{"id":56605,"date":"2025-06-30T07:00:00","date_gmt":"2025-06-30T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56605"},"modified":"2026-09-28T10:12:57","modified_gmt":"2026-09-28T16:12:57","slug":"cuando-salga-el-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56605","title":{"rendered":"Cuando salga el sol"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apenas dije que me iba con \u00e9l, y se arm\u00f3 el revuelo. Primero mi hermano: d\u00e9jate de chingaderas, cabr\u00f3n; \u00bfno ves c\u00f3mo est\u00e1 mam\u00e1 despu\u00e9s de la verg\u00fcenza que nos hiciste pasar? Y mam\u00e1, ah\u00ed en la puerta, con el cabello revuelto, llorando. Pap\u00e1, como siempre, echado en la hamaca, mir\u00e1ndonos nom\u00e1s. D\u00e9jalo, mujer. Qu\u00e9 sacas con hablarle a ese bestia. Ya lo conoces. D\u00e9jalo que se vaya, que pruebe la vida, a ver si muy mach\u00edn\u2026 Me ech\u00e9 a re\u00edr. Toda esa pinche pantomima nom\u00e1s para no hablar del \u201cverdadero\u201d problema: que quer\u00eda irme con un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mariano lleg\u00f3 un domingo. Estaba en el molino. Esperaba que dieran las cuatro o que la gente dejara de rondar por ah\u00ed y todos levantaran sus puestos y viniera el encargado a pedirme que me apurara porque ya iba a cerrar el mercado\u2026 As\u00ed tendr\u00eda chance de dar la vuelta por el parque y tomarme unas cervezas antes de subir al pueblo\u2026 Pero los sue\u00f1os, sue\u00f1os son, y no me quedaba otro remedio que limpiar el molino o sentarme en la barra de la caseta, aburrido, mirando c\u00f3mo la gente iba de puesto en puesto, cual moscas, ensuciando todo lo que tocaban\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los domingos de las \u00faltimas semanas me hab\u00edan hecho cerrar, para que no tuviera tiempo de empedarme al terminar mi turno. Pero la neta es que despu\u00e9s no ten\u00eda nada qu\u00e9 hacer. Los domingos eran el d\u00eda en que eso se hac\u00eda m\u00e1s evidente, y pos yo le daba al chupe. El alcohol era ese peque\u00f1o r\u00edo en que apaciguaba mi sed, la soledad. Ese peque\u00f1o espacio donde me echaba a descansar de m\u00ed, de este mundo \u00e1spero y esta incapacidad para comunicarme. Y no s\u00e9 si son ellos o yo. El caso es que nunca logro comunicarme a gusto. A m\u00ed las palabras siempre me han parecido mero ornamento. Nada m\u00e1s hay que ver c\u00f3mo las usa la gente. Dicen una cosa, pero sus actos reflejan otra. Con los a\u00f1os se me ha agudizado el olfato, y me es f\u00e1cil percibir la mentira en cada palabra, en cada gesto&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La llegada de Mariano lo cambi\u00f3 todo. De pronto, as\u00ed nom\u00e1s, ese domingo por fin pude o\u00edr, como a lo lejos, un pitido, un ruido medio inc\u00f3modo que, poco a poco, fue cobrando forma y volumen dentro de m\u00ed, hasta convertirse en m\u00fasica (lo que imagino que es la m\u00fasica, porque, a decir verdad, jam\u00e1s he podido escuchar algo, no digamos ya una canci\u00f3n, un concierto, una sinfon\u00eda. Puedo intuirla eso s\u00ed. La oigo cuando veo los movimientos, las manos, los pies, las caderas de la gente. Oigo c\u00f3mo vibran sus cuerpos, c\u00f3mo de repente todos empiezan a moverse y c\u00f3mo se va generando una ondulaci\u00f3n en el ambiente y luego uno est\u00e1 ah\u00ed tambi\u00e9n, tambi\u00e9n moviendo el esqueleto y, que yo sepa, no soy mal bailador&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00fasica