado, sent\u00eda temor por exponerme a que su indiferencia me doliera. De cualquier manera, conf\u00edo en que lo esencial no es solo sugerir un texto, sino transmitir \u2014como por contagio\u2014 ese sentimiento, la emoci\u00f3n que tambi\u00e9n me ha atravesado con la literatura. Por eso quise atreverme a mostrarles mis textos literarios m\u00e1s vitales. <em>Lo que no se comprende <\/em>fue uno de los primeros libros que quise llevar para leer con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la portada, el libro llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Observamos con detalle el color, tonos muy oscuros, rojo en su mayor\u00eda, p\u00farpura de repente. \u201cFormas blancas y afiladas como colmillos\u201d, comentamos unas, o \u201cpodr\u00edan ser las estalactitas de una cueva\u201d, notaron otras. En el centro la figura femenina, peque\u00f1a, a punto de ser tragada por esa cavidad. En conjunto, la imagen que aparece en ambas tapas ya nos habla sobre la tem\u00e1tica de los cuentos, les dije, el misterio que seduce y el deseo por lo que est\u00e1 oculto. Observamos las rosas rojas dibujadas en las guardas y pensamos en los p\u00e9talos envolventes, su textura, su belleza, pero tambi\u00e9n en las espinas. <em>Todas se marchitan.<\/em> Les habl\u00e9 un poco de In\u00e9s Arredondo, de su manera de narrar, c\u00f3mo sus cuentos no buscan explicarse del todo, pero permanecen como un espejo en el que descubrimos un secreto. Les dije que cuando encontr\u00e9 esta edici\u00f3n me gust\u00f3 mucho porque la artista que ilustra me hizo sentir acompa\u00f1ada en esa incertidumbre. Luego lo abr\u00ed y eleg\u00ed leer en voz alta \u201cEl \u00e1rbol\u201d, el primer cuento suyo que conoc\u00ed y que tambi\u00e9n es el primero que aparece en el libro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando termin\u00e9 permanecimos un momento en silencio y despu\u00e9s empezamos a conversar acerca de ese momento en que la voz de la protagonista duerme al lado del cad\u00e1ver de su esposo, quien reci\u00e9n ha muerto, y c\u00f3mo narra que despu\u00e9s debieron sujetarla muchas manos para impedir que se lo llevaran. <em>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 esa noche?<\/em> Observamos el ojo de ella en la imagen de John Marceline, los dedos que la cubren, la desesperaci\u00f3n enloquecida por la p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les ofrec\u00ed el libro para que lo hojearan y se acercaran a \u00e9l desde su propio impulso. Algunas pasaron las p\u00e1ginas r\u00e1pidamente, deteni\u00e9ndose tan solo en ciertas ilustraciones. Cuando les pregunt\u00e9 qu\u00e9 cuento les gustar\u00eda leer despu\u00e9s, hubo una peque\u00f1a discusi\u00f3n, as\u00ed que les propuse que ley\u00e9ramos uno o dos por sesi\u00f3n hasta terminar el libro. Todas estuvimos de acuerdo. Una de ellas se\u00f1al\u00f3 la imagen de una figura escult\u00f3rica sin cabeza, con alas extendidas, cubierta de collares que le adornan pero que, al parecer, tambi\u00e9n la inmovilizan, y pidi\u00f3 que, por favor, sigui\u00e9ramos con ese. Era el cuento \u201cLas mariposas nocturnas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas mariposas nocturnas\u201d apareci\u00f3 en el libro<em> R\u00edo subterr\u00e1neo<\/em>, publicado en 1979, y trata sobre una relaci\u00f3n triangular que se tensa todo el tiempo en raz\u00f3n del poder y el deseo entre los personajes: L\u00f3tar, quien narra la historia, Hern\u00e1n, un poderoso hacendado, y L\u00eda, una mujer a quien vemos transformarse a lo largo de la narraci\u00f3n, pues empieza siendo una adolescente que accede a ser la mujer de Hern\u00e1n, siempre y cuando \u00e9l le muestre su biblioteca. A partir de ese primer encuentro, ella permanece a su lado, encantada por todo lo que le rodea, los vestidos, las comidas, los libros, mientras que Hern\u00e1n, al parecer, \u00fanicamente la contempla. Se trata de un cuento largo, pero quisimos leerlo en voz alta para permanecer todas atentas a la narraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al avanzar en la historia, volv\u00edamos constantemente a la ilustraci\u00f3n que desde un principio nos sedujo. Nos preguntamos varias veces c\u00f3mo la imagen pod\u00eda ser, a la vez, una celebraci\u00f3n de la belleza y una condena. Alguien se\u00f1al\u00f3 que la estatua, inmovilizada por estar hecha de piedra y por los adornos, pod\u00eda ser una muestra de c\u00f3mo la opulencia imped\u00eda a la protagonista alzarse en vuelo. Era evidente que las joyas evocaban los rituales en los que Hern\u00e1n envolv\u00eda de todo lujo a L\u00eda, tomando posesi\u00f3n de ella, sin necesidad de encadenarla. La lectura del cuento se hizo m\u00e1s honda cuando reconocimos en la ilustraci\u00f3n la Victoria Alada de Samotracia, admirada por L\u00eda en su viaje a Par\u00eds, convertida en prisionera, la identidad borrada, los collares como cadenas. Pero tambi\u00e9n entonces, en la ilustraci\u00f3n al final del cuento, cuando L\u00eda decide irse, despojada de todo lo que la hab\u00eda mantenido inm\u00f3vil, se mostraba un paisaje abierto, lleno de caminos y vetas a punto de ser reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las siguientes reuniones, volvimos al libro cada vez con relatos distintos, hasta terminarlo. Ya no era solo mi entusiasmo el que guiaba la sesi\u00f3n, sino el de ellas, el de su propia curiosidad. En cada relectura, acompa\u00f1ada con sus intervenciones, miedos y reconocimientos propios en lo que Arredondo narraba, pude descubrir, junto a ellas, la intensidad que tambi\u00e9n John Marceline quiso mostrar con las formas y el color rojo que se derrama en el libro.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"440\" height=\"600\" src=\"http:\/\/172.19.16.29\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/loquenosecomprende-440x600-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60027\" srcset=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/loquenosecomprende-440x600-1.jpeg 440w, https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/loquenosecomprende-440x600-1-220x300.jpeg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8220;Lo que no se comprende. Cuentos ilustrados&#8221;, In\u00e9s Arredondo. Ilustraciones de John Marceline. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2021. Disponible <a href=\"https:\/\/elfondoenlinea.com\/detalle.aspx?ctit=102827E\">aqu\u00ed<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay ciertos textos, personajes y autoras que permanecen por a\u00f1os acompa\u00f1\u00e1ndonos en secreto. Son im\u00e1genes que se adhieren en el fondo de nuestra caja de recuerdos, donde nuestro esp\u00edritu elabora su propia narrativa, lo que nos es vital para no abandonarnos por completo. 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