{"id":56201,"date":"2025-04-11T08:15:46","date_gmt":"2025-04-11T14:15:46","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56201"},"modified":"2025-04-22T21:35:50","modified_gmt":"2025-04-22T21:35:50","slug":"raul-gomez-jattin-tranquilos-que-solo-a-mi-suelo-hacer-dano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56201","title":{"rendered":"RA\u00daL G\u00d3MEZ JATTIN: <em>\u201cTRANQUILOS \/ QUE S\u00d3LO A M\u00cd \/ SUELO HACER DA\u00d1O\u201d<\/em>"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pr\u00f3logo del libro &#8220;Amanecer en el Valle del Sin\u00fa. Antolog\u00eda po\u00e9tica&#8221; de Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin. FCE, 2004. Novena reimpresi\u00f3n, 2025.<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>I<\/strong>. <strong>La vida: \u201cValorar al loco\u201d<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin (1945\u20131997) nace y muere en Cartagena. En su siglo, y entre otros muchos acontecimientos, se institucionaliza la Violencia, la pol\u00edtica devasta el \u00e1nimo civilizado pero no lo suprime, van renov\u00e1ndose las inhibiciones y los prejuicios de \u201cla moral\u201d, la tecnolog\u00eda se convierte en la m\u00e1s favorecida de las religiones civiles, y la globalizaci\u00f3n modifica de ra\u00edz la idea de <em>provincia<\/em>. G\u00f3mez Jattin, en diversos sentidos, ejerce libertades ya irrenunciables y, por eso, se opone a su tiempo social, que insist\u00eda en negarlas, y sin embargo, y aunque el t\u00e9rmino en funci\u00f3n suya le disgustaba, su imagen m\u00e1s divulgada es la de un \u201cpoeta maldito\u201d levemente actualizado, una criatura que escandaliza a lo muy decimon\u00f3nico del siglo XX de la provincia colombiana, muy posiblemente un Porfirio Barba Jacob que no abandon\u00f3 Colombia, no se dej\u00f3 seducir por el nomadismo, us\u00f3 coca\u00edna en vez de <em>hashish<\/em>, revis\u00f3 a diario la bit\u00e1cora de su autodestrucci\u00f3n, y vio en su estar siempre \u201cfuera de \u00f3rbita\u201d la materia prima de su literatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debido a la falta de hospitales en Ceret\u00e9, su infalsificable lugar natal, G\u00f3mez Jattin nace en Cartagena. En primera y \u00faltima instancia su obra es el espacio autobiogr\u00e1fico donde se unifican el personaje po\u00e9tico y la persona y \u2014tal y como lo precisa Heriberto Fiorillo en <em>Arde Ra\u00fal<\/em>, su investigaci\u00f3n imprescindible que es la base informativa de estas notas\u2014 no hay distancias significativas entre el Yo de los poemas y el Yo de la realidad, enfrentado al acoso y la tragedia. Por ese af\u00e1nde hacer y ser literatura, el orgullo de los inicios se deposita en la sabidur\u00eda tempranera:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre era un hombre muy culto, el \u00fanico hombre culto de Ceret\u00e9, con la \u00fanica biblioteca que ten\u00eda all\u00ed libros de Shakespeare, Balzac, Anatole France, Stendhal, Queiroz, los novelistas rusos y otros vol\u00famenes de antropolog\u00eda, historia, mitolog\u00eda y, como es natural, de ciencias pol\u00edticas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vanidad de Ra\u00fal se funda en su precocidad intelectual. Una trayectoria tan accidentada requiere de alguna fijeza ut\u00f3pica, que en este caso resulta el hogar s\u00f3lido del conocimiento, lo que s\u00ed resguarda contra la disipaci\u00f3n de todos los d\u00edas. De all\u00ed el aprecio sin l\u00edmites de G\u00f3mez Jattin a la herencia del padre: \u201cNo s\u00f3lo me ense\u00f1\u00f3 a leer sino a apreciar la historia, la filosof\u00eda, la geograf\u00eda, la astronom\u00eda, a diferenciar un adjetivo de otro, a cultivar vegetales, a injertar naranjos\u201d. Antes de aislarse en la ca\u00edda, no de la clase social o del porvenir brillante al que nunca aspir\u00f3, sino de la ambici\u00f3n de ser considerado alguien en su pueblo, G\u00f3mez Jattin disfruta del saber literario:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando le\u00ed el primero (de los vol\u00famenes de <em>Las mil y<\/em> <em>una noches<\/em>) pens\u00e9 en ser escritor. Despu\u00e9s, mi padre me sorprendi\u00f3 leyendo el segundo debajo de la cama y, por casualidad, pens\u00f3 lo mismo. Dijo que me hab\u00eda observado y que yo, a mis seis a\u00f1os, ten\u00eda un esp\u00edritu admirable; tan admirable como el hecho de que no solamente supiera de memoria pedazos de poemas sino que estuviera leyendo un libro de esas dimensiones. Entonces me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 no pensaba en llegar a ser cuentista o novelista.