{"id":57429,"date":"2025-09-11T07:00:00","date_gmt":"2025-09-11T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56964"},"modified":"2026-09-25T12:21:36","modified_gmt":"2026-09-25T18:21:36","slug":"su-alma-conocio-la-lujuria-y-el-vertigo-de-la-aniquilacion-notas-a-una-lectura-de-muerte-en-venecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57429","title":{"rendered":"\u201cSu alma conoci\u00f3 la lujuria y el v\u00e9rtigo de la aniquilaci\u00f3n\u201d,\u00a0notas a una lectura de Muerte en Venecia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo a <em>Muerte en Venecia<\/em>. En una relectura a\u00fan hay espacio para las sorpresas, es posible hacer una analog\u00eda con el r\u00edo de Her\u00e1clito en las lecturas, nunca se vuelve al mismo libro. Qu\u00e9 diferente percib\u00ed ese mundo complejo anterior a la Primera Guerra al que pertenece Von Aschenbach a los veintid\u00f3s que a los cuarenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo a acompa\u00f1ar a Aschenbach por un ensayo de la Yourcenar, un hermoso ensayo que arroja luz sobre las novelas y el novelista. Marguerite, perteneciente a la siguiente generaci\u00f3n, a aquellos que nacieron con el siglo XX es capaz de indagar en los l\u00edmites y posibilidades de la prosa de Mann.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>I<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la primera frase Mann plantea la necesidad de Aschenbach de salir: en las primeras l\u00edneas se presenta al artista que solo vive para su arte \u2014el que lo ha ennoblecido literalmente\u2014, el viaje y la muerte.&nbsp; Al contemplar las l\u00e1pidas en una marmoler\u00eda, un cementerio vac\u00edo, se revela el destino de su protagonista. La muerte est\u00e1 ah\u00ed, nos acecha en los ojos marm\u00f3reos de \u00e1ngeles que no aguardan ninguna tumba, todav\u00eda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre pelirrojo avistado a la espera del tranv\u00eda es una visi\u00f3n de la muerte, del deseo \u2014de ah\u00ed la fascinaci\u00f3n en verlo, que se muestra a trav\u00e9s de la descripci\u00f3n\u2014. Es necesario apenas un elemento disonante para romper un equilibrio, para que un orden arduamente construido se vea amenazado o \u00bfes que en ese elemento, en este caso el hombre pelirrojo en las escaleras de la marmoler\u00eda, es el que condensa una serie de presentimientos y estados mentales inconscientes?<em> <\/em>\u201cEran ganas de viajar, nada m\u00e1s; pero sentidas con una vehemencia hasta el \u00e1mbito de lo pasional y alucinatorio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cExcesivamente ocupado con las tareas que le impon\u00edan su Yo y el alma europea, grabado en exceso por el imperativo de producir, y demasiado reacio a la distracci\u00f3n para enamorarse del abigarramiento del mundo exterior\u201d, el estado del alma queda al descubierto en esas l\u00edneas, el estado en el que se encuentra al momento de iniciar la novela, atribulado por \u201cel imperativo de producir\u201d y negado a enamorarse, pero la insatisfacci\u00f3n que lo habita, la que lo lleva a dar el paseo inicial (y la que lo llevar\u00e1 a Venecia y a su destino).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tensi\u00f3n entre la cercan\u00eda de la muerte y la obra inconclusa atraviesa el alma de Aschenbach.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es que lo que escribiese fuera malo: \u00e9sta era, al menos, la ventaja de su edad, que lo hac\u00eda sentirse en todo momento, y muy serenamente, seguro de su maestr\u00eda. Pero mientras la naci\u00f3n lo honraba, \u00e9l mismo estaba descontento de ella&nbsp; y ten\u00eda la impresi\u00f3n de que su obra no ofrec\u00eda muestras de ese humor l\u00fadico y fogoso que, fruto de la alegr\u00eda, sustentaba, m\u00e1s que cualquier contenido intr\u00ednseco o m\u00e9rito importante, el deleite del p\u00fablico lector.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Destacar la idea de la insatisfacci\u00f3n como ra\u00edz de la obra:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierto es que ya de joven hab\u00eda considerado la insatisfacci\u00f3n como la esencia y la naturaleza m\u00e1s \u00edntima del talento, y por ella hab\u00eda refrenado y enfriado el sentimiento, al que sab\u00eda propenso a conformarse con un alegre \u00abm\u00e1s o menos\u00bb y una perfecci\u00f3n lograda a medias.