{"id":57095,"date":"2025-07-24T07:00:00","date_gmt":"2025-07-24T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56698"},"modified":"2026-09-25T13:09:20","modified_gmt":"2026-09-25T19:09:20","slug":"consignas-para-mapear-estos-10-anos-de-escritura-feminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57095","title":{"rendered":"Consignas para mapear estos 10 a\u00f1os de escritura feminista"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[La escritura es siempre un trabajo colectivo. Este texto es una reflexi\u00f3n que parte de las conversaciones por WhatsApp que he sostenido a lo largo de los a\u00f1os con Selma Rodal Linares y Lola Horner.]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poner etiquetas a la literatura siempre ha sido algo que se percibe con desconfianza. Mar\u00eda Luisa Puga se horrorizaba ante la idea de que existiera un curso especializado en literatura femenina, y no hace mucho tiempo, Mar\u00eda Fernanda Ampuero insist\u00eda en que ser categorizada por su g\u00e9nero \u201cpone el foco en algo equivocado\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte, Carmen Boullosa no cree que el texto literario deba tener una consigna, aunque asegura que su escritura est\u00e1 plagada de obsesiones feministas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, el problema de adjetivar la escritura desde el g\u00e9nero es que se corre el riesgo de promover la homogenizaci\u00f3n de la escritura de mujeres y, adem\u00e1s, el fen\u00f3meno puede entenderse como algo ef\u00edmero. Luego vienen otros problemas como el de la definici\u00f3n y a qui\u00e9nes excluye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que me parece sugerente de la etiqueta feminista es su dimensi\u00f3n afectiva como herramienta para mapear y archivar un momento hist\u00f3rico. Para m\u00ed, los feminismos son zonas de contacto colectivo que parten de un m\u00ednimo en com\u00fan: la importancia vital y pol\u00edtica del cuerpo. As\u00ed que cuando hablo de escritura feminista me refiero a la posibilidad de pensar un archivo \u2013movible y pegajoso- a trav\u00e9s del efecto de m\u00faltiples formas de contacto y las dimensiones afectivas que estas formas suponen a trav\u00e9s del cuerpo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien el proceso de politizaci\u00f3n de los feminismos en M\u00e9xico no es un fen\u00f3meno exclusivo del siglo XXI, en estos \u00faltimos diez a\u00f1os la presencia p\u00fablica y masiva de las mujeres como figuras centrales de la protesta social ha sido algo sin precedentes en el pa\u00eds. Por un lado, el car\u00e1cter p\u00fablico y masivo de los feminismos dificulta la invisibilizaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas literarias con las que algunas escritoras han navegado lo que significa escribir dentro de un sistema heteropatriarcal. Por el otro, abre el espacio para reconocer y enfatizar el impacto y la acci\u00f3n que los feminismos han tenido en la concepci\u00f3n de la escritura literaria en M\u00e9xico, ya no como una esfera aut\u00f3noma, sino como un espacio social que contiene m\u00faltiples afectos, entre ellos, los feministas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los primeros ejemplos de esto es la discusi\u00f3n generada en Twitter en el 2015 por Paula Abramo, Maricela Guerrero y Xitlalitl Rodr\u00edguez Mendoza sobre el sexismo y la misoginia que permea en la esfera cultural mexicana. M\u00e1s de 15 mil tweets fueron recopilados bajo la etiqueta de #RopaSucia. Posteriormente, las autoras transformaron estos tweets en una exhibici\u00f3n de arte que inclu\u00eda un tendedero con ropa interior colgada y prendas manchadas con vino, caf\u00e9 y tinta, bordadas con las frases recopiladas en Twitter. Barras de jab\u00f3n Zote acompa\u00f1aban el tendedero, representando las estad\u00edsticas sobre desigualdad de g\u00e9nero relacionadas con algunos de los principales reconocimientos nacionales para escritoras y artistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las estrategias movilizadas por #RopaSucia no son nuevas. Para entender la importancia de lo p\u00fablico y lo masivo en los \u00faltimos diez a\u00f1os de los feminismos es importante recurrir a la memoria hist\u00f3rica. En 1978, la artista feminista M\u00f3nica Mayer expuso <em>El tendedero <\/em>en el Museo de Arte Moderno en la ciudad de