{"id":57422,"date":"2025-09-03T07:00:00","date_gmt":"2025-09-03T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56945"},"modified":"2026-09-25T12:32:19","modified_gmt":"2026-09-25T18:32:19","slug":"la-paleontologia-en-la-historia-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57422","title":{"rendered":"La paleontolog\u00eda en la historia de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2020, durante las obras de construcci\u00f3n del Aeropuerto Internacional Felipe \u00c1ngeles (AIFA) en Santa Luc\u00eda, Estado de M\u00e9xico, un hallazgo captur\u00f3 la atenci\u00f3n de cient\u00edficos y medios de comunicaci\u00f3n: casi medio millar de restos de mamuts (<em>Mammuthus columbi<\/em>) y otra megafauna de la \u00e9poca pleistoc\u00e9nica. Este descubrimiento fue un importante aporte al conocimiento paleontol\u00f3gico y geol\u00f3gico de la Cuenca de M\u00e9xico. En todo caso, la paleontolog\u00eda, ciencia que estudia la vida pasada en la Tierra a trav\u00e9s de restos f\u00f3siles, ha estado presente en el conjunto de ciencias en M\u00e9xico desde el siglo XIX y sus antecedentes son tan vastos como peculiares.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:76px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas obras historiogr\u00e1ficas de tradici\u00f3n ind\u00edgena y de tradici\u00f3n novohispana, han documentado que, en \u00e9pocas prehisp\u00e1nicas, los pueblos mesoamericanos tuvieron contacto con f\u00f3siles. Los mexicas asociaban los restos de animales prehist\u00f3ricos con los <em>quinametzin<\/em>, gigantes que habitaron la Tierra en eras pasadas, seg\u00fan relatos mitol\u00f3gicos. Estos grandes seres no solo ten\u00edan caracter\u00edsticas divinas, sino que algunos pueblos los asociaban a la construcci\u00f3n de grandes obras monumentales y antiguas, como la pir\u00e1mide de Cholula. En la <em>Historia de los Mexicanos por sus Pinturas<\/em>, an\u00f3nima pero probablemente compuesta por un padre franciscano, se describe c\u00f3mo estos restos inspiraron relatos sobre criaturas colosales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En siglos posteriores, cronistas y viajeros europeos registraron \u201chuesos muy grandes\u201d y conchas marinas tierra adentro a gran altitud. Tal fue el caso de Miguel del Barco (1757), quien fue pionero en formular explicaciones geol\u00f3gicas como las regresiones marinas y levantamiento de la superficie del continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el siglo XVIII pensadores y escritores realizaban descripciones de los f\u00f3siles en funci\u00f3n de un universo conceptual a\u00fan determinado por el pensamiento cristiano y la mitolog\u00eda b\u00edblica. Por ejemplo, el gran escritor e historiador Francisco Javier Clavijero, en su <em>Historia Antigua de M\u00e9xico<\/em> (1780), describi\u00f3 huesos petrificados interpret\u00e1ndolos como evidencia del Diluvio Universal, a la usanza de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas \u00e9pocas, a\u00fan no exist\u00eda propiamente la disciplina cient\u00edfica de la paleontolog\u00eda. Si bien, los fil\u00f3sofos naturales \u2014al igual que los mexicanos mencionados previamente\u2014 buscaban darles una explicaci\u00f3n a los restos f\u00f3siles esparcidos por el mundo, a\u00fan no se establec\u00eda un consenso cient\u00edfico sobre las causas e importancia de estos restos materiales. Los estudios sobre la Tierra, las rocas y el suelo, hab\u00edan sido estimuladas por la miner\u00eda en diversas partes del mundo y fueron consecuencia de las revoluciones industriales y del desarrollo de la explotaci\u00f3n de los recursos minerales en el siglo XVIII y XIX. Derivado de estos estudios geol\u00f3gicos, la pregunta sobre la edad de la Tierra a\u00fan era un tema de conversaci\u00f3n cient\u00edfica; a\u00fan era respondida seg\u00fan los sistemas de pensamiento de distintas culturas. Por ejemplo, en el contexto judeocristiano occidental, esa pregunta se respond\u00eda con base en los relatos b\u00edblicos. En ese sentido, se cre\u00eda