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la obra de Aschenbach difiere con la del autor, la somera biograf\u00eda con que se le dibuja es muy similar a la de Mann.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gustava Aschenbach hab\u00eda nacido en L., cabeza de partido de la provincia de Silesia, donde su padre ocupaba un alto cargo en la administraci\u00f3n judicial [aunque Mann no naci\u00f3 en Silesia, s\u00ed naci\u00f3 en L\u00fcbeck y su padre s\u00ed fue funcionario del Estado]. Muchos de sus antepasados fueron oficiales, jueces y funcionarios p\u00fablicos, cada uno de ellos dedic\u00f3 su r\u00edgida, honesta y pobre vida al servicio del rey y del Estado. Una espiritualidad quiz\u00e1 m\u00e1s \u00edntima se hab\u00eda encarnado, en cierta ocasi\u00f3n, en la persona de un predicador, y en la generaci\u00f3n anterior, la madre del escritor, hija de un maestro de capilla, hab\u00eda aportado a la familia una sangre m\u00e1s c\u00e1lida y sensual. De ella proven\u00edan los rasgos for\u00e1neos del Aschenbach [recu\u00e9rdese que la madre de Mann ten\u00eda antepasados brasile\u00f1os]. La fusi\u00f3n del sentido del deber sobrio y escrupuloso con impulsos m\u00e1s oscuros y ardientes, dio origen a un artista, a ese peculiar artista.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consideraciones sobre el artista, su posici\u00f3n frente a la existencia, entre la vida misma del artista y su obra, la tensi\u00f3n entre el tiempo que se agota y la obra por escribirse. Hincapi\u00e9 en la dedicaci\u00f3n a la obra, m\u00e1s que una gran energ\u00eda una energ\u00eda desbocada, en un poco energ\u00eda encauzada por la dedicaci\u00f3n, por la disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a esa capacidad de Aschenbach, a esa asc\u00e9tica del arte que propone Mann \u2014cabe preguntarse si no era ese el proceder a la hora de trabajar en su obra, la dedicaci\u00f3n; lo cual tengo para m\u00ed que as\u00ed era, al menos me parece una forma efectiva de dedicarse a la obra\u2014 se presenta algo m\u00e1s, la capacidad del artista para coincidir con el <em>zeitgeist<\/em> de sus contempor\u00e1neos, de coincidir con ciertas ideas de su tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que una obra espiritual relevante pueda tener sin demora una incidencia amplia y profunda, ha de existir una secreta afinidad, cierta armon\u00eda incluso, entre el destino personal de su autor y el destino universal de su generaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La creaci\u00f3n de su obra consume al artista. \u201cPues tambi\u00e9n desde una perspectiva personal, el arte es vida potenciada. Procura un goce m\u00e1s intenso, pero consume m\u00e1s a prisa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Venecia se presenta a Aschenbach en su belleza pero tambi\u00e9n en su condici\u00f3n enferma, el aire inm\u00f3vil, el siroco, la miasma de la laguna. Todo lo anterior se conjuga para hacer sentir enfermo al escritor, tambi\u00e9n, la aparici\u00f3n que lo obliga a permanecer, una presencia que lo hace perder toda sensatez. Las palabras de Luchiano Visconti vienen a m\u00ed: \u201cLa belleza absoluta existe. Y, como sabes, poner los ojos en la belleza es poner los en la muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mis lecturas anteriores apenas me percat\u00e9 de obviedades: el viejo vestido como joven que usa peluqu\u00edn que desagrada en el barco camino a Venecia, la visi\u00f3n casi fant\u00e1stica de Tadzio, las fresas que Aschenbach come en la playa. Literalmente el escritor llega a Venecia, pero tambi\u00e9n es un descenso al inframundo \u2014Yourcenar ha se\u00f1alado que Tadzio hace las veces de psicopompo\u2014.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa extra\u00f1a embarcaci\u00f3n, que desde \u00e9pocas baladescas nos ha llegado inalterada y peculiarmente negra como s\u00f3lo pueden serlo, entre todas las cosas, los ata\u00fades, evoca aventuras sigilosas y perversas entre el chapoteo nocturno del agua; evoca a\u00fan m\u00e1s la muerte misma, el f\u00e9retro y la lobreguez del funeral, as\u00ed como el silencioso viaje final. \u00bfY se ha notado que el asiento de estas barcas, ese sill\u00f3n barnizado de un negro f\u00fanebre y tapizado de un negro mate, es el asiento m\u00e1s blando, voluptuoso y relajante del mundo?