{"id":57122,"date":"2025-08-25T07:00:00","date_gmt":"2025-08-25T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56894"},"modified":"2026-09-25T12:40:34","modified_gmt":"2026-09-25T18:40:34","slug":"la-dolorita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57122","title":{"rendered":"La Dolorita"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Con sangre habr\u00e1 de hacerse una cruz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>en el dorso de tal serpiente y entonces surgir\u00e1 la princesa&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>en toda su ol\u00edmpica belleza en el seno de sus tesoros y&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>las maravillas de su ciudad.<\/em><\/p>\n<cite>Gilberto Antol\u00ednez<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dolores Guanipa, mejor conocida en el pueblo como <em>La Dolorita<\/em>, sali\u00f3 un mediod\u00eda cerrero de espinas encrespadas a buscar agua en el remanso de Curimag\u00fca con su hermano Balbino y no regres\u00f3 sino mucho tiempo despu\u00e9s. Atraves\u00f3 este reino de d\u00e1tiles amargos en los brazos huesudos de dos seres casi diminutos \u2014como dijo despu\u00e9s su hermano\u2014&nbsp; por las aguas mansas de aquel ojo cristalino que escond\u00eda otras regiones m\u00e1s all\u00e1 del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cont\u00f3 Balbino, un poco azorado y con l\u00e1grimas que se le enredaban en la cara como una madreselva, que \u00e9l solo la oy\u00f3 decir <em>Manito me llevan<\/em>, <em>Manito ay\u00fadame que me llevan<\/em>. Su tontera en el momento del rapto se debi\u00f3 a que desde la superficie trasl\u00facida del agua, un brillo de moneda contra el sol lo dej\u00f3 ciego y confundido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detr\u00e1s del eco que arroj\u00f3 <em>La Dolorita<\/em> en el aire, tras invocar a las iguanas del monte en busca de ayuda y con el sopor caliente del camino quem\u00e1ndole la espalda, escuch\u00f3 Balbino un reguero de pasos acelerados arrastrando piedras que se le meti\u00f3 profundo en los o\u00eddos como una plegaria a San Judas Tadeo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando recuper\u00f3 la visi\u00f3n el adolescente con manos de orangut\u00e1n, no quedaba ni rastro de <em>La Dolorita <\/em>sobre las enardecidas piedras del estanque. Apenas unas burbujas peque\u00f1as emerg\u00edan del fondo de aquella fuente como un mensaje escrito por ese dios de trenzas de rabo e\u2019 rat\u00f3n que aquel muchacho ah\u00edto de inocencia jam\u00e1s pudo entender. Leer el dibujo que hac\u00eda el cord\u00f3n de las nubes en el cielo, las piruetas del aire en el patio y los mezquinos caprichos del agua era cosa de su hermana, un don que las viejas del Santo Pe\u00f1ascal le hab\u00edan heredado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para aturdirlo, los mensajeros del <em>Rey Caricortada <\/em>usaron monedas del tiempo de los metales ruinosos. Se la llevaron en una cesta hecha con finas ramas extra\u00eddas de un cuj\u00ed milenario cercano al ojo y descendieron a una velocidad imperiosa que le borraba todo rastro del camino a <em>La Dolorita<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al aterrizar su pesado cuerpo en una explanada, Dolores quiso agitarse de las amarras que la encerraban, pero la fuerza no le dio, esta vez se hab\u00edan asegurado con el musgo m\u00e1s resistente del reino de abajo. Abri\u00f3 los ojos como dos paraparas y descubri\u00f3 una ciudad brillante hecha a base de vidrios y piedras refulgentes que devolv\u00edan el brillo del sol, creando animales y \u00e1rboles de artificio. Aunque no comprend\u00eda del todo el motivo de su rapto, <em>La Dolorita<\/em> no se sent\u00eda ajena a aquellas estructuras romboidales que le estallaban en los ojos como pedradas