{"id":57436,"date":"2025-09-22T07:00:00","date_gmt":"2025-09-22T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57018"},"modified":"2026-03-16T13:58:46","modified_gmt":"2026-03-16T19:58:46","slug":"expediciones-amazonicas-inc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57436","title":{"rendered":"Expediciones amaz\u00f3nicas, Inc."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aterrizaron en el aeropuerto de Iquitos un mediod\u00eda de diciembre que sintieron extremadamente caluroso, sobre todo porque el aeropuerto era peque\u00f1o y tuvieron que caminar del avi\u00f3n al and\u00e9n. Luego de recoger sus maletas en la banda, notaron que los gu\u00edas ya los esperaban atentos y serviciales con uniformes y tags con los logos de la compa\u00f1\u00eda para enlazarlos en sus maletas. Una vez que cada quien tuvo en sus manos su equipaje etiquetado, los gu\u00edas acompa\u00f1aron al grupo, todav\u00eda difuso \u2013no se reconoc\u00edan a\u00fan entre ellos\u2013, a unas camionetas negras, tres en total, tambi\u00e9n con el logo de la compa\u00f1\u00eda. Despu\u00e9s de recorrer un trayecto de treinta y cinco minutos, llegaron al centro de Iquitos donde todos, incluyendo los gu\u00edas, comieron en La casa de hierro. El restaurante estaba a una cuadra de la plaza principal, y era notable por estar alojado en un edificio construido en el siglo XIX por Gustave Eiffel. Seg\u00fan el sitio web del restaurante, la casa hab\u00eda sido construida y desensamblada en Bruselas para luego ser transportada en barco hasta el Amazonas peruano. Extravagancias o despliegues civilizatorios as\u00ed no eran raros en el Per\u00fa. Est\u00e1 tambi\u00e9n el Yavar\u00ed, el barco de hierro construido en Inglaterra en 1862 que se transport\u00f3 desarmado hasta Puno y que todav\u00eda flota sin prop\u00f3sito visible en el lago Titicaca. La casa de hierro fue concebida en ese metal con techos de zinc para resistir al clima. Sin embargo, la estructura no result\u00f3 ser lo ideal para el calor h\u00famedo de la selva tropical, y a pesar de la m\u00e1s de una docena de ventiladores girando en sus techos, los comensales sintieron que el calor ah\u00ed dentro era menos tolerable que afuera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de degustar un men\u00fa en tres tiempos que inclu\u00eda opciones veganas y gluten free, los gu\u00edas les dieron a los turistas un paseo por Iquitos en las camionetas. Llegaron hasta el moderno Puente Nanay que se hab\u00eda terminado de construir a finales de la pandemia. Esta obra maestra de ingenier\u00eda (como La casa de hierro de un siglo antes), conect\u00f3 a Iquitos cruzando el r\u00edo con San Antonio del Estrecho en la frontera con Colombia. Los turistas se bajaron en el poco transitado puente a tomar fotos, y despu\u00e9s de unos diez minutos, los gu\u00edas los invitaron a volverse a subir para conducirlos a la Terminal Fluvial. Ah\u00ed ya los esperaban las lanchas que los llevar\u00edan a su Molly-Aida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los quince viajeros se embarcaron r\u00e1pido y emocionados. Gabriel fue el \u00faltimo en subirse, porque el joven hab\u00eda descubierto los murales de la entrada de la Terminal y no pod\u00eda dejar de mirarlos. Las im\u00e1genes conmemoran ambiguamente el cuadringent\u00e9simo octog\u00e9simo aniversario del descubrimiento del Amazonas y combinan etnograf\u00eda de la Amazon\u00eda con misticismo selv\u00e1tico. En el primer muro, Gabriel vio a Francisco de Orellana con un bergant\u00edn a modo de sombrero y, frente a \u00e9l, creaturas m\u00edsticas cuya simbolog\u00eda evadi\u00f3 al joven: un colibr\u00ed, una serpiente, una mano sosteniendo un tipo de diamante girando, un monje sosteniendo un cazo humeante. En otro de los muros, est\u00e1 representada una familia de ind\u00edgenas con vestimenta contempor\u00e1nea, con una anaconda a sus pies y el r\u00edo de trasfondo, con una barca llevando a bordo una iglesia. En un tercer muro, Gabriel reconoci\u00f3 a espa\u00f1oles navegando hacia la orilla del Amazonas acompa\u00f1ados por esclavos e ind\u00edgenas; en tierra firme ya los esperan los pueblos amaz\u00f3nicos armados, listos para resistir. La parte de m\u00e1s sensibilidad amaz\u00f3nica de la composici\u00f3n est\u00e1 pintada en tonos verdes y rosados; las plantas de la selva brillan fluorescentes, como visiones de lo que Gabriel se imaginaba que genera la ingesta de ayahuasca. El muchacho se fij\u00f3 que los murales estaban firmados por \u201cIker, Nebur, Candi\u00f1o\u201d, y supuso que se trataba de artistas amaz\u00f3nicos. De todo el conjunto, una figura en particular le llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n: en la parte central de la composici\u00f3n del tercer muro, Gabriel descubri\u00f3 un ind\u00edgena con un tocado de flores rojas y amarillas y un manto rojo cubri\u00e9ndole la cadera. Se qued\u00f3 observando largamente la figura hasta que sinti\u00f3 que le devolvi\u00f3 la mirada durante una fracci\u00f3n de segundo; se le aceler\u00f3 el coraz\u00f3n. Por fin oy\u00f3 el llamado de Rosario que ya se hab\u00eda cansado de gritarle y se apresur\u00f3 a embarcar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Molly-Aida esperaba a sus viajeros junto con los miembros de la tripulaci\u00f3n alineados e impecables en la popa, sonriendo a los viajeros. Ya estaba todo listo para partir. Si bien el barco ten\u00eda capacidad para treinta viajeros, s\u00f3lo iba a la mitad de su capacidad. Con ellos viajar\u00edan seis gu\u00edas biling\u00fces formados en primeros auxilios y bien sazonados en introducir a extranjeros a la selva, dos capitanes con conocimientos t\u00e9cnicos en caso de improbables fallas mec\u00e1nicas del barco, un administrador, un chef con cuatro cocineros y un pastelero, adem\u00e1s de cuatro se\u00f1oras encargadas de hacer la limpieza. Para asegurar la experiencia de lujo del viaje, la compa\u00f1\u00eda optaba siempre por contratar para cada viaje m\u00e1s empleados que los turistas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El