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo central de estas presunciones no es el recuerdo de un prodigioso ni\u00f1o de seis a\u00f1os, sino la disposici\u00f3n an\u00edmica de quien pertenecer\u00e1 a Ceret\u00e9 a trav\u00e9s del rechazo y el encono. G\u00f3mez Jattin, animal perseguido, describe su ostracismo:<br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ceret\u00e9, donde am\u00e9 y sufr\u00ed, es una parte de m\u00ed. Sus gentes me persiguieron. Me vieron desde ni\u00f1o como un animal raro que llevaba una vida improductiva, leyendo libros y ensuciando papeles. No los culpo porque no hab\u00edan tenido hasta entonces antecedente alguno que les ayudara a comprender la presencia de un artista. Ni mi poes\u00eda ni mi vida estuvieron dirigidas a ellos. Por el contrario mis poemas se nutrieron de sus vidas. Ellos se burlaban con un toque de estupidez e ignorancia. <em>Pueblerinos, altanera multitud que quer\u00eda imponerme una verdad no<\/em> <em>hecha a mi ser ni medida&#8230;<\/em><br><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00f3mez Jattin vive en su cuerpo \u201ccomo un condenado\u201d, ese cuerpo \u201cen el cual la vida ya anochece\u201d. Como el poeta mexicano Carlos Pellicer podr\u00eda decir: \u201cMudo esp\u00edo \/ mientras alguien voraz a m\u00ed me observa\u201d. Acecha sus propias reacciones y su apetito amoroso; su culto al arte y la belleza; sus devociones literarias (que incluyen a Rimbaud, Borges, Stendhal y Plat\u00f3n); su juego con la locura (\u201cYo nunca perd\u00ed el contacto mental con la realidad. Un loco no puede crear. Y yo tan l\u00facido que hasta loco fui\u201d); el olor a infierno y muerte de su fisiolog\u00eda; su idea de la soledad como un retrato de grupo y de familia; su deseo de crear, por la sola acci\u00f3n de la vehemencia, escenas \u00fanicas (su padre agoniza, \u00e9l le da morfina y, ya desnudo, le baila flamenco sobre un taburete); su huelga de hambre de 29 d\u00edas al no soportar un tratamiento de rehabilitaci\u00f3n en un hospital; sus agresiones a la familia; su deambular por cl\u00ednicas y su andar por entre la marihuana, el bazuco y la coca; su atroz etapa final en Cartagena, en el parque y la calle de San Diego, tal y como lo narra en su libro Vladimir Marinovich:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo ve\u00edamos durante el d\u00eda sentado en las bancas del parque o acostado en el piso pelado del p\u00f3rtico de la escuela, vestido de camisas y pantalones de colores chillones, siempre sin zapatos, bailando boleros, tangos, cumbias, cantando rancheras y trozos de vallenatos, haciendo morisquetas, poni\u00e9ndonos apodos cuando pas\u00e1bamos cerca de \u00e9l para luego re\u00edrse a carcajadas, murmurando, enamorando a los amigos y conocidos con palabras obscenas, para luego pasar a la agresividad de un momento a otro tir\u00e1ndonos lo que beb\u00eda en ese momento, incluso bebidas calientes, quit\u00e1ndonos a la fuerza billetes, monedas, billeteras, bolsos, aretes, cadenas, pulseras, o jalando pelo o agarrando en las partes \u00edntimas a las mujeres, o meti\u00e9ndosenos en la tienda <em>La Placita<\/em>, en la esquina con la calle Camposanto y Tumbamuertos, para pedirnos o quitarnos de la boca pan, pud\u00edn, empanada, galleta, pasabocas, gaseosa, cerveza, cigarrillo, lo que uno estuviera comiendo, bebiendo o fumando. Entonces era el Ra\u00fal terrible, el que se met\u00eda con todo el mundo, el que estaba expuesto a respuestas mayores, el que no se dejaba ayudar, cosa muy dif\u00edcil, casi un milagro.