{"id":57225,"date":"2025-11-05T07:00:00","date_gmt":"2025-11-05T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57225"},"modified":"2026-09-25T11:23:16","modified_gmt":"2026-09-25T17:23:16","slug":"trastorno-bipolar-el-mito-de-la-cura-quimica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57225","title":{"rendered":"Trastorno bipolar: el mito de la cura qu\u00edmica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soy bipolar, me dijeron. De todas las etiquetas y diagn\u00f3sticos en los que me han categorizado y han desalmado mi subjetividad (depresi\u00f3n, esquizofrenia, epilepsia del l\u00f3bulo temporal, trastorno obsesivo-compulsivo, psicosis, ansiedad social, trastorno esquizoafectivo\u2026) esta fue la \u00fanica que alguna vez tuvo sentido. La \u00fanica que no rechac\u00e9 de inmediato. Y esto, en retrospectiva, dice mucho. Tanto acerca de la desesperaci\u00f3n como de la necesidad humana de encontrar un nombre para la experiencia ca\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvo sentido alguna vez. Es fundamental subrayarlo: fue un momento en mi historia. No tiene por qu\u00e9 tener sentido \u201cpara siempre\u201d, como querr\u00edan los psiquiatras cuando dan este tipo de diagn\u00f3sticos que pueden llegar a vivirse como cadena perpetua de la subjetividad, incapaz de liberarse del yugo descriptivo y de su supuesta \u201ccura imposible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese entonces, al encontrar esta etiqueta que me fue dada, luego de varios internamientos involuntarios en hospitales psiqui\u00e1tricos, me sent\u00ed aliviada. Algo finalmente explicaba esa sensaci\u00f3n de estar montada permanentemente en una monta\u00f1a rusa: subidas y bajadas que son imposiblemente intensas en donde est\u00e1s atada por completo a la voluntad del riel met\u00e1lico que te lleva a la velocidad que la gravedad quiere. Cada sensaci\u00f3n del cuerpo amplificada al m\u00e1ximo, la psicosis y la paranoia por no poder salir, frenar o bajarte del juego, por m\u00e1s que lo intentas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De manera sistem\u00e1tica, hasta entonces, hab\u00eda rechazado todos los diagn\u00f3sticos que los psiquiatras me hab\u00edan dado. El diagn\u00f3stico me parec\u00eda un desprop\u00f3sito y jam\u00e1s me reconoc\u00eda en las descripciones de cuadros de s\u00edntomas. Pero esa vez fue diferente. Quiz\u00e1s porque hay un grano de verdad, o quiz\u00e1s porque luego de tantas hospitalizaciones necesitaba asirme de un por qu\u00e9, un modo de salir de las arenas movedizas. En parte, ahora entiendo en retrospectiva, eso que me empantanaba era yo misma (o mis varios yo) y mi historia, pero tambi\u00e9n el verme desprovista de todo poder dentro de un sistema que me medicaba, me sedaba e insist\u00eda en establecer las normas que me defin\u00edan siempre como alguien fuera de la norma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego del diagn\u00f3stico, le\u00ed autobiograf\u00edas y memorias de quienes han padecido un trastorno bipolar. Me interesaba m\u00e1s saber desde adentro c\u00f3mo se viv\u00eda y no leer descripciones m\u00e9dicas. El libro m\u00e1s importante para m\u00ed en ese momento fue <em>An Unquiet Mind <\/em>de la psiquiatra Kay Redfield Jamison <sup>1<\/sup>, quien desde su juventud sufri\u00f3 las consecuencias de la enfermedad, pero logr\u00f3 encontrarle su propio sentido y dedicarse a estudiarla, lo cual implica, de alguna manera, estudiarse a s\u00ed misma. Le\u00ed su libro y me sent\u00ed, por una vez, acompa\u00f1ada. Y logr\u00e9 hacer las paces con dos cuestiones: aceptar el hecho de que para bajarme de la monta\u00f1a rusa necesitaba ayuda (en ese momento, eso signific\u00f3 m\u00e1s tratamiento, con medicinas y psicoterapia, un programa en la naturaleza y eventualmente un an\u00e1lisis) y que todo lo que estaba pasando no durar\u00eda para siempre.