barco de cuatro pisos ten\u00eda camarotes como suites en el primer piso. El comedor se encontraba en la popa del segundo piso y en el tercero, hab\u00eda una sala de juegos, bar y jacuzzi al aire libre. Lo m\u00e1s importante era que por la nave circulara constantemente aire acondicionado. Pocos extranjeros toleraban la fuerte humedad de la selva, y la empresa se hab\u00eda dado a la ardua tarea de comisionar a los fabricantes del Molly-Aida una perfecta burbuja modernista con instalaciones de primera en la que se respirara aire seco a una temperatura constante de 20 grados. El barco llevaba, adem\u00e1s, seis lanchas en las cuales los viajeros har\u00edan paseos de un promedio de seis horas durante los cuatro d\u00edas del viaje, conociendo la flora, fauna y algunos habitantes locales y sus comunidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los viajeros estaban citados para cenar una hora y media m\u00e1s tarde. Gabriel y Rosario estaban alojados en un camarote de ocupaci\u00f3n doble al fondo del primer piso. Ah\u00ed ya los esperaban unas trufas de cacao amaz\u00f3nico espolvoreadas con polvo de hibiscus, botellas de agua mineral y rebanadas frescas de maracuy\u00e1, cortes\u00eda de la compa\u00f1\u00eda. Gabriel, emocionado e impaciente, avent\u00f3 su maleta sobre la cama y corri\u00f3 a recorrer al barco de proa a popa y sus tres pisos. No encontr\u00f3 la manera de acceder al piso -1, que estaba reservado para la tripulaci\u00f3n. Acudi\u00f3 a presentarse con el capit\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda much\u00edsima ilusi\u00f3n de hacer este viaje, desde peque\u00f1o so\u00f1aba con el r\u00edo y su selva, le\u00eda sobre su flora y fauna, conoc\u00eda la importancia del Amazonas como la aorta del planeta. A la hora de planear el viaje, hab\u00eda urdido un plan secreto para manifestar de alguna manera la uni\u00f3n de las luchas de los pueblos amaz\u00f3nicos con la del pueblo palestino. En ese momento, los palestinos de la Franja de Gaza llevaban varios meses asediados por Israel. Despu\u00e9s de un ataque contra ciudadanos israel\u00edes sin precedentes por parte de los milicianos de Hamas, Israel se hab\u00eda ensa\u00f1ado contra los gazat\u00edes a una escala sin precedentes e inimaginable para muchos. Gabriel no estaba seguro de c\u00f3mo expresar\u00eda la uni\u00f3n de la lucha Palestina-Amazon\u00eda, pero entre sus cosas, llevaba una kufiya y otras parafernalias palestinas que se hab\u00eda comprado en la \u00faltima marcha a la que hab\u00eda asistido en la Ciudad de M\u00e9xico. Estaba muy consciente de que el Amazonas est\u00e1 atrapado en una espiral de muerte que podr\u00eda terminar en su transformaci\u00f3n en una sabana sin \u00e1rboles. A Gabriel le daba v\u00e9rtigo pensar que, si el Amazonas perdiera para siempre su vegetaci\u00f3n, ser\u00eda un tipo de Nakba, porque las v\u00edctimas \u2013 unas 40 millones de personas \u2013 vivir\u00edan una vez m\u00e1s el fin de sus mundos. Pueblos originarios, sus descendientes y los afrodescendientes, son vulnerables a incendios que pueden transformar todo su ecosistema en cenizas, de igual manera en que el bombardeo de Israel contra Gaza est\u00e1 tambi\u00e9n reduci\u00e9ndolo todo a cenizas. Gabriel llevaba un tiempo d\u00e1ndole vueltas a la idea de que el presente est\u00e1 hecho de dos emergencias: una planteada por el supremacismo blanco y su imperialismo neofascista entrecruzada con la de la emergencia clim\u00e1tica. Todav\u00eda no hab\u00eda expresado estas ideas a su mam\u00e1 porque tem\u00eda preocuparla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario, a su vez, se sent\u00eda satisfecha de poder ofrecerle a Gabriel ese viaje que tanta ilusi\u00f3n le hac\u00eda. Ella tambi\u00e9n estaba encantada, y los intercambios con Gabriel de sus primeras impresiones del barco estaban impregnados de referencias compartidas a Werner Herzog, Horacio de Quiroga, C\u00e9sar Calvo, Ciro Guerra, Mario Vargas Llosa y los reportajes de Eliane Brum.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNuestro Molly-Aida es mucho m\u00e1s peque\u00f1o que el de Fitzcarraldo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfTe fijaste que las casas de pilotes debajo del puente moderno que eran la forma principal de vivienda en el Iquitos de Fitzcarraldo parecen estar ya la mayor\u00eda en ruinas? \u00bfSeguir\u00e1n habitadas?\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la comida en La casa de hierro, Gabriel le hab\u00eda le\u00eddo a su mam\u00e1 pausadamente las cinco primeras p\u00e1ginas de <em>Las tres mitades de Ino Moxo<\/em> donde C\u00e9sar Calvo nombra plantas y animales del Amazonas. Sin decirle nada a su mam\u00e1, Gabriel hizo lentamente la lectura con la conciencia de nombrar para honrar las ausencias, ya que la lista de C\u00e9sar Calvo era de los ochenta y, en casi cincuenta a\u00f1os, la biodiversidad hab\u00eda mermado considerablemente. Eso tambi\u00e9n preocupaba mucho a Gabriel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la primera cena a bordo, Rosario tuvo la oportunidad de fijarse en c\u00f3mo estaba conformado el grupo de viajeros. En la esquina derecha del fondo, lleg\u00f3 a sentarse una t\u00edpica familia de americanos \u2013de Grand Rapids Michigan, le anunciar\u00edan m\u00e1s tarde\u2014 con tres hijos adolescentes un poco m\u00e1s grandes que Gabriel, quien celebrar\u00eda su cumplea\u00f1os n\u00famero diecis\u00e9is durante el viaje. En la mesa de al lado de los gringos y atr\u00e1s de Rosario y Gabriel, se extend\u00eda una ruidosa familia conformada por Lily, la matriarca de unos ochenta a\u00f1os. Por el tipo de interacciones que lleg\u00f3 a tener con ella durante la traves\u00eda, Rosario lleg\u00f3 a suponer que padec\u00eda Alzheimer. Eran vecinas de camarote y cada vez que se encontraban en los pasillos, Lily la abrazaba cari\u00f1osa, le pon\u00eda la mano sobre la mejilla y la llamaba \u201cRaquel\u201d y le preguntaba por su Nichi. Rosario nunca la corrigi\u00f3. A pesar de su enfermedad, Lily aparec\u00eda