{"id":56591,"date":"2025-06-26T07:00:00","date_gmt":"2025-06-26T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56591"},"modified":"2026-09-28T10:16:00","modified_gmt":"2026-09-28T16:16:00","slug":"mil-millones-de-terabytes-hacia-ti-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56591","title":{"rendered":"Mil millones de terabytes hacia ti misma"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>She has buttonhooks in her eyes<\/em><br><em>with which she fastens on<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>to every foot of existence<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>and onto every shoestring rumor&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>of the nature of reality&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lawrence Ferlinghetti&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corren por las avenidas oscuras escuchando canciones viejas en el est\u00e9reo del coche, mientras el cielo brilla con el sordo resplandor de una pantalla muerta. Te gustar\u00eda decir que esta es tu vida: acelerar por la autopista elevada en medio de rascacielos departamentales, con el viento de la madrugada zumbando en tus o\u00eddos. Es tan f\u00e1cil respirar cuando la corriente pega contra tu rostro; y cuando cierras los ojos el alumbrado el\u00e9ctrico anima un baile de fantasmas sobre tus p\u00e1rpados, en una sincron\u00eda accidental con la distorsi\u00f3n que desprenden las bocinas. Pero este es el bot\u00f3n de pausa en tu vida. T\u00fa tienes diecinueve, despachas pollo frito en el Kentucky de la misma torre de departamentos donde vives en un cuarto sin ventanas. Mucho de lo que cobras se va en tu inhalador y lo que sobra lo gastas en cartuchos pirata de Min. Cada noche, cuando bajas la cortina, sales del trabajo y exploras con Cirice paisajes de pixeles.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al principio sospechabas que Cirice no era estudiante de inform\u00e1tica sino la nueva d\u00edler de tu unidad. \u00bfA poco no habr\u00eda sitio para un vendedor m\u00e1s en setenta pisos de cristal y acero? Una persona sin rutinas claras, que puedes encontrar a cualquier hora saliendo del elevador; que juega Min por medio de un implante en lugar del parche de segunda mano que con frecuencia te sumerge en glitches; alguien que conduce una reliquia de otro siglo: un Shadow 94; alguien que seguir\u00eda amando el pollo frito aunque supiera c\u00f3mo se hace. Y a diferencia del departamento de tus padres en la secci\u00f3n central del edificio, el de Cirice tiene ventanas: desde su cuarto puede ver colmenas multifamiliares que se extienden como monta\u00f1as m\u00e1s all\u00e1 de las monta\u00f1as.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero ella dice no vender droga y a ti te dar\u00eda lo mismo si lo hiciera. Adem\u00e1s, esta noche va a ofrecerte trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfEs cierto que antes usaban animales?\u201d, te pregunta del otro lado del mostrador en el local vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cPap\u00e1 dice que antes el pollo ten\u00eda huesos\u201d, respondes desde la cocina. Sacas del congelador una cubeta de carne blanca que ma\u00f1ana se convertir\u00e1 en piezas de pollo frito. El esfuerzo te deja sin aire. Jadeas largo rato antes de a\u00f1adir: \u201cpero no sab\u00eda tan bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre tantos misterios de la comida impresa, a Cirice y a ti no les preocupa si las cosas en efecto saben a lo que dicen saber (\u00bfc\u00f3mo reconocer las copias si no ya existen originales?), pero les abruma no tener claro el tama\u00f1o de un animal extinto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfQu\u00e9 tan grandes eran las gallinas?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfDel tama\u00f1o de un gato?\u201d, aventuras sin convicci\u00f3n mientras bajas la cortina. Cruzan los pasillos del centro comercial y se encaminan a los elevadores ubicados en la entrada de la estaci\u00f3n de trenes sobre la cual se construy\u00f3 la unidad, coronada con un letrero ne\u00f3n que reza Buenavista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfTe gustar\u00eda dejar de hacer pollo?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las puertas del elevador se abren acompa\u00f1adas de un bufido hidr\u00e1ulico enmascarado por un tintineo. Sabes que Cirice te lanza m\u00e1s una oferta que una hip\u00f3tesis, pero no respondes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes de cada partida de Min en su departamento regresa el conflicto: t\u00fa propones un juego de persecuciones policiacas que ocurren en la vieja Ciudad de M\u00e9xico; tu amiga quiere un juego de terror que ocurre en la Luna. Cirice tiene un punto: a ti no te gusta conducir; a ti lo que te gusta es hundirte en el asiento del copiloto, prender la radio del coche y dejar que el viento simulado inunde tus pulmones. Pero esta vez no discuten: te extiende un cartucho casero y te explica que ser\u00e1 un juego distinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfC\u00f3mo se llama?