&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La g\u00f3ndola no es solo la barca de Caronte sino el f\u00e9retro, el depositario del cuerpo privado ya de vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El barquero repugna al escritor: \u201cEra un hombre de fisonom\u00eda desagradable, casi brutal\u201d, una repugnancia que se torna temor ante su voluntad decidida y opuesta a sus deseos. \u201c\u00bfQu\u00e9 hacer? Estando a solas en plena laguna con ese hombre tan extra\u00f1amente insumiso, siniestro y decidido, el viajero no ve\u00eda medio alguno de imponer su voluntad. Por lo dem\u00e1s, \u00a1qu\u00e9 blandamente pod\u00eda descansar si no se enfadaba!\u201d. Y en este punto se revela la otra actitud que sellar\u00e1 el destino de Aschenbach, la docilidad ante las circunstancias, dejarse llevar por la fatalidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad \u2014pens\u00f3 Aschenbach relaj\u00e1ndose un poco\u2014. Es verdad que conduces bien. Aunque hayas puesto los ojos en el dinero que llevo y me env\u00edes a la mansi\u00f3n del Hades con un buen golpe de remo por detr\u00e1s, me habr\u00e1s conducido bien.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en efecto, Aschenbach es conducido a la mansi\u00f3n del Hades. No es como \u00e9l piensa, que el gondolero proceder\u00e1 a quitarle la vida, sino que va conducido a su muerte. La enfermedad lo aguarda en Venecia, la enfermedad, la muerte, pero, sobre todo, la infatuaci\u00f3n con Tadzio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[\u2026] tres muchachas de al parecer entre quince y diecisiete a\u00f1os y un efebo de cabellos largos y unos catorce a\u00f1os. Con asombro observ\u00f3 Aschenbach que el muchacho era bell\u00edsimo. El rostro, p\u00e1lido y graciosamente reservado, la rizosa cabellera color miel que lo enmarcaba, la nariz rectil\u00ednea, la boca adorable y una expresi\u00f3n de seriedad divina y deliciosa hac\u00edan pensar en la estatuaria griega de la \u00e9poca m\u00e1s noble; y a m\u00e1s de esa pur\u00edsima perfecci\u00f3n en sus formas, pose\u00eda un encanto tan \u00fanico y personal que su observador no cre\u00eda haber visto nunca algo tan logrado en la naturaleza ni en las artes pl\u00e1sticas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conjuro se efectu\u00f3; el joven apenas si le prestar\u00e1 atenci\u00f3n al hombre mayor,&nbsp; un viejo a sus ojos. Un viejo que se da cuenta de su condici\u00f3n ante el espejo justo porque ha ca\u00eddo rendido de amor. Si en la embarcaci\u00f3n que lo llevaba de camino a Venecia lo repugn\u00f3 el viejo que trataba de disimular su edad junto a los j\u00f3venes y se emborrachaba con ellos, \u00e9l terminar\u00e1 emul\u00e1ndolo, antes de perecer, para llamar la atenci\u00f3n de esta divinidad que lo ha impactado con su visi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los griegos la \u00fanica de las cualidades que pod\u00edamos contemplar de los dioses sin que nos destruyeran al instante era la belleza. Pero incluso esa cualidad termina destruyendo a los mortales, como bien apunta el mito de Psique y Eros. As\u00ed, la belleza apenas vista arrastra la voluntad de Aschenbach y, aunque sabe que seguir en Venecia lo enferma, prefiere mantenerse en la ciudad para seguir contemplando al joven.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[\u2026] y la visi\u00f3n de esa figura viva en la que conflu\u00edan la gracia y la rigidez de la pubertad, de ese efebo con los rizos empapados y bello como un dios, que emerg\u00eda de las profundidades del mar y del cielo, luchando por desprenderse del l\u00edquido elemento, esa visi\u00f3n suscit\u00f3 en su observador evocaciones m\u00edticas: era como un mensaje po\u00e9tico llegado de tiempos arcaicos, desde el origen de la forma y el origen de los dioses. Y, cerrando los ojos, Aschenbach escuch\u00f3 aquel c\u00e1ntico que resonaba en su interior y, una vez m\u00e1s, pens\u00f3 que all\u00ed se estaba bien y deseaba quedarse.