lleg\u00f3 con esa mirada suya, medio despreocupada, concentrada en su mundo, ese mundo musical que encerraba unos aud\u00edfonos blancos. No era muy guapo, pero el contraste entre su piel morena y su atuendo blanco resaltaba. Y esa sonrisita coqueta choc\u00f3 con mi mirada. Fue como hallar una cosa bonita, algo especial a lo que aferrarse. Sus ojos en los m\u00edos duraron m\u00e1s de lo esperado. Hab\u00edamos encontrado un asidero para este domingo tan estrepitosamente trivial. \u00c9l quiz\u00e1 hab\u00eda descubierto unos ojos c\u00f3mplices que lo ayudar\u00edan a llegar al lugar de sus pr\u00e1cticas. Yo conseguir\u00eda algo m\u00e1s que perderme en la oscuridad de mis pensamientos, de mi soledad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cre\u00ed que la magia se iba a romper. Porque, claro, ah\u00ed estaba la duda tambi\u00e9n, el temor, el posible rechazo, un insulto, un golpe; esas cosas que suelen estar cuando el deseo no es correspondido. Pero Mariano avanz\u00f3 sin m\u00e1s. Ten\u00eda la seguridad suficiente para intentarlo. Sus pasos eran desentendidos. Y fue precisamente eso: esa desfachatez o indolencia o esa forma tan franca de acercarse lo que me lleva a tomar esta decisi\u00f3n. En ese momento todav\u00eda no lo sab\u00eda, pero ese acercamiento fue el golpe que quebrant\u00f3 mi mundo o lo que yo, en ese jodido instante, pensaba que era el mundo: una cosa aburrida donde todo se escurre, todo se va al carajo. Lo hab\u00eda visto en la gente: nac\u00eda, crec\u00eda, se juntaban, se cog\u00edan a otros, a veces re\u00edan, a veces, muchas veces de hecho, se quejaban y lloraban, y se emborrachaban y, cuando menos lo esperaban, se enfermaban y, pues, qu\u00e9 m\u00e1s, iban a dar al pante\u00f3n. Yo me entreten\u00eda con los chismes. Por alguna raz\u00f3n, casi siempre sab\u00eda qui\u00e9n se acostaba con qui\u00e9n. S\u00ed, se pod\u00eda decir que sab\u00eda los secretos de la gente y, nom\u00e1s para divertirme, me gustaba se\u00f1alarlo, hacerlo obvio, burlarme, porque claramente yo no me sent\u00eda parte de ese mundo\u2026 Aunque me hab\u00edan mostrado im\u00e1genes, revistas con chichis y vergas, y me la jalaba cada tanto, no sab\u00eda realmente qu\u00e9 era el contacto con otro cuerpo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como digo, se me quebr\u00f3 el mundo y, curiosamente, fue con miradas y palabras y risas. Mariano se me acerc\u00f3 como nadie suele hacerlo en este pinche pueblo, sin prejuicios. Sin m\u00e1s, comenz\u00f3 a hablarme. Me dijo su nombre y que estudiaba medicina en la UNACH y que hab\u00eda venido a hacer sus pr\u00e1cticas en Zacalapa; \u00bfas\u00ed se dice?, bueno, m\u00e1s bien yo ped\u00ed que me enviaran ah\u00ed, porque es el pueblo donde naci\u00f3 mi abuelita y, cada que puede, me habla del r\u00edo, de la gente, de sus compadres; adem\u00e1s, si quer\u00eda ahorrar y ser \u00fatil ah\u00ed estaba la oportunidad, ella misma iba a hablar con el comisariado que, al parecer, era hijo de una su comadre, t\u00eda Jacinta\u2026 En fin que, en un desborde de palabras, dijo qui\u00e9n era, para qu\u00e9 ven\u00eda y qu\u00e9 buscaba. Y como le gustaba hablar m\u00e1s que escuchar, pues sigui\u00f3 hablando y hablando y yo mir\u00e1ndolo, mir\u00e1ndolo, y sonriendo en mis adentros, pensando en c\u00f3mo iba a reaccionar cuando se diera cuenta de que yo en mi perra vida hab\u00eda dicho una puta palabra. Todo lo que pod\u00eda emitir eran silbidos, berridos, ruidos carentes