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te colocas el parche en la sien, metes el cartucho de pl\u00e1stico gris en el lector y te acuestas sobre el suelo con los brazos extendidos, te sumerges en un juego que no tiene pantallas de inicio ni opciones de dificultad. Esperabas una trama vaga como todas, con tapices de pixeles gordos y a cambio has entrado directo en un escenario de nitidez inesperada: no solo puedes ver tus manos, puedes distinguir los pliegues en cada doblez donde se unen las falanges, los surcos caprichosos sobre las yemas. M\u00e1s all\u00e1 de tus manos una neblina recubre las cosas, esferas flotan sobre ti sin que puedas enfocarlas. Apenas caes en el escenario descubres que no eres agente sino testigo: no es un terreno sino una proyecci\u00f3n. Lloras: esta tristeza es eterna, este vac\u00edo no habr\u00e1 de llenarse. Lloras y sabes que tu llanto es infructuoso; algo te dice que has llorado toda la vida y que as\u00ed seguir\u00e1 por siempre. Una sombra recorre la bruma por encima de las esferas. Reconoces el brillo pr\u00f3ximo de unos ojos, manos conocidas te envuelven en un calor dulce: asciendes por encima de los planetas, por encima del sufrimiento, por encima de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfQu\u00e9 mierda es esto!\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfTe gust\u00f3?\u201d, escuchas a lo lejos, como si te hablaran desde otra habitaci\u00f3n. Te zumba la cabeza en un \u00e9xtasis aletargado. Sientes que acabas de despertar de un sue\u00f1o profundo, uno de esos sue\u00f1os con tramas completas que se desvanecen lentamente al abrir los ojos, donde hay pasados y futuros que se han extendido por lustros como una existencia paralela, uno de esos sue\u00f1os tan veraces que obligan a tomar una postura ante la vigilia: despertar es un alivio o una desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfQu\u00e9 fue eso?\u201d, preguntas m\u00e1s quedito. \u201c\u00bfQu\u00e9 pinche juego fue ese?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cirice est\u00e1 sentada al lado tuyo. La risa en sus ojos es la satisfacci\u00f3n encarnada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cDigamos que es una rebanada de vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sientes un mareo bienhechor. Est\u00e1s aturdida, pero a\u00fan puedes acariciar la paz de los \u00faltimos momentos grabados en ese cartucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEs como\u2026\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2026si hubieras sido extra\u00edda de otro mundo, de una vida que estabas convencida que era la tuya. Pero te parecen rid\u00edculos tus pensamientos y prefieres quedarte callada. Te tumbas de nuevo en el piso, Cirice contin\u00faa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEs la grabaci\u00f3n real de la vida de alguien. En este caso, la de un beb\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto es un uso ilegal de la Inmersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cPero la tecnolog\u00eda igual sirve para eso: si puedes sumergir la mente de una persona en el mundo de un cartucho, tambi\u00e9n puedes colocar un poco de la mente de otra persona en un cartucho para mostr\u00e1rselo a alguien m\u00e1s\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes de que te reh\u00fases, Cirice coloca otro cartucho en el reproductor y tus ojos se ponen en blanco. Te sumerges en escenario nuevo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por la noche, el jefe de tu manada junta la comida m\u00e1s valiosa de la familia: frutas de un dulzor venenoso, grasa de res, las c\u00e1scaras de papa, huevo y pl\u00e1tano, las puntas de los esp\u00e1rragos; comida tan preciada que deben esconderla en un lugar seguro: el bote met\u00e1lico en el extremo del patio. Pero siempre llega la ma\u00f1ana y con ella el hurto: la m\u00e1quina rueda de casa en casa tomando la comida del pr\u00f3jimo con un brazo met\u00e1lico que no teme tus ladridos. Se alimenta, baja el bote vac\u00edo y sigue el camino de gula cuesta abajo por la cuadra. Una vez m\u00e1s te derrotaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Abres los ojos, miras hacia el techo sin levantarte. El mundo regresa lentamente hacia ti. Tus sentidos se reinician, vuelves a sentir que eres parte de este cuarto en lo alto de un rascacielos, que los coches corren por las autopistas, que detr\u00e1s de las nubes de humo acaso brilla la luna como un plato roto y las estrellas son esquirlas de cer\u00e1mica sobre un piso negro. Lo \u00fanico que no vuelve es el aire: necesitas respirar, pero una tonelada invisible de metal oprime tu pecho. Esculcas en el bolsillo de tu pantal\u00f3n, sacas tu inhalador y lo llevas con urgencia hacia tu boca. Aprietas el bot\u00f3n y el aire ingresa nuevamente por tus bronquios, acompa\u00f1ado por el dulce ardor de los corticosteroides.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEntonces\u2026 \u00bfde esto se trata?