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor ha quedado por completo seducido y su estado de arrobamiento se transmite al narrador de la obra: es el cap\u00edtulo m\u00e1s l\u00edrico y con mayores evocaciones mitol\u00f3gicas. La condici\u00f3n de divinidad del muchacho, para el escritor \u2014pero tambi\u00e9n para el narrador quien es, a fin de cuentas, quien transmite la historia\u2014. Incluso el sol es descrito como una divinidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aschenbach no se encuentra solo en un lugar ajeno, distinto al de su vida cotidiana, sino que se encuentra en un estado emocional y mental distinto al usual. Si el uso del adjetivo <em>on\u00edrico<\/em>, casi desde un inicio, apuntaba a esto, aqu\u00ed es revelado por completo: \u201cLa placentera regularidad de esa existencia no tard\u00f3 mucho en hechizarlo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su estado de encantamiento, Mann da a entender qu\u00e9 es Venecia para su personaje, la revelaci\u00f3n que ronda sobre \u00e9l, como los buitres que vistos a la distancia se\u00f1alan el lugar donde est\u00e1 un cad\u00e1ver, as\u00ed se vaticina cu\u00e1l es el destino, un destino que dada su condici\u00f3n de hombre culto se torna en un espacio colmado de s\u00edmbolos:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">se pon\u00eda a recordar su casa en las monta\u00f1as, escenario de tantas batallas estivales, cuyo jard\u00edn era invadido por profundas nieblas, donde terribles tormentas apagaban de noche las luces, y los cuervos, que \u00e9l mismo alimentaba [cabe preguntarse, \u00bfpor qu\u00e9 alimentaba a estas aves tan cargadas de signos?, \u00bfno es lo que est\u00e1 haciendo en ese momento, a lo largo de este cap\u00edtulo, alimentar a los cuervos que a fin de cuentas habr\u00e1n de cebarse con \u00e9l?], se mec\u00edan en las copas de los pinos. Entonces se sent\u00eda como arrebatado a los Campos El\u00edseos, en los confines de la Tierra, donde los hombres viven dichosamente y jam\u00e1s hay nieve, ni invierno, ni tempestades, ni lluvias torrenciales, sino que el oc\u00e9ano exhala siempre una brisa suave y refrescante; donde los d\u00edas transcurren en medio de un ocio divino, sin luchas ni fatigas, consagrados exclusivamente al sol y sus festividades.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ese presentimiento de encontrarse en otro mundo, en el Otro Mundo Feliz, se sigue la presencia del muchacho, el psicopompo inconsciente que en este cap\u00edtulo gu\u00eda al escritor a su destino, pero antes de entregarlo al Hades habr\u00e1 de revelarle algunos misterios, como Ovidio a Dante, como en los oficios \u00f3rficos, como en Eleusis. Y as\u00ed, al contemplarlo Aschenbach empieza a reflexionar sobre la belleza, a racionalizar, incluso, su pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 disciplina, qu\u00e9 precisi\u00f3n en las ideas se expresaban a trav\u00e9s de ese cuerpo cimbre\u00f1o y juvenilmente perfecto! Pero la voluntad pura y severa que, operando en la oscuridad, hab\u00eda logrado sacar a la luz esa estatua divina \u00bfNo le resultaba a \u00e9l, el artista, algo ya familiar y conocido? \u00bfNo operaba tambi\u00e9n en \u00e9l, cuando, impulsado por una sobria pasi\u00f3n, liberaba de la masa marm\u00f3rea del lenguaje la esbelta forma que hab\u00eda contemplado en su esp\u00edritu y la ofrec\u00eda a los hombres como imagen y espejo de la belleza espiritual?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en esas revelaciones es que se manifiesta su estado del alma. El sustrato mitol\u00f3gico le sirve para hacer crecer su pasi\u00f3n y darle forma, que en su caso es la revelaci\u00f3n definitiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo estaba escrito que el sol desv\u00eda nuestra atenci\u00f3n de las cosas del intelecto para dirigirla hacia las de los sentidos? Pues, seg\u00fan dec\u00edan, hechizaba y entorpec\u00eda el entendimiento y memoria a un grado tal que el alma, impulsada por el placer, olvidaba totalmente su verdadero estado, y, presa de admirativo asombro, permanec\u00eda atada a los objetos m\u00e1s hermosos que el sol alumbra: s\u00ed, s\u00f3lo con la ayuda de un cuerpo era capaz de acceder luego a un plano de contemplaci\u00f3n m\u00e1s elevado. [El sol aparece en este cap\u00edtulo como el revelador pero tambi\u00e9n como el obnubilador, no es equ\u00edvoco empatarlo con la figura de Tadzio; pi\u00e9nsese, adem\u00e1s, que una de las advocaciones del sol, Apolo, hace un viaje al inframundo]. Amor, [\u2026] para hacernos visible lo espiritual, el dios gustaba de recurrir a la figura y el color de la juventud humana, a la que convert\u00eda en instrumento de la reminiscencia adorn\u00e1ndola con todo el esplendor de la belleza, y ante cuya visi\u00f3n nos abrasaba luego el dolor y la esperanza.