de luz. Puro reflejo tornasolado era el mundo de sus antiguos pesares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llevaron a un palacio de \u00ednfimas dimensiones en el que dud\u00f3 cupiera su existencia. Toda ella exced\u00eda con varios metros aquel recinto enroscado en joyer\u00eda para diminutos seres donde pretend\u00edan guarecerla. Un fuerte casi microsc\u00f3pico hecho de liquen y algas verdes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diminuta puerta del recinto se abri\u00f3 y sus extensiones se encogieron como si su cuerpo fuera de la materia el\u00e1stica de una bejuca echando pela en la cima de los follajes. Adentro fue conducida por cuatro animales de bronce que no usaban sombrero ni ropas reconocibles. Del pueblo nunca ser\u00edan, se dijo a s\u00ed misma la muchacha, sin tener claro todav\u00eda la raz\u00f3n de su estancia en aquellos parajes de agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los esqueletos escasos de sus captores se cubr\u00edan de t\u00fanicas amarillas y un mapa de l\u00edneas celestes les cruzaba el rostro. Era dif\u00edcil distinguir su sexo, edad o la realidad de sus dimensiones. Este detalle inquiet\u00f3 el coraz\u00f3n de <em>La Dolorita <\/em>a tal punto que por unos instantes perdi\u00f3 su capacidad natural para nombrar lo desconocido. Le dieron la bienvenida a sus aposentos y con gestos de \u00e1urea llovizna en las manos le pidieron que esperara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una fina capa escarlata cubr\u00eda todas las cosas, el aire era m\u00e1s pesado que arriba y una ligereza en sus movimientos la desconcertaba. Sus brazos danzaban con gracia en aquel orbe acu\u00e1tico que comenzaba a serle familiar. Hab\u00eda en su cuarto nupcial una cama de tama\u00f1o promedio y un cl\u00f3set repleto de indumentarias con colores brillantes, pedrer\u00eda y otras joyas elaboradas con minerales desconocidos. De puro sembrar caraota, orde\u00f1ar la cabra y buscar agua, la ni\u00f1a cre\u00eda no saber nada m\u00e1s del resto de los mundos. En el Santo Pe\u00f1ascal y en la casa estaba prohibido hablar de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unas horas despu\u00e9s, Dolores mir\u00f3 por la \u00fanica ventana que hab\u00eda en su cuarto, una ranura horizontal que parec\u00eda un rasgu\u00f1o en la pared. Afuera la ciudad marchaba en su rutina de engranajes esplendentes. Vio carretas conducidas por caballos de mar, aves de un material compacto de algas, musgo y liquen, an\u00e9monas parlantes, estructuras en formas heptagonales, cil\u00edndricas y triangulares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo en aquel lugar era una proyecci\u00f3n de ese sol verde fosforescente que desde un fondo no muy lejano actuaba como el dios de aquellos territorios. El astro mayor era la \u00fanica fuente del fuego primigenio que los hab\u00eda abandonado hac\u00eda muchas \u00e9pocas. Su brillo era solo el destello de una memoria perdida al que todos los habitantes de aquella regi\u00f3n se aferraban para no perder la cordura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a edificios hexagonales que simulaban grandes almacenes, la ni\u00f1a observ\u00f3 peces sierra acumulando cimas de pl\u00e1stico y otros desechos, como si de esos montones extrajeran su alimento o el material con el que constru\u00edan sus casas. Aunque quisiera, <em>La Dolorita<\/em> no se sent\u00eda sorprendida ante aquel espect\u00e1culo, la experiencia llegaba a su mente en forma de recuerdo, cre\u00eda estar viviendo lo mismo por segunda, tercera o cuarta vez. Una sensaci\u00f3n de extra\u00f1a cercan\u00eda la embargaba, como de regreso al lugar de origen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Horas despu\u00e9s de su descenso vinieron tres seres de bronce a avisar que la esperaba abajo una nave