{"id":56196,"date":"2025-04-04T07:00:00","date_gmt":"2025-04-04T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56196"},"modified":"2025-04-22T21:43:51","modified_gmt":"2025-04-22T21:43:51","slug":"un-viejo-nuevo-sistema-algunas-reflexiones-sobre-tres-cuentos-de-saul-bellow","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56196","title":{"rendered":"Un viejo \u2014nuevo\u2014 sistema: <small>Algunas reflexiones sobre tres cuentos de Saul Bellow<\/small>"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna vez escuch\u00e9 que para leer por primera vez a un escritor es bueno empezar por sus cuentos. No s\u00e9 si sea verdad, pero en el caso de la obra de Saul Bellow (1915-2005) habr\u00eda que tomar por cierto este rumor. Aunque hay excepciones notables (Borges es una de ellas), cuando uno entra al universo de la obra de un autor entiende que su ambici\u00f3n est\u00e9tica se concentra en las novelas \u2014m\u00e1s cuando la novela goza de un prestigio a nivel publicitario del que otros g\u00e9neros todav\u00eda adolecen. Sin embargo (tal como sucede tambi\u00e9n con Borges), es en los cuentos donde se condensan las repercusiones literarias, culturales e hist\u00f3ricas de escritores como Bellow, que con el tiempo se convirti\u00f3 en un cl\u00e1sico de la literatura. Nacido en Quebec, pero criado en el peligroso y pobre Chicago de la Gran Depresi\u00f3n, Bellow da cuenta, acaso mejor que ning\u00fan otro, de la crisis econ\u00f3mica de medio siglo de los Estados Unidos. La publicaci\u00f3n en 1975 de <em>El legado de Humboldt<\/em> le mereci\u00f3 el Nobel un a\u00f1o despu\u00e9s, y aunque tras el premio escribi\u00f3 novelas memorables como <em>La verdadera<\/em> (1997) o <em>Ravelstein <\/em>(2000) \u2014esta \u00faltima publicada cinco a\u00f1os antes de su muerte\u2014 han sido sus cuentos los que retratan el contexto de opresi\u00f3n que vivi\u00f3 de joven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En oposici\u00f3n a sus novelas, los relatos de Bellow resumen sus obsesiones, a pesar de su extensi\u00f3n, muchas veces demasiado amplia que, no obstante, por ning\u00fan motivo deber\u00eda hacernos creer que se trata de novelas breves, pues mantienen la tensi\u00f3n a lo largo de las treinta o cuarenta p\u00e1ginas que consta la mayor parte de sus cuentos. La introspecci\u00f3n a la que se inclinan sus personajes desmenuza los temas que distinguen el resto de su obra: la pugna entre la modernidad del presente y el pasado tradicionalista (ortodoxo para muchos de ellos, jud\u00edos inmigrantes), la identidad religiosa como un problema que acompa\u00f1a a distintas generaciones, las crisis existenciales de los protagonistas, el humor como un modo de envolver su vulnerabilidad. Sus cuentos pueden entenderse como alegor\u00edas de la crudeza del <em>zeitgeist<\/em> de posguerra que vivi\u00f3 Bellow, en la paup\u00e9rrima Chicago de los treinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esta raz\u00f3n, la cuent\u00edstica de Saul Bellow resulta reconfortante en la medida en que sus historias retratan con nitidez no solo su tiempo, sino tambi\u00e9n el nuestro, una \u00e9poca bisagra donde la literatura ayuda a resistir el sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico que nos amenaza a diario; bisagra porque vivimos un momento hist\u00f3rico sin precedentes: la humanidad frente a las m\u00e1quinas, lo espiritual y lo artificial conviviendo a diario, la memoria como puente hacia una comunalidad oprimida por los valores ego\u00edstas del capitalismo m\u00e1s rapaz, salvaje, inhumano. Por esta raz\u00f3n, decid\u00ed enfocarme en algunos de los cuentos m\u00e1s importantes de Saul Bellow, los que representan a mi parecer ese momento de inflexi\u00f3n cultural en su obra. Y esta es mi manera de rendir un homenaje a uno de los escritores estadounidenses m\u00e1s prol\u00edficos del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cBuscando al se\u00f1or Green\u201d (1951)<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrito a mediados del siglo pasado, el protagonista de \u201cBuscando al