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto es que el escritor y \u201cla embriaguez marina, unida a la reverberaci\u00f3n del sol, acabaron desplegando ante sus ojos una fascinante escena\u201d. La Atenas cl\u00e1sica se presenta ante sus ojos, no la imagina, no, se despliega ante sus ojos. Como el joven a quien iguala a las divinidades, se presenta ante \u00e9l S\u00f3crates y Fedro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le hablaba de los ardientes temores que padece el hombre sensible cuando sus ojos contemplan un s\u00edmbolo de la Belleza eterna [\u2026] Porque la belleza, Fedro m\u00edo, y s\u00f3lo ella a la vez visible y digna de ser amada: es, tenlo muy presente, la \u00fanica forma de lo espiritual que podemos aprehender y tolerar con los sentidos [\u2026] La Belleza es, pues, el camino del hombre sensible hacia el esp\u00edritu\u2026<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa imagen, \u00bfso\u00f1ada, revelada, imaginada?, se ve reflejado. Si percibe al joven como un dios, ans\u00eda tocarlo, aprehender su belleza con las manos. Se figura S\u00f3crates ante Fedro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aschenbach no puede pensar ya sino en funci\u00f3n del otro, de su pasi\u00f3n, la crisis. De ah\u00ed que se se\u00f1ale la tensi\u00f3n entre el ensayo que escribe en ese momento y que causar\u00e1 admiraci\u00f3n y el objeto que lo ha despertado, que lo ha inspirado \u2014no usa ese t\u00e9rmino, pero lo creo adecuado en tanto que el escritor no est\u00e1 en s\u00ed, sufre una alteraci\u00f3n espiritual, como la que se pensaba produc\u00edan las musas al inspirar las obras\u2014. Esa alteraci\u00f3n es la que lo lleva a pensar en la facilidad de acercarse a Tadzio y, ah\u00ed su tragedia,, en ser incapaz de hablarle, de comunicarse con \u00e9l, en que se sienta enfermo casi al present\u00e1rsele.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[\u2026]<em> <\/em>y una palabra cualquiera, una frase amable, en franc\u00e9s, aletean en sus labios; pero siente que su coraz\u00f3n, quiz\u00e1 tambi\u00e9n por haber caminado tan de prisa, le golpea el pecho como un martillo; que \u00e9l mismo, casi sin aliento, s\u00f3lo podr\u00eda hablar con voz tr\u00e9mula y oprimida; vacila, intenta dominarse; de pronto teme haberle seguido los pasos demasiado tiempo, teme que el muchacho se d\u00e9 cuenta, teme su mirada interrogadora cuando vuelva la cara; toma un impulso final, se detiene, renuncia y, con la cabeza gacha, pasa de largo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El encanto no puede ser roto. \u201cPero lo cierto es que el senescente escritor no quer\u00eda el desencantamiento: su embriaguez le resultaba demasiado grata\u201d. Confuso entre su deseo de acercarse y su incapacidad para hacerlo porque ello acabar\u00eda todo y a quien \u201cla idea de regresar ni siquiera toca su esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acecha al joven, busca su mirada y hasta cree que su presencia lo induce a pasar frente a \u00e9l. Mann nos presenta al hombre desesperado, a punto del paroxismo de su propia pasi\u00f3n. Estado que lo lleva a desconfiar en lo que ha sido toda su vida, en su oficio. \u201cSu belleza superaba lo expresable, y, como tantas otras veces, Aschenbach sinti\u00f3, apesadumbrado, que la palabra s\u00f3lo puede celebrar la belleza, no reproducirla\u201d<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cap\u00edtulo final es la muerte de Aschenbach, la muerte en Venecia. El descenso al inframundo se concreta. El momento en el que el delirio del escritor es mayor, m\u00e1s desesperado, m\u00e1s febril. Un delirio que se compagina con la conspiraci\u00f3n que la ciudad elabora para mantener la mentira:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1La consigna es callar!\u00bb, pens\u00f3 Aschenbach irritado y tirando los peri\u00f3dicos sobre la mesa. \u00ab\u00a1Hay que silenciar el problema!\u00bb Pero, al mismo tiempo, un sentimiento de satisfacci\u00f3n embarg\u00f3 su alma al imaginar la aventura en la que iba a verse inmerso.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciudad y el escritor deliran. El ego\u00edsmo se vuelve su motor, en el caso de los habitantes de Venecia por no perder a los turistas y su dinero; en el de Aschenbach por seguir viendo al objeto de su deseo, porque algo m\u00e1s que su visi\u00f3n se concrete.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues la pasi\u00f3n, al igual que el crimen, se aviene mal con el orden establecido y el bienestar de la vida cotidiana, y cualquier dislocaci\u00f3n del sistema burgu\u00e9s, cualquier confusi\u00f3n o calamidad que amenace al mundo le resultar\u00e1n forzosamente gratas, una vaga esperanza de sacar provecho de ellas.