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero aceptar el diagn\u00f3stico tambi\u00e9n signific\u00f3 aceptar, sin apenas cuestionarlo, que el tratamiento con medicinas que ven\u00eda empaquetado con \u00e9l era inevitable. Como si el diagn\u00f3stico que implica \u201cdescubrir\u201d una enfermedad, implicara tambi\u00e9n la misma y \u00fanica soluci\u00f3n para todos formulada en una ecuaci\u00f3n simple: bipolar tipo I con psicosis = litio o estabilizadores del \u00e1nimo + antipsic\u00f3ticos. Como si todos los cuerpos (el m\u00edo tambi\u00e9n), todas las historias, necesitaran la misma respuesta qu\u00edmica, de por vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, si alguien recibe un diagn\u00f3stico de salud mental, viene con un protocolo bastante predecible: visitas al psiquiatra, una receta, la promesa de que una pastilla puede arreglar lo que est\u00e1 roto. Porque eso es lo que nos han ense\u00f1ado: la teor\u00eda dominante propone que los problemas de salud mental son condiciones m\u00e9dicas, fallas en el funcionamiento del cerebro, desbalances qu\u00edmicos que pueden corregirse con la pastilla adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este mensaje est\u00e1 incrustado hasta las entra\u00f1as de la cultura occidental. Los medios de comunicaci\u00f3n, el internet, los libros de texto, los documentales, los art\u00edculos, todos repiten la misma historia: tu cerebro est\u00e1 desbalanceado, aqu\u00ed est\u00e1 la soluci\u00f3n qu\u00edmica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay un problema. La psiquiatra Joanna Moncrieff lo ha demostrado en sus estudios cuantitativos y metan\u00e1lisis: la idea del desbalance qu\u00edmico es un mito <sup>2<\/sup>. La teor\u00eda de la serotonina baja como causa de la depresi\u00f3n, la m\u00e1s popular de todas las ideas y un pilar que sostiene este mito, no tiene evidencia consistente ni confiable que la respalde. Y si la premisa es falsa, \u00bfqu\u00e9 significa eso para los millones de personas medicadas bajo ese supuesto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No estoy proponiendo de forma irresponsable que dejen de buscar tratamiento psiqui\u00e1trico. Lo que s\u00ed estoy diciendo es esto: debemos estar bien informados sobre lo que hay detr\u00e1s de las concepciones falsas que se han diseminado en la psiquiatr\u00eda durante d\u00e9cadas. Sobre la qu\u00edmica cerebral de la que realmente sabemos muy poco. Sobre el presupuesto err\u00f3neo de que existe una misma soluci\u00f3n para todo el mundo porque se trata de un error en el sistema som\u00e1tico. La manera en que se nos ha explicado c\u00f3mo funcionan estas medicinas es fundamentalmente incorrecta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mito del desbalance qu\u00edmico se propag\u00f3 masivamente a inicios de la d\u00e9cada de 1990, cuando la industria farmac\u00e9utica comenz\u00f3 a promocionar su nueva generaci\u00f3n de antidepresivos. El contexto es importante: antes de esto, hubo un esc\u00e1ndalo en los medios como resultado del exceso de prescripciones de benzodiazepinas como el Valium. Se revel\u00f3 que eran sustancias adictivas, lo que deslegitim\u00f3 temporalmente el uso de medicamentos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas necesitaban una nueva narrativa para seguir vendiendo soluciones qu\u00edmicas para problemas psicol\u00f3gicos: el desbalance qu\u00edmico. Esta narrativa permiti\u00f3 introducir los antidepresivos de nueva generaci\u00f3n o ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptaci\u00f3n de Serotonina) y los estabilizadores del \u00e1nimo de una manera completamente diferente. Ya no eran anest\u00e9sicos emocionales ni sustancias adictivas, sino sofisticados agentes m\u00e9dicos dise\u00f1ados para tratar una \u201cenfermedad\u201d subyacente. El mensaje era simple, \u201ccient\u00edfico\u201d, y nos daba una soluci\u00f3n muy sencilla, adem\u00e1s de que nos quitaba toda responsabilidad tanto individual como social y pol\u00edtica: tu cerebro tiene un desbalance qu\u00edmico, estas medicinas restauran el balance natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No nos pudimos resistir. Sobre todo porque millones de psiquiatras e instituciones m\u00e9dicas validaron el mensaje. Pero esta narrativa es un mito y es un mito urdido para apoyar una perspectiva particular