que la llevar\u00eda al castillo del <em>Rey Caricortada<\/em>. Le pidieron que se cambiara de ropa, que ocupara su cuerpo con una vestimenta acorde a aquel encuentro. Ella se inclin\u00f3 por un vestido entallado en la cintura que realzaba sus atributos todav\u00eda humanos. Una rosa violeta adornaba su pecho y un collar de piedras amatistas hizo brillar su cuello. La introdujeron en el interior sinuoso de una almeja gigante que ten\u00eda tres ojos en su cabeza y varias rendijas que liberaban el aire de sus retr\u00e1ctiles branquias. El viaje fue corto y por el espacio entre sus extra\u00f1as agallas vio grandes yubartas con seres desfigurados en su espalda que funcionaban como transporte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un predio de varias tarimas se ergu\u00edan flores carn\u00edvoras aliment\u00e1ndose de otros humanos que al parecer hab\u00edan roto las reglas del reino. M\u00e1s al fondo descubri\u00f3 un par de puertas gigantescas, opuestas y oscuras, que le hicieron temblar el cuerpo de la cabeza a los pies. Al percibir su terrible inmensidad, dentro del pecho se le enroll\u00f3 una serpiente blanca con varios nudos. Luego de entrar al castillo, emisarios de poca luz la desamarraron y una figura alada de colmillos sobresalientes y cara de lepid\u00f3ptero la hizo ingresar a la c\u00e1mara real a los empujones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Balbino lleg\u00f3 solo a la casa, Fulgencia y Eladio preguntaron por la ni\u00f1a, un poco alarmados. El llanto y la desesperaci\u00f3n que inundaban su garganta de ariscas piedras no lo dejaron hablar. Eladio vio a Fulgencia a los ojos y confirmaron juntos lo que tanto tem\u00edan. Poco fue lo que el muchacho dej\u00f3 en claro, pero ellos ya no necesitaban que les explicara nada. No se iban a quedar tranquilos y ahora solo tocaba esperar a que ella misma se liberara. El primer candado ya lo hab\u00edan roto ellos el d\u00eda despu\u00e9s de su aparici\u00f3n en los alrededores del ojo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Balbino lleg\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s de aquel primer y hermoso milagro. Los viejos hab\u00edan hecho de todo. Bebieron cuanto guarapo les trajeron las T\u00edas Guanipa, se enroscaron en plenilunio con las puertas y las ventanas abiertas, se untaron la piel con manteca de baba, durmieron como dios los trajo al mundo en las orillas de los haitones, pero nada parec\u00eda funcionar. Desesperados, se movieron a la ciudad y los doctores dijeron que no, que por ninguno de los dos lados cuajar\u00eda, ella ten\u00eda la entra\u00f1a invertida y \u00e9l la simiente seca. Con un dolor de animal antiguo y un vac\u00edo de espinas en el alma, el par de viejos sigui\u00f3 su vida signada por la amargura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta que una tarde de iguanas bajo las piedras, la pareja se asom\u00f3 por all\u00e1 por el remanso y de repente, sin aviso ni alharaca, Fulgencia la vio salir como una pelotita de agua que dentro guardara un hada. Pasados unos segundos, la vieja llam\u00f3 a su marido entre curiosa y asustada. Cruz\u00e1ndose el \u00edndice en la boca le hizo se\u00f1a para que no hiciera ruido. Eladio estaba manchado de sangre porque ven\u00eda de matar a una de sus cabras. Caminaron de la mano hasta la orilla del estanque. El viejo se arm\u00f3 de valor e introdujo a la criatura acuosa en el mapire que usaba para guardar la panela y el cuchillo. Al principio era un reto\u00f1o colorado, como de amapola silvestre. Despu\u00e9s se hizo un cuerpo humano con dones de otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegaron a la casa y la sembraron creyendo que alg\u00fan d\u00eda se regar\u00eda por la tierra. Pero una ma\u00f1ana, mientras Fulgencia pelaba el ma\u00edz en el patio la vio salir desde abajo