de significaci\u00f3n. Pero ah\u00ed estaba yo, atento, tremendamente divertido por la manera en que hablaba, se mov\u00eda y me hac\u00eda c\u00f3mplice de sus tonter\u00edas. Cuando, despu\u00e9s de varios minutos, tal vez inquieto por esa mirada fija, esa manera en que frunzo el ce\u00f1o cuando me concentro, cuando intento prestar atenci\u00f3n, un poco titubeante dijo: eh, bueno, solo quer\u00eda preguntarte c\u00f3mo le hago para ir a Zacalapa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena siguiente fue rid\u00edcula. Ah\u00ed estaba un pobre chimpanc\u00e9 gesticulando, esforz\u00e1ndose por hablar; un extranjero de s\u00ed mismo intentado no sentirse est\u00fapido\u2026 Lo bueno es que r\u00e1pido reaccion\u00e9, y me empec\u00e9 a cagar de risa. Y nada. Lo tom\u00e9 de las manos y lo llev\u00e9 hacia afuera del mercado y le se\u00f1al\u00e9 d\u00f3nde estaban las camionetas y, tras un segundo de duda, tambi\u00e9n le mostr\u00e9 mi moto y, con se\u00f1as, le dije que, si me esperaba, yo pod\u00eda llevarlo. La capt\u00f3 de una. Sonriendo dijo: va, me late. Media hora despu\u00e9s \u00edbamos en la carretera hacia Zacalapa. \u00c9l atr\u00e1s, aferr\u00e1ndose a m\u00ed, y yo, sintiendo la cercan\u00eda de su cuerpo. Iba nervioso, con el deseo a flor de piel. La tra\u00eda bien dura. Todo yo no era m\u00e1s que pura excitaci\u00f3n, hasta me costaba mirar el camino\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo llev\u00e9 con el agente municipal. Lo recibi\u00f3 de una manera ap\u00e1tica, pero amable. Le permiti\u00f3 quedarse en la Casa Ejidal. A eso de las nueve de la noche le fui a dejar una cobija, una taza de caf\u00e9 y pan. Con esa lucecita amarilla que suele haber en nuestras casas iluminamos nuestra pl\u00e1tica. No era nada m\u00e1s yo, algo en sus modos me hizo saber que tarde o temprano iba a pasar. Empec\u00e9 a frecuentarlo. Lo buscaba todos los d\u00edas. Me gustaba estar con \u00e9l, porque me contaba todo lo que hac\u00eda, lo que pensaba y lo que aprend\u00eda. Nadie me hab\u00eda tratado as\u00ed. Nadie me hab\u00eda hecho sentir como alguien digno de atenci\u00f3n. Por eso me hice su enfermero, su chofer, su mano derecha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierta tarde, despu\u00e9s de ba\u00f1arse, sali\u00f3 sin camisa y se puso a ordenar no s\u00e9 qu\u00e9 cosas. Yo estaba en un rinc\u00f3n, acurrucado, observ\u00e1ndolo. Me vio vi\u00e9ndolo. Sac\u00f3 una lamparita y me dijo: ven, quiero revisarte el o\u00eddo. Tal vez se pueda hacer algo o conseguirte un aparato. Se coloc\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed. Con delicadeza puso sus manos en mi oreja. Sent\u00eda cosquillas y me alejaba. Esp\u00e9rate, dec\u00eda. Yo me re\u00eda nom\u00e1s y lo dejaba hacer. Empezamos a tontear. De pronto sent\u00ed sus labios. Qu\u00e9 cosa m\u00e1s deliciosa. Qu\u00e9 suave y gustosa cosquilla. Y despu\u00e9s su mano en mi pecho y luego m\u00e1s abajo y m\u00e1s abajo hasta comprobar mi excitaci\u00f3n. Me puse de pie. Pens\u00f3 que me hab\u00eda enojado o algo as\u00ed, y se hizo para atr\u00e1s y me dijo disc\u00falpame, no era mi intenci\u00f3n. Pero yo solo me baj\u00e9 el pantal\u00f3n y se lo ofrec\u00ed. Boca para qu\u00e9 te quiero: empez\u00f3 a mam\u00e1rmela. Con qu\u00e9 ternura, Dios m\u00edo. Qu\u00e9 bien sab\u00eda manejar su lengua. Sorb\u00eda la punta, la iba humedeciendo y, poco a poco, se la meti\u00f3 toda. Y yo, ah, cerr\u00e9 los ojos. Me dej\u00e9 