{"id":57427,"date":"2025-09-09T07:00:00","date_gmt":"2025-09-09T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56957"},"modified":"2026-09-25T12:24:57","modified_gmt":"2026-09-25T18:24:57","slug":"anima-sola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57427","title":{"rendered":"\u00c1nima sola"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un ritual que practico las noches en que necesito compa\u00f1\u00eda. Tiene su origen en una leyenda que me contaba mi abuela hace muchos a\u00f1os. Es verdad que a veces quisiera dejar de cumplir lo que ella me manda, o por lo menos, ser capaz de escribir sin que persistan en mis ensayos sus historias, pero su voz y sus deseos me siguen acechando. Sobre todo cuando intento dormir, al acostarme. \u201cHija\u201d, me dice, \u201cr\u00e9zale a las \u00e1nimas del purgatorio\u201d, en el mismo tono sugerente que usaba cuando estaba viva. Por supuesto que obedezco, me levanto de la cama r\u00e1pidamente y enciendo una veladora. La apoyo en el margen de la ventana y pronuncio la oraci\u00f3n, con los ojos bien abiertos, observando la oscuridad del cielo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00e1nima sola, \u00e1nima sola, \u00e1nima sola\u2026 <\/em>repito<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>la m\u00e1s sola, la m\u00e1s sola, la m\u00e1s sola\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>la m\u00e1s triste, la m\u00e1s triste, la m\u00e1s triste.\u00a0<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Repito hasta que el aire se vuelve espeso con el calor de la flama y de mi aliento. Poco a poco, mi murmullo crece, como si otras voces se me unieran al rezo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta devoci\u00f3n, que repito casi sin pensar, naci\u00f3 hace siglos en una historia que ha viajado de boca en boca. Se sostiene en un relato muy antiguo que proviene de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y que ha sido contado de distintas maneras a lo largo del tiempo, sobre todo en pa\u00edses de habla hispana. Una de las versiones m\u00e1s conocidas dice que esta entidad es el esp\u00edritu de una mujer condenada a vagar eternamente como castigo por haberle negado agua a Cristo en su camino al Calvario:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Cuentan que, en Jerusal\u00e9n, viv\u00eda una mujer que ten\u00eda por costumbre llevar agua a los prisioneros que estaban a punto de morir en la cruz. Piadosa, ofrec\u00eda un alivio a quienes estaban por exhalar su \u00faltimo suspiro. Sin embargo, aquel viernes santo, lleg\u00f3 hasta las cruces y, con manos temblorosas, ofreci\u00f3 agua a Dimas y a Gestas. De pronto, qued\u00f3 tan impresionada al mirar a Cristo, que un estremecimiento le recorri\u00f3 el cuerpo por completo. Tuvo miedo y prefiri\u00f3 huir, sin haberle dado de beber a \u00e9l tambi\u00e9n. Desde entonces, vaga sin rumbo, consumida por una sed infinita y envuelta en llamas que nunca logran extinguirla.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, no fue esta la historia que me cont\u00f3 mi abuela. A pesar de que esta es una versi\u00f3n popular de la historia, no todos asociamos inmediatamente al \u00e1nima sola con aquella mujer. En muchas narraciones, su figura no se identifica con un personaje as\u00ed de concreto. M\u00e1s bien, simboliza cualquier alma, an\u00f3nima, atrapada en el Purgatorio en penitencia, aguardando el alivio que, acorde con la tradici\u00f3n, nuestras plegarias pueden ofrecerle. En cualquier caso, se le considera una intercesora que concede favores a cambio de ser recordada. Incluso hay quienes, como mi abuela y como yo, le tenemos m\u00e1s confianza a ella que a cualquier santo de la tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera general, sabemos que las leyendas son relatos orales que ponen en relaci\u00f3n lo cotidiano y lo posible con un aspecto sobrenatural o m\u00e1gico. Sus temas pueden ser tanto religiosos como profanos. Desde ni\u00f1a, han sido mis narraciones favoritas; me gustaba escucharlas y reescribirlas. Algunas de estas historias me han perseguido durante a\u00f1os, como si a\u00fan tuvieran algo que mostrarme, un significado, un misterio que me fascina. La leyenda del \u00e1nima sola, por ejemplo, todav\u00eda me deslumbra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como apunta Mercedes Zavala G\u00f3mez del Campo, la leyenda es un g\u00e9nero inasible, una narraci\u00f3n abierta y movediza, una voz que se escapa como el humo. Son relatos que nos envuelven antes de que podamos darnos cuenta y ejercen un papel en nuestras sociedades, ya sea l\u00fadico o devocional, sin tener una versi\u00f3n definitiva, mucho menos oficial. Su vitalidad est\u00e1 en que se sostiene de distintas variantes. Esto sucede con el \u00e1nima sola, una leyenda muy antigua, contada por siglos de maneras distintas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de haber surgido en un contexto religioso, forma parte tambi\u00e9n de una tradici\u00f3n popular e incluso se ha ido transformando con el tiempo y se ha adaptado a la experiencia personal. Hay quienes rezan a la m\u00e1s abandonada de todas las almas, diciendo,\u00a0<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te pido, por tu misericordia, que vengas a m\u00ed, y que protejas mi caminar.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te invoco en esta hora de soledad, para que encuentres paz.