{"id":57117,"date":"2025-08-18T07:00:00","date_gmt":"2025-08-18T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56866"},"modified":"2026-09-25T12:45:37","modified_gmt":"2026-09-25T18:45:37","slug":"el-cisne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57117","title":{"rendered":"El Cisne"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si corrieras hacia el fondo de ti mismo, \u00bfqu\u00e9 encontrar\u00edas? Esta es la pregunta con la que comienzo cada jornada de entrenamiento. Al principio, mi m\u00e9todo consist\u00eda en arduas rutinas de acondicionamiento f\u00edsico, movilidad y sesiones de intervalos para que mis atletas \u2014en su mayor\u00eda corredores de medio fondo, fondo y maratones\u2014 pudieran someterse a cualquier tipo de prueba. Sin embargo, not\u00e9 que en muchas ocasiones la diferencia entre el \u00e9xito y el fracaso estaba marcada por los aspectos mentales de la disciplina. Despu\u00e9s de todo, los aspectos t\u00e9cnicos se conocen desde el principio de toda formaci\u00f3n; es la sensaci\u00f3n de fracaso lo que les ayuda a insistir en la t\u00e9cnica hasta internalizarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los j\u00f3venes corredores que inician el camino, solamente un m\u00ednimo porcentaje tiene la oportunidad para correr fuera del laberinto. Condiciones econ\u00f3micas, sociales y de contexto, nos atan con una cadena invisible. El cuerpo responde a la distancia, pero la mente&#8230; la mente es el verdadero campo de batalla. En la misma l\u00ednea de partida, alineados: un atleta esencialmente competitivo, uno que no. Un joven que conoce el hambre, otro que no. Aunque todos persiguen lo mismo: el oro, el r\u00e9cord, el trofeo, tienen una interpretaci\u00f3n distinta de estos logros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recomiendo a mis atletas mantener un diario durante los periodos de preparaci\u00f3n. En \u00e9l pueden hacer seguimiento de sus marcas, dietas y las victorias intangibles que solo un corredor conoce. Hay atletas que corren porque, si se detuvieran tan solo un segundo, desaparecer\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los maratonianos keniatas acostumbran entrenar muy temprano en la ma\u00f1ana para cuidarse de las altas temperaturas. Siguiendo el ejemplo de los mejores, antes del amanecer comenzamos a trotar por las calles desiertas, acompa\u00f1ados por el sonido de los primeros autobuses; al igual que una m\u00e1quina, en la respiraci\u00f3n ardiente imagino vapor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las rutinas del amanecer son como atravesar una y otra vez el mismo d\u00eda, pero con sutiles diferencias. En la estaci\u00f3n del metro cruzo la mirada con una mujer hermosa, de labios finos y cabello azul. Los siguientes kil\u00f3metros, al pensar en ella, mi cuerpo se hace liviano y viajo a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una leve punzada en la rodilla, como si una ra\u00edz del \u00e1rbol del tiempo me dijera: \u201cCorre, corre, corre\u201d. La mujer del cabello azul estar\u00e1 dormida en el vag\u00f3n, tal vez a punto de llegar a su destino. \u00bfCu\u00e1ntas miradas desde los andenes aparecer\u00e1n como una invocaci\u00f3n de la noche en los millones de habitantes de esta ciudad? Cu\u00e1ntos rostros extra\u00f1os que se cruzan para no volverse a ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A eso de las seis llegamos al parque, al lado del complejo deportivo. Las hojas resquebrajadas caen sobre la plazoleta, con su cisne de piedra y azulejos, arropado por los primeros rayos del sol. Me he acostumbrado a la repetici\u00f3n de este d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una radio del milenio pasado orquesta la melod\u00eda del quiosco de Sancho. Conversamos sobre los acontecimientos del deporte mientras se fuma el primer cigarro de la jornada. El cisne, reposando sobre las aguas del estanque artificial, pareciera observarnos. Hay otros, blancos y negros, pero solamente este asoma