siempre impecablemente vestida, peinada y maquillada, bell\u00edsima y arreglada a la moda juvenil de un par de d\u00e9cadas atr\u00e1s. Con ella iban sus dos hijos: Mois\u00e9s, un artista visual que viajaba con su esposa, la guapa actriz Ilse Cos\u00edo \u2013Rosario la hab\u00eda reconocido por las pel\u00edculas independientes que hab\u00eda protagonizado \u2013 y su hijo de ocho a\u00f1os Pascual. Los acompa\u00f1aban la hermana de Mois\u00e9s, Nathalie, con su esposo israel\u00ed Boaz, y sus dos hijas de nueve y cuatro a\u00f1os, Galit y Alma. El grupo se completaba con la familia conformada por Karen, Daniel y su hijo Alberto que estudiaba econom\u00eda en una universidad privada en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante la primera cena, Rosario no pudo dejar de observar a las cuatro atractivas mujeres del grupo y hacer notas mentales sobre su apariencia. Ya que Gabriel estaba absorto devorando <em>Ino Moxo<\/em> mientras com\u00eda lentamente los platos que le iba trayendo el mesero, Rosario aprovech\u00f3 para ensimismarse en sus reflexiones. Mientras que Karen luc\u00eda ropa deportiva ce\u00f1ida, exhib\u00eda una esbelta silueta, un bronceado de quien vive permanentemente de vacaciones; pesta\u00f1as infinitas, labios carnosos y p\u00f3mulos angulosos. Rosario no lo sabr\u00eda, pero Karen tambi\u00e9n se hab\u00eda hecho un aumento de pecho y rinoplastia. Aunque no eran familia, Rosario ve\u00eda un parecido interesante entre Karen y Nathalie: ambas ten\u00edan los labios gordos y los p\u00f3mulos prominentes, el reborde mandibular muy bien definido. Not\u00f3 que la figura de Nathalie no era muy esbelta y vest\u00eda con ropa holgada y crocs \u2013su hija m\u00e1s joven ten\u00eda cuatro a\u00f1os- y Rosario pens\u00f3 que una se tarda en recuperar la figura y al yo. Cada vez que la ve\u00eda sonre\u00edr, a Nathalie le frunc\u00eda la respingada nariz, creando unos peque\u00f1os pliegues cerca de los ojos. A Rosario le intrig\u00f3 que la frente de ambas mujeres no tuviera movilidad y que sus rostros carecieran de l\u00edneas de expresi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al estarlas observando, no pudo evitar sentir una conciencia poco usual para ella de su propio cuerpo. Se dedicaba a la academia y la preocupaci\u00f3n por la apariencia f\u00edsica le parec\u00eda una nimiedad. Sin embargo, al mirar a estas mujeres y encontrarse fascinada, se sinti\u00f3 hinchada, arrugada, con el rostro cansado, el cuerpo adolorido. No lo sab\u00eda, pero, por su edad, sus niveles de col\u00e1geno hab\u00edan comenzado a disminuir haciendo que se hiciera fl\u00e1cida y se descolgara su piel, d\u00e1ndole la apariencia de estar cr\u00f3nicamente cansada o triste. La falta de col\u00e1geno tambi\u00e9n le causaba dolor de cuerpo, una sensaci\u00f3n de artritis que no se le quitaba con aspirinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario sigui\u00f3 comiendo y observando a las mujeres con toda la discreci\u00f3n de la que era capaz. Le pareci\u00f3 que Ilse, la m\u00e1s joven, aparentaba una naturalidad an\u00f3mala. Notaba que su rostro exhib\u00eda tratamientos y cierta homogeneidad en su rostro, como si ya la hubiera conocido antes. Algo que no pod\u00eda poner en palabras. Su aspecto era fant\u00e1stico, ten\u00eda muy buena cara, se le ve\u00eda cuidada y saludable. Rosario tampoco lo sabr\u00eda, pero Ilse hab\u00eda comenzado a hacerse tratamientos de belleza desde sus veintipocos y con un enfoque preventivo. Esperaba no perder naturalidad en su apariencia y frenar los signos futuros de cansancio y flacidez. Para no cambiar su expresi\u00f3n, desde hace a\u00f1os se dejaba inyectar regularmente estimuladores de col\u00e1geno y aplicar t\u00e9cnicas sutiles de armonizaci\u00f3n facial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario dedujo que Lily se hab\u00eda hecho procedimientos estando en sus cuarentas, unos treinta y algo a\u00f1os atr\u00e1s, y supuso que la medicina est\u00e9tica de entonces se enfocaba en reponer volumen y rellenar arrugas de manera directa y sin haber tomado en cuenta la estructura del rostro. Aunque Lily le pareci\u00f3 muy atractiva, con unos ojos enormes y azules, su rostro no se ve\u00eda muy natural porque sus facciones se ve\u00edan alteradas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lleg\u00f3 el plato principal a sus mesas, Ilse descubri\u00f3 a Rosario observando con detenimiento a Karen. La interpel\u00f3 y le recomend\u00f3 hacerse tratamientos para estimular el col\u00e1geno y frenar el envejecimiento. Le sugiri\u00f3 la radiofrecuencia Thermage, el l\u00e1ser fraccional o microneedling, tambi\u00e9n que pidiera que la infiltraran con bioestimuladores y \u00e1cido polil\u00e1ctico. \u201cNo quieres quedar con Instagram Face como mi cu\u00f1ada. H\u00e1blale a mi doctora, vas a quedar di-vi-na\u201d, le dijo con discreci\u00f3n y complicidad. Mientras continu\u00f3 con una micro disertaci\u00f3n sobre los trends en cirug\u00eda est\u00e9tica, tom\u00f3 su celular, lo puso frente al suyo para atrapar su contacto y en dos segundos le mand\u00f3 los datos de su esteticista. \u201cB\u00fascala de mi parte, Ilse Cos\u00edo\u201d. Rosario le sonri\u00f3 con una amabilidad pudorosa y pens\u00f3 en la paradoja de una belleza con el sospechoso referente del canon cauc\u00e1sico como horizonte normativo. Y la diferenciaci\u00f3n est\u00e9tica como perteneciendo al mismo r\u00e9gimen de significado que las bolsas y zapatos de dise\u00f1ador (pero m\u00e1s, las bolsas): como signo de pertenencia a cierta clase social y tribu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al terminar la cena, aparecieron los dos capitanes para darles la bienvenida a sus hu\u00e9spedes. Les leyeron las reglas del barco, les anunciaron que al d\u00eda siguiente amanecer\u00edan en la Reserva comunal de Ayacucho, les describieron el itinerario y los invitaron a subir a la sala de juegos-bar de cubierta para pasar el resto de la velada. Luego les presentaron al chef, Nampa, quien les expres\u00f3 que era un placer cocinar para sus invitados. Nampa ven\u00eda de una tribu waorani de la amazon\u00eda ecuatoriana, de la legendaria tribu que fue la \u00faltima en haber sido contactada por la cultura occidental. Hab\u00eda trabajado unos a\u00f1os en un restaurante de cinco estrellas Michelin en Francia, y estaba ahorrando para abrir su propio restaurante en el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que los invitados agradecieron y aplaudieron los maravillosos platillos de Nampa, los capitanes les advirtieron que ten\u00edan que estar listos a las cinco a.m. del d\u00eda siguiente vestidos con pantal\u00f3n y manga larga, botas de trekking, gorras, mucho bloqueador y repelente de insectos, y llevando los termos que les regalaba la compa\u00f1\u00eda llenos de agua. Har\u00edan su primera excursi\u00f3n en las lanchas para mirar la fauna y, si ten\u00edan suerte, pescar pira\u00f1as.