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ra\u00fal, desde la carencia de l\u00edmites, se propone igualar la vida y la obra, y como suele suceder, la persona hace a un lado con violencia al personaje po\u00e9tico, ya todo \u00e9l un fest\u00edn de incoherencia y desesperaci\u00f3n. Las \u00faltimas horas de G\u00f3mez Jattin son alucinantes, a la fuerza. Al doctor Adolfo Berm\u00fadez, uno de sus psiquiatras, le regala un animalito (\u201cLos caballitos de mar son hermafroditas\u201d), en la c\u00e1rcel, a donde le llevan por unas horas, derriba unos tanques de basura, y al salir sigue bebiendo. A las 7:40 de la ma\u00f1ana un autob\u00fas lo atropella. Se ignora si fue suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante su fuerza, la leyenda de G\u00f3mez Jattin no oscurece su poes\u00eda; en todo caso, se incorpora a la obra como emanaci\u00f3n amarga y tr\u00e1gica, pero no, nunca es m\u00e1s persuasiva que la belleza tr\u00e1gica de sus poemas, y esto es as\u00ed porque si Ra\u00fal va al fondo de sus emociones y jam\u00e1s cede en el af\u00e1n literario, all\u00ed no oculta nada, siempre mantiene el control expresivo, y al verterse trasciende la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n en p\u00fablico. \u00c9l se revela, no se confiesa, no lo necesita porque la conciencia de culpa se diluye en los textos, que tambi\u00e9n equilibran o neutralizan la vanagloria y la modestia: Es, dice en \u201cEl Dios que adora\u201d, un ser supremo en su pueblo<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque me inclino ante quien me regala<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">unas granadillas o una sonrisa de su heredad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O porque voy donde sus habitantes recios<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a mendigar una moneda o una camisa y me la dan<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque vigilo el cielo con ojos de gavil\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y lo nombro en mis versos. Porque soy solo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque dorm\u00ed siete meses en una mecedora<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y cinco en las aceras de una ciudad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque a la riqueza miro de perfil<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">mas no con odio&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>II<\/strong>. <strong>De la autobiograf\u00eda como testimonio de una especie<\/strong> <strong>en extinci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A G\u00f3mez Jattin le importa, de modo casi literal, internarse en sus textos, adoptar la identidad que \u00e9stos le conceden. A la estrategia inmemorial del \u201ccanje de realidades\u201d (la palabra escrita como la vida alterna), llega casi desde el principio, pero como muy pocos padece la unidad salvaje de los dos mundos. Lo vivido y lo escrito se van integrando: la madre \u2014acusada de ad\u00faltera\u2014 auspicia su sensibilidad \u201c\u00e1rabe\u201d, otro espacio de la otredad; la precocidad es el primer alejamiento del medio social entregado a los conocimientos tard\u00edos y circulares; la homosexualidad y la drogadicci\u00f3n son vivencias plenas y son, al consignarse en la p\u00e1gina, aceptaci\u00f3n de la mirada social y paseos desafiantes por el escaparate; la humildad y el protagonismo resultan igual cosa: soy Nadie y soy tu arquetipo, lector; la locura es una verdad un\u00e1nime (\u201cCOMO YERBA FUI y no me fumaron\u201d); las amistades cercan\u00edsimas est\u00e1n all\u00ed \u201ccomo \/ un Jano bifronte que mira hacia lados opuestos\u201d, y les toca soportar el vandalismo del poeta; las b\u00fasquedas del amor son \u201cun s\u00e1tiro en cuerpos ocasionales\u201d, y la confesi\u00f3n hace del cinismo un muro de lamentaciones:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Emilia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si primero conoc\u00ed la teta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que la bragueta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">por qu\u00e9<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">oh dulce madre<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">vivo en los reinos del temblor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cuando \u00e9l est\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y cuando no<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en los de la desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">mi alma si acaso notar\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tu desaparici\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es