sobre nuestra subjetividad y nuestras emociones. No es coincidencia que esta perspectiva encaje perfectamente con los intereses de una industria farmac\u00e9utica multimillonaria y de muchos en la profesi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Depakote (conocido en M\u00e9xico y otros pa\u00edses como Epival, compuesto por \u00e1cido valproico) es un caso paradigm\u00e1tico de c\u00f3mo las farmac\u00e9uticas no descubren medicamentos, sino que inventan y acu\u00f1an enfermedades para poder comercializar sus sustancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Depakote se patent\u00f3 en 1995. Pero el compuesto ven\u00eda en realidad de un anticonvulsivo franc\u00e9s, el valproato de sodio, que se empez\u00f3 a producir en 1962. Desde mediados de esa d\u00e9cada se sab\u00eda que los efectos sedantes del valproato pod\u00edan servir para tratar los episodios de man\u00eda. El laboratorio Abbott pidi\u00f3 la patente del valproato semis\u00f3dico treinta a\u00f1os despu\u00e9s, con base en haber reducido m\u00ednimamente la cantidad de sodio en el compuesto. No alteraron en nada el anticonvulsivo franc\u00e9s, pero lo vendieron como un compuesto sumamente novedoso (lo cual era completamente irrelevante para el efecto \u00fanicamente sedante de la medicina). La FDA (<em>Food and Drug Administration<\/em>) de Estados Unidos le dio la patente para su uso en el tratamiento de la man\u00eda del trastorno bipolar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo sorprendente no es que lo lograran patentar: todo sedante que se le d\u00e9 a un paciente con man\u00eda va a producir un cambio que se considerar\u00e1 \u201cben\u00e9fico\u201d. Su problema era que ya hab\u00eda decenas de medicamentos con efectos de sedaci\u00f3n que pod\u00edan cumplir la misma funci\u00f3n. Entonces vino ah\u00ed realmente la ficci\u00f3n m\u00e1s potente: crearon un mercado bajo la idea de que la sustancia pod\u00eda \u201cestabilizar el estado de \u00e1nimo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La licencia del medicamento nunca determin\u00f3 que pod\u00eda ser un profil\u00e1ctico ni que evitaba que el estado del \u00e1nimo fluctuara, tampoco era un tratamiento para el trastorno bipolar. Pero los anuncios lo vend\u00edan as\u00ed. La idea perversamente brillante fue venderlo como un profil\u00e1ctico: como algo que podr\u00eda potencialmente prevenir la fluctuaci\u00f3n del estado del \u00e1nimo efectivamente creando personas sedadas, muertas en vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese fue el truco de magia de la mercadotecnia: la invenci\u00f3n de la idea de los \u201cestabilizadores del estado de \u00e1nimo\u201d (<em>mood stabilizers<\/em>, en ingl\u00e9s), que quienes padecen trastorno bipolar deben tomar por el resto de su vida, para prevenir cualquier reca\u00edda. Esta idea sin sustento tambi\u00e9n surgi\u00f3 a la par del cambio del nombre del antes llamado trastorno maniaco-depresivo que se rebautiz\u00f3 como trastorno bipolar. (A m\u00ed me gusta todav\u00eda m\u00e1s la etiqueta antigua, que describe mucho mejor lo que sucede: la \u201clocura circular\u201d o \u201clocura de doble forma\u201d) <sup>3<\/sup>. <em>Rebranding<\/em>, le llaman en el mundo de la mercadotecnia. Nuevo nombre, nueva medicina, nueva necesidad a cubrir <em>de por vida<\/em>. Con base en la idea de que este tipo de medicinas cubr\u00edan una necesidad b\u00e1sica que no se hab\u00eda tomado en cuenta, posicionaron su mercado. El medicamento se volvi\u00f3 un producto estrella a nivel global que gan\u00f3 miles de millones de d\u00f3lares y vendi\u00f3 una ficci\u00f3n que capt\u00f3 al mercado <sup>4<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La otra medicina usada durante a\u00f1os para tratar el trastorno man\u00edaco-depresivo, el litio, como es una sal, no tiene una patente. El litio ha ido perdiendo terreno frente a otros estabilizadores del \u00e1nimo m\u00e1s rentables para la industria farmac\u00e9utica. Siempre hay algo m\u00e1s reciente que probar, una dosis distinta de la medicina m\u00e1s cara, la que tiene la patente vigente, la que le