{"id":57078,"date":"2025-06-23T09:13:35","date_gmt":"2025-06-23T15:13:35","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56569"},"modified":"2026-09-28T10:18:40","modified_gmt":"2026-09-28T16:18:40","slug":"la-travestiada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57078","title":{"rendered":"LA TRAVESTIADA"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PROGRESO<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Canten, oh maricones, la gran redada del baile de los 41, redada que caus\u00f3 infinitos males a los invertidos y precipit\u00f3 al exilio muchas almas valerosas de travestis, a quienes hizo presa de escarnios y pasto de humillaciones \u2014cumpl\u00edase la voluntad de Porfirio D\u00edaz\u2014 desde que los encontraron baile y baile en fiesta clandestina y los enviaron a Yucat\u00e1n como castigo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mar veo flotar una peluca, el vaiv\u00e9n de las aguas le da un movimiento que no conoce cuando el aire la despeina. Cada cent\u00edmetro del cabello \u2014supuestamente de mujer y no crin de mula\u2014 se extiende como si quisiera ocupar todo el oc\u00e9ano. Es de color casta\u00f1o, pero en el mar y con los rayos del sol se ve dorada, brillosa, con una vida que no tiene cuando est\u00e1 seca. Da pena verla ah\u00ed, sin que nadie pueda estirar la mano y recogerla. Parece una medusa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No soy la \u00fanica que la ve flotar, mis otras 10 hermanas contemplan ese prodigio. Estamos tristes porque sabemos cu\u00e1nto cuesta una peluca, y ahora aquella, aunque alguien tire una red para atraparla, quedar\u00e1 salada y apestosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras la peluca flota, en la profundidad del mar yace la due\u00f1a: Quinita. Fuimos testigos de cuando se avent\u00f3 del barco. Simplemente se subi\u00f3 a los barandales, la brisa le mov\u00eda su falsa cabellera y sin pensarlo dos veces se solt\u00f3. No escuchamos un grito, nada m\u00e1s el golpe del cuerpo contra el agua. No ha quedado de ella m\u00e1s que su peluca y, mientras flote, es imposible hacernos a la idea de que el mar escupir\u00e1 su cuerpo. Maldici\u00f3n de las travestidas: que no tengamos lealtad ni de los pelos que nos dan la fantas\u00eda de ser mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los soldados que nos vigilan y nos escoltan a nuestro destino, no han dicho nada. Tienen algo de piedad o creen que podemos rebelarnos si nos apartan de ver a la peluca. Est\u00e1n atentos, acarician sus pistolas por si alguien hace algo. No podemos hacer nada, no estamos tan desesperadas para arrojarnos como Quinita. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo a un lado a Chata Figueroa, se cubre la boca con la mano debido a la sorpresa y el terror. Por ser de los maricones m\u00e1s viejos, la agarro del brazo, no se vaya a marear y tambi\u00e9n caiga al agua. Aunque es menudita y arrugada, tiene una presencia oronda de matriarca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del otro lado est\u00e1 Dreyfus, indiferente, casi ce\u00f1udo. No me extra\u00f1a, siempre repite que no es como nosotras. Cuando dice esto es por dos cosas. La primera: reniega ser prieto, tiene la piel m\u00e1s <em>clarita,<\/em> asegura orgulloso, aunque no deja de ser moreno. La otra raz\u00f3n para decir que no es igual que nosotras se debe a su falta de <em>amujeramiento.<\/em> No es igual de joto que las dem\u00e1s, repite hasta el cansancio, pero por algo viene en este barco rodeado de maricones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfDe d\u00f3nde habr\u00e1 sacado Quinita una peluca?