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O bien rezan,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00a1A la que vaga en la oscuridad!&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ven a m\u00ed en esta noche sombr\u00eda,&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>acomp\u00e1\u00f1ame con tu luz y prot\u00e9geme en tu soledad eterna<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia que a m\u00ed me cont\u00f3 mi abuela tuvo que haber ocurrido durante el mes de mayo de 1957, justo despu\u00e9s de que recibi\u00f3 la carta de Norberto, mi abuelo, esa que empezaba diciendo: \u201cSe\u00f1orita,\u2026\u201d qu\u00e9 descaro hablarle as\u00ed, como si no tuvieran ya entonces tres hijas. Era una despedida: \u201cporque t\u00fa y yo no pudimos hallarnos\u2026 por el bien de las ni\u00f1as\u201d<em>.<\/em> M\u00e1s le hubiera valido olvidar esas palabras, quemar la carta, pero mi abuela quiso conservarla para poder ense\u00f1\u00e1rmela un d\u00eda. Para que yo tambi\u00e9n memorizara esas palabras y perdiera la cabeza. Fue entonces cuando la oraci\u00f3n apareci\u00f3 en su vida, como una presencia inevitable que le daba una especie de consuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue durante una madrugada, cuando transcrib\u00eda en hojas de c\u00e1lculo las calificaciones de sus grupos, trazaba l\u00edneas de colores para indicar promedios y contaba cuadros para centrar los nombres de sus alumnos. Mi abuela trabajaba dos turnos y, todav\u00eda por la noche, hac\u00eda labores extra para sus compa\u00f1eras de la escuela,\u201clo que fuera con tal de obtener m\u00e1s dinero\u201d, dec\u00eda. Pero yo s\u00e9 que eso no era cierto, esa no era, no pudo haber sido la raz\u00f3n por la que se quedara despierta siempre hasta medianoche. La verdad es que le encantaba llenarse de pendientes hasta ver puntitos, marearse de letras encimadas y n\u00fameros que la hac\u00edan vomitar. Era capaz de hacer cualquier cosa con tal de no pensar, y fue durante una de esas noches cuando se present\u00f3 ante ella un alma peregrina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella nunca hab\u00eda pronunciado la oraci\u00f3n pero s\u00ed la conoc\u00eda. En Ciudad Serd\u00e1n, las vecinas le hab\u00edan dicho que rezara a las sant\u00edsimas \u00e1nimas cuando sintiera angustia, cuando tuviera mucho miedo o cuando intuyera cerca el peligro. \u201cEs verdad que a veces s\u00ed ten\u00eda miedo\u201d, me dec\u00eda, \u201csobre todo en las noches, aunque pusiera doble llave y atrancara bien la puerta. Pero no solo era el temor de quedarme sola con las ni\u00f1as, tambi\u00e9n era otra cosa, una sensaci\u00f3n de vac\u00edo, como si me creciera en el cuerpo un agujero muy grande, desde adentro\u201d<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda de hoy, yo tambi\u00e9n reconozco ese sentimiento del que me hablaba, esa especie de zozobra que me hace apretar los dientes algunas noches y sostener el aire hasta que la cabeza me zumba. La ansiedad de no poder dormir y no lograr quedarme quieta. Y, sobre todo, esa imagen que de forma recurrente acude a mi pensamiento, y me amenaza. Se trata de una cuadrilla de caballos bien amarrados, furiosos, levantando polvo y tierra con las patas; si aprieto los p\u00e1rpados, escucho los relinchos. Es entonces cuando me levanto para encender una vela y rezo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00c1nima sola, \u00e1nima sola, \u00e1nima sola\u2026<\/em> repito.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuela me cont\u00f3 que esa noche, ya acostada para dormir e invadida por esa tensi\u00f3n tan particular, se le ocurri\u00f3 empezar la oraci\u00f3n, en voz muy baja para no despertar a las ni\u00f1as que dorm\u00edan en la cama de junto. Apenas murmur\u00f3 las primeras palabras cuando el aire cambi\u00f3, se hizo m\u00e1s denso, como si el cuarto se estuviera llenando de humo. Las paredes crujieron en un temblor y, con el cuerpo tieso, advirti\u00f3 que un animal entraba por debajo del resquicio de la puerta, se arrastraba desde el suelo y le trepaba por las piernas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMe sacudi\u00f3 la cadera con firmeza un par de veces y me estremec\u00ed toda. Observ\u00e9 y me miraron un par de ojos desbordados, negros y brillantes, reconoci\u00e9ndonos en la oscuridad. Por debajo de las s\u00e1banas, vi surgir un par de manos con dedos encorvados que se atropellaban sobre mi piel, a la altura del ombligo. Me acariciaba dulcemente, dec\u00eda y no me quise resistir, solo puse atenci\u00f3n en conservar el silencio, hasta que un desvanecimiento me llev\u00f3 a un sue\u00f1o profundo y me dej\u00e9 ir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 que existen muchas leyendas sobre las \u00e1nimas pero mi abue quiso contarme esta. Por eso yo tambi\u00e9n enciendo una vela junto a la ventana para llamarlas y pronuncio la oraci\u00f3n, por fin con la seguridad de que perciben la nostalgia, huelen el anhelo que fluye desde adentro y que impregna mis s\u00e1banas. Cuando mi voz se alza lo suficiente, empiezo a percibir un hormigueo en todo el cuerpo, ya no soy yo quien reza, sino algo m\u00e1s grande que a m\u00ed tambi\u00e9n me sacude, me estremece y me arrastra con toda su fuerza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un ritual que practico las noches en que necesito compa\u00f1\u00eda. Tiene su origen en una leyenda que me contaba mi abuela hace muchos a\u00f1os. 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