como un muerto que revive. Peg\u00f3 un grito tan fuerte, que Eladio se levant\u00f3 de un impulso de la hamaca que guindaba en la sala para hacer su siesta del mediod\u00eda. Acudi\u00f3 a su mujer y la vio perpleja ante el prodigio. De la mano de Fulgencia se cay\u00f3 la mazorca que en ese justo momento desgranaba. Se abrazaron sonrientes, llenos de gratitud ante el milagro que el dios de la intemperie les ofrec\u00eda. As\u00ed la vieron emerger de la tierra y convertirse en una muchachita con la misma edad siempre, detenida en el tiempo por quien sabe cu\u00e1l encanto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Dolorita<\/em> tra\u00eda en los brazos una semilla de dios, una trasl\u00facida simiente del tama\u00f1o de un grano de tapirama. Fulgencia se la tom\u00f3 con agua de lluvia, como le aconsejaron las Guanipa. Dos a\u00f1os despu\u00e9s vino Balbino por la v\u00eda natural, con los sentidos bien puestos y una mente l\u00facida. Bajo el brazo, el ni\u00f1o tra\u00eda una mancha donde se escond\u00eda el poder de cambiar los climas y traer a la gente de otros mundos, incluso de la mism\u00edsima muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El asedio dur\u00f3 varios a\u00f1os. \u2014Como tres\u2014, repet\u00eda Eladio en cada conversaci\u00f3n.&nbsp; M\u00e1s de una vez le dijo a Fulgencia que hab\u00eda que devolverla, pero ella no quiso, ya estaba pegada a la ni\u00f1a como una garrapata oscura en la piel de una res generosa.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzaron por caminar en las noches sobre el techo de zinc de la casa. Primero suave y luego a las carreras, haciendo un esc\u00e1ndalo que solo Fulgencia y Eladio pod\u00edan escuchar. Despu\u00e9s se llevaban la comida, enfermaban a las cabras, les romp\u00edan los picos a las gallinas y tumbaban los pipotes, las tazas, los vasos y cuanta botella encontraran en su camino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron los d\u00edas y les dio por aullar con el rumor de la brisa y las matas de dato que hab\u00eda en el patio. Sus escabrosas voces rasgaban las l\u00e1minas de lat\u00f3n y se met\u00edan en los t\u00edmpanos de ambos viejos como garras que ara\u00f1aban sus mentes. Fulgencia, agarrada a su dios de cruces, pudo sortear la ventolera con entereza, pero el viejo se vio tocado por los timbres oscuros. Al pobre Eladio le qued\u00f3 un poco de esa locura y cuando bajaba al pueblo les dec\u00eda a sus amigos que cuando escucharan correr\u00edas en el techo lo mejor era meterse debajo de la cama y silbar, no dejar de silbar porque eso los espantaba, eso los regresaba a las aguas del ojo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Dolorita<\/em> ten\u00eda otro nombre en el reino de abajo, Liriana la llamaba el <em>Rey Caricortada<\/em>. Cuando se dirigi\u00f3 a ella con su voz rasposa le advirti\u00f3 que no regresar\u00eda m\u00e1s al mundo de arriba, su destino estaba aqu\u00ed, deb\u00eda casarse con Masiros, su hijo. En ellos reca\u00eda todo el peso de gobernar el reino por los pr\u00f3ximos mil a\u00f1os. Ante lo irremediable de su destino, una \u00fanica l\u00e1grima descendi\u00f3 del rostro de <em>La Dolorita<\/em>. Su memoria compartida le record\u00f3 de lo que hab\u00eda escapado y una luz tenue le creci\u00f3 dentro de la pupila. Todav\u00eda quedaban dos puertas hundidas entre las oscuras cuevas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los viejos le hab\u00edan puesto Dolores porque as\u00ed se llamaba la mam\u00e1 de Fulgencia. Luego, con el pasar de los a\u00f1os descubrieron que a la ni\u00f1a-duende-amapola le crec\u00edan los ojos con el dolor de los otros y con solo acariciarlos pod\u00eda sanarlos. En el mundo de abajo, Liriana pertenec\u00eda a un linaje antiguo de curanderas y curanderos. En su familia se escond\u00edan los