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer d\u00eda, Gabriel y su mam\u00e1 estuvieron felices. Les toc\u00f3 compartir gu\u00eda y lancha con Karen, Daniel y Alberto. Daniel les cont\u00f3 que ten\u00eda un pr\u00f3spero negocio de textiles quir\u00fargicos desechables. Gabriel susurr\u00f3 discretamente a su mam\u00e1 que seguramente se hab\u00eda llenado los bolsillos en la pandemia. Durante el paseo vieron a seis osos perezosos colgados de los \u00e1rboles. Se acercaron a la orilla de un poblado peque\u00f1o, en realidad un conjunto de casas, donde un ni\u00f1o les mostr\u00f3 una anaconda beb\u00e9. Luego de que los turistas tomaron fotograf\u00edas del ni\u00f1o y la serpiente, Juan le dio una propina al chico y siguieron su camino. Vieron monos ara\u00f1a, aves, m\u00e1s perezosos. Entre todos, lograron atrapar once pira\u00f1as peque\u00f1as y las regresaron enseguida al r\u00edo. Durante el paseo, Juan les contaba acerca de las costumbres de los animales, datos sobre las comunidades que habitaban la zona, les daba informaci\u00f3n sobre los productos que se cultivaban o cosechaban all\u00ed, como la yuca y el camucamu. Tambi\u00e9n les cont\u00f3 de un triste caso reciente que ejemplifica c\u00f3mo entre las tribus siguen vivas las supersticiones. Resulta que un habitante de un pueblo por el que pasar\u00edan al d\u00eda siguiente hab\u00eda perdido a su madre por una tuberculosis. Entonces, acudi\u00f3 al curandero para preguntarle qui\u00e9n lo hab\u00eda matado y le respondi\u00f3 que hab\u00eda sido una obra maligna de su sobrino, el hijo de su hermano de once a\u00f1os. Furioso, el hombre le pidi\u00f3 a su sobrino que lo acompa\u00f1ara a sepultar a su abuela paterna. Encontraron&nbsp; un lugar en un cementerio improvisado a la orilla de su pueblo, y se pusieron a cavar. Despu\u00e9s de depositar los restos de la anciana, el hombre at\u00f3 de pies y manos al ni\u00f1o y lo puso dentro de una bolsa negra de rafia. Lo sepult\u00f3 vivo porque estaba convencido de que el ni\u00f1o hab\u00eda matado a su abuela. Al no aparecer el ni\u00f1o, y por las explicaciones confusas que el hombre dio en casa, sus familiares decidieron buscar&nbsp; al ni\u00f1o y lo encontraron enterrado semivivo. Los viajeros se sorprendieron, indignaron y entristecieron con la historia. El gu\u00eda cambi\u00f3 de tema y les cont\u00f3 del aocaro, el ave del Amazonas que pone varios nidos por cr\u00eda. De sus huevos, sale una larva de la cual se alimentan los abejorros. A Gabriel ya le hab\u00eda empezado a interesar la simbiosis como fen\u00f3meno que explica la interdependencia planetaria, y tom\u00f3 nota sobre el aocaro en su celular para buscar despu\u00e9s m\u00e1s informaci\u00f3n en internet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario alternaba admirar el paisaje con espiarlo a trav\u00e9s de la pantalla de Daniel, quien iba sentado delante de ella. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n de ver el paisaje m\u00e1s n\u00edtido y mejor iluminado en la pantalla del iPhone de su vecino que con sus propios ojos. \u201c\u00bfSer\u00e1n mis ojos o es que el celular mejora la imagen? \u00bfQu\u00e9 la pantalla es superior a mis ojos y mi miop\u00eda me impide ver la total nitidez y perfecta iluminaci\u00f3n del paisaje?\u201d, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Gabriel oy\u00f3 la descripci\u00f3n del gu\u00eda sobre la vida y costumbre de los perezosos, pens\u00f3 que los humanos contempor\u00e1neos vivimos igual que los perezosos. Estos animales siempre est\u00e1n intoxicados por la hoja del manglar rojo de la que se alimentan y que les hace efecto como si fuera Valium. Es as\u00ed que pasan todo el d\u00eda atontados en la copa de su \u00e1rbol favorito. Gabriel anot\u00f3 en su celular: \u201cHumanos = perezosos: Intoxicados de az\u00facar, videojuegos, Rivotril, Tafil, sedentarios y desconectados del entorno y de los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche era la nochebuena y los pasajeros estaban convocados a cenar a las siete en punto vestidos de gala. No importaba que la mitad de los viajeros, conformada por las otras dos familias mexicanas no festejaran la navidad. No obstante, el chef hab\u00eda preparado un gran fest\u00edn con pavo, bacalao y viandas amaz\u00f3nicas: paiche en hoja de pl\u00e1tano, pan de yuca, crema de copoaz\u00fa, un pastel de chocolate gigante y galletas navide\u00f1as de cinco tipos diferentes reci\u00e9n horneadas. A Gabriel le pareci\u00f3 importante conmemorar la masacre de Gaza durante la celebraci\u00f3n; el barco daba una hora al d\u00eda gratis de internet y hab\u00eda le\u00eddo en su celular que un bombardeo a\u00e9reo israel\u00ed sobre el campo de refugiados Al-Maghazi en el centro de Gaza hab\u00eda matado a por lo menos setenta ciudadanos enterrando a decenas entre las ruinas de concreto. Despu\u00e9s de dos meses y medio de asedio, los hospitales de la Franja estaban rebasados, y las enfermedades infecciosas se hab\u00edan empezado a esparcir por toda la poblaci\u00f3n gazat\u00ed. Mirando a los habitantes de las comunidades del Amazonas, desde su barco, Gabriel pensaba en las petroleras y sus