se\u00f1or Green\u201d, George Grebe, se parece tanto a un repartidor de Uber Eats que es dif\u00edcil no solidarizarnos con su desventura. Tiene mucho de la desesperaci\u00f3n que viven constantemente quienes trabajan en situaciones de precariedad y bajo el yugo de un sistema econ\u00f3mico que jam\u00e1s los voltear\u00eda a ver de otro modo que no sea como esclavos al servicio de esta clase de empresas. Grebe es contratado por el ayuntamiento de Chicago para llevar los cheques de beneficencia a los ciudadanos de los barrios m\u00e1s pobres de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Grebe es un don nadie de buen coraz\u00f3n, alguien que al igual que los hombres que busca, necesita el dinero que reparte. Es su primer d\u00eda en ese trabajo, y aunque cre\u00eda que ser\u00eda f\u00e1cil salir a la calle y entregar los sobres a cada ciudadano, su labor resulta tan cansada que por momentos decide declinar y volver a la oficina de su jefe. Pero su dignidad no se lo permite. Debe encontrar a un tal se\u00f1or Tulliver Green, alguien que Grebe imagina como un viejo en silla de ruedas que necesita que le lleven su dinero hasta la puerta de su casa, porque no ha podido ir a cobrarlo por cuenta propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bellow es consciente de los roces que hay entre negros y blancos, y el racismo sistem\u00e1tico en que se mueve Grebe hace que su presencia resulte amenazadora en los barrios pobres de Chicago. Ni el portero ni el tendero ni nadie le ha podido dar informaci\u00f3n sobre el se\u00f1or Green, pero Grebe persiste a pesar de que sabe que a Raynor, su jefe, no le interesa en lo m\u00e1s m\u00ednimo entregar ese dinero. La sensaci\u00f3n de agobio e impotencia que enfrenta Grebe recuerda mucho la burocracia kafkiana: la crudeza de un sistema corrupto que desde\u00f1a a los pobres. Es as\u00ed que durante el trayecto que sigue el protagonista de Bellow, casi como si ocurriera una epifan\u00eda que le revela el <em>status quo<\/em>, Grebe se encuentra a Winston Field, un hombre que se siente obligado a demostrar su val\u00eda por medio de la documentaci\u00f3n que el ayuntamiento pide a esta clase de personas. Field le muestra a Grebe que ese dinero que trae en el sobre es suyo, aunque el repartidor no se lo haya pedido por considerar su gesto como algo sin importancia, en medio de la podredumbre en que vive \u00e9l y los dem\u00e1s ciudadanos negros. Antes de que se vaya, Grebe recibe de boca de Field un discurso que hace que el repartidor se replantee no solo su trabajo en el ayuntamiento, sino sobre todo su funci\u00f3n dentro de los engranajes de un sistema injusto:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cGrebe permaneci\u00f3 sentado, la enrojecida frente emparejada con su pelo bien cortado y las mejillas metidas a los lados del cuello de la camisa. El fuego endurecido brillaba con fuerza dentro de los marcos de cola de pescado y de hierro, pero la habitaci\u00f3n no era confortable. Se qued\u00f3 all\u00ed sentado escuchando al viejo mientras le contaba su plan. El plan consist\u00eda en crear una vez al mes un millonario negro por suscripci\u00f3n popular. Un joven inteligente y de buen coraz\u00f3n que se eligiera cada mes firmar\u00eda un contrato en el que se comprometiese a hacer uso del dinero para iniciar un negocio en el que empleara a negros. Esto se anunciar\u00eda mediante cartas en cadena que ir\u00edan convocando a todos los asalariados negros, los cuales contribuir\u00edan con un d\u00f3lar al mes. En cinco a\u00f1os habr\u00eda sesenta millonarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Eso nos conseguir\u00e1 respeto \u2014dijo con un sonido entrecortado que le sali\u00f3 como algo dicho en extranjero\u2014. Hay que tratar de organizar todo el dinero que se tira en la rueda de la pol\u00edtica y en las carreras de caballos. Mientras te lo puedan quitar, no te van a respetar. El dinero, \u00a1ese es el sol de la raza humana!