\u2014pregunta Chata Figueroa todav\u00eda con la mano en la boca, y apenas se le entiende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Era capaz de hab\u00e9rsela escondido en el fundillo\u2014contesta Dreyfus desde\u00f1oso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enigma no es que Quinita se haya aventado al mar, sino que lo hiciera con una peluca. Todas fuimos rapadas, a todas nos despojaron de nuestros vestidos y nos dieron estos uniformes de percal gris. Imposible contrabandear, aunque sea un colorete, ya no digamos una peluca entera. Vamos peor vestidas que soldado raso, y no duele tanto la falta de buen gusto, sino que nos obliguen a usar pantalones y camisa de var\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014M\u00e1s respeto para la finada \u2014le digo a Dreyfus\u2014. Si se la escondi\u00f3 en el fundillo, demostr\u00f3 ser m\u00e1s astuta que cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ay, Chinaca, qu\u00e9 respeto ni qu\u00e9 astuta. Era una cobarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando dice mi nombre, Chinaca, trata de hacerlo con desprecio, pero yo nunca me he avergonzado de \u00e9l. Nadie de nosotras osa llamarse Juan, Alberto o Pancracio, qu\u00e9 aburrido. El propio Dreyfus es un sobrenombre de un traidor franc\u00e9s que estuvo en las portadas de todos los peri\u00f3dicos del mundo. No pod\u00eda llamarle cobarde a Quinita porque no puede serlo alguien que se puso una peluca en este barco lleno de militares. Cobardes nosotras que nos quedamos viendo su cabello resisti\u00e9ndose a desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces caigo en cuenta de que Quinita debi\u00f3 encontrar la peluca aqu\u00ed. Se lo digo al o\u00eddo a Chata Figueroa y luego a Dreyfus para que lo pasen de oreja a oreja. Los soldados se ponen nerviosos, han de creer que nos organizamos para saltar por la borda o hacerles frente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rumor empieza a correr: el barco viene cargadito con tiliches y mercanc\u00eda de esa tienda exclusiva. \u00bfCu\u00e1l, t\u00fa? All\u00ed donde compran las se\u00f1oras de ciudad y de provincia. \u00bfPalacio de Hierro? \u00c1ndale, ah\u00ed merito. Qu\u00e9 raro, si este es un barco militar. Por eso mismo. A ver, a ver. Hay a lo mucho 20 soldados, \u00bfno? S\u00ed. Y tres o cuatro marineros. No los cont\u00e9, pero <em>maomenos.<\/em> Pues ah\u00ed est\u00e1, es muy poca tripulaci\u00f3n para mover un barco. Pero tambi\u00e9n vamos nosotras. Exacto, es mucho gasto mandar maricones al exilio. \u00bfEntonces? Pi\u00e9nsalo, \u00bfy si aprovecharon el viaje para enviar muebles y sedas, que solo el ej\u00e9rcito puede custodiar? \u00bfY si tambi\u00e9n subieron vestidos, pelucas, enaguas, choclos? \u00bfY si Quinita lo descubri\u00f3 y fue tan grande su alegr\u00eda que no dud\u00f3 en probar por \u00faltima vez las delicias de ondear una peluca? \u00bfY si este barco lleva todos los trucos para que las se\u00f1oras de Yucat\u00e1n se pongan coquetas? \u00bfY si asaltamos la bodega donde los guardan?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veo a mis hermanas sonre\u00edr porque lo tienen claro: este barco guarda un tesoro y es nuestro deber encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el puerto de Veracruz hab\u00eda cientos de personas cargando maletas, cajas, sacos y jaulas con mascotas. Desde temprano, los marineros jalaban carritos, estiraban cuerdas y se les escuchaba gritar indicaciones o contra-indicaciones que mortificaban a grumetes y personas con boletos en mano. Las se\u00f1oras con hijos trataban de peg\u00e1rselos a las faldas y algunos hombres discut\u00edan porque su barco parti\u00f3 sin ellos a bordo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocas veces suced\u00edan cosas que desafiaban ese ritmo agitado y la falta de inter\u00e9s por los dem\u00e1s. En la ma\u00f1ana del 23 de noviembre aparecieron 12 hombres vestidos con trajes de reos caminando con cadenas y custodiados por soldados. Iban a rape los 12, a algunos se les notaba cojear y moretones frescos en los rostros. La gente se detuvo y procuraba darles espacio para que la plaga de su criminalidad no se les contagiara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminaron aquellos 12 por el entablado que los embarcaba en la corbeta Zaragoza, un buque de guerra que ya hab\u00eda conocido mundo y ahora serv\u00eda de transporte para las campa\u00f1as contra los mayas rebeldes. La gente pasaba de largo aquella embarcaci\u00f3n por su forma estirada y poco elegante, ten\u00eda m\u00e1stiles desgarbados y no disimulaba los ca\u00f1ones en sus costados. Todo indicaba que no estaba hecha para llevar tripulaci\u00f3n civil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los 12 fueron puestos en una bodega reducida con dos bancas y cajas de madera vac\u00edas. Estaban encerrados bajo candado y para ellos ya no amaneci\u00f3 porque all\u00ed todo era oscuridad. Mientras, la gente comentaba cu\u00e1l hab\u00eda sido el delito de aquellos. Alguien se aventur\u00f3 a decir que eran los 41 que descubrieron en un baile de sodomitas. La gente lo abuche\u00f3 por no saber contar, \u00bfno estaba viendo que eran 12 y no 41? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ese alguien estaba en lo correcto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doce maricones fueron embarcados en Veracruz rumbo a puerto Progreso. Los subieron a la corbeta porque hab\u00edan estado en un baile nefando, un baile de hombres afeminados. Se encerraron en una casa porque no era de buenas costumbres organizar jolgorios donde se usaran prendas femeninas a quienes la naturaleza les hab\u00eda dado cuerpo de var\u00f3n. Necesitaban organizarse en lo clandestino, para no perturbar la moralidad cristiana de los vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acordaron unirse en fiesta un 16 de noviembre de 1901, s\u00e1bado para mayor inri, cuando ya nadie ten\u00eda inconvenientes en el trabajo, pues la mayor\u00eda eran hombres adaptados a la vida com\u00fan. Era el domicilio de la Madre Meza, en la cuarta calle de la Paz, otros dir\u00e1n que era la casa 4 de la calle Paz, que en esto difieren los que lo cuentan. Lo cierto es que llegaron los invitados m\u00e1s pudientes en carroza o cabriolet; o a pie, los de humilde condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De lo que sucedi\u00f3 en aquella casa se sabe: que eran 41 maricones enfiestados, que 19 de ellos se engalanaron con vestidos y pelucas, mostraron coqueter\u00eda maquillados con chapitas y luciendo grandes pesta\u00f1as, que bailaron con el resto de los varones ataviados con frac y un clavel verde en la solapa izquierda del saco, pues de este modo se distingu\u00edan los amanerados entre s\u00ed. Que se besaban, unos tiernos y otros apasionados, ya que los rastros de colorete lo daban por testimonio. Que hubo estridencia y alboroto, que bebieron alcoholes de todo tipo, que escucharon m\u00fasica de polcas, murgas y valses a altas horas de la noche, y con eso llamaron la atenci\u00f3n policial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O fue un vecino malqueriente que, harto de la fiesta, dio el chivatazo fat\u00eddico. Tambi\u00e9n hay indicios de que los guardianes de la ley pasaban azarosamente por all\u00ed y vieron la oportunidad de sacar alg\u00fan provecho, ya fuera dinero, comida o un alip\u00fas para degustar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llamaron a la puerta y les atendi\u00f3 una mujer alta, robusta y barbona. Ella quiso congraciarse con la autoridad y les dio entrada a la casa para que se percataran de que no hac\u00edan mal a nadie, ni contraven\u00edan alguna ley constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los polic\u00edas dieron fe de un evento que calificaron de desviado y orgi\u00e1stico. Les pareci\u00f3 asqueroso porque en ellos no cab\u00eda la posibilidad de que un hombre se pusiera medias o se pintara los p\u00e1rpados o que bailara con otro apretaditos de la cintura. Ya no pudieron antoj\u00e1rseles los bocadillos elegantes ni las copas de <em>champagne.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El colmo fue que vieron no a dos hombres, sino a tres, besarse simult\u00e1neamente ante un p\u00fablico que los animaba por tan atrevido gesto. No pudieron soportar mayor depravaci\u00f3n, y uno de los polic\u00edas sali\u00f3 de la casa sonando su silbato para dar aviso a los dem\u00e1s gendarmes a la redonda, mientras el otro alteraba la fiesta con disparos al aire. Advertidos estaban los jotos de que no hab\u00eda tolerancia a sus desmanes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto fue cosa p\u00fablica porque, \u00bfd\u00f3nde se hab\u00eda escuchado que hombres afeminados se reunieran para darle vuelo al vicio de S\u00f3crates? Fueron detenidos los 41, m\u00e1s la due\u00f1a de la casa, Madre Meza, que con esto se lleg\u00f3 a la cifra de 42 err\u00f3neamente. Nadie supo de cierto de qu\u00e9 se les acusaba, pues hasta donde se sab\u00eda, ser maric\u00f3n no era delito punible y organizar bailes no ameritaba detenci\u00f3n con lujo de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ya