\u201d, susurras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rebanadas. Cirice casi siempre llamar\u00e1 as\u00ed a estas grabaciones proscritas que anuncia en foros clandestinos, videos que graba con sus propias manos y m\u00e1s tarde distribuye en persona con sigilo extremo, aun si un polic\u00eda de banqueta es incapaz de distinguir las rebanadas de un simple cartucho pirata de Min. Para el primer video us\u00f3 a un beb\u00e9 del edificio, para el segundo emple\u00f3 al perro de una casa rica donde sol\u00eda cortar el pasto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cPuedo ofrecerles ser una gata en celo o una rata comiendo galletas envenenadas, si tuviera a la mano un caballo podr\u00eda ofrecerles ser un caballo, pero no les puedo ofrecer seres humanos adultos porque no puedo grabarme a m\u00ed. Una vez que inicia la grabaci\u00f3n el usuario no puede detenerla, por eso los presos no se quitan los parches de vigilancia. Necesito voluntarios\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a\u00f1ade:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo vamos a hacer porno, eso es justo lo que todos hacen\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por un momento, te imaginas reducida a una colecci\u00f3n fija de ceros y unos, como si una parte intangible de tu persona se desprendiera de ti inexorablemente durante una grabaci\u00f3n. \u00bfNo era ese justo el tipo de recelo que caracteriz\u00f3 a quienes rechazaron las primeras fotograf\u00edas? Tu alma capturada no solo como imagen sino como un rapto metaf\u00edsico. Al final, de qu\u00e9 sirven tus peros cuando Cirice propone no solo un medio sino un fin:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cPodr\u00edas ahorrar para tus pulmones, conozco cl\u00ednicas donde curan esas cosas. Es en los mismos lugares donde tratan a la gente que perdi\u00f3 un brazo o una pierna\u201d. Si pueden hacer que les brote una extremidad como si fuera cola de lagartija, \u00bfqu\u00e9 no podr\u00edan hacer por ti?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa misma noche haces tu primera grabaci\u00f3n, una prueba apenas. Cirice te coloca en la frente un parche distinto a los que usan para jugar. Este es una amplia banda el\u00e1stica sembrada de sensores que aguijonea tu piel con un min\u00fasculo toque el\u00e9ctrico al tocarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cLa interfaz com\u00fan sirve para transmitir pero no para grabar. La tasa de transferencia que necesitamos est\u00e1 muy por encima de los megas por segundo que percibimos jugando Min\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus palabras te provocan una angustia dichosa que seguro compartieron contigo generaciones de navegantes y astronautas, en la vaga certeza de que est\u00e1s a punto de emprender un viaje de mil millones de terabytes hacia ti misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empieza a sonar una obra para piano en las bocinas. No te opones a la m\u00fasica de otro siglo, pero prefieres la distorsi\u00f3n de transistores sobrecargados, las percusiones que nacen al simular la colisi\u00f3n de frecuencias en un secuenciador. Volteas hacia Cirice y pone el \u00edndice sobre los labios. Minutos m\u00e1s tarde te dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfVes? Nada que ver con el porno\u201d. Te vas a casa pregunt\u00e1ndote, entre otras cosas, qui\u00e9n comprar\u00eda un video donde solo te aburriste escuchando m\u00fasica cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tardar\u00e1s mucho en darte cuenta que las primeras grabaciones que hacen juntas brillan por una temeraria ingenuidad. Si hubieran sido una banda, esos clips tan audaces como torpes ser\u00edan los hits de un \u00e1lbum debut perfecto: la vez que prueban pollo con salsa macha y la boca se te llena de rel\u00e1mpagos; o cuando llegan al techo de la unidad Buenavista tras sortear laberintos de escaleras y ascensores: apoyas las manos en el borde y asomas la cabeza hacia abajo: te da v\u00e9rtigo al percibir err\u00f3neamente que el asfalto es la pared de un falso horizonte; o el jard\u00edn bot\u00e1nico de la antigua biblioteca, en la planta baja de la unidad, donde tocas la hoja de un alcatraz con la yema del \u00edndice. Y en medio realizan m\u00faltiples grabaciones que t\u00fa consideras obras menores, lados b de un estrellato ilegal: tu cara reci\u00e9n lavada contra el ventilador; un chiste que cuenta Cirice mientras comen tacos de suadero impreso afuera del metro Guerrero; un recorrido de punta a punta de la l\u00ednea verde donde solo viste tu reflejo y el de Cirice en la ventanilla del vag\u00f3n; t\u00fa escuchando discos de m\u00fasica de otro siglo, la misma aburrida m\u00fasica de otro siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio las rebanadas de tu vida que Cirice reparte de esquina en esquina, en transacciones que duran segundos, empiezan a volverse populares entre sujetos an\u00f3nimos de internet que las felicitan y las promueven con el fervor que profesar\u00edan hacia una cantante. Hay quienes interpretan las palabras que dices mientras corres por las escaleras del \u00faltimo piso de tu unidad como si fueran la letra de una canci\u00f3n, hay quienes debaten por qu\u00e9 elegiste un alcatraz y no una rosa, por qu\u00e9 el \u00edndice en lugar del dedo medio. Las rebanadas pasan de mano en mano, muchos queman copias para sus amigos, incluso circulan en la calle cartuchos pirata cuya \u00ednfima calidad te hace dudar si en efecto el alma se desvanece con las repeticiones. Y en este punto ni siquiera sabes c\u00f3mo nombrar a aquellos que consumen tus grabaciones. La sem\u00e1ntica imperante obliga a nombrarlos como \u201cusuarios\u201d, pero eso implicar\u00eda que ustedes dos reparten meros programas, no experiencias que trascienden los juegos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as\u00ed como no puedes elegir el s\u00fabito reconocimiento de tu nueva profesi\u00f3n, tampoco puedes sentirte satisfecha con las ganancias. Te alcanzar\u00eda para mudarte sola