{"id":57082,"date":"2025-07-07T07:00:00","date_gmt":"2025-07-07T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56629"},"modified":"2026-09-28T10:07:47","modified_gmt":"2026-09-28T16:07:47","slug":"formas-literarias-y-formas-clinicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57082","title":{"rendered":"Formas literarias y formas cl\u00ednicas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando yo no pod\u00eda hablar, mi analista me le\u00eda. Al menos una vez a la semana, nos sent\u00e1bamos con alg\u00fan libro y me le\u00eda, yo sentada en el div\u00e1n, ella detr\u00e1s. Me ley\u00f3 dos libros de Italo Calvino, <em>La curaci\u00f3n infinita<\/em> de Binswanger y Warburg, un libro sobre el padre del presidente Schreber y otros libros que ahora no recuerdo. No hac\u00edamos m\u00e1s que estar ah\u00ed esos cuarenta minutos, ella leyendo, yo escuchando. (Creo que mi pap\u00e1, que pagaba mi terapia, no va a estar muy contento de leer esto: no pagaba por una psicoanalista, sino por una lectora). Pero ah\u00ed, en el acto de escucha y lectura, algo radicalmente diferente se conform\u00f3 en m\u00ed, una forma de escuchar, una forma de leer-me. En esos momentos, en esa pr\u00e1ctica, hubo algo que se sostuvo, que en su momento no pude reconocer: cuando no hab\u00eda palabras, hab\u00eda palabras. Algo a lo que asirme, en medio de un desborde. Leer, o que te lean, puede ser un acto anal\u00edtico y la forma en la que se sostiene es lo m\u00e1s importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace muchos a\u00f1os estoy obsesionada con las formas. En la literatura, me interesan poco los contenidos que no se presenten en una forma \u00fanica, diferente, que revele algo m\u00e1s que el mero decir, la dimensi\u00f3n comunicativa del lenguaje. Por eso me aburren cada vez m\u00e1s las novelas, solo me gustan algunos cuentos, y busco m\u00e1s leer poes\u00eda, cr\u00f3nica, ensayo, g\u00e9neros en donde hay m\u00e1s innovaciones en t\u00e9rminos de forma. No busco lo que se dice, sino <em>c\u00f3mo<\/em> se produce lo que se dice, c\u00f3mo aparece. Me fascina ese momento en que la forma deja de ser un marco neutro y se vuelve incisiva, creativa, e interrumpe la aparente coherencia de lo dicho. Como si hubiese un pensamiento que solo puede pensarse en determinada forma, y que fuera imposible sin ella. La forma no envuelve el contenido, sino que lo constituye, o mejor a\u00fan: lo apuntala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las formas, en la ciencia, son del dominio de la geometr\u00eda. O al menos la idea de las formas. En la historia de la filosof\u00eda, la geometr\u00eda suele contraponerse a la aritm\u00e9tica dentro de las discusiones sobre los fundamentos de las matem\u00e1ticas. La aritm\u00e9tica tiene su utilidad, su potencia operativa: es lo que permite contar, ordenar, establecer relaciones cuantitativas, construir una ontolog\u00eda. Pero la geometr\u00eda introduce otra dimensi\u00f3n, una que no se reduce al n\u00famero, sino que piensa en t\u00e9rminos de lugar, de disposici\u00f3n, de aparici\u00f3n. Si la aritm\u00e9tica opera, la geometr\u00eda sit\u00faa. No es solo una ciencia de las formas, sino una manera de pensarlas como relaci\u00f3n, como tensi\u00f3n en el espacio. Esa dimensi\u00f3n espacial me resulta cercana, casi literaria, porque sugiere que pensar no es solo contar o nombrar, sino tambi\u00e9n trazar, situar, configurar. La forma, m\u00e1s que la estructura de un contenido, es la inscripci\u00f3n de una idea en una topolog\u00eda, una manera de habitar, de estructurar lo real para que algo nuevo aparezca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Alain Badiou la forma no se opone a la materia o al contenido, sino que se acopla al real del acto. Contra el enfoque aristot\u00e9lico, donde la forma da configuraci\u00f3n a una esencia o materia subyacente, el extra\u00f1o y trasnochado platonismo de Badiou entiende la forma como articulaci\u00f3n puramente abstracta del ser sobre la base de axiomas. Donde para Arist\u00f3teles la creatividad es el poder de transformar continuamente la esencia, para Badiou la invenci\u00f3n es el poder de autorizar modos de pensamiento nuevos y discontinuos: \u201cel pensar es el pensar de formas, algo que [Plat\u00f3n] llam\u00f3 ideas pero que tambi\u00e9n se llaman formas. Es la misma palabra, \u03af\u03b4\u03ad\u03b1\u201d.