primero en el caso de G\u00f3mez Jattin: el personaje po\u00e9tico, todo construido de asimilaci\u00f3n de los rechazos y de certificaciones del esp\u00edritu exc\u00e9ntrico, o la persona, empe\u00f1ada en volverse el gran tema de su poes\u00eda? El dilema o, si se quiere, el enredo, no desemboca en la querella sino en la complementaci\u00f3n. En el \u201cpara\u00edso perdido\u201d de G\u00f3mez Jattin el dolor es tan real como las met\u00e1foras, y la desdicha es no convertir los poemas en exorcismos (En el poema de Milton, el demonio le dice a Dios: \u201c\u00bfAcaso te ped\u00ed \/ que me elevaras desde las tinieblas?\u201d). El invento quiere ser el bi\u00f3grafo del inventor, y la poes\u00eda aloja la locura, la vagancia, la condici\u00f3n homosexual, y, en un sentido liberador, la marginalidad como materia misma de la escritura:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conjuro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los habitantes de mi aldea<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">dicen que soy un hombre<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">despreciable y peligroso<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no andan muy equivocados<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despreciable y Peligroso<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso ha hecho de m\u00ed la poes\u00eda y el amor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1ores habitantes<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tranquilos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que s\u00f3lo a m\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">suelo hacer da\u00f1o<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y s\u00ed que se lastima, y s\u00ed que es irrevocable su decisi\u00f3n de no concederse tregua, de salir desnudo a la calle, de escribir en tormentas del insomnio, de irritar y lastimar a los que lo quieren y lo admiran. No puede evitarlo y el \u00fanico sistema de explicaci\u00f3n son los poemas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00cdntimas preguntas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe profesi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Loco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe vocaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lerdo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe ambici\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Terco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe formaci\u00f3n? \u00c1ngel<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y ni a\u00fan as\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pudo contrarrestar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el cabrilleo de los ojos de Jorge<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe fornicaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lento<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desprecio por los habitantes de su pueblo, tan irreal y tan reconocible (mediocridad, prejuicios, carencia de alma), domina al personaje po\u00e9tico, embajador plenipotenciario de la persona, que al evocar los hostigamientos se une al Ra\u00fal de los sufrimientos realmente existentes en la tarea de desprenderse al un\u00edsono de sus dependencias aborrecibles (el respeto social, el nivel de calidad de la vida, la ansiedad de ver el reconocimiento de su obra). La urgencia de liberarse de las dos c\u00e1rceles lleva a G\u00f3mez Jattin al vaiv\u00e9n interminable entre la arrogancia y la humildad, entre el egocentrismo y el ascetismo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces empec\u00e9 a sobrevivir de la musa, llevando una vida de asceta que me proporcion\u00f3 cierta felicidad muy austera y dif\u00edcilmente lograda, lo m\u00e1s cercano al placer metaf\u00edsico. Mis \u00faltimos a\u00f1os oscilaron entre la mendicidad en las calles, el domicilio de aceras y parques y las numerosas y m\u00e1s o menos prolongadas estad\u00edas en diferentes cl\u00ednicas psiqui\u00e1tricas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero nunca dej\u00e9 de escribir.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda dejar de hacerlo quien s\u00f3lo localiza lo humano en lo escrito: \u201cLa poes\u00eda es la \u00fanica compa\u00f1era \/ acost\u00fambrate a sus cuchillos \/ que es la \u00fanica\u201d?