{"id":57448,"date":"2025-10-09T07:00:00","date_gmt":"2025-10-09T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57087"},"modified":"2026-09-25T11:53:12","modified_gmt":"2026-09-25T17:53:12","slug":"acitron-de-un-fandango","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57448","title":{"rendered":"Acitr\u00f3n de un fandango"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me gusta repetir la palabra <em>fandango<\/em> cuando nadie me escucha, llenarme la boca con la cadencia y el latido profundo que, en mi memoria, tienen los versos: <em>acitr\u00f3n de un fandango\u2026<\/em> Repito varias veces en conjunto con el resto, en voz alta,<em> sabar\u00e9 de tarantela\u2026<\/em> y por fin siento c\u00f3mo la ronda me toma en su poder. Me atraviesa y sube en c\u00edrculos, su vaiv\u00e9n no se detiene, me abre y me deja suspendida por un instante, toma posesi\u00f3n de mis m\u00fasculos. Escucho lejano el sonido de mi voz, con el peso de muchas otras que fueron antes de la m\u00eda, infancias que cantaron y olvidaron, pero que su rumor contin\u00faa vibrando entre risas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos versos, que en mi recuerdo desprenden olor a fruta de verbena y sol, han sido cantados una y otra vez, en patios de escuela, fiestas, calles de ciudades peque\u00f1as y de ciudades grandes y bulliciosas. No pertenecen a nadie y, de alguna forma, todos quienes las cantamos les pertenecemos. Forman parte de un inmenso repertorio de la l\u00edrica tradicional que ni\u00f1as y ni\u00f1os aprenden, como un contagio entre ellos mismos o a trav\u00e9s de quienes les cuidan, madres, abuelas, maestras. No responden a la necesidad del sentido. El juego est\u00e1 en el eco que dejan las palabras sin significado preciso, en la musicalidad, en la urgencia de la melod\u00eda, en el goce de repetirlas hasta que el cuerpo entero las contiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s interesantes de esta tradici\u00f3n es su antig\u00fcedad. Muchos de estos versos han perdurado por siglos, transmitidos de boca en boca, transform\u00e1ndose en la voz de cada generaci\u00f3n sin perder su esencia. Sin embargo, esta ronda nunca es exactamente la misma. Su origen, marcado por la oralidad, hace que cada regi\u00f3n conserve variaciones en sus versos, en su ritmo o incluso en la manera en que se juega. No hay una \u00fanica forma de cantarla, de tal manera que, cuando alguien la entona, la ronda vuelve a abrirse, la voz se engarza con las anteriores y la canci\u00f3n se sigue escuchando,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>acitr\u00f3n de un fandango,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>sango, sango, sabar\u00e9,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>sabar\u00e9 de tarantela con su triqui triqui tran<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>con su triqui triqui tran<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos versos se han convertido en una fiesta compartida, donde voces, cuerpos y recuerdos se entrelazan a trav\u00e9s del tiempo. Como se\u00f1ala Paul Zumthor, la oralidad no es solamente un medio de transmisi\u00f3n sino un tejido de voces que persiste, se transforma y se apropia con cada repetici\u00f3n. En este juego de palabras, la canci\u00f3n se reinventa con cada generaci\u00f3n, re\u00fane voces que trascienden el texto escrito. La voz, el cuerpo y la memoria popular se sincronizan, dando vida a una tradici\u00f3n que se vive y celebra en cada encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La musicalidad de los versos, la repetici\u00f3n y la m\u00e9trica, ayudan a la memorizaci\u00f3n, permitiendo as\u00ed que ni\u00f1as y ni\u00f1os participen en el canto, mientras que el ritmo toma poder del cuerpo. El aprendizaje de esta tradici\u00f3n se teje en lo profundo, de manera casi imperceptible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede jugarse de distintas formas. Lo m\u00e1s com\u00fan es que los ni\u00f1os se sienten en c\u00edrculo y se pasen un objeto \u2014una piedra, un vaso, una semilla que sea grande\u2014 de mano en mano al ritmo de la canci\u00f3n. Al llegar al estribillo <em>con su triqui, triqui, tran<\/em>, la din\u00e1mica cambia: se golpea el objeto contra el suelo o contra el de un compa\u00f1ero antes de seguir el movimiento. La sincron\u00eda es parte del reto y cuando el ritmo se acelera, la confusi\u00f3n es motivo de risa y juego. En otras versiones, se toman de la mano y giran cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, como si fueran parte de la misma espiral que dibuja la melod\u00eda. No hay un ganador ni un final establecido, se termina cuando el canto se va apagando entre carcajadas o cuando alguien definitivamente rompe el ritmo. Pero incluso entonces, el eco del fandango permanece