{"id":57399,"date":"2025-12-18T07:00:00","date_gmt":"2025-12-18T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57399"},"modified":"2026-03-16T13:46:35","modified_gmt":"2026-03-16T19:46:35","slug":"el-puente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57399","title":{"rendered":"El puente"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anciano mapuche abandon\u00f3 la ruca con destino al pueblo. Su misi\u00f3n consist\u00eda en comprar todos los enseres requeridos para soportar la extensa temporada de lluvias que se avecinaba. Y parti\u00f3 al alba, con la irrupci\u00f3n de los primeros rayos solares. Despuntaba perezosamente el oto\u00f1o. La caminata era \u00e1spera, fatigosa, pero al hombre le gustaba escuchar el canto de los p\u00e1jaros y contemplar el paisaje. En su bolsillo atesoraba todo el dinero de la cosecha. Unos cuantos billetes arrugados con los cuales recorrer\u00eda los incipientes negocios, buscando comida y enseres necesarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ma\u00f1ana transcurri\u00f3 nebulosa. Una postal imposible. El anciano transpiraba copiosamente y sus manos exhib\u00edan un leve temblor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese temblor le preocupaba cada d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar al pueblo, el cansancio se disip\u00f3 y el hombre suspir\u00f3 hondo. Le quedaba un largo d\u00eda por delante. Deb\u00eda manejarse con extrema cautela porque su presupuesto, como siempre, era escaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los enseres los fue adquiriendo seg\u00fan la rutina acostumbrada. Desde hac\u00eda m\u00e1s de tres d\u00e9cadas que cada transacci\u00f3n se reg\u00eda bajo un estricto orden de importancia. No le gustaba perder esas costumbres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni esas ni ninguna otra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mediod\u00eda ya hab\u00eda realizado las compras m\u00e1s urgentes. As\u00ed que decidi\u00f3 descansar un rato. Se sent\u00f3 en un banco de la plaza a reposar, mientras com\u00eda una tortilla que le compr\u00f3 a otro anciano, casi id\u00e9ntico a \u00e9l. Durmi\u00f3 unos minutos sintiendo el rumor de las carretas. Pero su sue\u00f1o fue intranquilo, molesto. Despert\u00f3 sobresaltado con el ruido de una bocina y entonces prosigui\u00f3 con su riguroso cometido. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el sol amenazaba ocultarse, finiquit\u00f3 las \u00faltimas compras y orden\u00f3 en su costal todo lo que pudo adquirir. El dinero le hab\u00eda rendido m\u00e1s que el a\u00f1o anterior. Tuvo suerte, tuvo prudencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acarreando el saco sobre la espalda, el anciano camina de regreso a su reducci\u00f3n, siguiendo la impasible l\u00ednea del tren. Al transcurrir unos diez minutos de viaje, extrajo una linterna de su bolsillo. La encendi\u00f3 y la apag\u00f3, tres veces. Funcionaba a la perfecci\u00f3n. Su vista no era la misma de tiempos pasados. Por eso, decidi\u00f3 ir descansando cada tanto ayud\u00e1ndose de la preciada luz artificial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A tranco firme lleg\u00f3 al puente ferroviario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde all\u00ed s\u00f3lo restaba la mitad del trayecto. Con la mano derecha cogi\u00f3 firme la linterna y alumbr\u00f3 sus pies. Deb\u00eda caminar con cuidado, saltando entre durmiente y durmiente. Abajo se apreciaba el agua correntosa y los afilados pe\u00f1ascos brillaban con exquisita intensidad. Al hombre le pareci\u00f3 que el saco estaba muy pesado. <em>Quiz\u00e1s fue un error comprar tantas cosas<\/em>, pens\u00f3 mirando hacia el este.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo cuando su pierna izquierda descansaba sobre un durmiente y su mano derecha se apoyaba en la baranda, escuch\u00f3 un silbido met\u00e1lico, prolongado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acercaba el tren.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lontananza, unas luces parpadeaban a ritmo constante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anciano guard\u00f3 la linterna en su bolsillo, aprision\u00f3 firme el saco y lo deposit\u00f3 entre sus piernas. Luego, apoy\u00f3 su vientre contra el pilar y dobl\u00f3 su espalda. La m\u00e1quina se acercaba palpitante. El hombre aguantaba la respiraci\u00f3n, mientras sent\u00eda un ej\u00e9rcito de caballos ascendiendo por su espalda. Las orejas le zumbaban, su escaso cabello se remov\u00eda con el remolino que produc\u00eda la m\u00e1quina. Cerr\u00f3 los ojos; pero aun as\u00ed pudo contemplar el reflejo de la luna sobre el agua. Entonces vio a su hermano arrastrado por la corriente, solt\u00e1ndose de su mano, hundi\u00e9ndose en la espesura.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los vagones se repet\u00edan incansables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anciano no sabe cu\u00e1ntos minutos transcurrieron. Soportaba el feroz rugido de la m\u00e1quina y despu\u00e9s su cuerpo fue arrastrado por el apremiante silencio. Poco a poco abandona el letargo. Ahora contempla el cielo y mueve las piernas. Siente la boca reseca y los ojos hinchados. Las manos le sangran, pero sonr\u00ede porque sabe que no solt\u00f3 el saco. Y entonces vuelve a caminar, primero con sigilo y luego descuidadamente. El miedo al fin desapareci\u00f3. Se fue con el agua del r\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed, el r\u00edo es su confidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un anciano mapuche es siempre testigo de la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con renovados \u00edmpetus, lanza lejos la linterna. Disfruta el viento en su cara, disfruta la irregularidad de la v\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disfruta del olor del follaje. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan no necesita el tren. Pero sabe que su silbido es un lenguaje incontenible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El anciano mapuche abandon\u00f3 la ruca con destino al pueblo. Su misi\u00f3n consist\u00eda en comprar todos los enseres requeridos para soportar la extensa temporada de lluvias que se avecinaba. Y parti\u00f3 al alba, con la irrupci\u00f3n de los primeros rayos solares. Despuntaba perezosamente el oto\u00f1o. La caminata era \u00e1spera, fatigosa, pero al hombre le gustaba &#8230; <a title=\"El puente\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57399\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El puente\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58733,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[3050,3051,3052,3053,3035,3054,3055,877],"ppma_author":[3049],"class_list":["post-57399","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-anciano","tag-compras","tag-costal","tag-enseres","tag-literatura-mapuche","tag-puente","tag-rio-2","tag-tren","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":3049,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"pablo-ayenao-lagos","display_name":"Pablo Ayenao Lagos","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"(Pitrufqu\u00e9n, 1983). Es escritor, profesor de Castellano y Comunicaci\u00f3n, por la Universidad de la Frontera, y mag\u00edster en Ciencias de la Comunicaci\u00f3n, por la misma casa de estudios. Ha publicado los libros <em>Fl\u00faor<\/em>, (Poleo ediciones, 2011); <em>Memoria de la carne<\/em> (Bogavantes Ediciones, 2015), novela ganadora del Premio Municipal de Literatura de Santiago en 2016; <em>Antes que el alba te sacuda en el pavimento<\/em> (Ediciones de la Ausencia, 2015); <em>Animales muertos<\/em> (Cagt\u00e9n Ediciones, 2021), y <em>La vida toda<\/em> (Bogavantes Ediciones, 2023). Actualmente reside en la localidad de Labranza, Temuco, Chile."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=57399"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57399\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58734,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57399\/revisions\/58734"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/58733"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=57399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=57399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=57399"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=57399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}