mostraron al psiquiatra en la \u00faltima convenci\u00f3n, la que trajo el representante de la farmac\u00e9utica, la que aparece en los comerciales o sobre la que ley\u00f3 en estudios recientes. Los pacientes terminan convertidos en conejillos de indias de experimentaci\u00f3n, cuerpos en los que se prueba la efectividad de sustancias cuyo mecanismo de acci\u00f3n, en realidad, se desconoce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que entras al mercado farmac\u00e9utico, hay pocas posibilidades de retorno. Las prioridades del tratamiento se centran en encontrar el c\u00f3ctel ideal que funcione mejor: un poco m\u00e1s de litio, menos antipsic\u00f3tico, quiz\u00e1s a\u00f1adir un estabilizador adicional. M\u00e1s medicinas para contrarrestar los efectos secundarios de las otras medicinas recetadas. Un ajuste perpetuo que nunca termina de estabilizar esa supuesta qu\u00edmica desbalanceada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las personas diagnosticadas con trastorno bipolar tienen la tasa m\u00e1s alta de incumplimiento del tratamiento (es decir, tomar alg\u00fan estabilizador del \u00e1nimo o litio) de cualquier grupo de pacientes. Esto genera una ret\u00f3rica interminable tanto de grupos m\u00e9dicos como de grupos de apoyo sobre la importancia <em>vital<\/em> de tomar las pastillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1ntas veces he escuchado de un psiquiatra que \u201cdebes de tomar estas pastillas de por vida\u201d, \u201ces para prevenir otro episodio como aquellos\u201d? Pero jam\u00e1s piensan en los efectos secundarios devastadores para cualquiera: el aumento de peso, el temblor en las manos, la niebla mental, la sensaci\u00f3n de estar anestesiado emocionalmente, de ser un zombie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el periodo de posguerra fue la \u201cera de la ansiedad\u201d y las d\u00e9cadas de 1980 y 1990 la \u201cera de los antidepresivos\u201d, ahora vivimos en una \u00e9poca bipolar <sup>5<\/sup>. El diagn\u00f3stico que alguna vez se aplic\u00f3 a menos de 1% de la poblaci\u00f3n se ha inflado de forma espectacular en los \u00faltimos a\u00f1os. En los Estados Unidos, pa\u00eds con la mayor prevalencia de bipolaridad (y laboratorio emocional del capitalismo tard\u00edo), se calcula que un 4.4% de la poblaci\u00f3n adulta ha sido diagnosticada con alg\u00fan tipo de trastorno bipolar. La medicaci\u00f3n para \u201cestabilizar el estado de \u00e1nimo\u201d se prescribe de manera rutinaria tanto a adultos como a ni\u00f1os, pese a que no se reconoce oficialmente que el trastorno bipolar pueda manifestarse a edades tan tempranas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trastorno bipolar, en los medios de comunicaci\u00f3n y entre los artistas y estrellas de Hollywood, se ha convertido en una suerte de sello de autenticidad. Un accesorio de identidad m\u00e1s. Selena Gomez, Demi Lovato, Mariah Carey, Catherine Zeta-Jones, Carrie Fisher, Mel Gibson, Martin Scorsese\u2026 todos han hablado p\u00fablicamente de su diagn\u00f3stico y el impacto que ha tenido en su vida. Hay decenas de libros de memorias, manuales de autoayuda, documentales y pel\u00edculas sobre el genio creativo y la sensibilidad extrema. La experiencia se vuelve una mercanc\u00eda narrativa. El entra\u00f1able personaje de Carrie Mathison en <em>Homeland<\/em>, por ejemplo, elev\u00f3 a una agente con trastorno bipolar a la categor\u00eda de una hero\u00edna tr\u00e1gica contempor\u00e1nea: brillante, adicta al riesgo, siempre al borde del colapso y de la salvaci\u00f3n, pero profundamente vulnerable y adicta a sus propios episodios de man\u00eda que le revelan m\u00e1s claramente la realidad, para poder combatir el terrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el otro extremo de esta glamorizaci\u00f3n est\u00e1 la banalizaci\u00f3n: se reduce la bipolaridad a una experiencia de \u201caltibajos\u201d, a cambios de humor dram\u00e1ticos dentro de un mismo d\u00eda, esa banalizaci\u00f3n que permite que cualquiera diga \u201cay, qu\u00e9 bipolar eres\u201d cuando te contradices o cuando pasas de la risa al enojo en una