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El deseo ya no se conforma con las idealizaciones que hac\u00eda por medio de la mitolog\u00eda, empieza a cambiar la conducta del deseante, adquiere las connotaciones de una enfermedad. Aschenbach est\u00e1 enfermo antes de dar muestras de haber ca\u00eddo en las garras de la plaga que se cierne sobre Venecia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo anterior es m\u00e1s claro durante la misa, a la que entra para observar a Tadzio. La trasposici\u00f3n del oficio, de la pasi\u00f3n y de la enfermedad se da apenas en unas cuantas palabras:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un sacerdote de vestiduras ricamente adornadas oficiaba, cantando, entre nubes de incienso que velaban las macilentas llamitas de los cirios, y al dulce y penetrante aroma de sacrificio parec\u00eda sumarse poco a poco un segundo: el olor de la ciudad enferma. No obstante, a trav\u00e9s de los vapores y destellos, Aschenbach pudo observar como el adolescente volv\u00eda la cabeza, lo buscaba con la mirada y lo reconoc\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor, en su delirio, cree que el joven siente el mismo deseo, que lo busca de la misma manera en la que \u00e9l lo hace.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en este paso de la mitolog\u00eda del mundo antiguo \u2014con el que intent\u00f3 barnizar su deseo, la infatuaci\u00f3n que el joven le produjo\u2014 se pasa a la enfermedad y la conciencia de que ese deseo no se saciar\u00e1 sino forzando al joven. Y es esa conciencia la que se manifiesta al adjetivar su deseo ya no en funci\u00f3n de la mitol\u00f3gica pederastia griega sino con lo demon\u00edaco. \u201cSin embargo, no puede decirse que sufriera. Su cabeza y coraz\u00f3n estaban ebrios, y sus pasos segu\u00edan las indicaciones del demonio, que se complace en conculcar la dignidad y la raz\u00f3n del ser humano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo que el estado febril de Aschenbach es palpable, lo es la enfermedad en la ciudad. \u201cEl aire estaba sereno y cargado de miasmas, y el sol quemaba a trav\u00e9s de la calina que te\u00f1\u00eda el cielo de un gris pizarroso\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa era Venecia, la bella equ\u00edvoca y lisonjera, la ciudad mitad f\u00e1bula y mitad trampa de forasteros, cuya atm\u00f3sfera corrupta fue testigo, en otros tiempos, de una lujuriante floraci\u00f3n art\u00edstica, e inspir\u00f3 a m\u00e1s de un compositor melod\u00edas lascivamente arrulladoras. Y el aventurero tuvo la impresi\u00f3n de ir abrevando sus ojos en toda aquella exuberancia, de que esas melod\u00edas acariciaban su o\u00eddo [\u00bfel delirio?]; y al recordar tambi\u00e9n que la ciudad estaba enferma y lo disimulaba por af\u00e1n de lucro, mir\u00f3 m\u00e1s desenfrenadamente a\u00fan la bamboleante g\u00f3ndola que lo preced\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, la ciudad est\u00e1 enferma y \u00e9l est\u00e1 delirante de deseo en este punto, pero pronto de enfermedad, conocer\u00e1 el delirio del ag\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La soledad, el pa\u00eds extranjero y la dicha de una embriaguez tard\u00eda y profunda lo animaban e induc\u00edan a permitirse, sin miedo ni rubor alguno, las mayores extravagancias. [El contemplador ans\u00eda volverse actor, aunque desconoce el c\u00f3mo] Como una noche en que al volver ya tarde de Venecia, no tuvo el menor reparo en detenerse ante la puerta de Tadzio, en el primer piso del hotel, apoyar su frente en ella y permanecer as\u00ed largo rato, en un estado de embriaguez total, a riesgo de que lo sorprendieran en tan absurda postura.