desde ese instante fue evidente que no todos los del baile eran iguales, porque los asistentes que iban de frac fueron remitidos al cuartel del Batall\u00f3n 24, segundo dep\u00f3sito de reemplazo del ej\u00e9rcito; y los 19 que iban de mujeres los llevaron al cuartel de la Montada. Separados seg\u00fan lo afeminado, la mano quebrada, la pose de lagartijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces se hab\u00eda corrido el rumor entre la gente de buenos o\u00eddos y no tardaron en hacer aparici\u00f3n las noticias que mencionaban tan aborrecible suceso, y todos estaban entre el asombro y la incertidumbre. Quer\u00edan saber qui\u00e9nes eran aquellos se\u00f1oritos <em>ajembrados<\/em> y fementidos, no vaya a ser que alguno de ellos fuera amigo o familiar, que ya en esas cosas no se sab\u00eda nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue posible conocer un solo nombre, porque ya muchos de los 41 hab\u00edan soltado sobornos para que los dejaran ir, de tal magnitud era su riqueza e importancia. Y los que no tuvieron dinero, se quedaron padeciendo la mazmorra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del cuartel Batall\u00f3n 24 salieron todos. En el cuartel de la Montada quedaron 12. Los 12 mismos que navegaban rumbo a Yucat\u00e1n en la corbeta Zaragoza. Fue su castigo por ser maricones y pobres, y era la \u00fanica manera de tener conforme a la gente que pidi\u00f3 consecuencias a esa falta de hombr\u00eda que laceraba profundamente a la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No siempre nos dejan pisar sobre cubierta. Por la excepcionalidad de la muerte de Quinita podemos estar unos instantes bajo el sol y el aire fresco. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n aprovechemos para despejar un poco la bodega en la que nos llevan presas, pues en los dos d\u00edas que llevamos en altamar no se han limpiado los v\u00f3mitos ni se han vaciado las bacinicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pido al capit\u00e1n, el barbudo y con la nariz quebrada, que nos d\u00e9 trapeadores y botes para hacer limpieza. Lo veo morderse el labio, pensar\u00e1 que le estoy pidiendo armas para un mot\u00edn. O quiz\u00e1 parte del castigo sea que nos pudramos en los olores. Finalmente acepta darme trapos viejos y dos cubetas con agua. Con eso debo arregl\u00e1rmelas. Tampoco quiere que todas ayudemos en el aseo y tengo que elegir a cuatro de mis hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Excluyo a Chata Figueroa, a su edad ya no est\u00e1 para limpiar. Tampoco se lo pido a Dreyfus, se ofender\u00eda y se sabe que es un majadero. Me llevo a las m\u00e1s d\u00f3ciles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfLimpiar yo? Mira mis manos tersas, Chinaca, mira mis u\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Zaz\u00e1 es la m\u00e1s quejumbrosa. A pesar de que la han dejado igual de pelona que todas, sigue teniendo un aire de mujercita, los p\u00f3mulos muy finitos, los labios carnosos, ni siquiera se le marca la barbilla. Es muy menuda y por eso la ropa le queda grande. Ciertamente tiene unas manos delicadas y u\u00f1as blanqu\u00edsimas que contrastan con su piel morena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eres la que m\u00e1s vomit\u00f3 \u2014le digo para justificar mi decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me mira con odio y luego remoja un trapo viejo en el agua para iniciar la limpieza del suelo. Algunos grumos est\u00e1n frescos y desprenden un olor repugnante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra elegida es Clemencia. Se concentra en llevar una bacinica con mucha precisi\u00f3n, cualquier movimiento brusco derramar\u00eda su contenido sobre ella. Tampoco puede reprochar que la haya elegido para limpiar, es la que m\u00e1s orina. Aunque quisiera replicar, no es propio de ella, no habla para nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que Zaz\u00e1, a Clemencia le queda un aire de mujer. Es m\u00e1s refinada, sus labios delgaditos, sus ojos achinados, y aunque tambi\u00e9n es morena, parece que tiene la piel deslavada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Todo el asco que siento hoy lo ofrendo de penitencia \u2014dice Rosa de Sar\u00f3n quit\u00e1ndose