a un departamento dentro de tu mismo edificio, pero tendr\u00edas que ahorrar un a\u00f1o para las sesiones de regeneraci\u00f3n celular que sacar\u00edan las cicatrices de col\u00e1geno de tus pulmones. Los m\u00e9dicos pueden hacer que crezcan nuevos brazos como si fueran reto\u00f1os de un frijol en un frasco, pero el precio es tan absurdo que te preguntas si alguien como t\u00fa podr\u00eda pagarlo sin tener que cometer un crimen. Cirice solo responde que los precios son el verdadero crimen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al paso de las semanas, t\u00fa misma dejas de jugar por completo de la forma tradicional: los cartuchos comunes nunca reproducen cielos fidedignos, y aunque la brisa se sienta real, cada objeto se compone de gruesos pixeles que te impiden soslayar la falsedad del entorno. No es as\u00ed con las rebanadas que producen ustedes. Tus usuarios r\u00eden cuando t\u00fa r\u00edes, se enchilan cuando t\u00fa te enchilas, te acompa\u00f1an en el mareo y en el cansancio, en el j\u00fabilo y en la sed, y cuando sientes una dicha el\u00e9ctrica subir por tu espina hasta tus mejillas, ellos la sienten contigo; quisieras no separarte nunca de esas personas que desconoces, y que acaso odiar\u00edas en persona, pero que te entienden como nadie nunca lo har\u00e1, porque sienten, inmersi\u00f3n tras inmersi\u00f3n, exactamente lo mismo que t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Has empezado a usar tu Min con el \u00fanico prop\u00f3sito de escudri\u00f1ar el cat\u00e1logo de rebanadas que Cirice ha juntado en una caja de zapatos: morras que cogen con arneses, ni\u00f1os que comen su primer helado, gatos que se desploman so\u00f1olientos bajo el rayo de sol que ingresa por la ventana. Estas experiencias se asemejan a las tuyas, pero casi nunca consiguen el mismo grado de autenticidad, el mismo nivel de perfecci\u00f3n involuntaria. Tus videos son una anomal\u00eda fruto de una complicidad dif\u00edcil de reproducir en estudios profesionales. A decir de Cirice, han llegado antes que nadie a una disciplina que podr\u00eda morir en cualquier momento. Mientras t\u00fa te empiezas a regir bajo el axioma de que tu vida es un gozoso montaje, Cirice te recuerda que est\u00e1n cerca de cruzar un l\u00edmite, no solo legal, sino fisiol\u00f3gico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cCuando terminas una rebanada, \u00bfte sientes a\u00fan como si acabaras de despertar?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque esa es una se\u00f1al cl\u00ednica que nadie \u2013ni siquiera ustedes\u2013 menciona a los usuarios: la cruda inmediata a una inmersi\u00f3n desaparece con el uso constante, no porque te hayas vuelto resistente a interactuar con grabaciones profundas, sino porque los efectos de la salida se adelgazan con el tiempo, en un lento borrado de la frontera que divide el sue\u00f1o de la vigilia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo es tan dr\u00e1stico como parece, pero a veces el pollo te sabe a la hamburguesa que comi\u00f3 otra persona y los nuevos cartuchos no te sumergen como antes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\u00bfDeber\u00edas hacerle caso a Cirice y no consumir lo que vendes? Que los l\u00edmites del sue\u00f1o se desvanezcan te recuerda al amplio linaje de lectores acusados de percibir el mundo como una extensi\u00f3n de los caracteres impresos sobre la p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la semana siguiente, en tu primera clase de manejo, descubres que conducir no es como en los cartuchos. Ahora que dejaste el Kentucky, al d\u00eda le sobran horas que desperdician dando vueltas en el estacionamiento subterr\u00e1neo antes de atreverte a salir del s\u00f3tano para incorporarte al flujo de las avenidas y los pasos elevados que serpentean entre los rascacielos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pertenece a este periodo la rebanada, sencilla pero audaz, que muchos habr\u00e1n de considerar su obra maestra:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Corren por las avenidas oscuras escuchando canciones viejas en el est\u00e9reo del coche, mientras el cielo brilla con el sordo resplandor de una pantalla muerta. Aceleran por la autopista elevada en medio de rascacielos departamentales, con el viento de la madrugada zumbando en tus o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reproduces una y otra vez esa inmersi\u00f3n antes de dormir. Tras el baile fantasmag\u00f3rico sobre tus p\u00e1rpados, entreabres los ojos y te abruma una ternura desconocida: Cirice vigila tu arrullo mientras estira los labios, casi se trata de una sonrisa: te mira. Y t\u00fa la miras por primera vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No pierdes el tiempo: al d\u00eda siguiente sobornan a un guardia para entrar al edificio de enfrente, la unidad Santa Mar\u00eda la Ribera, que guarda en su planta baja un parque lleno de \u00e1rboles nacidos en otro siglo. Sus copas chocan contra el techo donde proyectan un cielo azul. La joya del parque es el kiosco de acero tapizado con azulejos y coronado con una b\u00f3veda de vidrio, bajo la cual besas a Cirice con id\u00e9nticas dosis de valent\u00eda y timidez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en su departamento, caen en el piso sin desnudarse por completo y tocas su vulva por primera vez, con una ternura radical. Es