\u201d (221)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El extraordinario plan del viejo Field despierta en Grebe cierta sensaci\u00f3n de entereza y renueva su justificado objetivo: encontrar al se\u00f1or Green. Las reflexiones entonces se hacen m\u00e1s intensas: Grebe no deja de pensar en el momento exacto en que se jodi\u00f3 la ciudad, qu\u00e9 hizo que se jodiera, qu\u00e9 obligaba a que esos hombres, con los que compart\u00eda \u00fanicamente la desdicha de la pobreza (pero jam\u00e1s las consecuencias del racismo, esa otra violencia estructural), a permanecer desterrados del resto de la ciudad y no llevar a cabo el plan de Field. Porque para \u00e9l, \u201ccasi no sirve de nada tener un nombre si no te pueden encontrar con \u00e9l. No representa nada. Para eso igual le dar\u00eda no tener nombre\u201d (224). Grebe, contra viento y marea, va en busca ya no solo de un nombre, sino de un plan: la promesa de que el individuo importa, debe importar, aunque el sistema lo degrade a la calidad del fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, George Grebe, el repartidor de cheques de beneficencia, encuentra el buz\u00f3n de los Green. Una mujer sale por \u00e9l, no es Tuliver, sino acaso su esposa, que baja las escaleras borracha. La se\u00f1ora Green recibe el sobre y Grebe, aunque sin cumplir plenamente su cometido, satisfecho pero no del todo, por fin entrega el sobre con el dinero prometido.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;\u201cEl viejo sistema\u201d (1967)<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Samuel Braun, cient\u00edfico dedicado a la investigaci\u00f3n gen\u00e9tica y sus repercusiones en la herencia del car\u00e1cter intrafamiliar, toma un caf\u00e9 en la cocina de su casa mientras rememora los antecedentes de su infancia. Su devoci\u00f3n a la ciencia no deja de lado las c\u00e1balas jud\u00edas de su familia, el pensamiento m\u00e1gico de una religi\u00f3n a la que se siente unido menos por la pr\u00e1ctica que por los problemas de sus primos. Para Braun, los procesos moleculares del ADN son la \u201c\u00fanica her\u00e1ldica aut\u00e9ntica del ser\u201d (147). Tras la muerte de su primo Isaac, Braun recibe la llamada de su esposa. A partir de entonces Braun se pone c\u00f3modo para recordar la problem\u00e1tica de los Braun, jud\u00edos de segunda generaci\u00f3n que nacieron en los Estados Unidos. Esta forma en el relato \u2013un narrador que interviene poco en las evocaciones que hace a partir de un hecho en concreto, en la mayor\u00eda de los casos situaciones familiares, rencores del pasado, problemas con los padres\u2013 es recurrente en los cuentos de Bellow.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las peleas intestinas en la familia Braun se remontan a la infancia de Isaac y su hermana Tina. Tras la muerte de la t\u00eda Rose y el t\u00edo Braun, padres de los chicos, Isaac se esfuerza por aprovechar el dinero que le heredan sus padres, pero Tina no lo permite y se opone con rencor a la carrera como empresario e inversor de su hermano. El relato podr\u00eda leerse como el lado b de \u201cBuscando al se\u00f1or Green\u201d: Isaac es el \u201cplayboy capitalista\u201d que construye edificios y arma una ciudad entera para gente que desconoce, pues sus verdaderos intereses est\u00e1n puestos en su ambici\u00f3n ligada a los preceptos judaicos. Es un tipo sumamente ortodoxo que, no obstante, lejos est\u00e1 de la frialdad de los hombres blancos que se hicieron millonarios de la noche a la ma\u00f1ana en el siglo pasado. Isaac cree fielmente en los preceptos de la ortodoxia jud\u00eda, pero Tina, que pocos a\u00f1os despu\u00e9s es diagnosticada con c\u00e1ncer de h\u00edgado, lucha por tener el poder que cree que Isaac le arrebat\u00f3 a ella y a sus otros dos hermanos, quienes fungen como mandaderos en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Braun, incluido Samuel, encarnan la modernidad que sigui\u00f3 a la Gran Depresi\u00f3n en los Estados Unidos, aunada al juda\u00edsmo como contrapunto de ese incipiente acomodo econ\u00f3mico. Marcados por las pol\u00edticas del <em>New Deal<\/em> instaurado por Franklin D. Roosevelt en 1933, dentro de los Braun hay dos