la camisa y con ella se pone a tallar los v\u00f3mitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosa de Sar\u00f3n siempre ha estado chiflada, tiene la esperanza de ser la primera santa maricona en ocupar un altar. Por eso ayuna mucho, est\u00e1 flaca y correosa. Yo pienso que no hay muchas santas con el color de su piel, pues todas tienen el cutis de porcelana y ella es casi tan negra como yo. A lo mucho ser\u00eda un san Mart\u00edn de Porres con vestido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Panzamarrana es la \u00fanica que hace limpieza silbando una canci\u00f3n. Cuando se topa conmigo sonr\u00ede y yo le mando besos volados. Reci\u00e9n la hab\u00eda conocido en la noche que fuimos detenidas y ya no pudimos bailar esa misma canci\u00f3n que ahora silba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su apodo no le hace justicia, es heredado de su padre, que era de hueso y barriga ancha. Ella es grandota y brazuda, musculosa por todas partes. Tiene la piel tostadita de mucho asolearse, aceitunada dicen algunas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Chinaca loca, no quieres separarte de m\u00ed, \u00bfverdad? Aunque sea para recoger la mierda de las dem\u00e1s \u2014dice Panzamarrana poni\u00e9ndose a un lado m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Apuesto a que es lo m\u00e1s rom\u00e1ntico que han hecho por ti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso en esa bodega oscura, Panzamarrana y yo hemos encontrado un momento lindo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Acabamos de perder a una hermana \u2014dice Rosa de Sar\u00f3n exprimiendo su camisa en la cubeta\u2014. Y ustedes ya est\u00e1n de puercas y con sus rumores de que hay ropa de Palacio de Hierro. Un poco de contrici\u00f3n no les vendr\u00eda mal, un rosario, una novena\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Am\u00e9n \u2014contesta Panzamarrana y se santigua aguant\u00e1ndose la risa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tambi\u00e9n me la aguanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mira mi ropa, Rosa \u2014dice Zaz\u00e1 tirando el trapo al suelo\u2014. Mira la ropa de Clemencia \u2014y la se\u00f1ala\u2014. No necesitamos contrici\u00f3n, ni rosarios ni novenas. Necesitamos esos vestidos o pelucas, o lo que sea que traiga este barco, para sentirnos bonitas, aunque sea una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vi\u00e9ndote bonita no se te va a quitar lo mensa. \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Dame paciencia para combatir la vanidad de estas descarriadas! \u2014Rosa de Sar\u00f3n sigue tallando el piso con m\u00e1s fuerza\u2014. Nos han desterrado y nada m\u00e1s les interesan los vestidos y jugar a los enamorados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 otra cosa nos puede interesar? \u2014la reta Panzamarrana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La guerra \u2014por fin se decide a hablar Clemencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No dice m\u00e1s, sale de la bodega para tirar otra bacinica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante lo abrupto de su participaci\u00f3n, quedamos un momento calladas. La palabra <em>guerra<\/em> no representaba nada para nosotras, eran cosas de las que hablaban los  viejos. Ahora, por cada milla n\u00e1utica que avanza el barco, estamos m\u00e1s cerca de aquel lugar donde combaten a los mayas rebeldes. Supuestamente la guerra ha terminado, pero todav\u00eda quedan alzados, insumisos, hombres que no sacian de pelear. A ese infierno nos llevan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No vamos de paseo, enti\u00e9ndanlo \u2014dice al fin Rosa de Sar\u00f3n\u2014. Nos llevan a una cruzada. Dios nos ampare, all\u00ed no hacen falta vestidos ni pelucas, sino punter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mira mis mejillas, mira mis pesta\u00f1as, Rosa \u2014Zaz\u00e1 pone sus manos alrededor de la cara\u2014, \u00bfc\u00f3mo puede mi belleza combatir en una guerra?