<span id='easy-footnote-1-57082' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57082#easy-footnote-bottom-1-57082' title='Badiou, Alain, \u201cFrom the \u2018Red Years\u2019 to the Communist Hypothesis\u201d [Interview with Tzuchien Tho], in &lt;em&gt;The Rational Kernel of the Hegelian Dialectic&lt;\/em&gt;, ed. and trans. by Tzuchien Tho, Melbourne: re.press, 2011, p. 102.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> La forma, entonces, no representa: interrumpe, inventa, inaugura. Es lo que permite pensar lo imposible, lo que vuelve pensable lo que a\u00fan no tiene lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de la historia de la teor\u00eda literaria, los llamados \u201cformalistas rusos\u201d que escribieron a principios del siglo XX fueron los primeros en pensar sistem\u00e1ticamente qu\u00e9 es lo literario. Se llamaban a s\u00ed mismos \u201cla est\u00e9tica del material\u201d (as\u00ed los llama Bajt\u00edn en sus primeros escritos) y despu\u00e9s recibieron el nombre de \u201cformalistas\u201d por parte de sus enemigos. Para ellos, la materialidad misma de la literatura era la palabra, pero la palabra desviada, en cierto modo, de su uso cotidiano.Su idea de la \u201cliteraturidad\u201d (lo que Jakobson llamaba <em>literaturnost<\/em>) surgi\u00f3 de su intento de separar a su objeto de estudio del de otras disciplinas aleda\u00f1as. La literaturidad no es el texto, no es la literatura en su conjunto, sino el lugar en donde est\u00e1 encarnada la literatura. Hasta ese momento, la literatura se hab\u00eda estudiado a trav\u00e9s de la biograf\u00eda del autor, el panorama de la \u00e9poca o desde la historia, la psicolog\u00eda, la filosof\u00eda. La literatura no ten\u00eda un terreno, una forma espec\u00edfica. Como otros \u201ccient\u00edficos\u201d, los formalistas quer\u00edan definir y delimitar su objeto: lo que hay de propio en la literatura y que no est\u00e1 en ninguna otra parte, su especificidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los formalistas rusos, la literatura se relaciona con la sociedad por medio del lenguaje, materia prima de la literatura que es tambi\u00e9n la materia de otros discursos, como el del psicoan\u00e1lisis. El psicoan\u00e1lisis y otras formas terap\u00e9uticas tratan el lenguaje como una expresi\u00f3n del sujeto, o como lo que estructura su inconsciente. Pero la literatura es precisamente lo que llama la atenci\u00f3n, distanci\u00e1ndose, de \u00e9l, nos alerta sobre (la forma d)el lenguaje, sobre su materialidad que resulta no ser tan natural como imagin\u00e1bamos. Los formalistas estaban obsesionados con el artificio, la t\u00e9cnica, que es precisamente que separa el uso literario del lenguaje de su uso cotidiano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arte como artificio, el arte como t\u00e9cnica, es la desnaturalizaci\u00f3n de los procedimientos art\u00edsticos, de las convenciones, de las normas. La literatura hace visibles esos procedimientos que se han automatizado y exhibe las formas del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto es un pre\u00e1mbulo que me permite llegar al punto central, algo que me da vueltas en la cabeza hace ya algunos meses. Si la forma, como vimos en Badiou, no es una envoltura sino un acto que autoriza la irrupci\u00f3n de un pensamiento nuevo, y si la literatura, como plantearon los formalistas, es lo que hace visible los procedimientos automatizados del lenguaje, entonces las formas literarias pueden ser tambi\u00e9n formas de escucha en los tratamientos anal\u00edticos y en la cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conexi\u00f3n no es arbitraria. Tanto en la literatura como en la cl\u00ednica, el lenguaje es la materia prima, pero en ambos casos se trata de un lenguaje que se distancia de su uso cotidiano. En la sesi\u00f3n anal\u00edtica, como en el texto literario, algo del orden de la forma interrumpe el flujo normal del discurso. El lapsus, la repetici\u00f3n, la interrupci\u00f3n o una pregunta, el silencio, la asociaci\u00f3n libre: todos estos son procedimientos que, como los recursos