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, por mucho que la pasi\u00f3n trastoque la vida de una persona, esa persona no deja de ser quien es. Rasgos de su personalidad pugnan a\u00fan por enfrentarse a esa fuerza que le arrastra y transfigura todo. As\u00ed, \u00e9l piensa en sus antepasados y en el desagrado que su pasi\u00f3n les hubiera provocado, pero, al cuestionarse se percata de algo m\u00e1s terrible: su vida toda, su dedicaci\u00f3n al arte les hubiese parecido desde\u00f1able en comparaci\u00f3n a sus vidas dedicadas al servicio de las armas. \u201cTambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda servido, tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda sido soldado y hombre de guerra como muchos de ellos; porque el arte era una guerra, una lucha agotadora para la cual los hombres de hoy ya no serv\u00edan\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enrarecido mundo en el que habita se palpa en el espect\u00e1culo esperp\u00e9ntico que ofrecen los comediantes callejeros y que, como el resto de los elementos que conforman este cap\u00edtulo, fueron anunciados al llegar a Venecia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras contempla bebe zumo de granadas y soda. Solo dos frutas aparecen en toda la obra, fresas y granadas, dos veces las fresas y una la granada. El fruto que prob\u00f3 Pers\u00e9fone y como ella, \u00e9l lo bebe casi con descuido mientras contempla el espect\u00e1culo de los comediantes y al adolescente a unos metros de \u00e9l. Pero al joven ya no lo puede contemplar como desea, su familia se ha percatado de su invasiva mirada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El comediante que m\u00e1s presencia tiene es pelirrojo, caracter\u00edstica que comparte con el hombre entrevisto en la marmoler\u00eda y por cuya visi\u00f3n so\u00f1\u00f3 con emprender el viaje.&nbsp; Est\u00e1 inmerso en ese <em>on\u00edrico encantamiento<\/em>, de ah\u00ed que prefiera obviar las se\u00f1ales, que cada vez son m\u00e1s palpables, del avance de la enfermedad. Su secreta esperanza es que justamente la enfermedad le permita acercarse al adolescente. Que se consuman sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una escena casual: el joven se ha ido, \u00e9l se queda con el resto de su bebida. Es tambi\u00e9n la configuraci\u00f3n de lo que ocurre en el alma de Aschenbach y en la novela misma. El joven, el dios, el psicopompo, ha cumplido su funci\u00f3n y desaparece, mientras el otro contempla el tiempo que se agota, aceleradamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor se entera de la pandemia que afecta la ciudad y aunque piensa en comunic\u00e1rselo a la madre de Tadzio, para salvarlo, no se atreve, pensando en la posibilidad de concretar su deseo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[\u2026]<em> <\/em>record\u00f3 al extra\u00f1o personaje con aire de trotamundos que despertara en \u00e9l, hombre ya senescente, un juvenil deseo de irse lejos, de partir a la aventura; y la idea de volver a casa, al \u00e1mbito de la prudencia y el discernimiento, de la fatiga, y el esfuerzo que aspira a la maestr\u00eda, le repugnaba a un grado tal que un rictus de malestar f\u00edsico contrajo su rostro. \u00ab\u00a1Hay que callar!\u00bb, murmur\u00f3 con vehemencia. \u00ab\u00a1Y callar\u00e9!\u00bb. La conciencia de compartir un secreto y una culpa lo embriagaba como un simple trago de vino embriaga a un cerebro cansado. La imagen de la ciudad asolada e indefensa flotaba confusamente en su esp\u00edritu y encend\u00eda en \u00e9l esperanzas inconcebibles, de monstruosa dulzura, que iban m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n. Comparada con esas expectativas, \u00bfqu\u00e9 significaba para esa amable felicidad con la que acababa de so\u00f1ar por un instante? \u00bfQu\u00e9 pod\u00edan importarle ahora el arte y la virtud frente a las ventajas del caos? Call\u00f3, pues, y se qued\u00f3.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incapaz de pensar en su propia supervivencia tampoco le importa la vida ajena, as\u00ed sea la del joven. Al contrario, el mundo trastocado que propicia la enfermedad lo hace guardar esperanzas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El delirio contin\u00faa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella noche tuvo un sue\u00f1o terrible, si se puede llamar sue\u00f1o a una aventura del cuerpo y el esp\u00edritu que le ocurri\u00f3 estando \u00e9l profundamente dormido, es cierto, en un marco de total autonom\u00eda y presencia sensorial, pero sin que se viera a s\u00ed mismo presente o movi\u00e9ndose en el espacio, al margen de los acontecimientos; pues \u00e9stos ten\u00edan m\u00e1s bien por escenario su propia alma, y, al interrumpir desde fuera, fueron derribando violentamente su resistencia \u2014una resistencia surgida de las profundidades de su esp\u00edritu\u2014 y dejaron tras de s\u00ed, asolado y deshecho, el edificio entero de su existencia y la cultura de su vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No queda de Aschenbach m\u00e1s que su obsesi\u00f3n, el anhelo desesperado que se iguala con la enfermedad \u2014la misma que va matando a la gente en Venecia\u2014.