M\u00e9xico, obra viva donde se invitaba a mujeres de distintas clases, edades y profesiones a que respondieran a la pregunta de \u201cComo mujer, lo que m\u00e1s detesto de la ciudad es:\u201d en peque\u00f1os papeles color rosa que despu\u00e9s se colocar\u00edan en el museo en la forma de un tendedero. Si el tendedero como espacio colectivo para orear las pedagog\u00edas de la crueldad no es una herramienta nueva tampoco es la primera vez que se utiliza el espacio digital para movilizar la protesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo de ello son los performances difundidos a trav\u00e9s del blog de Cristina Rivera Garza como \u201cLa inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas\u201d (2005) y \u201cLa semana de las mujeres invisibles\u201d (2006) que tambi\u00e9n buscaban generar una conversaci\u00f3n sobre el sexismo y la misoginia en la esfera cultural. Lo que hace de #RopaSucia una de las primeras consigas para mapear la escritura feminista de los \u00faltimos diez a\u00f1os es que esta etiqueta no nace desde la instituci\u00f3n (el museo o la ciudad letrada) sino desde los afectos generados por la presencia p\u00fablica y masiva de mujeres en el imaginario social de la protesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escritura feminista, como zona de contacto colectivo, se consolida durante la llamada primavera violeta. El 24 de abril del 2016 ocurri\u00f3 la primera movilizaci\u00f3n masiva fuera de los d\u00edas institucionalizados de la lucha por los derechos de las mujeres. M\u00e1s de 40 ciudades, convocadas de manera espont\u00e1nea por distintas colectivas a trav\u00e9s de los hashtags #VivasNosQueremos y #MiPrimerAcoso, salieron a marchar en contra de la violencia de g\u00e9nero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un a\u00f1o antes, las escritoras Ave Barrera y Lola Horner estaban trabajando en el libro de artista titulado <em>21,000 princesas<\/em>. El tropo de la princesa, en yuxtaposici\u00f3n con recortes de la prensa amarillista, se utiliza en el libro para hablar sobre la crisis de los feminicidios. Si bien el libro precede a la primavera violeta, Barrera y Horner reparten ejemplares gratuitos por primera vez en la marcha del #24A, lo que tambi\u00e9n termin\u00f3 por resignificar el proyecto. Hasta el punto de que, hoy en d\u00eda, ambas autoras se cuestionan si la manera expl\u00edcita de representar la violencia feminicida en el libro es una forma de escritura feminista \u00e9tica o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los primeros a\u00f1os de la primavera violeta, la necesidad de visibilizar la violencia feminicida se convirti\u00f3 en una prioridad apremiante, una urgencia que, en ocasiones, desplazaba a un segundo plano las consideraciones \u00e9ticas sobre la representaci\u00f3n de esa violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;A riesgo de simplificar la propuesta de un libro como <em>Temporada de huracanes <\/em>de Fernanda Melchor, me parece que esta novela, publicada en abril del 2017, es otro ejemplo de esto. El libro muestra sin tapujos la violencia sist\u00e9mica que sufren los cuerpos feminizidados. La popularidad de <em>Temporada de huracanes<\/em> (alrededor de once reimpresiones), deja ver que hay una curiosidad por el tema mas no necesariamente una preocupaci\u00f3n sobre el c\u00f3mo se representa dicha violencia. Es quiz\u00e1 con las movilizaciones de #SiMeMatan por el asesinato de Lesvy Berl\u00edn Osorio en mayo del 2017 y, posteriormente, el feminicidio de Mara Castilla en septiembre, quien habr\u00eda participado de la misma campa\u00f1a meses antes de su feminicidio, que el discurso antifeminicida comienza a reflexionar sobre las limitaciones de la denuncia y la representaci\u00f3n, en parte, por la revictimizaci\u00f3n que la prensa hizo de Lesvy Berl\u00edn Osorio y Mara Castilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De cierta manera, el 2018 fue un momento de regreso a la trinchera y de repensar desde all\u00ed. Por ejemplo, en ese a\u00f1o, las movilizaciones m\u00e1s importantes ocurrieron dentro de los centros universitarios y fueron encabezadas por estudiantes. Tambi\u00e9n en el 2018 se publica la antolog\u00eda <em>Tsunami<\/em>, en la que doce autoras se re\u00fanen en torno a la escritura para hablar \u201cde formas distintas de cosas que nos competen a