que la Tierra ten\u00eda la misma edad que la especie humana, es decir, entre dos mil y cinco mil a\u00f1os de antig\u00fcedad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue hasta propuestas como las de la \u00e9poca del Conde de Buffon, quien promovi\u00f3 las ideas del transformismo (idea de que los organismos pueden cambiar con el tiempo bajo la influencia del clima, la alimentaci\u00f3n y el ambiente), que se comenz\u00f3 a pensar en que gran parte de la historia de la Tierra era prehumana, pues para \u00e9l hab\u00eda \u00e9pocas previas a las del ser humano, algo completamente novedoso para la \u00e9poca. Partiendo de la idea de que la Tierra se iba enfriando como el acero, lleg\u00f3 a calcular que esta podr\u00eda tener hasta diez millones de a\u00f1os. Fue entonces que, a pesar de ser devotos cristianos, cient\u00edficos y fil\u00f3sofos comenzaron a considerar que la narrativa del G\u00e9nesis b\u00edblico era m\u00e1s bien una met\u00e1fora y no una evidencia cient\u00edfica del origen de las cosas. Posteriormente, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el pol\u00edmata franc\u00e9s Georges Cuvier promovi\u00f3 una visi\u00f3n contraria al transformismo. Para \u00e9l, las especies eran inmutables y lo que explicaba la presencia de f\u00f3siles distintos en los estratos geol\u00f3gicos no era la transformaci\u00f3n de unas especies en otras, sino la sucesi\u00f3n de cat\u00e1strofes naturales que habr\u00edan borrado a ciertos organismos para dar lugar a la aparici\u00f3n de otros, que tambi\u00e9n eran creados por Dios. Sin embargo, aunque negaba el cambio progresivo de las especies, Cuvier tambi\u00e9n introdujo un punto decisivo: reconoci\u00f3 la existencia de un \u201ctiempo profundo\u201d, registrado en la geolog\u00eda, y le dio un nuevo sentido al estudio de los f\u00f3siles como evidencia cient\u00edfica de ambientes desaparecidos. Adem\u00e1s, es importante reconocer que muchos de los f\u00f3siles que Cuvier estudi\u00f3 proven\u00edan de Am\u00e9rica del Norte y hab\u00edan sido comprados a pueblos originarios, de quienes aprendi\u00f3 sobre sus mitos y leyendas en torno a los f\u00f3siles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, ge\u00f3logos como Charles Lyell se opusieron a la mirada de Cuvier y a las ideas del uniformitarismo de James Hutton, sosteniendo que los procesos geol\u00f3gicos que hab\u00edan modelado la Tierra eran los mismos que pod\u00edan observarse racionalmente en el presente \u2014la erosi\u00f3n, la sedimentaci\u00f3n, las erupciones volc\u00e1nicas\u2014, solo que actuando de manera constante y lenta a lo largo del tiempo. El joven Charles Darwin fue influenciado por esta teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya bien entrado el siglo XIX, la recolecci\u00f3n y descripci\u00f3n de f\u00f3siles se populariz\u00f3 bastante. Las pr\u00e1cticas de colecci\u00f3n y descripci\u00f3n de huesos f\u00f3siles encabezadas por Mary Anning y William Buckland en Inglaterra demostraron la diversidad de animales extintos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el M\u00e9xico del siglo XIX, ese tipo de estudios se consolidaron de la mano del desarrollo de sociedades cient\u00edficas, que tambi\u00e9n ten\u00edan una \u00edntima relaci\u00f3n con la industria y el conocimiento del territorio y sus recursos naturales por parte del Estado. Por ejemplo, en 1888 se fund\u00f3 la Comisi\u00f3n Geol\u00f3gica y se nombra director al Ing. Antonio del Castillo, quien organiza las primeras colecciones paleontol\u00f3gicas permanentes del pa\u00eds, incorporando, entre otros, registros del afamado paleont\u00f3logo Richard Owen, descripciones de invertebrados realizadas por Mariano B\u00e1rcena y listados de mam\u00edferos f\u00f3siles del propio del Castillo. Posteriormente, ingenieros interesados en el estudio de los f\u00f3siles como Jos\u00e9 Guadalupe Aguilera, quien dirigi\u00f3 el Instituto de Geolog\u00eda, comenz\u00f3 a dar cursos formalmente de paleontolog\u00eda en distintas instituciones educativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya hacia el siglo XX, la industria del petr\u00f3leo y de la miner\u00eda tambi\u00e9n signific\u00f3 un estimulante para la paleontolog\u00eda y la geolog\u00eda aplicada, por ejemplo, con el surgimiento de campos dedicados a la micropaleontolog\u00eda. El desarrollo de instituciones del Estado posrevolucionario, como la formaci\u00f3n de Pemex y el desarrollo de centros educativos como la UNAM, el IPN y el INAH, contribuyeron a la formaci\u00f3n de nuevas generaciones especialistas en paleontolog\u00eda y expandieron las l\u00edneas de investigaci\u00f3n hacia los invertebrados, plantas f\u00f3siles, palinolog\u00eda (enfocada en polen y esporas) y un largo etc\u00e9tera. Por ejemplo, el cient\u00edfico mexicano-alem\u00e1n Federico K. G. M\u00fclleried investig\u00f3 f\u00f3siles de invertebrados marinos, particularmente trilobites, braqui\u00f3podos, ammonites y corales, contribuyendo a establecer cronolog\u00edas estratigr\u00e1ficas en distintas zonas de M\u00e9xico. En las d\u00e9cadas de 1940 y 1950, uno de los hallazgos m\u00e1s importantes fue el de <em>Mammuthus columbi<\/em> en el Valle de M\u00e9xico, estudiado por Helmut de Terra y Arturo Gonz\u00e1lez en la d\u00e9cada de 1950, que ayud\u00f3 a reconstruir los ecosistemas del pleistoceno y permiti\u00f3 observar evidencias de la convivencia entre el <em>homo sapiens<\/em> y el mamut. En esas d\u00e9cadas y en posteriores, expediciones en el desierto de Sonora y la regi\u00f3n de Puebla revelaron restos de dinosaurios, como el <em>Hadrosaurus<\/em>, evidenciando que lo que hoy es la Rep\u00fablica Mexicana tambi\u00e9n tuvo una diversa fauna mesozoica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1986 se cre\u00f3 la Sociedad Mexicana de Paleontolog\u00eda y al mismo tiempo surgi\u00f3 el Consejo Nacional de Paleontolog\u00eda para legislar y gestionar el llamado \u201cpatrimonio f\u00f3sil\u201d, reconoci\u00e9ndolo como parte del patrimonio cultural y natural de M\u00e9xico. En a\u00f1os m\u00e1s recientes, la paleontolog\u00eda mexicana ha participado de manera muy activa en el debate global sobre temas paleontol\u00f3gicos. Por ejemplo, la teor\u00eda de que el impacto de un asteroide cerca de la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n (que form\u00f3 el cr\u00e1ter de Chicxulub) fue una causa de la extinci\u00f3n masiva a finales del Cret\u00e1cico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:76px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, M\u00e9xico ha sido un espacio importante para el desarrollo de las ciencias de la Tierra, incluyendo la paleontolog\u00eda. Sin embargo, por razones obviamente geol\u00f3gicas, nuestro territorio no les ha ofrecido a los museos de ciencias una asombrosa cantidad de huesos fosilizados, como ha sido el caso de Estados Unidos, China y Canad\u00e1, causando una especie de invisibilidad en este campo cient\u00edfico. Los huesos fosilizados de dinosaurios y otra megafauna cumplen una funci\u00f3n casi espectacular en la cultura cient\u00edfica que se despliega en museos de historia natural. Este fen\u00f3meno, estimulado por representaciones monstruosas de estas especies extintas, eclipsa la importancia de otro tipo de f\u00f3siles y estudios que buscan reconstruir c\u00f3mo fue la vida en tiempos verdaderamente ancestrales. Este es un tema de \u201ccultura cient\u00edfica\u201d, en tanto que responde a las representaciones, pr\u00e1cticas e ideas compartidas por una sociedad en torno a la ciencia, y la manera en la que esta la percibe, la valoriza y se la apropia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2020, durante las obras de construcci\u00f3n del Aeropuerto Internacional Felipe \u00c1ngeles (AIFA) en Santa Luc\u00eda, Estado de M\u00e9xico, un hallazgo captur\u00f3 la atenci\u00f3n de cient\u00edficos y medios de comunicaci\u00f3n: casi medio millar de restos de mamuts (Mammuthus columbi) y otra megafauna de la \u00e9poca pleistoc\u00e9nica. 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