el cuello de lapisl\u00e1zuli, inmutable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del desayuno volvemos a la pista de entrenamiento. Resistencia aer\u00f3bica, muscular y mental. El \u00faltimo del grupo se ahoga al ver las espaldas de sus contrincantes; un entrenador severo dir\u00eda que, si sigue llorando, la vida le dar\u00e1 la espalda. En este espacio de poco sirve la severidad; con las palabras adecuadas, procuro que se sobreponga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras hacer lo mismo durante a\u00f1os, puedo saber cu\u00e1ndo un competidor ganar\u00e1 solamente con ver su expresi\u00f3n antes de la carrera. Pasa lo mismo con la derrota. Me gusta entrenar la fortaleza mental con una caminadora frente a una pared blanca, sin m\u00fasica ni distracciones, sin atajos. Aprendemos m\u00e1s sobre nosotros frente a una pared en blanco que frente al espejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando uno de mis muchachos parece desorientado, lo llevo a la estatua del cisne, en la que he encontrado el sentido de correr. El peque\u00f1o epitafio reza: <em>En memoria del cisne azul<\/em>, pero no tiene fechas. Sugiere que, desde su creaci\u00f3n, su prop\u00f3sito es el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estatua no siempre estuvo all\u00ed. Mucho antes, cuando solo me interesaba conquistar el oro y romper r\u00e9cords, y la radio de Sancho era lo \u00faltimo del mercado, hab\u00eda un verdadero cisne de plumas azules.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El parque, entonces, era mucho m\u00e1s concurrido. Cada ma\u00f1ana, una pareja de ancianos se sentaba a alimentar a los cisnes, y Mercedes, la madre de Sancho, vend\u00eda flores en el quiosco. Si las cosas iban mal, me sentaba a observar el cisne azul por horas. Transmit\u00eda una serenidad contagiosa que me fascinaba. Tanto en las derrotas como en las victorias, dedicaba el tiempo de mi descanso a contemplarlo. Le mostraba mis medallas de bronce, plata y oro, pero a \u00e9l nunca le parecieron m\u00e1s interesantes que unas hojas de lechuga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dice que los cisnes son longevos. Puede que de ah\u00ed provenga la calma que se siente al verlos deslizarse por el agua con las ondulaciones dando paso a una inspiraci\u00f3n antigua. As\u00ed, como las medallas, que pierden su brillo con el tiempo, hay una foto amarillenta del cisne en mi cartera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana, al llegar al parque, encontr\u00e9 un peque\u00f1o grupo de personas reunidas en c\u00edrculo: entre ellos, la pareja de ancianos, Mercedes y Sancho, todos con la mirada fija en el suelo. A sus pies, yac\u00eda el cad\u00e1ver del cisne. Alguien le hab\u00eda aplastado la cabeza con un ladrillo, seguramente durante la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El suceso conmocion\u00f3 a la comunidad del parque. No hab\u00eda una explicaci\u00f3n l\u00f3gica para tal acto. Solamente otra v\u00edctima de la maldad. Las hormigas, tan diminutas como nosotros, desfilaban sobre el pico distorsionado. Lo sostuve en brazos. Sin el esp\u00edritu era m\u00e1s liviano que un reci\u00e9n nacido. En ese momento comprend\u00ed lo atroz; que alguien hiciera esto sin consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un crimen sin testigos. No tendr\u00eda justicia. La muerte de un cisne era insignificante comparada con las grandes culpas de la ciudad. Y aunque valiera de algo, \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda dar con el culpable? Definitivamente, no habr\u00eda acusaciones, ni castigo divino o terrenal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acordamos despedirlo en una pira funeraria, que Mercedes decor\u00f3 con flores. Por primera vez se reunieron todos los amigos del cisne: ni\u00f1os, abuelos, personas de todas partes, sentados en silencio escuchando el crujir de la madera en llamas. Una mujer lloraba junto a m\u00ed; podr\u00eda ser una broma de