una grabaci\u00f3n que solo quedar\u00e1 en tu cabeza. Pasas la noche con ella, Cirice duerme con el o\u00eddo sobre tu espalda y descubre, no sin espanto, que tus pulmones suenan como hojas secas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cLo s\u00e9\u201d, dices sin voltear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despiertas con el timbre taladrando tus t\u00edmpanos. Detr\u00e1s de la puerta una se\u00f1ora masculla un saludo, mientras ondea el brazo en un gesto que significa <em>hola <\/em>en lenguaje de se\u00f1as: tres dedos extendidos que tocan la sien en cada movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cSoy Raiza\u201d, dice un mensaje que escribe al momento en la pantalla de su celular. Borra y escribe nuevamente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMe da mucho gusto conocerte al fin. Como les coment\u00e9, me emociona mucho que hayan admitido recibirme en persona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con m\u00e1s pena que inter\u00e9s, la dejas pasar al departamento. No sabes d\u00f3nde est\u00e1 Cirice ni qu\u00e9 decirle a tu visita. Ya adentro te explica en su pantalla que ella compraba todas las rebanadas donde escuchabas m\u00fasica cl\u00e1sica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMe mudar\u00e9 con mi hija muy lejos, pero quer\u00eda agradecerles lo que han hecho por m\u00ed durante estos meses. Nunca fui candidata a los implantes, la terapia gen\u00e9tica es demasiado cara y los discos que venden en Min suenan tan falsos. Por a\u00f1os bien que mal me val\u00ed de mi memoria, pero a mi edad es dif\u00edcil recordar adrede. Ya solo escuchaba recuerdos mientras dorm\u00eda\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cLamento haber estado aburrida en todas esas rebanadas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo te preocupes, apenas y pod\u00eda notarlo. Me concentraba en la m\u00fasica. Era como un sue\u00f1o\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfPuedes mostrarme c\u00f3mo se siente? Quiero so\u00f1ar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le colocas en la frente el parche para grabar, punteas la consola como si fueras a quemar un video y consigues grabar en un cartucho virgen la mente de Raiza, mientras ella reproduce, a su vez, la primera grabaci\u00f3n que hiciste con Cirice, donde solo escuchaste una obra de Bach.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfMe permite?\u201d, le escribes minutos m\u00e1s tarde, a punto de reproducir para ti su propia experiencia:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es el mismo momento que viviste en la primera grabaci\u00f3n que hiciste con Cirice. Suena un piano: dos melod\u00edas paralelas se acercan sin cruzarse, riman a la distancia, se orbitan. Volteas hacia Cirice y pone el \u00edndice sobre sus labios. A veces las yemas dudan antes de pisar, tantean el diapas\u00f3n como el pie que roza una alberca fr\u00eda, pero siempre, inesperadamente, caen en el sitio que corresponde: los mecanismos de la partitura se parecen al azar que nos gobierna: cada comp\u00e1s es sorpresivo y al mismo tiempo inevitable. Con frecuencia, notas aleda\u00f1as cruzan la se\u00f1al sin interferir con la danza de esta pareja cuyas partes ser\u00edan incomprensibles de forma aislada: cada melod\u00eda es el anverso de la otra, sus ecos se transfieren en apariciones secundarias y se multiplican como los fractales que componen al copo de nieve, hasta que un silencio anticipa una explosi\u00f3n de fuegos artificiales: las notas aceleran, se festejan mutuamente. Bandadas, cultivos, mareas, estaciones: el tiempo se celebra a s\u00ed mismo, enamorado de su propia simetr\u00eda: compases que operan como sintagmas, armaduras que mutan en una gram\u00e1tica vol\u00e1til y se estallan como part\u00edculas en un colisionador de hadrones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando regresas a la superficie, Raiza te espera con rostro satisfecho:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMe alegra que al fin percibas las <em>Variaciones Goldberg <\/em>como yo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No puedes evitar darle un abrazo cuando se marcha, ante la fortuna de haber descubierto lo que parece un nivel secreto de la existencia. Apenas se cierra la puerta tras de ti, suena el timbre nuevamente. \u00bfOlvid\u00f3 algo? Abres sin fijarte por la mirilla y te encuentras con una chica morena de pelo chino. Tardas un segundo en reconocerla: eres t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corr\u00edan por las avenidas oscuras escuchando canciones desconocidas en el est\u00e9reo del coche, mientras el cielo brillaba con el sordo resplandor de una pantalla muerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cTodo esto es est\u00fapido\u201d, lament\u00f3 Cirice mientras apoyaba el brazo sobre el respaldo de tu asiento, girada completamente hacia atr\u00e1s para ver a sus persecutores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo creo que haya sido est\u00fapido\u201d, respondiste sin quitar los ojos del volante. Rebasabas a los dem\u00e1s coches por la autopista como si estuvieran en un juego. \u201cHa sido muchas cosas\u201d, rezaste para ti antes de meter la siguiente velocidad y dejar que el impulso las pegara contra los asientos, \u201cpero no est\u00fapido\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cIgual