todas\u201d. En esta antolog\u00eda se percibe una preocupaci\u00f3n constante por una instituci\u00f3n literaria mis\u00f3gina, as\u00ed como la importancia de habitar las diferencias bajo el com\u00fan de la escritura. Tanto la antolog\u00eda como las movilizaciones universitarias dejan entrever que el 2018 fue un a\u00f1o relativamente m\u00e1s tranquilo: un momento para recuperar fuerzas a trav\u00e9s de los afectos contenidos en los espacios que habitamos en com\u00fan, y no necesariamente en la toma del espacio p\u00fablico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esta sensaci\u00f3n de falsa tranquilidad se interrumpe con los diferentes estallidos del 2019, a\u00f1o de <em>Un violador en tu camino<\/em>, la diamantina rosa, las pintas, las restauradoras con glitter y el #MeTooEscritores. Tambi\u00e9n es el a\u00f1o en que la SEDENA comienza a monitorear las marchas feministas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 6 de agosto de 2019, una joven menor de edad denunci\u00f3 haber sido violada por cuatro polic\u00edas, denuncia a la que luego se sum\u00f3 otro caso similar, lo que desencaden\u00f3 el hashtag #NoMeCuidanMeViolan. El 12 de agosto, mujeres se manifestaron frente a Secretar\u00eda de Seguridad P\u00fablica, y mientras el entonces jefe de polic\u00eda se presentaba a los medios, una joven le lanz\u00f3 un pu\u00f1ado de diamantina. Tanto el funcionario como los medios de comunicaci\u00f3n criminalizaron el acto, insistiendo en que la diamantina rosa fue una forma de violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pintas en diferentes edificios y monumentos patrimoniales, incluidos el de \u201cla \u00c1ngela\u201d de la Independencia, se convirtieron en una de las formas m\u00e1s visibles de protesta. Desde entonces, ha existido un discurso de criminalizaci\u00f3n de las marchas feministas, pero tambi\u00e9n han surgido colectivas que, desde su autoridad intelectual, buscan contrarrestar estos discursos. Tal es el caso de la colectiva Restauradoras con Glitter, integrada por mujeres especialistas en el patrimonio cultural material, quienes sugieren que las pintas deben ser documentadas y que los monumentos no deben ser limpiados hasta que las demandas sean atendidas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed me gusta pensar que el 2019 fue el a\u00f1o del hartazgo: un parteaguas que transform\u00f3 radicalmente al movimiento feminista mexicano. No solo las estrategias de protesta m\u00e1s inc\u00f3modas se volvieron centrales, sino que la poca fe que quedaba en las instituciones se perdi\u00f3 (casi) por completo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n fue un a\u00f1o muy productivo para las escrituras feministas. Por un lado, contin\u00faa la preocupaci\u00f3n por denunciar la violencia feminicida desde una posici\u00f3n mucho m\u00e1s compleja. Por ejemplo, en <em>Agua de Lourdes <\/em>(2019) de Karen Villeda se utilizan diferentes registros como peri\u00f3dicos, teor\u00eda, historia, ficci\u00f3n, WhatsApps, tweets para argumentar que en M\u00e9xico a las mujeres nos est\u00e1n matando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es el a\u00f1o en que se vuelca la energ\u00eda hacia pr\u00e1cticas restaurativas. Se publica la reedici\u00f3n de <em>El lugar donde crece la hierba <\/em>de Luisa Josefina Hern\u00e1ndez, inaugurando la Colecci\u00f3n Vindictas, proyecto de recuperaci\u00f3n de escritoras invisibilizadas por el canon que sigue creciendo hoy en d\u00eda. Aparecen libros como <em>Restauraci\u00f3n <\/em>(2019)<em> <\/em>de Ave Barrera donde se explora precisamente qu\u00e9 hacer con el canon y sus violencias. Tambi\u00e9n se publican libros como <em>Perras de reserva <\/em>(2019) de Dahlia de la Cerda que abordan sin tapujos temas como el aborto y dibujan hero\u00ednas que est\u00e1n preparadas para hacerle frente a la violencia patriarcal. O ensayos como <em>Su cuerpo dejar\u00e1n <\/em>(2019) de Alejandra Eme V\u00e1zquez que habla sobre el trabajo de cuidados y las econom\u00edas feministas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta curioso ver que, mientras en 2019 los feminismos intentan sacudir a las instituciones, \u00e9stas comienzan a prestarles mucha m\u00e1s atenci\u00f3n. No solo el Estado monitorea las marchas, sino que surgen espacios con perspectiva de g\u00e9nero auspiciados por el mismo. Por ejemplo, mientras las escrituras feministas trabajan para restaurar el da\u00f1o y la memoria hist\u00f3rica de las mujeres, la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n lanza un c\u00edrculo de lectura con perspectiva de g\u00e9nero, que hoy en d\u00eda incluye libros como el de Alejandra Eme V\u00e1zquez, los Tsunamis y <em>El invencible verano de Liliana<\/em>.