la memoria, pero recuerdo que era la misma mujer del cabello azul, su rostro m\u00e1s joven, su cabello casta\u00f1o. Los mismos labios finos. La misma mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hay que estar pendientes por si nos matan a los otros \u2014afirmaba Sancho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia qued\u00f3 ah\u00ed, y yo me enferm\u00e9 de desconcierto. Solamente pod\u00eda correr m\u00e1s r\u00e1pido. Ver en cada contrincante al asesino del cisne. Convertirme en una encarnaci\u00f3n de la furia brotando desde la madrugada, bajo esta luna maldita, un lobo aullando en los vestigios de su humanidad, incompleto. Una bestia ciega que ha memorizado el camino, la milla en blanco, comprometido, en ausencia del pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un paso tras otro. El paisaje helado en mi interior avanzaba sin dejar huellas, formando un sendero. \u00bfQui\u00e9n fue? \u00bfPor qu\u00e9 lo mat\u00f3? \u00bfVolver\u00eda al lugar del crimen? De ser as\u00ed, podr\u00eda correr cada madrugada hasta encontrarle. Eso valdr\u00eda m\u00e1s que cualquier medalla. Ese lugar entre los otros cisnes, donde deber\u00eda haber una presencia y no hay nada, finalmente tendr\u00eda explicaci\u00f3n. A veces, corr\u00eda hasta quedarme sin aliento, y en la primera inspiraci\u00f3n ven\u00eda el llanto. No era tristeza. Estaba frustrado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay penas que no llevan a ninguna resoluci\u00f3n. Despu\u00e9s de cada competencia me sent\u00eda vac\u00edo. Si un cisne muriese por enfermedad, tendr\u00eda sentido, incluso si un d\u00eda alzara el vuelo para no volver, pero no as\u00ed. Cre\u00eda que una muerte como esa significa que nada fr\u00e1gil permanece sobre la tierra. Y si esa fuera la verdad, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de m\u00ed? La l\u00ednea de meta subjetiva comenz\u00f3 a alejarse tanto que la perd\u00ed de vista. Correr para atrapar al asesino o salvar al cisne. Correr porque el mundo se desmoronaba bajo mis pies. Hasta que, corriendo, solo corriendo, dej\u00e9 esas cadenas y busqu\u00e9, en cada movimiento, liviandad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un corredor necesita una motivaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, que le brinde fuerzas cuando la voluntad se agote. Mi m\u00e9todo de entrenamiento consiste en que los atletas entiendan que, independientemente de sus historias, todos vinimos al mundo descalzos, y al sonido de un disparo comenzamos a correr en los carriles circulares del laberinto humano, con la esperanza de aprender a tiempo que la vida es impredecible, y debemos mantener el ritmo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si corrieras hacia el fondo de ti mismo, \u00bfqu\u00e9 encontrar\u00edas? Esta es la pregunta con la que comienzo cada jornada de entrenamiento. 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Algunos de sus textos han sido traducidos al italiano, ruso e ingl\u00e9s. Ha dise\u00f1ado y aplicado talleres de escritura creativa para ni\u00f1os y adolescentes, adem\u00e1s de talleres enfocados en la construcci\u00f3n de bestiarios, y haiku. Entre los reconocimientos m\u00e1s importantes a su trabajo po\u00e9tico se destacan: menci\u00f3n honorifica en la IX Edici\u00f3n del Premio de Cuento Santiago Anzola Oma\u00f1a; menci\u00f3n publicaci\u00f3n en el 6\u00b0 y 7\u00b0 Concurso Nacional de Poes\u00eda Joven Rafael Cadenas, y ganador en su 8\u00b0 edici\u00f3n; ganador del 6\u00b0 concurso de poes\u00eda Descubriendo Poetas; ganador del 5\u00b0 Concurso Nacional de Poes\u00eda Joven Hugo Fern\u00e1ndez Oviol; menci\u00f3n honorifica en la primera edici\u00f3n del Premio Internacional de Poes\u00eda Bruno Corona Petit, y ganador en su segunda edici\u00f3n. Ha publicado: Osario (Ediciones Petalurgia, 2022), Bestiario del viento (Buscadores de libros, 2022) y Yagrumo (Ediciones Pal\u00edndromus, 2023). 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