no s\u00e9 c\u00f3mo se te pudo haber ocurrido\u201d, respondi\u00f3 Cirice. Ahora estaba sentada a tu lado en la cama. \u00bfC\u00f3mo llegaron hasta aqu\u00ed? La cabeza te zumbaba como en el primer d\u00eda. Te sobaste la frente con la palma ante la corazonada de que tu consciencia requer\u00eda una patada, en el viejo o en el actual sentido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMe siento mejor, de verdad\u201d, sentenciaste, aunque en el fondo sab\u00edas que la gram\u00e1tica del mundo se hab\u00eda trastocado, que los hechos ocurr\u00edan en una conjugaci\u00f3n distinta y que fuiste depositada en una categor\u00eda liminal, ajena al sue\u00f1o pero tambi\u00e9n al presente. Sumergirte en tu propia experiencia a trav\u00e9s de Raiza te produjo un corto circuito. Tu mente cay\u00f3 en un bucle y Cirice cre\u00eda que no saldr\u00edas de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00a1Incluso te viste a ti misma! \u00bfSabes lo que significa?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cSolo necesito dormir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se despidieron con un beso inexacto, torpe pero no inc\u00f3modo. Cirice insisti\u00f3 en acompa\u00f1arte pero pudo m\u00e1s tu negativa. Caminaste sola hasta tu departamento, sin saber que las bandas transportadoras y los elevadores eran lugares propicios para cerrar los ojos en un coqueteo peligroso con el sue\u00f1o. Fue un camino largo y al sentir que te desvanec\u00edas decidiste comprar una coca en el oxxo de un pasillo. Mientras la beb\u00edas con premura, otro cliente del local te pregunt\u00f3 si eras t\u00fa la chica de los videos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda reconocerte si todo se grababa desde tu perspectiva y nunca fuiste simpatizante de los espejos? Pero cuando volteaste para responder tus ojos dieron con un reflejo aterrador: te viste, de nuevo, a ti misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan tu ma\u2019, te encontraron desmayada en un pasillo del edificio. Dormiste tres d\u00edas con sus noches. No despertaste ni para orinar ni para comer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfMe busc\u00f3 alguien?\u201d.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie toc\u00f3. Nadie escribi\u00f3. Nadie marc\u00f3 tampoco. Que no te zumbara la cabeza era un augurio prometedor, como si las fronteras del mundo se restituyeran lentamente. Entraste al foro para saber de tus fans pero no hab\u00eda nadie que hablara de ustedes. Las menciones a su obra se hab\u00edan borrado. Sab\u00edas que pasar\u00eda, que tarde o temprano alguien tendr\u00eda miedo de compartir un producto peligroso, que la polic\u00eda cibern\u00e9tica intervendr\u00eda los dominios donde ocurri\u00f3 tu estrellato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero as\u00ed como se borraron los an\u00e1lisis de sus videos, las menciones y los chats donde acordaban entregas, tambi\u00e9n se borr\u00f3 Cirice. Dej\u00f3 de estar al otro lado de la l\u00ednea, al otro lado de la pantalla, al otro lado de la puerta. Te pareci\u00f3 un acto de prudencia ante el posible acecho policiaco y resolviste hacer lo propio: volviste a fre\u00edr carne impresa que los dem\u00e1s llamaban pollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vez en cuando te asaltaba una migra\u00f1a que describ\u00edas como un cuchillo atravesado entre tus o\u00eddos y tambi\u00e9n, en ocasiones, el pollo frito te sab\u00eda al aire salado de una costa repentina. Con frecuencia transicionabas de un espacio a otro como en un sue\u00f1o: la puerta del ba\u00f1o llevaba al parque, el elevador de tu edificio se abr\u00eda en un vag\u00f3n de metro. Esas fueron las secuelas m\u00e1s graves por el uso prohibido de Min, consola en cuyo nombre vislumbraste la vaga uni\u00f3n de tres hom\u00f3fonos: <em>mean<\/em>, \u201cmalo\u201d, <em>mean<\/em>, \u201csignificar\u201d, \u6c11, \u201cpersonas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; So\u00f1aste con Cirice una noche y fue simple, tambi\u00e9n cruel. Ella llegaba al Kentucky a comprar pollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cTe he visto en los elevadores. \u00bfEres nueva en el edificio?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfSe nota mucho que no soy de aqu\u00ed? \u00bfEs el acento?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despertaste llorando ante el preciso recuerdo del d\u00eda en que se conocieron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Saliste de casa en piyama, la corriente de aire que flu\u00eda por el pasillo sec\u00f3 tus p\u00f3mulos h\u00famedos. A esta hora de la madrugada casi pod\u00edas escuchar los enjambres de drones encender sus aspas en el techo. \u00bfQu\u00e9 tal que Cirice solamente te ignoraba? \u00bfQu\u00e9 tal que segu\u00eda all\u00e1 arriba? Tocaste con el pu\u00f1o, sorrajaste el timbre y asomaste los ojos por debajo de la puerta: las luces de los coches iluminaban las autopistas sobre Insurgentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lloraste sentada en el piso, con la espalda recargada en la puerta hasta que escuchaste un cerrojo que se abr\u00eda. Te paraste de un brinco y volteaste hacia la puerta. Del otro lado estabas t\u00fa, con tus chinos y tu sudadera, como si te hubieras dividido desde el d\u00eda en que conociste a Raiza