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Compadecemos a Zaz\u00e1 porque no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. La van a hacer pedazos nada m\u00e1s pise el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Debemos encontrar esos vestidos \u2014insiste Panzamarrana\u2014, y darnos un gustito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo s\u00e9, yo tambi\u00e9n quisiera \u2014menciona Rosa menos alebrestada\u2014. \u00bfPero qui\u00e9n se puede dar esos gustitos? \u00bfQui\u00e9n se ha de vestir de mujer en medio de tanto hombre pecador?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me sorprende que todav\u00eda lo preguntes\u2014respondo a sus dudas\u2014. Quinita lo hizo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, y c\u00f3mo le fue a la pobre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eso es otra cosa \u2014le digo\u2014. Se fue al fondo del mar, pero se hundi\u00f3 feliz.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">5<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era domingo de madrugada cuando el baile fue dete nido por los polic\u00edas y sometieron a los asistentes, poni\u00e9ndoles esposas en las mu\u00f1ecas y oblig\u00e1ndolos a arrodillarse o tenderse sobre el suelo. Un polic\u00eda hizo el conteo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201438, 39, 40\u2026 y 41.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00faltima de las detenidas era Quinita y el peso del n\u00famero le cay\u00f3 fatal. No pod\u00eda permitir que la asociaran con aquellas travestidas a quienes conoci\u00f3 esa noche, grit\u00f3 que estaba en esa casa por error. Pero nadie cae por equivocaci\u00f3n dentro de un vestido, ni tropieza la boca contra un labial carmes\u00ed. La hab\u00edan engatusado, clam\u00f3 con gritos que no alcanzaron para convencer o ablandar el coraz\u00f3n de los que la tomaron presa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigui\u00f3 temblando en el cuartel de la Montada, repitiendo sin cansancio que ella no era una invertida, que la dejaran libre. Cada vez que una de sus compa\u00f1eras se acercaba para darle alg\u00fan \u00e1nimo, se irritaba, y no permiti\u00f3 un abrazo, a riesgo de que lo tomaran como otra prueba de joter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hubo nada en sus manos para librarse de ir a Yu cat\u00e1n. Sus lloros y lamentos se hab\u00edan apaciguado, pero de entre las 12 que se hallaban en la bodega del barco, era la m\u00e1s parecida a un espectro. No paraba de rascarse la cabeza rapada, de modo que ya hab\u00eda rastros de sangre en sus u\u00f1as y surcos de carne viva en la mollera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dejaron tranquila esa primera noche en el mar, porque por mucho que la mec\u00edan las olas, no lograba conciliar el sue\u00f1o y a m\u00e1s de una asust\u00f3 al encontrarla en la misma posici\u00f3n r\u00edgida, con los ojos pelones y la mano en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Alguien debe hablar con ella \u2014dijo entonces Chinaca, cuando por la ma\u00f1ana no daba se\u00f1ales de cordura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respondi\u00f3 Dreyfus, con su altaner\u00eda acostumbrada:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En estos casos lo mejor es un cachetad\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acerc\u00f3 a Quinita con la palma de la mano extendida. El trancazo fue o\u00eddo en toda la bodega. Con eso le restableci\u00f3 el buen sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colorada del rostro, dijo en voz baja:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Quieren destruirnos por bailar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ambiente de la bodega se hizo m\u00e1s pesado. Era cierto, iban en barco porque les procuraban la destrucci\u00f3n. Habr\u00eda sido m\u00e1s f\u00e1cil que las ahorcaran o las fusilaran, pero se empe\u00f1aron en hacer de su castigo un trayecto penoso y cruel. Demasiado caro les hab\u00eda costado ser felices por una noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed estuvieron muchas horas adelante, recostadas boca abajo, sentadas en cuclillas, Clemencia orinando en una bacinica y Zaz\u00e1 vomitando en el suelo. Por all\u00e1 Rosa de Sar\u00f3n hincada rezando fervorosamente y Dreyfus quej\u00e1ndose del hedor. Quinita aprendi\u00f3 a cerrar los ojos para no asustar a sus hermanas, pero todav\u00eda se llevaba los dedos a la cabeza para rascarse. As\u00ed descubri\u00f3 que la sangre de sus costras le pintaban las u\u00f1as de rojo, como si fuera un esmalte.