construcciones de ciudades en los campos petroleros, en las miles de hect\u00e1reas de bosque despejado para construir carreteras; en las epidemias de c\u00e1ncer entre los pobladores del Amazonas. Pensaba tambi\u00e9n en la destrucci\u00f3n masiva de las ciudades y campos de la Franja de Gaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario y Gabriel se dirigieron al comedor unos minutos despu\u00e9s de las siete por haber estado en una llamada con los abuelos de Gabriel para desearles una feliz navidad. Gabriel hab\u00eda decidido ponerse su playera de sand\u00eda y portar en el cuello una kufiya, s\u00edmbolos de apoyo a la resistencia palestina y de denuncia del genocidio en Gaza. Entraron al comedor tomados del brazo, sonriendo, con el d\u00eda de paseo en lancha por los recovecos del Amazonas aprendiendo nombres de p\u00e1jaros, plantas e insectos impregnado en sus seres. Aunque los gu\u00edas no les hab\u00edan hablado de sequ\u00eda, extinci\u00f3n, hambruna, enfermedades en la zona, las vistas pr\u00edstinas que les hab\u00eda brindado el paseo les hab\u00edan funcionado como un b\u00e1lsamo a su angustia perenne por los efectos del cambio clim\u00e1tico y el extractivismo. Entraron al comedor con \u00e1nimo festivo y se dirigieron a su mesa donde un mesero estaba a punto de colocar sus entradas y otro se dispon\u00eda a servirles las bebidas. De pronto, sintieron las miradas del resto de los comensales clavarse en ellos. Se sentaron inc\u00f3modos, sobre todo Rosario, y empezaron a comer sintiendo tensi\u00f3n alrededor suyo. Cuando los meseros retiraron sus platos y los invitaron a servirse el postre de la generosa mesa del buffet, nadie en la sala se levantaba excepto los americanos que, mirando de reojo a Gabriel, pasaron a servirse generosas porciones de pastel de frutas y galletas. Rosario se volte\u00f3 hacia la mesa de Daniel y su familia, le toc\u00f3 el brazo a Karen y le ofreci\u00f3 una mirada conciliadora buscando entendimiento de mam\u00e1 de adolescentes. Karen le devolvi\u00f3 una sonrisa penosa y rechaz\u00f3 la conciliaci\u00f3n con su lenguaje corporal. Gabriel herv\u00eda de furia e indignaci\u00f3n por dentro, pero otra mirada de su mam\u00e1 detuvo su \u00edmpetu de levantarse a dar un discurso sobre la situaci\u00f3n de genocidio de los pueblos del Amazonas y de la Franja de Gaza. Lily se levant\u00f3 por el postre ajena a lo que estaba ocurriendo, no sin antes pasar a todas las mesas a desearles a los viajeros una feliz navidad. En ese momento, el capit\u00e1n de meseros se plant\u00f3 delante del buffet con una botella de champ\u00e1n que abri\u00f3 de golpe con un sable a la francesa y empez\u00f3 a servirla en las copas de los viajeros. Propuso un brindis navide\u00f1o y todos levantaron sus copas. Gabriel se fue a tomar un trozo de pastel y unas galletas que puso torpemente en una servilleta de papel y sali\u00f3 intempestivamente del comedor. El peque\u00f1o Pascual agarr\u00f3 tambi\u00e9n un pu\u00f1o de galletas y sali\u00f3 corriendo detr\u00e1s de Gabriel. Rosario suspir\u00f3 entre aliviada y consternada. En ese momento, entr\u00f3 el segundo capit\u00e1n a anunciarles que estaban llegando a la Reserva Nacional de Pacaya-Samiria y que durante la noche arribar\u00edan al r\u00edo Yanayac\u00fa, donde se localiza la comunidad 20 de enero. All\u00ed, al d\u00eda siguiente, la tripulaci\u00f3n y los viajeros llevar\u00edan a los habitantes de la comunidad regalos de navidad. La compa\u00f1\u00eda ya ten\u00eda los regalos, pero les aconsej\u00f3 a los viajeros llevar efectivo, de preferencia en d\u00f3lares, como regalo sugerido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00edmida y perturbada, Rosario dese\u00f3 buenas noches a quien la quisiera escuchar en el comedor, y subi\u00f3 a la administraci\u00f3n para que le cambiaran un billete de cien d\u00f3lares en unidades para repartirlas entre los ni\u00f1os de la comunidad que visitar\u00edan al d\u00eda siguiente, y se regres\u00f3 a su camarote. Se lament\u00f3 de que se hubiera generado un cisma entre los viajeros, en que ella y Gabriel hab\u00edan pasado a ser, a ojos de los otros, <em>personas que no eran de su tipo<\/em>. Si en las relaciones sociales contempor\u00e1neas se imita al sistema burgu\u00e9s con el que la gente clasifica el trato entre unos y otros, pens\u00f3, puede ser que el otro sea mi tipo pero yo no el suyo, o yo el suyo, pero \u00e9l no el m\u00edo, o que somos el uno para el otro, o en el que uno no puede ver al otro ni en pintura. En este sistema, todas las formas de trato est\u00e1n concebidas ya como reglas obligatorias y preestablecidas, y que cualquier conducta particular distinta a la habitual entre los similares, ten\u00eda que acomodarse un poco al otro. Sin embargo, hab\u00eda claros l\u00edmites preestablecidos entre esa diferencia. Y ahora, al pasar delante de \u201clos otros\u201d, ella y Gabriel se hab\u00edan convertido en personas que hab\u00edan dejado de ser \u201cde su tipo\u201d. O peor. Mientras tanto, Gabriel y Pascual se hab\u00edan encontrado en el cuarto de juegos en la cubierta, y pasaron un rato jugando backgammon. El barista les serv\u00eda refrescos de toronja y cacahuates salados y cuando se hartaron, corrieron por sus trajes de ba\u00f1o y se tiraron un rato en el jacuzzi. Al encontrar vac\u00edo el camarote, Rosario se puso la piyama y se acost\u00f3 con un libro cuyas p\u00e1ginas ilumin\u00f3 con la luz de su celular. Al pasar unas cuantas p\u00e1ginas, cay\u00f3 profundamente dormida. A eso de las diez de la noche, subi\u00f3 Ilse a buscar a Pascual, Gabriel los sigui\u00f3 y se fueron todos a dormir. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, Gabriel no se levantaba todav\u00eda cuando Rosario sali\u00f3 a desayunar. En el camino fue interceptada discretamente por el segundo capit\u00e1n, quien la invit\u00f3 a pasar a su oficina. Con toda la diplomacia de la que era capaz, acumulada despu\u00e9s de a\u00f1os de trabajar en la industria peruana de turismo, el capit\u00e1n le explic\u00f3 que algunos de los otros viajeros le hab\u00edan expresado la noche anterior su extrema mortificaci\u00f3n por los s\u00edmbolos terroristas y antisemitas que hab\u00eda portado Gabriel durante la cena navide\u00f1a. Le expresaron haberse sentido ofendidos, pero sobre todo, que su seguridad f\u00edsica y moral estaba amenazada por la actitud subversiva de Gabriel. El capit\u00e1n le suplic\u00f3 a Rosario pedirle a su hijo que dejara su playera y pa\u00f1oleta guardadas. Ella escuch\u00f3 en silencio y asinti\u00f3 lentamente con la cabeza. Se levant\u00f3 y volvi\u00f3 apresurada al camarote en donde se encontr\u00f3 a Gabriel todav\u00eda dormido. Regres\u00f3 a la oficina del capit\u00e1n y le pidi\u00f3 con urgencia si era posible que les llevaran los desayunos al camarote. El capit\u00e1n sopes\u00f3 las opciones y accedi\u00f3, record\u00e1ndole que el paseo de ese d\u00eda comenzaba a las diez de la ma\u00f1ana y que culminar\u00eda con el festejo navide\u00f1o con la gente de la comunidad 20 de enero. Rosario volvi\u00f3 inquieta a su habitaci\u00f3n con la sensaci\u00f3n de estar apestada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego de un forcejeo t\u00edpico de mam\u00e1s y adolescentes para lograr que el chico se aseara y vistiera, y durante el que Rosario prefiri\u00f3 no mencionarle a Gabriel lo que hab\u00eda hablado con el capit\u00e1n, los dos se formaron para subirse a las lanchas a las diez en punto. No sin haber sido antes generosamente rociados por uno de los gu\u00edas con repelente de insectos. Ese d\u00eda no pasearon con Juan ni Marcos, el capit\u00e1n de su lancha del d\u00eda anterior, ni con Daniel, Karen y Alberto. Ellos ya hab\u00edan partido con Lily y su familia en dos lanchas. Rosario y Gabriel se embarcaron junto con la familia de Michigan. Al cabo de dos horas pobladas de visiones de manadas juguetonas de delfines rosas, un par de \u00e1guilas y algunos perezosos agazapados en copas de \u00e1rboles, llegaron a la comunidad donde sus compa\u00f1eros de viaje ya estaban montados en canoas rentadas por los locales o nadando a las orillas de la comunidad. El gu\u00eda les dio luz verde para echarse al agua y, gozosos, saltaron a chapotear no sin ponerse antes unos sofisticados chalecos flotadores que el capit\u00e1n les reparti\u00f3 sac\u00e1ndolos de unas cajas colocadas en la parte trasera de la lancha. Despu\u00e9s de un rato, los llamaron a subirse y a secarse. Los capitanes de cada lancha las estacionaron y alinearon para amarrarlas y hacer un picnic. La de Gabriel y Rosario qued\u00f3 justo en medio, y durante la comida, todos fueron cordiales al pasarse las bolsas de papel que ven\u00edan en cajas y donde ven\u00edan empacados unos exquisitos s\u00e1ndwiches de jam\u00f3n de paiche, ensaladas, pudines de chocolate con l\u00e1cteos o veganos, jugos cold pressed de camucamu y maracuy\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cabo de un rato, todos los viajeros fueron invitados a la comunidad para repartir los regalos de navidad. Desembarcaron donde ya los esperaban parados en un c\u00edrculo unas cuatro docenas de ni\u00f1os y de ni\u00f1as cantando villancicos. Cuando ya estaban todos reunidos, los gu\u00edas pidieron hacer dos filas dividiendo a los ni\u00f1os y ni\u00f1as. Juan apareci\u00f3 vestido de Santa Claus con una despeinada barba postiza cuyos mechones de hilos de nylon parec\u00edan derretirse con el calor fusion\u00e1ndose con su piel y la humedad. Otro de los gu\u00edas acerc\u00f3 dos bolsas enormes de pl\u00e1stico con los regalos. Rosario y Gabriel repartieron sus billetes de a d\u00f3lar mientras que Santa Claus sacaba alternadamente juguetes para ni\u00f1as (kits de cepillo-peine-espejo; mu\u00f1ecas tiesas; kits de sart\u00e9n-cacerola-cucharones y cajitas de cereal) o para ni\u00f1os (pelotas de f\u00fatbol; kits de bates de b\u00e9isbol con sus pelotas; cochecitos; figuras de pl\u00e1stico mal pintadas de luchadores musculosos).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el rabillo del ojo, Gabriel detect\u00f3 a unas mujeres en el camino de tierra que llevaba a la plaza principal del pueblo: de pelo suelto y largo, iban vestidas de rojo y llevaban unos cinturones hechos de flecos con algo colgando \u2013no lograba distinguir qu\u00e9 exactamente. Llevaban un tocado de flores amarillas, tambi\u00e9n desconocidas para Gabriel. A pesar del calor h\u00famedo que hac\u00eda, esa visi\u00f3n le dio escalofr\u00edos. Una vez que los miembros de la tripulaci\u00f3n y los turistas repartieron los juguetes y los billetes, los gu\u00edas le acercaron al acalorado Santa Claus una caja con tetrabriks de leche de chocolate y otra con pastelitos de fresa empaquetados. Santa invit\u00f3 a los viajeros a regalar una vianda de cada caja a los ni\u00f1os, no sin antes abrir y dar tambi\u00e9n a repartir una caja con kits de peque\u00f1os cepillos de dientes junto con sus igualmente peque\u00f1os tubos de dent\u00edfrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego de recibir instrucciones de d\u00f3nde colocar la basura, los ni\u00f1os bebieron y comieron felices. Despu\u00e9s, alguien trat\u00f3 de improvisar una cascarita de f\u00fatbol entre los viajeros, gu\u00edas y los chicos, pero la timidez de los locales disolvi\u00f3 la energ\u00eda. Al cabo de un rato, los viajeros fueron convocados a embarcar, y volvieron cansados al Molly-Aida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriel estaba de mejor humor, pero Rosario no lograba adivinar en qu\u00e9 estar\u00eda pensando su hijo, y sent\u00eda preocupaci\u00f3n. Durante la visita a la comunidad, la mitad de sus compa\u00f1eros de viaje apenas y hab\u00edan reconocido su presencia entre ellos. Aprovechando ser una isla de lenguaje en el trayecto de la lancha de regreso al barco entre los gringos, Rosario aprovech\u00f3 para explicarle a Gabriel la actitud de los viajeros jud\u00edos hacia su parafernalia militante palestina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario tem\u00eda alg\u00fan tipo de reacci\u00f3n violenta, pero el chico no dijo nada, se qued\u00f3 