y apenas volvieras a encontrarte. Los drones sonaban cada vez m\u00e1s cerca. Tu doble extendi\u00f3 una pantalla hacia ti:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2819&nbsp; \u2811&nbsp; \u280e&nbsp; \u280f&nbsp; \u280a&nbsp; \u2811&nbsp; \u2817&nbsp; \u281e&nbsp; \u2801<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2819&nbsp; \u2811&nbsp; \u280e&nbsp; \u280f&nbsp; \u280a&nbsp; \u2811&nbsp; \u2817&nbsp; \u281e&nbsp; \u2801<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2819&nbsp; \u2811&nbsp; \u280e&nbsp; \u280f&nbsp; \u280a&nbsp; \u2811&nbsp; \u2817&nbsp; \u281e&nbsp; \u2801<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2819&nbsp; \u2811&nbsp; \u280e&nbsp; \u280f&nbsp; \u280a&nbsp; \u2811&nbsp; \u2817&nbsp; \u281e&nbsp; \u2801<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las letras se borraban y reescrib\u00edan una y otra vez sin que ella interviniera:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 10100001 01000100 01000101 01010011 01010000 01001001 01000101 01010010 01010100 01000001 00100001 00100000<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D35\u03c03r\u305f<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u0250\u0287\u0279\u01dd\u0131ds\u01ddp<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1DESPIERTA!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cirice te sosten\u00eda en un abrazo ag\u00f3nico, entre sollozos y porfavores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cFui por el desayuno y cuando abriste la puerta te derrumbaste en el piso. No despertabas y no sab\u00eda a qui\u00e9n marcar, no sab\u00eda qu\u00e9 estaba pasando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfD\u00f3nde estamos?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEn el elevador, no pude despertarte y esto fue lo mejor que se me ocurri\u00f3, tenemos que irnos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tus brazos estaban posados en un carrito de supermercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfDe d\u00f3nde sacaste esto? S\u00e1came de aqu\u00ed\u201d. Intentas levantarte del carrito, pero tu cuerpo est\u00e1 dormido y eso te hace dudar. \u201c\u00bfEstoy so\u00f1ando?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cPinche <em>timing<\/em>, la neta\u2026 Si esto fuera un sue\u00f1o igual tendr\u00edamos que irnos. De verdad lo siento. Deb\u00ed insistir en que no usaras las rebanadas, deb\u00ed obligarte, deb\u00ed estar cuando lleg\u00f3 esa pinche vieja\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cSiento como si no te hubiera visto en meses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cAs\u00ed es caer en un bucle, pens\u00e9 que no saldr\u00edas\u201d, dijo Cirice y sospechaste que cuidar de ti, mientras estabas perdida en tu propia mente, fueron los minutos m\u00e1s largos de su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salieron del elevador hacia el estacionamiento. Cirice dec\u00eda que todo el tiempo que dormiste los drones azules de la polic\u00eda rondaron frente a su ventana. Aunque ella no dejara de reprocharte lo que hiciste con Raiza, t\u00fa no te arrepent\u00edas: lo que viste en tu mente, vista a trav\u00e9s de Raiza, vali\u00f3 cada posible consecuencia. Ahora mismo, mientras Cirice te abr\u00eda la puerta del coche, t\u00fa reproduc\u00edas esas melod\u00edas as\u00edntotas en tu cabeza. Tal vez estabas medio dormida a\u00fan, tal vez hab\u00eda glitches permanentes en tu l\u00f3bulo frontal, pero la escena corr\u00eda en c\u00e1mara lenta mientras sonaba de nuevo esa m\u00fasica de otro siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era de madrugada, sombras recorr\u00edan las alturas del edificio en tu b\u00fasqueda, Cirice sali\u00f3 disparada hacia la avenida y de inmediato se incorpor\u00f3 al carril subterr\u00e1neo de Insurgentes, flanqueado por anuncios fugaces y se\u00f1ales de tr\u00e1nsito. Salieron a Reforma y anduvieron un par de cuadras en la superficie, entre los camellones con \u00e1rboles y los hologramas publicitarios, hasta que tomaron la rampa hacia la autopista elevada. Mientras sub\u00edan, la ciudad se mostr\u00f3 ante ustedes como enjambres de servidores en pasillos oscuros y cuando llegaron al punto m\u00e1s alto de la autopista, la m\u00fasica en tu cabeza lleg\u00f3 a su fin, al mismo tiempo que los drones prend\u00edan sus sirenas detr\u00e1s de ustedes. La noche dej\u00f3 de ocurrir en c\u00e1mara lenta: Cirice rebasaba, aceleraba, se frustraba cuando un coche la obligaba a bajar la velocidad y cortar por el lado. Parec\u00eda que los autom\u00f3viles dejaban de correr junto con ustedes para convertirse en obst\u00e1culos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cConozco a alguien m\u00e1s al sur. Si la libramos, \u00e9l podr\u00eda ayudarnos de alguna forma\u201d, explic\u00f3 Cirice sin voltear a verte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero nadie puede huir sin resistencia y el \u00faltimo escenario siempre es el m\u00e1s dif\u00edcil: los drones detr\u00e1s suyo se convirtieron en una parvada de luces rojas y azules, las sirenas y las aspas siempre estaban a punto de alcanzarlas. Bajaron un piso en la autopista y as\u00ed despistaron brevemente a los drones; al siguiente nivel las esperaban dos patrullas aut\u00f3nomas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No les dispararon porque era un riesgo para otros humanos, pero tampoco importaba. Su apuesta era m\u00e1s simple: ustedes ten\u00edan que detenerse, nadie puede correr indefinidamente en esta ciudad. No importaba que este par de fugitivas estuviera cada vez m\u00e1s cerca de la carretera hacia el sur donde acaba la jurisdicci\u00f3n de los drones, en alg\u00fan momento ten\u00eda que llegar el tr\u00e1fico que las obligara a presionar el freno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aunque no sol\u00edan aventurarse a volar bajo techo, los enjambres las alcanzaron antes de que ustedes pudieran cambiar de piso nuevamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfC\u00f3mo se bajan los vidrios?