tarde. Como si fuera cuesti\u00f3n de temperamento y no de episodios que duran semanas, meses enteros. Como si la man\u00eda fuera solo \u201cestar de buenas\u201d y la depresi\u00f3n simplemente \u201cestar de malas\u201d, y no estados que desmantelan por completo tu capacidad de funcionar, de reconocerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mismo tiempo, no hablamos del hecho de que el capitalismo necesita inevitablemente, para mantener esa productividad y crecimiento imposible, para mantenerse en pie, un cierto grado de man\u00eda. \u201cLa intensidad ha devenido en fetiche de la subjetividad\u201d, dice Trist\u00e1n Garc\u00eda, \u201cun tipo de humanidad ligada al valor existencial de lo intenso. \u00bfQu\u00e9 es lo que nos parece m\u00e1s hermoso ahora? Aquello que realiza intensamente su ser\u201d, ese \u201cideal m\u00e1s profundo: un ideal sin contenido, un ideal puramente formal. <em>Ser intensamente lo que se es<\/em>\u201d <sup>6<\/sup>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un valor el no dormir mucho, mantener m\u00faltiples proyectos a la vez aunque ninguno se termine, hablar sin parar y llamarlo \u201chabilidades de comunicaci\u00f3n\u201d, los gastos impulsivos disfrazados de \u201cinvertir en experiencias\u201d o \u201cinversi\u00f3n en uno mismo\u201d, la autoestima inflada que vendemos como \u201cmentalidad de ganador\u201d, la grandiosidad rebautizada como \u201cconfianza en uno mismo\u201d, la distracci\u00f3n cr\u00f3nica vendida como \u201cpensamiento lateral\u201d. Los criterios diagn\u00f3sticos de un episodio man\u00edaco son, b\u00e1sicamente, las virtudes del ciudadano ideal contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para poder ser un sujeto fuera del hospital, para poder funcionar en el mundo que llamamos \u201cnormal\u201d, una parte de m\u00ed tuvo que disolverse. Quedarse adentro, en ese objeto-contenci\u00f3n que es la prisi\u00f3n hospitalaria, en las etiquetas diagn\u00f3sticas, en las pastillas que tomaba cada noche. Solo as\u00ed me pude constituir como sujeto: dejando una parte de m\u00ed del otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para salvaguardar el derecho a existir sin el miedo de perder el sentido del ser o de hundirme en diversos estados, tuve que crear una fortaleza hecha a base de bloques. Una barrera de legos, quiz\u00e1s, que en mi desesperado intento de contenci\u00f3n arm\u00e9 a toda prisa e intent\u00e9 pegar para sobrevivir a los diluvios y mareas de la vida adulta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces pienso que lo comprendo todo. Comprendo c\u00f3mo se evapora el agua y la consistencia de las nubes bajo diversas presiones atmosf\u00e9ricas. A veces tambi\u00e9n creo comprender mi propio destino. La comprensi\u00f3n dura apenas un instante y en ese momento luminoso mis sue\u00f1os parecen verdades. Esos instantes son la materia prima de las ilusiones de las que estoy hecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso insisto, por eso escribo. Tengo una forma y no es una forma encerrada en una categor\u00eda diagn\u00f3stica. Es tambi\u00e9n la forma de este texto que duda, que escribo, que me es \u00e9xtimo. Soy lo que he tenido que ser, pero tambi\u00e9n lo que se ajusta a mi aliento, las p\u00e1ginas de tinta que dejo, las palabras de todos que me estructuran y me dicen mejor de lo que yo puedo decirme.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afuera, el mundo sigue recetando pastillas para la tristeza y diagn\u00f3sticos para la diferencia. Yo sigo escribiendo, intentando recordar que ninguna etiqueta cura, pero algunas palabras, las propias, las compartidas, pueden, al menos, devolvernos un poco de lo que nos arrebataron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No creo en una cura qu\u00edmica, aunque todav\u00eda dudo al escribir esto, si esos qu\u00edmicos o la ficci\u00f3n de los qu\u00edmicos, en alg\u00fan momento me ayudaron. Pero hoy busco otra forma de equilibrio: el que se escribe, se desarma y vuelve a nacer en el lenguaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s esa sea mi estabilidad posible: la de seguir escribiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00a0Publicada tambi\u00e9n en espa\u00f1ol bajo el t\u00edtulo <em>Una mente inquieta. <\/em>La propia Jamison ha escrito m\u00e1s sobre el tema, otro libro que vale la pena (aunque tengo mis reservas y cr\u00edticas), <em>Touched with Fire: Manic-Depressive Illness and the Artistic Temperament<\/em>, en donde hace un recorrido de artistas que ella sospecha que han sido bipolares. Tambi\u00e9n hay una pel\u00edcula bajo el mismo t\u00edtulo <em>Touched with Fire <\/em>del 2015.