mayores secretos sobre el sufrimiento de la existencia en las diferentes dimensiones de ambos mundos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las lluvias que siguieron a la desaparici\u00f3n de <em>La Dolorita<\/em> casi anegan los ranchos del caser\u00edo. Balbino no pod\u00eda controlar su tristeza y los viejos solo pudieron calmarlo dici\u00e9ndole que ella regresar\u00eda, que intentara escribir con su sangre en el suelo lo que quisiera decirle y que por favor no derramara mucha para que no se desmayara, con un pinchazo que se diera en el pulgar bastar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Liriana, sentada frente a la ventana en el palacio-c\u00e1rcel, fragu\u00f3 un plan para escaparse. Ya lo hab\u00eda hecho m\u00e1s de una vez, as\u00ed que no cre\u00eda que le costara mucho huir de las garras de sus raptores. Ten\u00eda vigilancia todas las horas del d\u00eda, por lo que esta vez tendr\u00eda que lograr la transformaci\u00f3n dentro y no fuera de su celda-aposento. Intent\u00f3 recordar, pero ning\u00fan atisbo se asomaba en su memoria. Revis\u00f3 en los cajones que hab\u00eda en su armario, pero estaban vac\u00edos de se\u00f1ales. Se mir\u00f3 en el espejo que coronaba la cama y con el pasar de los d\u00edas descubri\u00f3 que el secreto estaba en la dimensi\u00f3n oculta detr\u00e1s de sus ojos. Ten\u00eda que sac\u00e1rselos y luego tragarlos para regresar al hogar del sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pr\u00edncipe Masiros hab\u00eda venido a verla un par de veces, pero ella se neg\u00f3 a recibirlo. No insisti\u00f3 y decidi\u00f3 esperar hasta el d\u00eda del casamiento, dej\u00e1ndole un mensaje escrito en una hoja de liquen oscuro en el que dec\u00eda \u201cEsta vez nada va a salvarte, ser\u00e1s m\u00eda por el resto de la eternidad\u201d. Al recordar el sabor agrio de almejas muertas que ten\u00edan los besos de Masiros, un regusto amargo se deposit\u00f3 en la boca de <em>La Dolorita<\/em>,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el tiempo y la angustia vino la transformaci\u00f3n. Ahora peque\u00f1a, con la piel brillante y los cabellos de algas,&nbsp; Liriana agit\u00f3 los talismanes que ten\u00eda pegados en sus costillas, se arranc\u00f3 los ojos y en segundos se proyect\u00f3 sobre la cabeza de ambos en una bestia del mundo de arriba. Balbino escribi\u00f3 sobre la tierra todav\u00eda h\u00fameda del patio <em>Regresa, manita. Tienes mucho que ense\u00f1arme todav\u00eda.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 por la rendija de su ventana flotando, esparcida en peque\u00f1as estelas rojas que se mov\u00edan como lombrices sobre el agua. Ning\u00fan guardia lo advirti\u00f3, pod\u00eda confundirse f\u00e1cilmente con la sangre que emanaban las heridas de los condenados. Cruz\u00f3 las calles laber\u00ednticas de la ciudad brillante y al cabo de unos minutos lleg\u00f3 a las cuevas donde estaban las puertas oscuras. Un animal de bronce de la infanter\u00eda de Masiros hab\u00eda seguido su rastro sin que ella se diera cuenta. En sus manos llevaba un recipiente de vidrio hecho a base de diente de tibur\u00f3n con el que atrap\u00f3 sus restos sangu\u00edneos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al verse capturada, <em>La Dolorita<\/em> grit\u00f3 con la fuerza de un esp\u00edritu que pod\u00eda atravesar tiempos y mundos. Balbino la oy\u00f3 desde el caser\u00edo y trajo la lluvia. Con ella cre\u00f3 truenos y rel\u00e1mpagos que cayeron sobre el mundo de abajo como lanzas de piedra dorada hasta acabar con el castillo del <em>Rey Caricortada<\/em> y todos los guardias de Masiros. El reino subacu\u00e1tico qued\u00f3 hundido en escombros y un humo negro de una densidad que los ahogaba crec\u00eda hacia los cielos de agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Liriana