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l sab\u00eda una palabra oscura, pero que designaba la inminente aparici\u00f3n: \u00abEl dios extranjero\u00bb.&nbsp; A la luz de un resplandor confuso divis\u00f3 entonces un paisaje monta\u00f1oso similar al que rodeaba su casa veraniega. Y entre jirones de luz, desde cimas boscosas, vio precipitarse cuesta abajo, remolineando entre troncos de \u00e1rboles y pe\u00f1ascos rotos cubiertos de musgo, un tropel de seres humanos y animales, un torbellino, una turba fren\u00e9tica que iba inundando la ladera con cuerpos y llamaradas confundidos en un delirante v\u00e9rtigo de rondas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al desbordamiento de seres sigue la org\u00eda, \u00bfo es la org\u00eda parte de ese mismo desbordamiento?:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el durmiente ya estaba con y dentro de ellos, pose\u00eddo tambi\u00e9n por el dios extranjero. S\u00ed, ellos eran en realidad \u00e9l mismo cuando se abalanzaban sobre los animales matando y desgarrando, cuando devoraban trozos de carne humeante, y cuando en un suelo revuelto y musgoso iniciaron, como ofrenda al dios, una c\u00f3pula promiscua e infinita. Y su alma conoci\u00f3 la lujuria y el v\u00e9rtigo de la aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso ha sido el viaje, eso ha sido Venecia para \u00e9l. El conocimiento de<em> <\/em>\u201cla lujuria y el v\u00e9rtigo de la aniquilaci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como personaje de una tragedia cl\u00e1sica, de un mito, Aschenbach ha sido elegido por los dioses y su existencia se trastoca \u2014la vida anterior y su obra dejan de tener sentido, de importarle\u2014, la divinidad no se detendr\u00e1 hasta que sea aniquilado. Aniquilado, nada menos, que por la belleza.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelvo a Muerte en Venecia. En una relectura a\u00fan hay espacio para las sorpresas, es posible hacer una analog\u00eda con el r\u00edo de Her\u00e1clito en las lecturas, nunca se vuelve al mismo libro. Qu\u00e9 diferente percib\u00ed ese mundo complejo anterior a la Primera Guerra al que pertenece Von Aschenbach a los veintid\u00f3s que a los &#8230; <a title=\"\u201cSu alma conoci\u00f3 la lujuria y el v\u00e9rtigo de la aniquilaci\u00f3n\u201d,\u00a0notas a una lectura de Muerte en Venecia\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57429\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u201cSu alma conoci\u00f3 la lujuria y el v\u00e9rtigo de la aniquilaci\u00f3n\u201d,\u00a0notas a una lectura de Muerte en Venecia\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60118,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6,625,164],"tags":[407,2459,2460,2461,185,21,2462,190,2463,2464,2465,936,2466,2467,2468,427,2469,951,1580,2470,2471],"ppma_author":[2796],"class_list":["post-57429","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-notas","category-resenas","tag-amor","tag-analisis","tag-apolo","tag-dante","tag-delirio","tag-deseo","tag-enamoramiento","tag-enfermedad","tag-eros","tag-gondola-2","tag-heraclito","tag-marguerite-yourcenar","tag-muerte-en-venecia","tag-pandemia","tag-pasion","tag-siglo-xx","tag-tadzio","tag-thomas-mann","tag-vejez","tag-venecia","tag-von-aschenbach","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2796,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"noel-rene-cisneros","display_name":"Noel Ren\u00e9 Cisneros","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Noel Ren\u00e9","last_name":"Cisneros","user_url":"","job_title":"","description":"(Cuauht\u00e9moc, Chihuahua, 1984) es autor de <em>Gloria mundi. El nuevo Liber Pontificalis<\/em>, ganador del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2015."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=57429"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57429\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60119,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57429\/revisions\/60119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=57429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=57429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=57429"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=57429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}