{"id":56181,"date":"2025-04-07T07:00:00","date_gmt":"2025-04-07T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56181"},"modified":"2025-04-22T21:42:27","modified_gmt":"2025-04-22T21:42:27","slug":"noventa-anos-de-infames-ilustres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/?p=56181","title":{"rendered":"Noventa a\u00f1os de infames ilustres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera edici\u00f3n de <em>Historia universal de la infamia <\/em>apareci\u00f3 en 1935 y fue presentada por el propio Borges como \u201cejercicios de prosa narrativa\u201d. Como tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 el autor en el pr\u00f3logo del libro, los relatos, escritos entre 1933 y 1934, proven\u00edan de sus lecturas de Stevenson y Chesterton, de cierta biograf\u00eda del poeta Evaristo Carriego y de su gusto por las pel\u00edculas de von Sternberg. Es decir que, antes que como escritor, Borges se present\u00f3 como consumidor (en formato de lector y espectador) de historias policiacas, de <em>gangsters<\/em> y otros afamados perdularios, y sus relatos fueron ejercicios de relectura o lo que hoy en d\u00eda llamar\u00edamos un <em>fanfic<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi todas las historias est\u00e1n protagonizadas por asesinos, aunque algunos como el maestro de ceremonias Kotsuk\u00e9 no Suk\u00e9 son, simplemente, infames. Otros personajes proceden de mitolog\u00edas antiguas y son profetas ap\u00f3crifos, no autorizados por los dogmas oficiales, como H\u00e1kim de Merv. Las \u00e9pocas y las geograf\u00edas que habitan recorren un amplio espectro. Van del Misisipi al Mar de la China Oriental, o de Nueva York a la provincia argentina, mientras que los saltos temporales abarcan desde el siglo I hasta finales del siglo XIX. Los desplazamientos geogr\u00e1ficos son tan amplios como las relaciones que se establecen en cada historia, donde el narrador sube del malevaje argentino hacia las pandillas de Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Borges opinaba que en estos ejercicios abus\u00f3 de recursos estil\u00edsticos como las enumeraciones dispares, la brusca soluci\u00f3n de continuidad y la reducci\u00f3n de la vida entera de un hombre a dos o tres escenas. Pero, en realidad, qu\u00e9 conocemos todos de los asesinos seriales o de cualquier otro personaje c\u00e9lebre si no son dos o tres escenas de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1954, diecinueve a\u00f1os despu\u00e9s de la primera publicaci\u00f3n, apareci\u00f3 una segunda edici\u00f3n. En ella el argentino revisit\u00f3 sus ejercicios pros\u00edsticos y los encontr\u00f3 cansinamente barrocos, adem\u00e1s de verlos como t\u00edmidas oscilaciones entre el cuento y la historia tergiversada. La excepci\u00f3n en ambas ediciones es \u201cEl hombre de la esquina rosada\u201d, que s\u00ed goza del estatuto de cuento y est\u00e1 firmado por el ficticio Francisco Bustos. Esta edici\u00f3n, adem\u00e1s de un segundo pr\u00f3logo, cuenta con tres a\u00f1adidos en la secci\u00f3n \u201cEtc\u00e9tera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Borges, el excesivo t\u00edtulo de sus textos proclamaba su car\u00e1cter barroco. Esto es evidente en la primera parte del libro, donde una serie de infames aparecen calificados de manera inusual: un atroz redentor, un impostor inveros\u00edmil, un asesino desinteresado y un incivil maestro de ceremonias. Incluso el t\u00edtulo del libro causa extra\u00f1eza, pues antes que una historia universal sobre la infamia, se esperar\u00eda una historia universal sobre asuntos nobles como la enfermer\u00eda o la aviaci\u00f3n, o incluso una historia universal sobre artefactos mundialmente beneficiosos como el papel de ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los antih\u00e9roes espl\u00e9ndidos que aparecen en cada historia no se presentan desde el punto de vista m\u00e1s evidente. Es decir, no se juzgan desde la altura moral de quien no ha transgredido la ley, sino que se narra su agudeza o su ingenio en la realizaci\u00f3n de atrocidades diversas. Asimismo, todos ellos parecen estudios de caso para el cuento policiaco \u201cEl hombre de la esquina rosada\u201d, que, sobra decir, abandona el lenguaje afectado del resto de los relatos e incorpora el argot de los compadritos argentinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como las historias que cuenta, se trata de un libro raro y dif\u00edcil de conseguir, pues dista de la amplia circulaci\u00f3n que tuvo y, hasta el d\u00eda de hoy, tiene la obra posterior de Borges. Salvo que un lector envejezca a la par de un escritor, normalmente comienza a leerlo por su obra consagrada, y una vez agotada, se acerca a sus primeros trabajos, como fue mi caso. Esto me condujo a la misma conclusi\u00f3n de quienes han reflexionado sobre esta colecci\u00f3n de relatos, que ven en ella el germen de obras posteriores de Borges, como <em>Ficciones <\/em>(1942)o <em>El Aleph <\/em>(1949).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es dif\u00edcil escribir sobre la obra de Borges, aunque sea de uno de sus primeros libros, porque muy probablemente ya se ha escrito sobre las fuentes (ap\u00f3crifas y no), la t\u00e9cnica narrativa, las cl\u00e1usulas discursivas, el estatuto de verdad en la tergiversaci\u00f3n, el moderno uso de las comas o el porcentaje de met\u00e1foras que aparece en cada relato. Quiz\u00e1 lo \u00fanico que queda es acercarse con humildad a reflexionar sobre las experiencias de lectura y esperar que ning\u00fan experto borgista juzgue con demasiada dureza las barbaridades que uno tenga para decir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Ana de Anda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">(Ciudad de M\u00e9xico, 1992)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera edici\u00f3n de Historia universal de la infamia apareci\u00f3 en 1935 y fue presentada por el propio Borges como \u201cejercicios de prosa narrativa\u201d. 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Textos suyos han aparecido en <em>Nexos<\/em>, <em>Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/em>, <em>Tierra Adentro<\/em> y <em>R\u00edo Grande Magazine<\/em>.\n"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56181","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=56181"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56483,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/56181\/revisions\/56483"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/56379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=56181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=56181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=56181"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraadentro.fondodeculturaeconomica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=56181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}