qued\u00f3 suspendida en las corrientes, perdida y desorientada. El rastro de sangre de Balbino se dibuj\u00f3 en la puerta derecha, lo que quer\u00eda decir que deb\u00eda cruzar la izquierda. <em>Manita, la lluvia de este lado te espera, tenemos que bailar con las Abuelas antes de que el dios nos anochezca. <\/em>Al leer y escuchar estas palabras, Dolores atraves\u00f3 el portal elegido hundida en un sue\u00f1o l\u00facido que le hizo recordar los rituales de savia espesa que hac\u00eda con las viejas del Santo Pe\u00f1ascal. Viaj\u00f3 por un t\u00fanel cobrizo que cambiaba su forma y la cambiaba de forma a ella. No alcanz\u00f3 a saber, pero ya no escoger\u00eda como antes. Las reglas del reino del <em>Rey Caricortada<\/em> hab\u00edan cambiado. Par de maldiciones nuevas cubr\u00edan los portales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que ella fue raptada, Balbino no dej\u00f3 de ir ni un solo d\u00eda al remanso. Y una tarde de Julio camin\u00f3 hasta el ojo con dos baldes a buscar agua. De repente, por obra y gracia de sus pulsiones elementales, vio a <em>La Dolorita<\/em> con su nueva forma y su pecho se atiborr\u00f3 de alegr\u00eda. Sendas l\u00e1grimas bajaron de sus ojos como dos piedras transparentes. La agarr\u00f3 por los cachos y se la llev\u00f3 hasta la casa. Fulgencia y Eladio lo vieron llegar con la cabra ciega. La vieja no pudo contener el llanto y escondi\u00f3 su cara en el pecho del viejo. En el ojo de agua se asomaron dos cabezas peque\u00f1as que segundos despu\u00e9s se hundieron cuando la vieron irse en la mano de Balbino. Un olor a animal muerto corri\u00f3 por el caser\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>a Teresa<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con sangre habr\u00e1 de hacerse una cruz en el dorso de tal serpiente y entonces surgir\u00e1 la princesa&nbsp; en toda su ol\u00edmpica belleza en el seno de sus tesoros y&nbsp; las maravillas de su ciudad. Gilberto Antol\u00ednez I Dolores Guanipa, mejor conocida en el pueblo como La Dolorita, sali\u00f3 un mediod\u00eda cerrero de espinas encrespadas &#8230; <a title=\"La Dolorita\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57122\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La Dolorita\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60142,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[2309,2310,2311,2312,2313,1821],"ppma_author":[2962],"class_list":["post-57122","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-criaturas-magicas","tag-estanque","tag-profundidades","tag-reino","tag-reyes","tag-venezuela","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2962,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"liwin-acosta","display_name":"Liwin Acosta","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"Liwin Acosta (Coro, Venezuela, 1990). Escritor y fot\u00f3grafo. Ha publicado la plaquette El hogar de las cenizas  (Ediciones Awen, 2018); los poemarios Arde Plegaria (LP5 editora, 2020), Declaraci\u00f3n de un ni\u00f1o amanecido  (Editorial Pal\u00edndromus, 2020), Like a Hobo (Editorial Pal\u00edndromus, 2023) Decir del P\u00e1jaro (Ediciones Petalurgia, 2023), Toro Celeste y otros poemas  (Petalurgia, 2025); y la novela El Mar de los Brujos (Ediciones Madriguera, 2024."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=57122"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57122\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60143,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57122\/revisions\/60143"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=57122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=57122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=57122"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=57122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}