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>III<\/strong>. <strong>Las tradiciones de G\u00f3mez Jattin<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ra\u00fal vive el ensimismamiento, y da vueltas en torno a pasiones elementales y complejas. Si Porfirio Barba Jacob es su antih\u00e9roe heroico, \u00e9l va m\u00e1s all\u00e1 al s\u00f3lo admitir el \u00e9xtasis de la desintegraci\u00f3n. Si su poes\u00eda tiende a constituirse en el retrato exacto del modo en que se percibe a s\u00ed mismo, es tambi\u00e9n una antolog\u00eda de las im\u00e1genes que giran sobre los abismos de la alteraci\u00f3n ps\u00edquica, y que le multiplican el alma como panes y peces de la par\u00e1bola b\u00edblica. \u00c9l es legi\u00f3n precisamente porque reparte su soledad con animosidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ellos y mi ser an\u00f3nimo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin todos sus amigos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es Ra\u00fal G\u00f3mez ninguno cuando pasa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando pasa todos son todos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie soy yo Nadie soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por qu\u00e9 querr\u00e1 esa gente mi persona<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">si Ra\u00fal es nadie Pienso yo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si es mi vida una reuni\u00f3n de ellos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que pasan por mi centro y se llevan mi dolor&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed las presencias po\u00e9ticas en su obra sean, como en todo escritor, muy diversas, la relaci\u00f3n de G\u00f3mez Jattin con la poes\u00eda colombiana es muy profunda, y, adem\u00e1s de Barba Jacob, su sistema de correspondencias incluye en primer\u00edsimo t\u00e9rmino a Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva, \u00c1lvaro Mutis y Jaime Jaramillo Escobar. El v\u00ednculo es po\u00e9tico y existencial. Silva es el mito inmaculado, la muerte joven y por mano propia, la leyenda con zonas ambiguas, la sentencia en la pared (la condena a la infelicidad de un Edgar Allan Poe de \u201co\u00eddo fatigado por vigilias y excesos\u201d). Barba Jacob va al fondo de las pasiones trituradoras, no se exime de nada, grita la legitimidad de sus amores prohibidos y conjunta su verdad emotiva y la escritura desgarrada sobre su cuerpo. Exclama en \u201cLa canci\u00f3n de la vida profunda\u201d, poema mayor de la poes\u00eda colombiana seg\u00fan G\u00f3mez Jattin:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay d\u00edas en que somos tan s\u00f3rdidos, tan s\u00f3rdidos,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">como la entra\u00f1a oscura de oscuro pedernal:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">la noche nos sorprende, con sus profusas l\u00e1mparas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en r\u00fatilas monedas tasando el Bien y el Mal.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Jaramillo Escobar tambi\u00e9n lo deslumbra el mundo cl\u00e1sico, y sus amores como estatuas, en un mundo de dioses que gobiernan, traicionan, fornican. Es osado y no demanda treguas o amnist\u00edas, es un guerrero del ascetismo. Y Mutis, torrencial, orientado tambi\u00e9n por la cultura cl\u00e1sica, en <em>Diario de Lecumberri<\/em> levanta el infortunio a niveles de haza\u00f1a, algo muy del agrado de G\u00f3mez Jattin. A las afinidades literarias las fortalecen las afinidades existenciales en los casos de Barba Jacob y Jaramillo Escobar, dos marginales por elecci\u00f3n. En el caso del primero la locura consiste en apartarse de la diosa perra del \u00e9xito, y en el amor sin titubeos a la transgresi\u00f3n; sin embargo, conserva el sentido de sobrevivencia que en casos de apuro lo lleva a optar por la picaresca. Falta se\u00f1alar una diferencia notoria: Barba Jacob es modernista y su ideolog\u00eda surge de la euforia y la \u201cextra\u00f1eza\u201d del lenguaje, de las palabras \u00fanicas como <em>acuarim\u00e1ntima.