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:33px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las noches de viernes eran las preferidas de Quinita. Sal\u00eda corriendo de la panader\u00eda donde trabajaba y, al llegar a casa, sacaba de debajo de la cama sus pinturas envueltas en trapos viejos. Tardaba horas en pintarse las u\u00f1as y cuando quedaba lista se sent\u00eda contenta. Aquel peque\u00f1o ritual se fue haciendo m\u00e1s complejo, porque de las u\u00f1as pas\u00f3 a embadurnarse la cara con harina que tomaba de su trabajo. Cuando aquello dej\u00f3 de satisfacerla, compr\u00f3 polvos de colores para sus ojos. As\u00ed le fue dando forma a una cara ambigua y la perfeccion\u00f3 hasta dejarla femenina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo aquello lo hizo cobijada por la privacidad de su casa. Mantuvo en secreto y para s\u00ed misma sus experimentos con vestidos que compraba con el pretexto de regalarlo a una hermana. Luego compr\u00f3 zapatillas a una esposa imaginaria y de pie grande, finalmente encarg\u00f3 una peluca para su mam\u00e1 que se estaba quedando peloncita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al verse en un espejo estaba segura de que hab\u00eda mujeres m\u00e1s bellas. No por ello quiso dejar de compartir su imagen al mundo. Ya no le bast\u00f3 que los viernes se le fueran en arreglarse tan esmeradamente para sentarse a cenar, o para bailar con una almohada, fingiendo que abrazaba a un hombre. Extendi\u00f3 su travestismo hasta los s\u00e1bados a mediod\u00eda, siempre manteniendo las cortinas cerradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta que una noche abri\u00f3 la puerta y el traj\u00edn de la calle no se detuvo por su rostro chapeado o sus pesta\u00f1as afiladas. Sac\u00f3 el cuerpo y la asfixia de su casa se disip\u00f3 con el destello de los candiles callejeros. Su tac\u00f3n fue dando pasos temerosos, pero se mantuvo erguida. Sigui\u00f3 caminando convencida de que la noche era c\u00f3mplice de sus andanzas y lleg\u00f3 a una cantina donde se daban cita otras travestis. Nada m\u00e1s abri\u00f3 la puerta, anunci\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Se\u00f1oras y se\u00f1ores, d\u00edganme Quina y yo les dar\u00e9 masajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se present\u00f3 as\u00ed a sus 32 a\u00f1os y fue ovacionada porque en toda cantina se celebra la novedad y la desfachatez. Quina paseaba entre los parroquianos dando masajes en los cuellos y brazos, haciendo los mismos movimientos cuando amasaba la harina del pan. Los que se dejaban manosear le agradec\u00edan invit\u00e1ndole pulque o lo que fuera su voluntad, que a veces eran centavos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los viernes por la noche ya no fueron de encierro casero, sino de encierro festivo. All\u00ed lograron apreciarla, porque maricones los hab\u00eda en todas partes, bullangueros y divertidos, mas una que fuera habilidosa con los dedos, que deshiciera nudos en el cuello o se pusiera p\u00edcara sobando m\u00e1s debajo de las barrigas, solo Quina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mala hora fue en que otro maric\u00f3n reconoci\u00f3 que sus dotes pod\u00edan ser populares en mejores tipos de ambientes. La invit\u00f3 a un baile en casa de una tal Madre Meza, en donde estaban invitados hombres de alta sociedad que recompensar\u00edan sus masajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y no por pulque, querida \u2014dijo el joto que la invit\u00f3\u2014. Te dan vino y <em>champagne.