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfPor qu\u00e9 co\u00f1o quieres bajar los vidrios?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cSolo dime c\u00f3mo se bajan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Giraste la manija tan r\u00e1pido como permiti\u00f3 tu inexperiencia. Los drones flotaban ante ti como una sola pared que mide a cada instante la distancia entre cada elemento, capaces de volar a mil\u00edmetros del robot m\u00e1s pr\u00f3ximo sin rozarse siquiera. Pero esa misma precisi\u00f3n result\u00f3 ser una debilidad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te quitaste la sudadera y la enrollaste hasta conseguir una bola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo es en serio\u201d, dijo Cirice, incr\u00e9dula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ese entonces, t\u00fa ya hab\u00edas sacado el brazo por la ventanilla. Aventaste la prenda que primero choc\u00f3 contra el vidrio del asiento trasero, antes de ser arrancada por una r\u00e1faga bienhechora. El viento extendi\u00f3 tu sudadera en el aire y ascendi\u00f3 hasta los drones, incapaces de esquivar el impacto: detr\u00e1s de cada explosi\u00f3n sigui\u00f3 otra, detr\u00e1s de cada choque de aspas hubo uno m\u00e1s y detr\u00e1s de ustedes se levant\u00f3 una columna de fuego y escombros que fren\u00f3 a las dem\u00e1s patrullas, mientras ustedes continuaban la huida viendo de frente hacia la carretera del sur. \u00bfHab\u00edan librado la persecuci\u00f3n? \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo? Sospechaste que siempre estuvieron inmersas en un juego m\u00e1s grande, que trascend\u00eda las vidas y las generaciones. No hab\u00eda c\u00f3digos secretos. No hab\u00eda segundas oportunidades. Si las capturaban, los custodios usar\u00edan un parche de Min para vigilar tus pensamientos durante toda tu sentencia. Y si no las deten\u00edan ahora, acaso la carrera ya no podr\u00eda parar nunca.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Corr\u00edan por la carretera oscura escuchando canciones viejas en el est\u00e9reo del autom\u00f3vil, mientras el cielo se abr\u00eda ante ustedes con todas sus constelaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c\u00bfLas hab\u00edas visto as\u00ed?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Apoyaste las manos en el tablero y acercaste la cabeza al parabrisas con los ojos viendo hacia arriba: las cintilaciones del Zodiaco sobre la sombra de nuestras conciencias. Dudaste si segu\u00edas en la zona fronteriza desprovista de presente, donde todo parec\u00eda ya ocurrido, ya vivido, ya so\u00f1ado: el cielo estaba lleno de pixeles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo las hab\u00eda visto nunca\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>She has buttonhooks in her eyeswith which she fastens on to every foot of existence and onto every shoestring rumor&nbsp; of the nature of reality&nbsp; Lawrence Ferlinghetti&nbsp; Corren por las avenidas oscuras escuchando canciones viejas en el est\u00e9reo del coche, mientras el cielo brilla con el sordo resplandor de una pantalla muerta. Te gustar\u00eda decir &#8230; <a title=\"Mil millones de terabytes hacia ti misma\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56591\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Mil millones de terabytes hacia ti misma\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60238,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[19],"tags":[470,2077,2078,2028,2079,364],"ppma_author":[2914],"class_list":["post-56591","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","tag-ciudad-de-mexico","tag-diler","tag-futurismo","tag-lesbianas","tag-pixeles","tag-recuerdos","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2914,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"elisa-de-gortari-aguilar","display_name":"Elisa de Gortari Aguilar","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"Elisa de Gortari (Ciudad de M\u00e9xico, 1988) es autora de la novela Todo lo que amamos y dejamos atr\u00e1s (Alfaguara, 2024) y del poemario C\u00f3digo Konami (Provincianos, 2022)."}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=56591"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60239,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56591\/revisions\/60239"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/60238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=56591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=56591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=56591"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=56591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}