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el 2019 fue un a\u00f1o de hartazgo, el 2020 nos sacudimos el miedo y de igual manera nos desilusionamos con el movimiento. El 8 de marzo fue una marcha hist\u00f3rica, con m\u00e1s de 80,000 participantes en la Ciudad de M\u00e9xico y con presencia en 20 estados de la Rep\u00fablica Mexicana bajo hashtags como #UnD\u00edaSinNosotras. Fue el a\u00f1o de \u201cCanci\u00f3n sin miedo\u201d de Vivir Quintana y la toma de la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) el 3 de septiembre. Tambi\u00e9n fue una etapa de fuerte transfobia, clasismo y discriminaci\u00f3n: un recordatorio de que el movimiento no es tan interseccional como se supon\u00eda que deber\u00eda ser.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de las escrituras feministas, en este a\u00f1o, me parece que surgen tres l\u00edneas de aproximaci\u00f3n a los afectos producidos por las marchas. El primero es bastante simple: comienzan a aparecer las marchas en el trasfondo de diferentes novelas como <em>Linea nigra <\/em>(2020) de Jazmina Barrera y <em>La hija \u00fanica <\/em>(2020)<em> <\/em>de Guadalupe Nettel, mostrando de manera impl\u00edcita c\u00f3mo \u00e9stas han cambiado nuestra relaci\u00f3n con el espacio p\u00fablico. Tambi\u00e9n hay un vuelco al tema de las maternidades que inicia un poco antes con <em>Casas<\/em> <em>vac\u00edas <\/em>(2019) de Brenda Navarro, pero cobra fuerza con <em>Linea nigra<\/em> y antolog\u00edas posteriores como <em>Maneras de escribir y ser\/no ser madre <\/em>(2021), coordinada por las ya mencionadas Ave Barrera y Lola Horner.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[Aqu\u00ed abro un par\u00e9ntesis: si bien hay que reconocer que la centralidad que cobran las maternidades como t\u00f3pico literario en esta \u00e9poca s\u00ed est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con los afectos de la protesta feminista, me parece que esta lectura puede resultar reduccionista. Me explico. De entrada, el tema de las maternidades feministas se moviliza mucho antes en la poes\u00eda con libros como <em>Se llaman nebulosas <\/em>(2010) de Maricela Guerrero, <em>Atardecer en los suburbios<\/em> (2011) de Minerva Reynosa y <em>Caja negra que se llame como a m\u00ed <\/em>(2015) de Diana Garza Islas. As\u00ed que hay que tomar con pincitas el argumento de que el tema surge en la narrativa y justo durante el epicentro de las movilizaciones feministas. Por otro lado, el tema de las maternidades siempre ha sido central en la obra de las escritoras mexicanas. Es cierto que se le ha ninguneado, pero no recurrir a la memoria hist\u00f3rica contribuye a la invisibilizaci\u00f3n del trabajo de otras. Dos ejemplos: <em>Tierra seca <\/em>(1945) de Indiana E. N\u00e1jera y <em>Cena de cenizas <\/em>(1975) de Asunci\u00f3n Izquierdo Albi\u00f1ana. Adem\u00e1s, en ambos libros, se habla de temas tan vigentes como el aborto, la violencia obst\u00e9trica y maternidades no normativas].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;El \u00faltimo giro que comienza a notarse en este a\u00f1o es una reflexi\u00f3n mucho m\u00e1s cr\u00edtica de la diferencia y de los diferentes privilegios que supone habitar un cuerpo femenino y feminizado. Un ejemplo es el segundo volumen de la antolog\u00eda <em>Tsunami<\/em>, en el cual la instituci\u00f3n literaria ya no importa y los textos est\u00e1n marcados expl\u00edcitamente por la protesta feminista y se escribe con el cuerpo en la l\u00ednea \u201cpara generar imaginaciones de otros presentes que construyan un futuro de vida y no de muerte. Para pensar c\u00f3mo respondemos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro ejemplo es <em>Serie de circunstancias posibles en torno a una mujer mexicana de clase trabajadora <\/em>(2021) de Yolanda Segura. A partir de la historia familiar, la poeta recupera la experiencia de una mujer de la clase trabajadora del siglo XX. Desde entonces, el cuerpo como zona de contacto