<\/em> El sonido po\u00e9tico le impone un rumbo a las emociones, y \u00e9sta es la clave del distanciamiento hist\u00f3rico con poetas como G\u00f3mez Jattin, gobernado por la sencillez:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desencuentros<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah desdichados padres<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cu\u00e1nto desenga\u00f1o trajo a su noble vejez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el hijo menor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el m\u00e1s inteligente<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vez de abogado respetable<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">marihuano conocido<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vez del esposo amante<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">un solter\u00f3n precavido<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vez de hijos unos menesterosos poemas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pecado tremendo est\u00e1 purgando<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ese honrado par de viejos? \u00bfInnombrable?&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A G\u00f3mez Jattin le seduce el poder de transparencia del ideograma, y de all\u00ed por ejemplo su gusto por la poes\u00eda de Luis Carlos L\u00f3pez (\u201ctengo gran influencia de L\u00f3pez, en el mejor sentido\u201d). Esa presencia la localizo en los procedimientos que hacen del pueblo natal la cueva de las nostalgias culpables (por las solteronas, los poetas que desisten de la aventura y se humillan ante los poderosos, el organillo que acaricia las desilusiones, las quimeras que se van a pique oyendo las pl\u00e1ticas del cura). Y de Jaramillo Escobar extrae, adem\u00e1s del amor compartido por las atm\u00f3sferas de un pasado glorioso, habituado por sus contempor\u00e1neos, el impulso del habla po\u00e9tica que es su aval ante las circunstancias opresivas. En 1983, luego de leer el libro <em>Poemas <\/em>de Ra\u00fal, Jaramillo Escobar le env\u00eda una carta de alborozo, al verlo como heredero de la radicalidad de su movimiento, el nada\u00edsmo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8230;Cuando empezabas apenas a caminar, dabas los primeros pasos de siete leguas, poeta desbocado, lenguaraz, deslenguado, gigant\u00f3n y desnudo, desusado, desmesurado, indomable &#8230;No cabr\u00edas en mi peque\u00f1o cuarto, no cabr\u00edas en esta ciudad (Medell\u00edn), t\u00fa eres el padre de la selva [&#8230;] La poes\u00eda colombiana te estaba necesitando porque nosotros ca\u00edmos en la trampa. T\u00fa eres el \u00fanico que queda libre&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe de Jaramillo Escobar en G\u00f3mez Jattin es tan fuerte que lo alcanza y sacude. No est\u00e1 solo y su experiencia se transfigura liberadoramente en su poes\u00eda. Ra\u00fal contesta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lleg\u00f3 tu carta rumorosa como el viento<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">hab\u00eda lanzado todos los libros a la calle<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y como no estaba el m\u00edo me tir\u00e9 yo mismo a la<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[intemperie<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y vagabundi\u00e9 entre el sonrojo agresivo y triste<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">de esos pobres hombres que me vieron crecer<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">como una bestia tierna que escrib\u00eda y so\u00f1aba<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esos habitantes de un paisaje que adoro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">inc\u00f3modos y apesadumbrados de tener un poeta<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>IV<\/strong>. <strong>El tema prohibido<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la cr\u00f3nica de Fiorillo, el hermano de Ra\u00fal, Rub\u00e9n, halla el origen de la locura en su decisi\u00f3n de asumirse como homosexual: \u201cCreo que en su juventud luch\u00f3 m\u00e1s contra eso que contra su esquizofrenia\u201d. Si me atengo a los textos, lo ocurrido es algo distinto:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un probable Constantino Cavafis a los 19<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta noche asistir\u00e1 a