dando giros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchas ocasiones, la l\u00edrica infantil tradicional es un testimonio vivo del mestizaje cultural. Es interesante como en el caso de <em>Acitr\u00f3n de un fandango<\/em> se ha identificado la presencia de palabras de origen bant\u00fa, lo que sugiere que esta canci\u00f3n fue transmitida por mujeres africanas esclavizadas en la Nueva Espa\u00f1a a los ni\u00f1os criollos y mestizos. Es as\u00ed como esta influencia ha permeado tanto en los g\u00e9neros populares como en la tradici\u00f3n infantil, manteniendo vivos los ecos y ritmos que iniciaron hace siglos y que, a trav\u00e9s del tiempo, no han dejado de vibrar en la memoria colectiva. Como se\u00f1ala Mar\u00eda Elisa Vel\u00e1zquez en <em>Mujeres de origen africano en la capital novohispana,<\/em> la influencia africana transform\u00f3 la m\u00fasica y tambi\u00e9n la forma en que las comunidades de la Nueva Espa\u00f1a se reun\u00edan en fiesta, a trav\u00e9s del canto y el baile, enlazando el cuerpo, la voz y la tierra, y conservando as\u00ed un espacio donde todas las voces se encuentran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca imagin\u00e9 que llegar\u00eda mi turno de ense\u00f1arle a alguien m\u00e1s esta canci\u00f3n, pero un d\u00eda en clase acudi\u00f3 a m\u00ed de manera natural. Habl\u00e1bamos de la l\u00edrica tradicional cuando los versos de este juego llegaron a mi boca como si hubieran estado esperando su momento. Al preguntar si lo conoc\u00edan, muchas de mis estudiantes \u2014adultas j\u00f3venes, ya con experiencia en pr\u00e1cticas de docencia\u2014 negaron con la cabeza. Me pareci\u00f3 importante que, en particular, no fuera mencionado solo como ejemplo, sino que tuvi\u00e9ramos la experiencia de cantar y sentir c\u00f3mo atraviesa el cuerpo. Era una tarde soleada de abril cuando, con botellas llenas de piedritas, como sonajas, salimos al patio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les propuse el juego. Algunas me miraron con curiosidad, otras re\u00edan tratando de memorizar esas palabras sin sentido, un par bajaron la mirada. No es f\u00e1cil jugar y cantar en voz alta entre compa\u00f1eras, lo s\u00e9 porque a m\u00ed tambi\u00e9n me cuesta trabajo hacerlo, aunque mi rol de profesora me ha ense\u00f1ado a vencer la verg\u00fcenza, que no es m\u00e1s que miedo al rid\u00edculo. Qu\u00e9 distinto es cuando hay ni\u00f1as y ni\u00f1os, pero en ese momento, en este patio, solo est\u00e1bamos nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<em>Acitr\u00f3n de un fandango\u2026<\/em> \u2014empiezo a cantar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera voz suena casi temerosa, pero en unos segundos, otras se suman y, sin darnos cuenta, el ritmo nos envuelve. Nos pasamos las botellas entre las manos, marcamos el triqui, triqui, tran con un golpe firme. Se equivocan, nos re\u00edmos. La velocidad aumenta y la torpeza tambi\u00e9n. Pero, por fin sucede: la canci\u00f3n nos atraviesa y nos convierte en esa ronda que ha girado por siglos. No puedo evitar preguntarme si este juego seguir\u00e1 habitando en los patios de las escuelas, si mis estudiantes lo llevar\u00e1n con ellas a otras ni\u00f1as y ni\u00f1os en el futuro, en qu\u00e9 regiones se sigue cantando, c\u00f3mo se habr\u00e1n transformado las palabras, el ritmo, qu\u00e9 voces seguir\u00e1n girando al comp\u00e1s de un fandango.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gusta repetir la palabra fandango cuando nadie me escucha, llenarme la boca con la cadencia y el latido profundo que, en mi memoria, tienen los versos: acitr\u00f3n de un fandango\u2026 Repito varias veces en conjunto con el resto, en voz alta, sabar\u00e9 de tarantela\u2026 y por fin siento c\u00f3mo la ronda me toma en &#8230; <a title=\"Acitr\u00f3n de un fandango\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57448\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Acitr\u00f3n de un fandango\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60079,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[1402,2586,2587,640,2588,2589,2590,76,1371,1510],"ppma_author":[2784],"class_list":["post-57448","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-africa","tag-bantu","tag-fandango","tag-infancias","tag-juego","tag-lirica-tradicional","tag-memoria-popular","tag-musica","tag-oralidad","tag-voces","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2784,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"gina-moctezuma","display_name":"Georgina Moctezuma","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Georgina","last_name":"Moctezuma","user_url":"","job_title":"","description":"Georgina Ang\u00e9lica Moctezuma Ruiz es originaria de la ciudad de Puebla. 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