con otros cuerpos, territorios y temporalidades se vuelve una forma de escritura feminista que construye un futuro de vida desde la diferencia y la b\u00fasqueda de un m\u00ednimo en com\u00fan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed llegamos a las protestas del 2021 que, aunque se vieron mermadas por la pandemia tambi\u00e9n se vieron impulsadas por el giro interseccional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, el 8 de marzo se ondea por primera vez la bandera feminista interseccional, cuyos colores representan el feminismo (violeta), el aborto legal (verde) y el apoyo a las mujeres trans (rosa). En septiembre, se toma la Glorieta a Col\u00f3n, hoy conocida como la Glorieta de las Mujeres que Luchan como un acto decolonial y feminista. Las escrituras feministas de este a\u00f1o se distinguen por buscar lugares seguros, fomentar el acompa\u00f1amiento y reafirmar que la escritura es siempre un acto comunal y no una actividad individual. Por ejemplo, se publica <em>Lucrecias <\/em>(2021) de Diana del \u00c1ngel, Alejandra Ar\u00e9valo, Gabriela Dami\u00e1n Miravete, Brenda Navarro y Alejandra Eme V\u00e1zquez, un ensayo especulativo a cinco manos donde el cuidado colectivo y el acuerpamiento se afirman como estrategias literarias feministas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se publica <em>El invencible verano de Liliana <\/em>(2021), una obra donde Cristina Rivera Garza aborda el feminicidio de su hermana Liliana Rivera Garza en 1990. Tanto <em>Lucrecias <\/em>como <em>El invencible\u2026<\/em> comparten el estilo de lo que Rivera Garza ha llamado escrituras desapropiativas, una forma de escritura que, a diferencia de la concepci\u00f3n tradicional de autor\u00eda como ejercicio individual, resalta la comunalidad y pluralidad en la pr\u00e1ctica escritural a trav\u00e9s de la reapropiaci\u00f3n, reescritura y las referencias a otros textos y voces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo a\u00f1o, el libro de Rivera Garza gana el Premio Xavier Villaurrutia. Al darle el premio, se revaloriza la escritura feminista al mismo tiempo que se busca institucionalizarla. Lo curioso es que se intenta institucionalizar una perspectiva espec\u00edfica del feminismo, esa que est\u00e1 conectada con la lucha contra el feminicidio y que todav\u00eda no corta del todo sus lazos con la instituci\u00f3n, un feminismo con una relaci\u00f3n ambigua con la calle y que todav\u00eda no est\u00e1 seguro de que la incomodidad es una fuerza pol\u00edtica que no podemos abandonar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta tensi\u00f3n de la escritura feminista con lo institucional seguir\u00e1 en los siguientes a\u00f1os como con el premio Bellas Artes de Narrativa 2023 para la novela <em>Feral <\/em>(2022) de Gabriela Jauregui o el fen\u00f3meno editorial de Dahlia de la Cerda, que justamente funciona por su habilidad perform\u00e1tica de habitar simult\u00e1neamente los zulos y la instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;En fin, creo que todav\u00eda es muy pronto para mapear los afectos y las escrituras que han surgido en los \u00faltimos dos a\u00f1os. Pero si noto un claro desplazamiento hacia la ternura y la importancia de los cuidados con libros como <em>Fruto <\/em>(2023) de Daniela Rea y <em>Periferia <\/em>(2023) de Diana del \u00c1ngel. Tambi\u00e9n un feminismo \u2014para quienes deciden seguir escribiendo desde esa etiqueta\u2014 inmerso en la pluralidad de cuerpos-territorios como queda plasmado en el tercer volumen de <em>Tsunami <\/em>(2024). Un<em> Tsunami<\/em> escrito por migrantes, profesoras, cuidadoras de abejas, ensayistas, antrop\u00f3logas, defensoras del territorio que no busca la cohesi\u00f3n homog\u00e9nea \u201csino la fricci\u00f3n, el conocimiento y el desconocimiento que vienen de la diferencia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros que aqu\u00ed se citan como puntos afectivos en el mapa de la marea feminista son el resultado de su pegajosidad. Quiero decir, son libros que casi cualquier lectora citar\u00eda como pilares de los feminismos y que han ganado capital cultural justamente por su capacidad para mantenerse en la mira de las lectoras. Pero ya sabemos que las etiquetas siempre importan por aquello que no pueden aprehender. De entrada, no hay menci\u00f3n de la escritura de mujeres de