llevar. Esas cosas no se aprenden. Se saben, y ya. As\u00ed que agarr\u00e9 su cabeza y comenc\u00e9 a darle&#8230; Luego se par\u00f3 y se la sac\u00f3 y comenc\u00e9 a masturbarlo y a besarlo. Qu\u00e9 necesidad ten\u00eda de besarlo. Lo abrac\u00e9 con fuerza, baj\u00e9 mis manos a sus nalgas. Por fin hab\u00eda otro cuerpo para m\u00ed, otro cuerpo que se me ofrec\u00eda con total libertad. Lo estrech\u00e9 en la pared. Le puse saliva y quise met\u00e9rsela de tajo, pero me detuvo. Corri\u00f3 a su mochila. Sac\u00f3 un par de preservativos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no sab\u00eda c\u00f3mo usarlo. Sab\u00eda de su existencia, porque algunos hablaban de eso. Recuerdo a unos chicos de la secundaria que se re\u00edan porque una enfermera hab\u00eda llegado a ense\u00f1arles c\u00f3mo pon\u00e9rselo. Pero nadie lo utilizaba. Para qu\u00e9, aqu\u00ed las cosas son como son, tienes ganas, se te para y, si hay d\u00f3nde, lo metes y ya. Eso es lo que dec\u00edan esos chamacos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando regres\u00f3 me la volvi\u00f3 a mamar. Casi sin que me diera cuenta me puso el plastiquito. Se volvi\u00f3 a poner de pie, retom\u00f3 la postura en la que est\u00e1bamos y me dije: es mi momento. Pero qu\u00e9 dif\u00edcil fue. No es que no le atinara. Es que sent\u00eda raro, como que no quer\u00eda entrar o que \u00e9l no me permit\u00eda entrar. Casi desisto esa vez. Se dio la vuelta. Me dijo que no era as\u00ed. Yo te voy a ense\u00f1ar, dijo y me puso de espaldas y empez\u00f3 a acariciarme y a apretarme el pecho y a repag\u00e1rmela y a recorrer mi espalda con la boca hasta bajar a mis nalgas y morderlas con suavidad. Lo dej\u00e9 hacer, porque sab\u00eda que me estaba ense\u00f1ando c\u00f3mo hac\u00e9rselo. Lo hizo tan bien que, al chile, me gust\u00f3 que me la metiera. Y mucho. Cuando me la sac\u00f3 y me dijo que era mi turno, yo ya no quer\u00eda, quer\u00eda que me la volviera a meter. Se lo intent\u00e9 explicar, pero me dijo: no, te toca. No me qued\u00f3 m\u00e1s que hacerlo hasta venirme. Y qu\u00e9 ruido, Dios, como el del zaraguato o del Tzukowa, se perdi\u00f3 en la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los siguientes d\u00edas solo quer\u00eda repetir. Cada vez que lo ve\u00eda solo quer\u00eda met\u00e9rsela o que me la metiera. Ya no quer\u00eda platicar, escucharlo; solo quer\u00eda gozarlo. \u00c9l por supuesto me dijo que me lo tomara con calma. Pero entonces la gente del pueblo empez\u00f3 a hablar. Yo la verdad no disimulaba. Cre\u00eda que nada iba pasar. No s\u00e9 qui\u00e9n nos vio o nos acus\u00f3 o qu\u00e9 pas\u00f3, el chiste es que un d\u00eda el comit\u00e9 de ancianos le mand\u00f3 a decir que quer\u00edan hablar con \u00e9l. Se hizo una asamblea en la que se explic\u00f3 el caso: hab\u00eda quejas sobre su comportamiento moral. As\u00ed dijeron. Quienes ya lo sab\u00edan, nom\u00e1s se re\u00edan por lo bajo. Y agregaron que, seg\u00fan nuestras costumbres, deb\u00eda buscarse una soluci\u00f3n. Exhortaron a la comunidad a que valorara los pros y los contra y que decidieran con el coraz\u00f3n\u2026 Que se vaya, que se vaya, empezaron a gritar unos cu\u00e1ntos, y yo no aguant\u00e9 m\u00e1s y me puse como energ\u00fameno y empec\u00e9 a berrear en medio de la asamblea. Se dieron cuenta de que estaba bien enculado y que ser\u00eda peligroso que dijera algo, as\u00ed que r\u00e1pidamente me cayeron el agente municipal y los dizque polic\u00edas. Hab\u00edamos