pensativo, asintiendo con la cabeza. Al llegar al barco, todos los viajeros cayeron rendidos y se echaron sendas siestas. A la hora de la cena Rosario fue incapaz de despertar a Gabriel, y se anim\u00f3 a lanzarse al comedor sola y digna. Para esa noche, el chef les ten\u00eda preparados c\u00f3cteles de guan\u00e1bana, choricitos caseros al pebre chileno, patacones de cochinita pibil, risotto de quinoa y mariscos, lubina al espeto y de guarnici\u00f3n boniatos, verduras rostizadas y ensalada de jitomates cherry. De postre les sirvieron pi\u00f1a asada con quimbolito lojano y helado de coco servido sobre bizcocho suave y chocolate Moctezuma. Rosario quiso comentar con sus vecinos de al lado, Karen y Daniel, las maravillas del men\u00fa, que hasta entonces hab\u00eda sido el mejor que les hab\u00eda preparado el chef durante el viaje. Le contestaron amables, y Rosario sinti\u00f3 que se hab\u00eda roto el hielo y erigido un tentativo puente, pero su conversaci\u00f3n fue interrumpida por Mois\u00e9s quien, visiblemente alcoholizado, se levant\u00f3 y se sent\u00f3 tambaleante junto a Rosario y le dijo: \u2014\u201cSe\u00f1ora, necesitamos que le explique bien a su hijo lo que en realidad est\u00e1 pasando en Israel. Los de Hamas son unos terroristas, los que los esconden en sus casas y debajo de los hospitales, escuelas y universidades son terroristas. Son unos asesinos y violadores de gente inocente. La realidad es que la seguridad del pueblo jud\u00edo est\u00e1 amenazada y, por favor, estamos de vacaciones, aqu\u00ed no se habla de esas cosas\u201d\u2013. Ilse lo jal\u00f3 del brazo trat\u00e1ndolo de callar, mientras que Boaz le pidi\u00f3 a Nathalie con un tono agresivo que le tradujera lo que estaba diciendo Mois\u00e9s. Lily no se enteraba de nada, los gringos tampoco. Daniel, Karen y Alberto se quedaron at\u00f3nitos escuchando a Mois\u00e9s. Rosario asinti\u00f3 con la cabeza apretando los labios y abriendo mucho los ojos. No quer\u00eda antagonizar, no soportaba la condescendencia del tono de Mois\u00e9s, no hac\u00eda falta que despu\u00e9s de la pl\u00e1tica que hab\u00eda tenido con el capit\u00e1n, y de que Gabriel hab\u00eda guardado su parafernalia palestina, sus compa\u00f1eros de viaje siguieran con el tema, y tampoco estaba de acuerdo con su postura sionista. Respir\u00f3 profundamente y con toda la compostura de la que fue capaz, le contest\u00f3: \u201cMoshe, no te preocupes, yo ya habl\u00e9 con Gabriel, estate tranquilo\u201d. Enseguida se quit\u00f3 la servilleta de tela del regazo, la puso sobre la mesa, se levant\u00f3, reparti\u00f3 una sonrisa a todos los comensales, dio las buenas noches, y sali\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la ma\u00f1ana siguiente, partieron de madrugada. Era el cumplea\u00f1os de Gabriel. Visitaron a una familia que ten\u00eda una granja de paiche, el pez m\u00e1s grande de la amazon\u00eda. Boaz y sus dos hijas, Galit y Alma, subieron a su lancha. Para llegar a Pucayagro, la granja, navegaron unos cuarenta minutos hasta un peque\u00f1o muelle. De ah\u00ed caminaron en la selva otros cincuenta minutos, donde se encontraron con una anaconda descansando en un remanso de riachuelo sumergida en lodo. Tambi\u00e9n vieron un \u00e1rbol muy especial conocido como \u201cpalma caminante\u201d, cuyas ra\u00edces se despliegan sobre la superficie de la tierra en forma de zancos, dando la ilusi\u00f3n de que el \u00e1rbol se mueve o se desplaza. Tomaron fotos de todo. Cuando llegaron a Pucayagro, los recibi\u00f3 el due\u00f1o sonriente con platos de frutas y agua de maracuy\u00e1. Les dio un recorrido por la granja, y ah\u00ed vieron unos paiches enormes, de tres metros de largo y doscientos kilos. Uno de los hermanos del granjero era due\u00f1o de otra compa\u00f1\u00eda en la que procesan el paiche y lo transforman en jam\u00f3n ahumado, salchicha y chorizo. El paiche, aprendieron, de color gris\u00e1ceo, a veces es confundido con lagartos y no es muy popular. Los turistas estuvieron encantados de visitar negocios que respetaran la ecolog\u00eda. Alberto, que estudiaba administraci\u00f3n en la Universidad An\u00e1huac, pens\u00f3 que podr\u00eda emprender algo parecido para el r\u00edo Grijalva en Tabasco. Lo coment\u00f3 durante la visita, y su pap\u00e1, entusiasmado, le asegur\u00f3 que lo financiar\u00eda, siempre y cuando invitara a M\u00e9xico a sus anfitriones del Amazonas para asesorarlo. \u201c\u00a1Ponme el proyecto por escrito, hijo! Haz n\u00fameros y platicamos\u201d, le dijo, d\u00e1ndole palmaditas entusiasmado en la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al regreso, pasaron por ellos las camionetas de la compa\u00f1\u00eda para llevarlos directamente al barco. Era la \u00faltima noche, durante la que el barco recorrer\u00eda trescientos kil\u00f3metros de regreso para devolverlos a Iquitos. En la cena, todos estaban relajados y contentos. Parec\u00eda que las tensiones entre los viajeros hab\u00edan quedado atr\u00e1s. Gabriel desapareci\u00f3 unos minutos despu\u00e9s de que sirvieron el plato fuerte, y justo cuando los meseros empezaron a servir el postre y el caf\u00e9, apareci\u00f3 con un vestuario improvisado con una tela roja y un tocado con flores amarillas emulando la vestimenta etnogr\u00e1fica del personaje que le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n en el mural de la Terminal Fluvial de Iquitos y de las mujeres que hab\u00eda visto aparecerse en la comunidad 20 de enero. Todos en el comedor lo trataron de ignorar y siguieron comiendo. Para esa noche, el primer capit\u00e1n les hab\u00eda organizado un juego de charadas para el que los viajeros se dividir\u00edan en tres equipos armados por el mismo capit\u00e1n, quien trataba que el viaje tuviera un final convivial y feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cQuisi\u00e9ramos cambiar al mundo, pero no en nuestras propias casas, de manera que al final, con nuestras pr\u00e1cticas, ratificamos la reproducci\u00f3n del orden establecido, la reproducci\u00f3n de las desigualdades y de las injusticias sociales\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ley\u00f3 Gabriel, de un cuaderno de notas que encontr\u00f3 en el bur\u00f3 de la rec\u00e1mara que hab\u00eda llenado con tachones y un discurso. Ley\u00f3 esta primera frase con timidez, casi murmurando, por lo que nadie le puso atenci\u00f3n, adem\u00e1s de que estaban tratando de ignorar su atuendo, incluyendo a su mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201c\u00bfQu\u00e9 hacer, sin embargo, ante la impotencia vergonzosa de la complicidad de cara a la crueldad extrema?