tres ceremonias peligrosas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor entre hombres<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fumar marihuana<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y escribir poemas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ma\u00f1ana se levantar\u00e1 pasado el mediod\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tendr\u00e1 rotos los labios<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rojos los ojos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y otro papel enemigo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le doler\u00e1n los labios de haber besado tanto<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y le arder\u00e1n los ojos como colillas encendidas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ese poema tampoco expresar\u00e1 su llanto<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00f3mez Jattin conoce a Cavafis por las traducciones, las que siempre retienen el tono narrativo y la exploraci\u00f3n de la nostalgia, de la melancol\u00eda agradecida y desencantada. Cavafis habla de Alejandr\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor cu\u00e1nto tiempo dejar\u00e9 que mi mente<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">se desmorone en este sitio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A donde voy, a donde miro,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">contemplo las ruinas ennegrecidas de mi vida, aqu\u00ed,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">donde he estado tantos a\u00f1os,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">desperdici\u00e1ndolos, destruy\u00e9ndolos por entero.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay tristeza, iron\u00eda y resentimiento en Cavafis, pero no hay odio ni diatriba. Y, adem\u00e1s, a varias generaciones de poetas latinoamericanos, no s\u00f3lo <em>gays<\/em>, Cavafis les entrega una clave para extraer regocijo y libertad de la memoria de los hechos \u201cprohibidos\u201d. Nunca se llega a Itaca, nunca se olvidar\u00e1 el cuerpo de las veces en que fue amado, nunca dejar\u00e1 de ser entra\u00f1able el acoplamiento de dos j\u00f3venes en el cuarto alquilado de una taberna. En<em> Hijos del tiempo<\/em>, el libro impecable de G\u00f3mez Jattin, un cl\u00e1sico instant\u00e1neo, Cavafis es la presencia tutelar. La historia se reduce y se ampl\u00eda en los relatos brav\u00edsimos donde toman forma algunos protagonistas de la cultura de Occidente. El texto \u201cScherezada\u201d le pone otro nombre a la imaginaci\u00f3n, que de loca de la casa deviene exigencia de la autocr\u00edtica:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El artista tiene siempre un mortal enemigo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">que lo exten\u00faa en su trabajo interminable<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y que cada noche lo perdona y lo ama: \u00e9l mismo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en \u201cAntinoo\u201d la <em>animula vagula blandula<\/em>, la peque\u00f1a alma blanda, es la del adolescente ce\u00f1ido por el conquistador del planeta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces siento miedo de perder su amor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prefiero ahogarme en el r\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que los dioses se apiaden de mis diecisiete a\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tan ignorante y fr\u00e1gil y peque\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo un amante que es el due\u00f1o del mundo<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En numerosos textos, G\u00f3mez Jattin mezcla lo antiguo y lo moderno al referir, por ejemplo, su orientaci\u00f3n sexual, sus \u201cperversiones\u201d, su entendimiento de la animosidad en torno suyo, su espera de \u201c\u00e1ngeles clandestinos\u201d, su aceptaci\u00f3n de la nueva tem\u00e1tica, que inicia y renueva a la vez, donde las im\u00e1genes legitiman lo aborrecido socialmente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando llegas a mi cielo estoy desnudo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y te gustan las columnas de mis piernas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">para reposar en ellas