<\/li>\n\n\n\n<li>Joana Moncrieff, <em>The Myth of the Chemical Cure: A Critique of Psychiatric Drug Treatment<\/em>, Palgrave Macmillan, 2008, p. 38.\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>T\u00e9rminos acu\u00f1ados en 1840 por los psiquiatras franceses Jean-Pierre Falret y Jules Baillarger. Eventualmente Emil Kraepelin propuso la <em>psicosis man\u00edaco-depresiva<\/em> y la psiquiatr\u00eda occidental recientemente le ha dado el nombre de <em>trastorno bipolar<\/em>. Sin embargo, como discute Darian Leader en su libro <em>Estrictamente bipolar<\/em>, la primera descripci\u00f3n de Falret y Baillarger buscaba m\u00e1s bien separar un tipo espec\u00edfico de \u201clocura\u201d de lo que eran otros estados man\u00edacos y depresivos en otros trastornos ps\u00edquicos. En vez de pensar que las fluctuaciones y altibajos an\u00edmicos eran constitutivas de tal \u201clocura\u201d, buscaban pensar cu\u00e1l era la relaci\u00f3n entre ellos y qu\u00e9 procesos subyacentes hay ah\u00ed. Kraepelin, el padre de la psiquiatr\u00eda moderna, acab\u00f3 con los esfuerzo de entender qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de la fluctuaci\u00f3n del \u00e1nimo y propuso que la man\u00eda y la melancol\u00eda, ya sea juntos o de manera individual, forman parte de la misma \u201cenfermedad\u201d que hoy se llama bipolaridad.<\/li>\n\n\n\n<li>Y es muy posible que los medicamentos psiqui\u00e1tricos y sus efectos secundarios, tan poco estudiados, contribuyan a esa devastadora estad\u00edstica que dice que las personas con una condici\u00f3n psiqui\u00e1trica tienen una esperanza de vida de quince a veinte a\u00f1os menos que la norma.<\/li>\n\n\n\n<li>Esta periodizaci\u00f3n es algo que sugiere Darian Leader en su libro <em>Estrictamente bipolar<\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00a0Trist\u00e1n Garc\u00eda, <em>La vida intensa<\/em>, Herder, 2018, p. 8 y p. 10.\u00a0<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy bipolar, me dijeron. De todas las etiquetas y diagn\u00f3sticos en los que me han categorizado y han desalmado mi subjetividad (depresi\u00f3n, esquizofrenia, epilepsia del l\u00f3bulo temporal, trastorno obsesivo-compulsivo, psicosis, ansiedad social, trastorno esquizoafectivo\u2026) esta fue la \u00fanica que alguna vez tuvo sentido. La \u00fanica que no rechac\u00e9 de inmediato. Y esto, en retrospectiva, dice &#8230; <a title=\"Trastorno bipolar: el mito de la cura qu\u00edmica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57225\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Trastorno bipolar: el mito de la cura qu\u00edmica\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60023,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[2691,2692,2693,2694,2695,2696,2697,2698,2699,469,2700,2701,2702],"ppma_author":[2797],"class_list":["post-57225","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-bipolar","tag-bipolaridad","tag-depakote","tag-famaceutica","tag-fda","tag-isrs","tag-joanna-mocrieff","tag-litio","tag-psiquiatra","tag-psiquiatria","tag-tratamientos","tag-tristan-garcia","tag-valporato","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2797,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"cristina-soto-van-der-plas","display_name":"Christina Soto van der Plas","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Christina","last_name":"Soto Van der Plas","user_url":"","job_title":"","description":"(Ciudad de M\u00e9xico, 1989), doctora en literatura latinoamericana por Cornell University. 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