literarios, desnaturalizan el lenguaje y hacen visible lo que estaba automatizado en el habla cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta intuici\u00f3n me lleva a examinar m\u00e1s de cerca la base literaria de parte de las orientaciones cl\u00ednicas que se practican hoy en d\u00eda tanto en la psicolog\u00eda como en el psicoan\u00e1lisis de las \u00faltimas d\u00e9cadas (aunque evidentemente estas dos formas, psicolog\u00eda y psicoan\u00e1lisis, est\u00e1n irremediablemente enemistadas). No se trata solo de que la cl\u00ednica use met\u00e1foras literarias o tome prestados algunos recursos narrativos. Se trata de algo m\u00e1s profundo: ciertas formas literarias constituyen el pensamiento cl\u00ednico mismo. La escritura autobiogr\u00e1fica y epistolar de Freud, el uso de recursos de la estructura doble de los cuentos en la terapia narrativa, las ideas de Bajt\u00edn sobre el dialogismo dostoievskiano aplicadas al tratamiento sist\u00e9mico de la psicosis: la forma literaria no ilustra la intervenci\u00f3n cl\u00ednica sino que la funda, la hace posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freud es un ejemplo paradigm\u00e1tico de esta relaci\u00f3n. La historia de la cr\u00edtica literaria psicoanal\u00edtica es tan antigua como el psicoan\u00e1lisis mismo, pero ha cambiado considerablemente desde las famosas lecturas freudianas de Hamlet, las novelas de Dostoievski y la historia de Mois\u00e9s. La metodolog\u00eda que Freud introdujo y que adoptaron la mayor\u00eda de psicoanalistas durante gran parte del siglo XX se fundaba en la idea de que los escritores crean narrativas y personajes que reflejan su propia psicolog\u00eda inconsciente. El texto funcionaba como espejo de la mente inconsciente del escritor o su sublimaci\u00f3n, de la misma manera que los sue\u00f1os son creaciones del inconsciente que se disfrazan para escapar de la represi\u00f3n. Pero lo que me interesa no es esta lectura aplicativa, sino algo anterior: c\u00f3mo las formas literarias estructuran el propio pensamiento cl\u00ednico de Freud, c\u00f3mo su escritura epistolar, autobiogr\u00e1fica, su construcci\u00f3n de casos, depende de procedimientos que son, en esencia, literarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro ejemplo a considerar es la terapia narrativa, desarrollada por David Epston y Michael White, que encuentra en las formas literarias no solo una herramienta terap\u00e9utica sino el fundamento mismo de su pr\u00e1ctica cl\u00ednica. La terapia narrativa parte de la premisa de que las personas construyen significado a trav\u00e9s de las historias que cuentan sobre sus vidas, y que muchos problemas surgen cuando estas historias dominantes empobrecen la vida o se vuelven parte de una patolog\u00eda, por lo que la persona se siente atrapada en esa narartiva. La intervenci\u00f3n terap\u00e9utica consiste en, como co-autor del proceso, ayudar al paciente a volver a escribir sus historias, a encontrar narrativas alternativas que le permitan experiencias m\u00e1s ricas y menos problem\u00e1ticas. Esta aproximaci\u00f3n encuentra un paralelo en la famosa tesis sobre el cuento de Ricardo Piglia: \u201cun cuento siempre cuenta dos historias\u201d. Para Piglia, el cuento cl\u00e1sico narra en primer plano la historia 1 y construye en secreto la historia 2, y el arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia 1. En la terapia narrativa, la historia dominante ser\u00eda la historia 1, visible y empobrecedora, mientras que la terap\u00e9utica consistir\u00eda en hacer emerger la historia 2, esa narrativa alternativa que estaba ah\u00ed, cifrada, esperando ser descubierta y recontada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una convergencia igualmente reveladora ocurre en el encuentro entre los conceptos de Mija\u00edl Bajt\u00edn y la pr\u00e1ctica del di\u00e1logo abierto finland\u00e9s, donde las formas literarias de pensar trascienden sus disciplinas originales para fundamentar nuevas aproximaciones terap\u00e9uticas. Desarrollado en un hospital psiqui\u00e1trico de Laponia como respuesta creativa a la escasez de recursos, el di\u00e1logo abierto transforma radicalmente el tratamiento de la psicosis al materializar el concepto bajtiniano de polifon\u00eda: cada voz \u2014paciente, familia, equipo m\u00e9dico\u2014 mantiene su autonom\u00eda mientras se entreteje con las dem\u00e1s, creando un espacio donde la comprensi\u00f3n emerge del intercambio perpetuo entre perspectivas distintas en lugar de la imposici\u00f3n unidireccional del saber cl\u00ednico. Esta pr\u00e1ctica encarna el dialogismo bajtiniano, donde el significado surge no de una s\u00edntesis final sino del di\u00e1logo vivo entre voces que coexisten y se tensionan mutuamente. As\u00ed, la literatura y la cl\u00ednica no se reconcilian ni se subordinan, sino que sostienen un di\u00e1logo constante donde ambas disciplinas encuentran en la escucha radical y la tolerancia de la incertidumbre su fundamento compartido m\u00e1s fruct\u00edfero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el movimiento no es de una sola v\u00eda. Estas formas cl\u00ednicas tambi\u00e9n nos ayudan a leer las formas literarias de manera diferente desde la cr\u00edtica literaria. El di\u00e1logo abierto nos ofrece herramientas para escuchar la polifon\u00eda de las cr\u00f3nicas: pienso en la obra de Svetlana Alexi\u00e9vich, donde m\u00faltiples voces testimoniales coexisten sin que ninguna narrativa dominante las subsuma completamente. La terapia narrativa nos permite identificar con mayor precisi\u00f3n las historias ocultas de un personaje, esas narrativas alternativas que se cifran en sus formaciones de compromiso, en sus s\u00edntomas, en lo que no dice tanto como en lo que dice. El psicoan\u00e1lisis nos ofrece una manera nueva de leer, por ejemplo, un poema, el corte de verso y el ritmo sin sentido, esos procedimientos formales que interrumpen el flujo significante y hacen emerger dimensiones del lenguaje que exceden la comunicaci\u00f3n. La cl\u00ednica, entonces, no solo se nutre de las formas literarias: las devuelve transformadas, enriquecidas, como instrumentos de lectura m\u00e1s afinados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las formas literarias y las formas cl\u00ednicas, aunque comparten una materia prima y se conforman en paralelo, no se pueden tratar te\u00f3ricamente de la misma manera. No se trata de hacerlas coincidir ni de traducir una en la otra, sino de sostener la tensi\u00f3n que las vincula y las separa. Contra los cr\u00edticos que psicologizan a la literatura y encuentren en ella un ejemplo para enunciar su discurso inconsciente, hay que reconocer que los propios modelos cl\u00ednicos, as\u00ed como sus modelos explicativos, han sido, en muchos casos, anticipados y estructurados por formas literarias. La paradoja est\u00e1 en que, mientras la lectura psicologizante intenta desentra\u00f1ar el sentido oculto del texto o del autor, la literatura lleva siglos anticipando y moldeando las formas mismas de esas interpretaciones. Por eso propongo no reconciliarlas ni oponerlas, sino leerlas en contradicci\u00f3n: escuchar en las formas cl\u00ednicas su intuici\u00f3n literaria y en las formas literarias su potencia anal\u00edtica. Ah\u00ed, en esa contradicci\u00f3n, es donde algo nuevo puede pensarse.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u2217\u2217\u2217<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La forma importa, pero no es una armadura, es una pr\u00e1ctica. Comprend\u00ed esto antes de poder nombrarlo. Lo registr\u00e9, en alguna parte de m\u00ed, cuando mi analista me le\u00eda y yo, sin decir nada, escuchaba. Cuando ve\u00eda y delineaba el cuadro de Kandinsky en su consultorio. Cuando me obsesion\u00e9 con el hueco al centro de su florero. Pero estaba presente, estaba ah\u00ed. En la simple escena de lectura y de silencio no hab\u00eda una interpretaci\u00f3n expl\u00edcita, sino un modo de estar-con, de sostener un ritmo, de abrazar, una cadencia, una respiraci\u00f3n. Y a partir de ah\u00ed, comenzar a apalabrar. Las formas (literarias y cl\u00ednicas) son modos de relaci\u00f3n, topolog\u00edas que vinculan, y a veces modos de supervivencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando yo no pod\u00eda hablar, mi analista me le\u00eda. Al menos una vez a la semana, nos sent\u00e1bamos con alg\u00fan libro y me le\u00eda, yo sentada en el div\u00e1n, ella detr\u00e1s. 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