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00e1 fue, con esa y dem\u00e1s promesas. Al llegar a casa de Madre Meza encontr\u00f3 deliciosas a todas las travestis, unas que parec\u00edan se\u00f1oras bailando y otras que de tan j\u00f3venes y bellas le hac\u00edan temer por su rostro poco favorecido. Hizo lo que supo hacer, masajeaba los cuellos y espaldas de hombres que, agradecidos, le daban alg\u00fan broche o guardapelos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego fue a dar con Chata Figueroa, soberana de las viejas mariconas. Apenas pudo comprender que un hombre llegara a esa edad, con esas arrugas, y todav\u00eda tuviera el porte y la elegancia de parecerse a una mujer, un tanto ajada, pero plena. Sentada en una silla de mimbre, Chata Figueroa conversaba con jovencitos mientras fumaba un puro. Apenas se encontraron sus miradas, la anciana le sonri\u00f3 y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A ti te dicen Quinita, \u00bfverdad, vida m\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me han dicho que tienes manos de \u00e1ngel y restituyes el alma con <em>sobander\u00edas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Algo as\u00ed, se\u00f1ora, m\u00e1s o menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Deja de decirme se\u00f1ora, vida m\u00eda, y dame un masaje en los pies, que ya no aguanto los juanetes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Chata Figueroa se quit\u00f3 las zapatillas, sus pies eran del tama\u00f1o de tamales. Quinita pens\u00f3 que, si le hab\u00eda hablado por su nombre, y adem\u00e1s en diminutivo, era porque en esa noche ya estaba haci\u00e9ndose de fama. Por respeto a las siete d\u00e9cadas de Chata Figueroa, se agach\u00f3 a sus pies y comenz\u00f3 a masajearla como si fueran un pan de centeno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca se sinti\u00f3 menos oculta ni extra\u00f1\u00f3 el bullicio destrampado de los borrachos de la cantina. Esto era otra cosa y quiso creer que por fin hab\u00eda encontrado a su tribu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De pronto comenzaron a escucharse gritos y copas cay\u00e9ndose. Era la polic\u00eda entrando con toda su fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quinita abri\u00f3 los ojos para constatar que segu\u00eda en la bodega con las otras 11, que no eran una tribu sino un hato de desgraciadas. En una esquina mir\u00f3 a Chata Figueroa y ya no le pareci\u00f3 tan maternal, sino un anciano acabado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvi\u00f3 a llorar, derram\u00f3 l\u00e1grimas que pusieron alerta a los soldados, de tan grotesco que se escuchaba. Les prometieron sacarlas un rato a cubierta, para que no fueran a entregar hombres afeminados y, en a\u00f1adidura, enloquecidos. Quinita se apart\u00f3 de las dem\u00e1s y se puso a deambular por el barco sin que ning\u00fan soldado no tara que se apartaba del grupo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed encontr\u00f3 la peluca con la que, en algunos minutos, se hundir\u00eda en el mar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/latravestiada-358x600.png\" alt=\"Portada de &quot;La Travestiada&quot;, Yoba\u00edn V\u00e1zquez Bail\u00f3n. Colecci\u00f3n Tierra Adentro, FCE, 2025.\" class=\"wp-image-56571\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada de &#8220;La Travestiada&#8221;, Yoba\u00edn V\u00e1zquez Bail\u00f3n. Colecci\u00f3n Tierra Adentro, FCE, 2025.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puedes adquirirlo <a href=\"https:\/\/elfondoenlinea.com\/Detalle.aspx?ctit=9786071687005\">aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROGRESO 1 Canten, oh maricones, la gran redada del baile de los 41, redada que caus\u00f3 infinitos males a los invertidos y precipit\u00f3 al exilio muchas almas valerosas de travestis, a quienes hizo presa de escarnios y pasto de humillaciones \u2014cumpl\u00edase la voluntad de Porfirio D\u00edaz\u2014 desde que los encontraron baile y baile en fiesta &#8230; <a title=\"LA TRAVESTIADA\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=57078\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LA TRAVESTIADA\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60244,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[2061,2062,85,2063,1454,2064],"ppma_author":[2941],"class_list":["post-57078","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-baile-de-los-41","tag-barco","tag-homosexualidad","tag-maricones","tag-travestis","tag-yucatan","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2941,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"yobain-vazquez-bailon","display_name":"Yoba\u00edn V\u00e1zquez Bail\u00f3n","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"(M\u00e9rida, 1990) es antrop\u00f3logo, narrador y tianguista. 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