quedado en evidencia. Por eso, en lugar de permitir que Mariano se fuera, nos encarcelaron. All\u00ed estuvimos tres d\u00edas, a la vista de todos. Pa\u2019 qu\u00e9 nos diera verg\u00fcenza. Pero qu\u00e9 verg\u00fcenza me iba a dar, yo lo que estaba era encabronado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos soltaron cuando mi familia rog\u00f3 por el perd\u00f3n y pag\u00f3 no s\u00e9 qu\u00e9 cantidad. Sal\u00ed con ganas de partirme la madre con el primero que se me atravesara. La condici\u00f3n para liberarnos fue que el doctor deb\u00eda irse inmediatamente y yo tendr\u00eda que pagar con jornales de trabajo comunitario durante tres meses. Pero qu\u00e9 ganas iba yo a tener de regresar a mi pinche vida aburrida, de regresar a mi puesto en el molino. No. Yo sab\u00eda que nada nunca iba a ser igual. Y por eso le dije a mi familia que me iba a ir con \u00e9l. Y despu\u00e9s de esa escena tan pat\u00e9tica, heme aqu\u00ed en medio de la noche susurrando el nombre de Mariano, busc\u00e1ndolo en las sombras, donde le dije que me esperara. No s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros cuando salga el sol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apenas dije que me iba con \u00e9l, y se arm\u00f3 el revuelo. Primero mi hermano: d\u00e9jate de chingaderas, cabr\u00f3n; \u00bfno ves c\u00f3mo est\u00e1 mam\u00e1 despu\u00e9s de la verg\u00fcenza que nos hiciste pasar? Y mam\u00e1, ah\u00ed en la puerta, con el cabello revuelto, llorando. Pap\u00e1, como siempre, echado en la hamaca, mir\u00e1ndonos nom\u00e1s. D\u00e9jalo, mujer. Qu\u00e9 &#8230; <a title=\"Cuando salga el sol\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56605\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Cuando salga el sol\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60235,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[292,1111,85,533,2083,2084,76,1091,2085],"ppma_author":[2799],"class_list":["post-56605","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-familia","tag-homofobia","tag-homosexualidad","tag-lgbtttiqa","tag-mariano","tag-molino","tag-musica","tag-orgullo","tag-zacalapa","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2799,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"jaime-sakasma","display_name":"Jaime Sak\u00e4sm\u00e4","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"Jaime","last_name":"Sak\u00e4sm\u00e4","user_url":"","job_title":"","description":"Jaime Sak\u00e4sm\u00e4 (Chiapas, 1988). Narrador y ensayista. Doctor en Literatura Hisp\u00e1nica por El Colegio de M\u00e9xico. Ganador del Noveno Premio Internacional de Narrativa Siglo XXI editores por <em>\u00a1Despierta ya!<\/em> (2012). Autor de <em>Tumtumjamap\u00e4 natzkuy. Terrores cotidianos<\/em> (2013). Ha publicado ensayos y rese\u00f1as en <em>Ojarasca, Tercera V\u00eda y Carruaje de P\u00e1jaros<\/em>. Forma parte del Ore\u2019is Ty\u00e4jk (Centro de Lengua y Cultura Zoque)."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=56605"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60236,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56605\/revisions\/60236"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60235"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=56605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=56605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=56605"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=56605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}