Y te asombra<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">mi centro con su \u00edmpetu y su flor erecta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y mi caverna de Plat\u00f3n carnal y gn\u00f3stica<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">por donde te escapas hacia la otra vida<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en ese cielo te entregas a ser lo que verdaderamente<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">eres Agresi\u00f3n de besos Colisi\u00f3n de espadas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jadeo que se estrella como un mar contra mi pecho<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">* * *<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la compilaci\u00f3n de los libros y las poes\u00edas sueltas de Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin, el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica acerca a los lectores a un autor excepcional en la historia de la poes\u00eda latinoamericana. La terrible y asombrosa historia de Ra\u00fal es, si se quiere, la puerta de entrada al conocimiento de una obra fundamental, pero lo que deslumbra, dentro de su tem\u00e1tica restringida, son los textos, cada vez menos extra\u00f1os y m\u00e1s arraigados en la sensualidad contempor\u00e1nea, cada vez m\u00e1s llenos de mundo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toma mi mano<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acar\u00edciala con cuidado<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 reci\u00e9n cortada.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo del libro &#8220;Amanecer en el Valle del Sin\u00fa. Antolog\u00eda po\u00e9tica&#8221; de Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin. FCE, 2004. Novena reimpresi\u00f3n, 2025. I. La vida: \u201cValorar al loco\u201d Ra\u00fal G\u00f3mez Jattin (1945\u20131997) nace y muere en Cartagena. En su siglo, y entre otros muchos acontecimientos, se institucionaliza la Violencia, la pol\u00edtica devasta el \u00e1nimo civilizado pero no &#8230; <a title=\"RA\u00daL G\u00d3MEZ JATTIN: \u201cTRANQUILOS \/ QUE S\u00d3LO A M\u00cd \/ SUELO HACER DA\u00d1O\u201d\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56201\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre RA\u00daL G\u00d3MEZ JATTIN: \u201cTRANQUILOS \/ QUE S\u00d3LO A M\u00cd \/ SUELO HACER DA\u00d1O\u201d\">Read more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56378,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_ppma_block_editor_authors":""},"categories":[282],"tags":[458,459,16,460],"ppma_author":[2916],"class_list":["post-56201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto","tag-cartagena","tag-escritores-latinoamericanos","tag-poesia-2","tag-raul-gomez-jattin","infinite-scroll-item"],"acf":[],"authors":[{"term_id":2916,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"carlos-monsivais","display_name":"Carlos Monsiva\u00eds","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=blank&r=g","avatar_alt":"","avatar_decorative":"","author_category":"","first_name":"","last_name":"","user_url":"","job_title":"","description":"N. en el DF y m. en la misma ciudad 1938-2010. Periodista y escritor. Estudi\u00f3 letras y econom\u00eda en la UNAM. Fue profesor de literatura en la Escuela Nacional Preparatoria 1957-61 y secretario de redacci\u00f3n de las revistas Medio Siglo 1956-58, Estaciones 1957-59, Letras Nuevas y Nuevo Cine. Hizo programas para Radio UNAM y dirigi\u00f3 la colecci\u00f3n de discos Voz Viva de M\u00e9xico de la UNAM 1961. Premio Mazatl\u00e1n de Literaura 1988. Becario del Centro Mexicano de escritores 1962-63 y 1967-68, de la Univesridad de Harvard 1965 y de la Fundaci\u00f3n Guggenheim 1997. Creador em\u00e9rito del SNCA 1993. Doctor Honoris causa por las Univesridades de Sonora y Aut\u00f3noma Metropolitana 1995. Ha recibido, entre otros, los premios Nacional de Periodismo 1977, Manuel buend\u00eda 1988, Fernando Ben\u00edtez de Periodismo Cultural 1993, Xavier Villaurrutia 1995, Pr\u00edncipe Claus de Holanda 1998, Lya Kostakowsky 1998, Nacional de Ciencias y Artes 2005 y Premio de Poes\u00eda Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde del Gobierno de Zacatecas 2006. 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