\u201d,ijo con m\u00e1s seguridad, y llamando la atenci\u00f3n de los que estaban m\u00e1s cerca de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn Gaza, las v\u00edctimas predicen sus propias muertes en plataformas digitales horas antes de que las asesinen, mientras que sus asesinos transmiten casualmente sus acciones en TikTok. Sin embargo, la transmisi\u00f3n en vivo de la liquidaci\u00f3n de Gaza a diario encubierta por la hegemon\u00eda cultural occidental, que persigue periodistas, artistas, escritores, profesores y estudiantes, ocurre a trav\u00e9s de las plataformas que proh\u00edben los t\u00e9rminos campos de refugiados\u2019, \u2018territorio ocupado\u2019, \u2018genocidio\u2019 o \u2018limpieza \u00e9tnica\u2019\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento, Gabriel hab\u00eda agarrado m\u00e1s confianza en s\u00ed, e ignor\u00f3 la tensi\u00f3n que lo rodeaba y la estupefacci\u00f3n de su mam\u00e1, que en el fondo se sent\u00eda orgullosa de \u00e9l. Continu\u00f3 con m\u00e1s seguridad:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa disputa de c\u00f3mo interpretar la violencia israel\u00ed como en leg\u00edtima autodefensa, como una guerra urbana en terreno complejo, o como limpieza \u00e9tnica y cr\u00edmenes en contra de la humanidad, no se va a resolver\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora ten\u00eda la atenci\u00f3n completa de todos los comensales. Los meseros tambi\u00e9n estaban paralizados escuchando:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSin embargo, no es dif\u00edcil reconocer en la totalidad de las violaciones morales y legales de Israel, los signos del crimen m\u00e1s grande: la determinaci\u00f3n de los l\u00edderes israel\u00edes de aniquilar a Gaza; la aprobaci\u00f3n de estas acciones por su sociedad; la escala de la destrucci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esos momentos, grit\u00f3 Mois\u00e9s:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Callen al ni\u00f1o, por favor!\u201d \u201c\u00a1Capit\u00e1n, capit\u00e1n! \u00a1Pascual, ve a buscar al capit\u00e1n!\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosario le dijo a Gabriel:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSigue, hijo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriel carraspe\u00f3, y continu\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl hecho de que la mayor\u00eda de las v\u00edctimas sean gente completamente inocente, muchas mujeres y ni\u00f1os; el estar negando acceso a medicamentos y comidas, las barras de acero calientes insertadas en los rectos de los prisioneros desnudos; la destrucci\u00f3n de escuelas, universidades, museos, iglesias, mezquitas, cementerios; el infantilismo del mal encarnado por los soldados israel\u00edes bailando vestidos con la ropa interior de las mujeres palestinas desplazadas; la persecuci\u00f3n sistem\u00e1tica de periodistas en Gaza documentando la destrucci\u00f3n de su propio pueblo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriel se interrumpi\u00f3 a s\u00ed mismo para anunciar:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYa casi acabo, gracias, queridos compa\u00f1eros de viaje, por escuchar\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detr\u00e1s de \u00e9l, sinti\u00f3 la energ\u00eda de apoyo de los meseros, adem\u00e1s ya hab\u00edan llegado los cocineros, y en ese momento entr\u00f3 Pascual jalando al capit\u00e1n del brazo. Los gringos observaban la escena, y Boaz ped\u00eda traducci\u00f3n simult\u00e1nea de forma nada amable a su mujer, ella lo ignor\u00f3 con un gesto en la mano y escuch\u00f3 atenta:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDespu\u00e9s de Gaza, la idea de que los seres humanos poseen una naturaleza moral es falsa; ahora todo es posible y la memoria de atrocidades del pasado no puede servir ya de garant\u00eda en contra de su repetici\u00f3n en el presente. Nada se compara con Gaza, y vivimos el comienzo de un periodo de destrucci\u00f3n de las normas\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los meseros hab\u00edan llamado al administrador y a las se\u00f1oras de limpieza, e hicieron un c\u00edrculo detr\u00e1s de Gabriel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEstamos viviendo el comienzo de la destrucci\u00f3n de las normas, de los valores, de los principios de todo un planeta, y nos dirigimos hacia tiempos muy oscuros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie se atrevi\u00f3 a aplaudir. Se miraron entre las familias y los empleados, se levantaron y subieron lentamente a cubierta para jugar charadas con el capit\u00e1n. Menos Rosario y Gabriel, claro est\u00e1. A la ma\u00f1ana siguiente, nunca aparecieron para su \u00faltimo desayuno. Cuando dio la hora de desembarcar en tierra, Juan el gu\u00eda fue a su camarote a buscarlos. No encontr\u00f3 rastro de ellos, ni siquiera de sus maletas. El cuarto estaba impecable, con las trufas espolvoreadas de hibiscus, las rebanadas de maracuy\u00e1 frescas, y las botellas de agua mineral intactas. Juan murmur\u00f3 para s\u00ed: \u201c\u00a1Chullachaquis! \u00bfO ser\u00e1 que el Nampa nos habr\u00e1 dado a todos toh\u00e9 en el jugo de camucamu?\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aterrizaron en el aeropuerto de Iquitos un mediod\u00eda de diciembre que sintieron extremadamente caluroso, sobre todo porque el aeropuerto era peque\u00f1o y tuvieron que caminar del avi\u00f3n al and\u00e9n. 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