bandos: quienes conf\u00edan, como Isaac, en la estabilidad del dinero sin dejar de lado los valores tradicionales de su religi\u00f3n, y quienes sufren el esp\u00edritu de los tiempos en carne viva, como Tina y su enfermedad. El doctor Samuel Braun, primo suyo, mira y narra los vericuetos de la familia como un observador atento y distanciado, con el asombro de quien estudia la especie, consciente de que es parte de ella. Bellow, por su parte, construye una narraci\u00f3n donde lo econ\u00f3mico, lo religioso y lo familiar son formas que conviven en una \u00e9poca dif\u00edcil, donde el futuro se asoma peligroso en el desahuciado presente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cLa bandeja de plata\u201d (1978)<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este cuento el protagonista, Woody Selbst, se enfrenta al duelo por la muerte de su padre. Consciente del maltrato que recibi\u00f3 de \u00e9l cuando era chico, reconoce que su infancia cambi\u00f3 en buena medida gracias a las decisiones que tom\u00f3 aquel antes de morir. Tras la p\u00e9rdida, Woody, con sus sesenta a\u00f1os a cuestas, es el responsable de su madre, cristiana conversa y sus dos hermanas, que crecen ani\u00f1adas y un poco locas, alejadas del drama que experimenta Selbst. El relato da cuenta nuevamente de las tensiones familiares, la crisis de la identidad en un adulto sexagenario y de la religi\u00f3n y los valores fundamentalistas a los que se enfrentan los personajes de Bellow.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Woody Selbst no solo encara la responsabilidad de ser el \u00fanico cuerdo de su familia, sino que, al igual que Samuel Braun en \u201cEl viejo sistema\u201d, d\u00edas despu\u00e9s de enterrar a su padre, reflexiona acerca de las decisiones que tomaron los otros y c\u00f3mo estas afectan su vida. Los protagonistas de Bellow meditan con pesar, aunque satisfechos de alg\u00fan modo, sobre las desavenencias de sus respectivas familias. Mientras el padre de Woody reniega del cristianismo al que su primera esposa, madre del protagonista, se convirti\u00f3 tan pronto lleg\u00f3 a los Estados Unidos, ella y sus dos hijas abrazan la nueva religi\u00f3n como un modo de encontrar un lugar en la sociedad. Woody, por tanto, no solo debe hacerse responsable de estas decisiones que terminan afect\u00e1ndolo, sino que es su condici\u00f3n de hijo en el que recae el deber de los afectos y cuidados hacia su familia lo que lo obliga a buscar \u00e9l mismo un lugar en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De all\u00ed que, tras el altercado que tuvo en su infancia con su padre \u2013Woody, obligado por el cinismo de aquel, visita a una de las mujeres decentes que se acomide a sus cuidados para pedirle dinero\u2013, decide que su rumbo como seminarista (una suerte de aprendiz de sacerdote, de monaguillo atento) no es el que espera de s\u00ed mismo. Esta crisis, que lo persigue hasta los sesenta a\u00f1os, es manejada con mucho humor por parte de Bellow, que trata la postura agn\u00f3stica de Woody (tanto en lo que toca a lo religioso como al desconcierto de lo social) como una forma de pensar la identidad ligada una vez m\u00e1s al contexto social y cultural de la posguerra. La escena final del cuento resulta conmovedora: el hijo que, pese a la ausencia intermitente de su padre, lo envuelve en un abrazo y cuida de \u00e9l en sus \u00faltimas horas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para terminar, los cuentos de Saul Bellow, escritos todos en el siglo pasado, dan cuenta de una sensibilidad certera respecto al esp\u00edritu de su \u00e9poca, un momento de crisis que no ha terminado, sino que lo m\u00e1s probable es que haya evolucionado para llegar hasta nuestros d\u00edas, un presente de crisis y especulaci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saul Bellow. <em>Cuentos reunidos.<\/em> Alfaguara, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna vez escuch\u00e9 que para leer por primera vez a un escritor es bueno empezar por sus cuentos. 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