pueblos originarios en este mapeo porque muchas de ellas rechazan la etiqueta feminista, y me parece un desacierto no hacerles caso. Pero, sin duda, escritorxs como Y\u00e1snaya Aguilar Gil, Susi Bentzulul, Ruperta Bautista, Elvis Guerra, Cruz Alejandra Lucas Ju\u00e1rez, Araceli V\u00e1zquez Gonz\u00e1lez, Nadia \u00d1uu Savi, entre muchxs m\u00e1s, est\u00e1n movilizando afectos que sacuden y desterritorializan a los feminismos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n cabe recordar que, sin las ense\u00f1anzas y resistencias del zapatismo, la primavera violeta no ser\u00eda la misma. De manera similar, hay una relaci\u00f3n ambigua entre la escritura feminista y trans* que subraya la importancia de seguir trabajando en espacios seguros para todas. Porque la literatura trans* mexicana existe y merece estar en el n\u00facleo de la discusi\u00f3n: Alexandra R. DeRuiz, Frida Cartas, Lia Garc\u00eda y Elisa de Gortari son algunos de los nombres indispensables para entendernos como mujeres que luchan por un futuro diferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De igual manera, el mapeo privilegia la narrativa y una idea de la Literatura con may\u00fascula, cuando quiz\u00e1 lo m\u00e1s interesante est\u00e1 en el trabajo de escritoras y artistas que utilizan la palabra de otras maneras, como los c\u00f3mics de Kareninja o las narrativas m\u00f3viles de Irasema Fern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Ojal\u00e1 que los siguientes diez a\u00f1os de feminismos se mapeen a trav\u00e9s de estas voces; que, si es necesario, se abandone la etiqueta feminista sin perder la memoria hist\u00f3rica y que la incomodidad nunca se institucionalice, para que el movimiento siga siendo un espacio de zonas de contacto colectivo que parten de un m\u00ednimo en com\u00fan: la importancia vital y pol\u00edtica del cuerpo para imaginar otros futuros posibles desde el presente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>sde el 2016 con la primavera violeta, los movimientos feministas en M\u00e9xico est\u00e1n reestructurando diversas esferas de la sociedad mexicana como la pol\u00edtica y nuestra educaci\u00f3n afectiva. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n cambiando la configuraci\u00f3n de la ciudad letrada, las formas de escritura y de lectura. En este ensayo, se hace una revisi\u00f3n de los grandes hitos de la literatura feminista mexicana desde el 2016 hasta el presente para contextualizar la historia literaria del llamado tsunami feminista.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60197,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[6],"tags":[323,72,897,2174,405,380,2175,315],"ppma_author":[2838],"class_list":["post-57095","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","tag-canon","tag-ensayo","tag-feminismo","tag-feminismos","tag-literatura","tag-literatura-mexicana","tag-lucha","tag-mujeres","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2838,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"francesca-dennstedt","display_name":"Francesca Dennstedt","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Francesca","last_name":"Dennstedt","user_url":"","job_title":"","description":"(Tijuana, 1988) Es doctora en estudios hisp\u00e1nicos con una especialidad en estudios de g\u00e9nero y sexualidad. Ha publicado rese\u00f1as en diversos medios, art\u00edculos acad\u00e9micos y es colaboradora de Hablemos escritoras. Actualmente vive en Estados Unidos donde es profesora investigadora. Su investigaci\u00f3n se centra en el estudio de la producci\u00f3n cultural cuir de mujeres en M\u00e9xico. Le interesa la construcci\u00f3n del canon, las teor\u00edas de los afectos, los movimientos feministas y transfeministas en Latinoam\u00e9rica."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=57095"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57095\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60198,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/57095\/revisions\/60198"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60197"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=57095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=57095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=57095"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=57095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}